La transición a mamá de dos

Transitar el duelo de la mama de uno,
Para re nacer como mamá de dos (o más).
Con cada nuevo nacimiento, también nace una nueva versión de mamá en nosotras.
.
.
Con este nuevo bebé que llega a casa, también llega una nueva mamá.
Quizá todavía no somos muy conscientes y al comienzo solamente creemos que somos la misma, sumando un nuevo hijo/hija.
Pero ¿Cómo ser la misma si ahora estamos divididas?
¿Si ahora, convivimos con dos pedidos a la vez?
¿Si vemos al mayor o la mayor reclamar ante este cambio?
Quizá, el estrés de los primeros meses de maternidad doble tenga que ver sobretodo con eso: entender que desde ahora, vamos a fallar un poquito más.
Desde que se amplia está familia, alguien siempre va a tener que esperar un rato más.
Y seguramente haya siempre algo que no vamos a llegar a hacer en el día (si es que ya no lo había).
Y alguien que se quede con ganas de jugar o pasar más tiempo con mamá (o nosotras extrañemos el tiempo exclusivo con alguno de los hijos).
.
.
El duelo por nuestra versión de mamá de uno, no es más que una transición, una nueva metamorfosis en nuestra identidad que debemos atravesar.
¿Acaso nos mintieron cuando nos dijeron que es más fácil la segunda vez?
Quizá un poco si, un poco porque no hay generalidad que sirva para cada caso y otro poco porque no nos hablaron de la culpa que se vive en el camino.
Es mentira que “se crian solos”.
Pero también quizá un poco no, porque “la parte más gruesa” de construir nuestra identidad de madre (entre otras) ya está transitada.
.
.
De este nuevo caos, de tiempos, necesidades y deseos, re nacemos.
Darse tiempo, hacerse espacios, hablar, llorar, reír, enojarse y volver a abrazarse.
Esto también pasará, pero de seguro mucho aprendizaje dejara
.
.
¿Cómo vivieron está “segunda vuelta” ?

Lic. Carolina Mora
Mail lic.carolinamora@gmail.com

Workshop de sexualidad

NUEVA EDICIÓN DEL TALLER SE SEXUALIDAD EN EL EMBARAZO, EL PUERPERIO Y LOS PRIMEROS AÑOS DE CRIANZA!!!

❓¿Que pasa con nuestra sexualidad en el embarazo?

.
❓Como impactan los cambios físicos en el deseo?

❓Que fantasías y miedos pueden aparecer a medida que crece la panza?
.

❓El factor hormonal influye en el embarazo y puerperio?

❓Como impacta la vivencia del parto en el encuentro con nuestro cuerpo después del nacimiento?

❓Que pasa con nuestros genitales? Con nuestra vagina/vulva?

❓Sentiste la presión de tener que retomar las relaciones cuando todavía no estabas preparadx?

❓Como puedo acompañar a mi pareja que está maternando con la sexualidad?

❓Mi hijo/a ya tiene más de 2 años y no me volvieron “esas” ganas, es normal?

🔥De todo esto vamos a estar hablando en el Workshop en vivo con @sexologia.actual , no te pierdas esta oportunidad de conectar con lo que te pasa y adquirir herramientas para surfear esta nueva etapa de montaña rusa emocional.
PODÉS PARTICIPAR SOLX O EN PAREJA
.
.
📅Sábado 19/09
De 10 a 11:30hs HORA ARGENTINA
Vía Zoom

Hola …!

Muchas gracias por escribirnos!

Te invitamos a participar de este Workshop para Familias en vivo donde te acercaremos herramientas para que te conectes con vos mismx y que puedas ahora también vivir tu sexualidad plenamente.

Te contamos, será un encuentro de 1hs y 30 (de 10 a 11.30hs) el sábado 19 de septiembre a través de la plataforma Zoom.

El valor del encuentro es de $800.
Si elegís abonarlo por medio de transferencia bancaria obtenes el 10 % de descuento! ($720).
Acá van los datos
BANCO PATAGONIA
CUIL/CUIT: 27263904619
CBU: 0340100808710208194000

MercadoPago
Si preferis se puede hacer por este medio!
WORKSHOP III. Sexualidad . $ 800,00. Pagalos con este link de Mercado Pago: http://mpago.la/1djxey8

Cobro en efectivo. $ 800,00. Pagalos con este link de Mercado Pago:

Una vez realizado el pago , envianos el comprobante a consultas@sexologiaactual.com.ar para hacer efectiva la inscripción.

Un día antes te mandaremos el link del encuentro con el ID y contraseña.

Te esperamos!!

Coordinan: @carolinamora.psicologa , Julia Santecchia y Cecilia Borghetti de Sexologia Actual

Parir y nacer en Pandemia

Los bebes nacen…
En medio de duelos,
En medio de crisis de económicas
En medio de enfermedades
En medio de separaciones
En medio de la crianza de otros bebés
En medio de crisis personales…
Los bebés nacen y han nacido en medio de guerras
Y también en medio de Pandemias. .

.
Si bien no hay momento ideal para convertirse en madres y padres,
la vida, si hay deseo, siempre se abre paso.
La vida se impone y convive incluso, con la muerte y el dolor.
Si estás gestando en tiempo de Pandemia, se que tenés miedo y angustia.
Probablemente te preguntes si el mundo es un lugar seguro para recibir a tu bebé.
Tal vez sientas que no es el mejor momento para estar gestando y esto es entendible, nadie imagina gestar y parir en Pandemia. ¿A caso a un momento ideal?
Si estás embarazada y falta poco para el parto es esperable que te preocupe no tener todo listo para la llegada de tu bebé. ¿Qué objetos necesita un bebé? Lejos de todo lo nos quieren vender, tu bebé te necesita a vos: cuidadores atentos, pañales y alimento.
Tal vez estés transitando este periodo con incertidumbre por el nacimiento. ¿Afectará en algo la Pandemia a la atención del nacimiento?
Si estás en los primeros meses de embarazo es posible que te hayan aplazado turnos o estudios y te preguntes ¿Estará bien mi bebé? .
.
El embarazo de por sí es un periodo de incertidumbre y una experiencia nueva siempre (si, aunque ya hayas estado embarazada). En ese periodo aparecen miedos y fantasías, aparece ansiedad y emociones encontradas.
La Pandemia potencia estás emociones, esto es esperable. Dale lugar a lo que sentís, más no dejes que la Pandemia monopolice tus emociones.
Encontrate también con el momento vital que estás viviendo, con la energia de esta vida que se abre paso ante todo.
Entrégate a vivir los claro/oscuros de esta maternidad, sabiendo que ambos co existen y vienen a mostrarnos algo. .
.
Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

La llegada del hermanito o hermanita

💜Acerca de la difícil tarea de convertirse en hermana mayor💜
.
Recién cumple 5 años (o 4, 7, 2…) y acaba de “perder” a su mamá.
No entiende bien que ocurre, si bien mamá está aquí, no es la misma.
Acaba de perder a la mamá que ella conocía.
La que estaba siempre disponible, la mamá plenamente suya.
Acaba de perder a la mamá de la paciencia eterna
La mamá de respuesta casi inmediata
La mamá qué deja todo por jugar con ella.
Tiene 5 años y las emociones la desbordan.
El miedo a veces no la deja estar tranquila: el miedo a que está mamá no la quiera, a que está mamá prefiera al hermanito, a que está mamá la olvide….
Porque secretamente ella sabe que está mamá ya no la puede querer como antes.
Necesariamente la quiere distinto.
La quiere más apurada, la quiere menos paciente, la quiere entre pañales y tetas a hermano. La ama leyendo cuentos mientras amamanta, la ama mirándola mientras carga a otro a upa…

Así. Un poco dividida en la entrega, pero multiplicada en el amor.
Y a mamá se le parte el corazón cuando se da cuenta que no puede entregarse como antes a ella. Sin tiempos ni apuros, plena de cuerpo.
A mamá le duele cada lágrima de este duelo que transita la mayor. A mamá le duele cada enojo desmedido, cada desborde convertido en berrinche para reclamar lo que es de ella. A mamá le duele y por eso intenta cada día un poco más. Intenta que crezcan más brazos de pulpo, más ojos y más oídos. A veces sale. Otras nos abrazamos como podemos y otras simplemente lloramos las dos….
Mamá también duela a esa que era y está aprendiendo a ser una nueva versión de madre, madre x 2.
Muchas veces sino siempre, lxs hermanitxs mayores expresan este duelo con enojos y “berrinches”. A veces por cosas insignificantes surgen angustias desmedidas. Si nos quedamos con eso solo vemos la punta del iceberg. ¿Qué me quiere decir con este enojo desmedido? ¿Qué significado está condensado en esto que le hace enojar? Muchas veces vamos a encontrar ahí la clave para empatizar y acompañar. Muchas veces ese enojos nos quiere decir “mamá, también te necesito tanto como bebé”.

Me preguntan seguido cómo manejar los celos de la hermana o el hermano mayor ante la llegada de bebé.
Hagamos lo que hagamos, estás emociones van a aparecer y es saludable que así sea. La etapa de adaptación a esta nueva familia va a suceder, no puede “saltarse”.
El desafío de mayor es construir su nuevo lugar en la familia y aprender a conocer y querer (o tolerar) a ese nuevo intruso que apareció: bebé.
Para esto encuentra algunas estrategias: lo inspecciona cuidadosamente (queriendo tocar sus ojos, manos, boca) y por momentos lo quiere llenar de besos y lo abraza tanto que hace que llore de la incomodidad.
Se muestran irritables, intentan llamar la atención constantemente con estrategias positivas (mira lo que hice mamá) y negativas (golpearse, tirar algo, llorar, “berrinches”). Y necesitan a veces jugar a ser bebé. Ocupar espacios del bebé, que antes fueron de ellxs: sentarse en el huevito y jugar en el gimnasio. Pueden retornar al idioma bebé, con esa voz finita y gangosa tan característica y también jugar a pedir teta.

Lejos de interpretar estos comportamientos como un retroceso o una regresión, les propongo pensarlos como parte de un proceso adaptativo, que solo puede progresar. Acompañar, permitir ese juego, tolerar la expresión de la demanda y todo el repertorio de emociones que conlleva la llegada de hermanxs. No es fácil, nuestra paciencia colapsara por momentos, por eso elijamos las batallas, funcionemos como equipo de ma/padres y apelemos a la ayuda de la familia, incluso para llevar a pasear a mayor.

Las primeras semanas, quizá meses, sean agotadores, pero les puedo asegurar que pasa. También nosotras estamos aprendiendo a ser mamás por dos (o tres o cuatro), a dividir nuestra atención y no es tarea sencilla.

Si hay papá o pareja de crianza su rol será sumamente importante acompañando al mayor y sosteniendonos a nosotras para no colapsar. También son bienvenidas manos amorosas, abuelas, tías, amigas, etc.
Son etapas en las que el perfeccionismo y la autoexigencia son malas consejeras. La culpa aparece, no voy a negarlo, ante ella sugiero ejercitar la autocompasión y la flexibilidad. Estamos haciendo lo mejor que podemos.
A medida que bebé vaya creciendo iremos disfrutando cada día un poquito más, se irán reacomodando los lugares y cada unx sabrá cuál es el suyo.
Hermanx mayor aprenderá que es especial por todo lo que puede hacer, enseñar al bebé y ayudar a mamá. Mamá aprenderá que aunque parecía imposible, logra compartir momentos con mayor y reencontrarse. Y papá aprenderá que puede sostener y acompañar a bebé mientras tanto.
Cómo me gusta decir, la segunda maternidad para mí es un postgrado. No hay forma de no salir fortalecidos como familia.
Cómo dicen, tarde o temprano mayor aprenderá que perdió la exclusividad pero ganó un compañero/a de aventuras

Lic. Carolina Mora

01155641995

¿Qué es el Puerperio?

Popularmente conocemos el Puerperio como los 40 días que suceden al postparto en la mujer, tiempo que coincide con el sangrado luego del nacimiento.
Lo cierto es que el Puerperio por lo general es más extenso, aunque su duración varía en cada mujer debido a aspectos emocionales, ambientales y culturales.
El Puerperio es el tiempo destinado para conocernos con nuestra cría
A nivel mental pasamos por procesos intensos, donde desde lo simbólico construimos nuestra identidad como madres y debemos integrarla a quien éramos antes. Esto no es sencillo y genera, junto con las hormonas implicadas, un tsunami emocional. Surgen nuevos miedos sobretodo ligados a la nueva responsabilidad de mantener a este ser completamente indefenso con vida y ayudarlo a crecer. Para poder hacerlo debemos empatizar con el, por ello también necesitamos el sostén de otrxs. Revisamos nuestra historia como hijas, como fuimos maternadas. ¿Que quiero repetir y que no?
Nos sentimos un poco indefensas, necesitamos también cuidados maternales.

 

¿Hay posibilidad de prepararnos para el puerperio? Así como en otros aspectos de la maternidad y la crianza, si bien podemos anticipar algunas cuestiones, muchas otras nos sorprenderán mientras estamos viviendo la experiencia. Hay algunas cosas que sabemos y que podemos hacer:
• Ser conscientes de la red de sostén con la que contamos. ¿Quiénes pueden estar en la red? Cualquier persona significativa con la que nos vinculamos: nuestra pareja si la tenemos, nuestra propia madre/padre, hermanas, amigas y hasta vecinos o vecinas. Cada una de esas personas puede cumplir un rol importante, desde escucharnos hasta ayudarnos a hacer compras mientras estamos ocupadas con nuestro bebé.
• Preparar comidas para cuando volvamos a casa. Con un bebé muy pequeñito es difícil muchas veces ocuparnos de esto los primeros tiempos. Incluso puede ser una tarea de la que se ocupe parte de nuestra red de sostén.
• Conocer y guardar datos de puericultoras. Si queremos amamantar es muy importante conocer cuáles son los indicadores ante los cuales debemos hacer una consulta de modo oportuno para poder sortear dificultades.
• Hacer una o varias consultas pre natales para elegir pediatra. Si tenemos la posibilidad, es importante ya que será la persona que nos brindará información y seguimiento de salud.
• Conversar con nuestra pareja acerca de las expectativas que cada uno tiene respecto a la llegada del bebé. Es importante que podamos generar acuerdos que permitan repartir las tareas de cuidado de forma corresponsable. Menos amamantar, la pareja puede hacer todo.
• Saber que necesitaremos un tiempo de recuperación física y emocional luego del parto o cesárea. Nuestro cuerpo hizo un enorme trabajo durante la gestación y el día del nacimiento y deberá seguir trabajando para sostener a este bebé. Darnos tiempo de descanso es fundamental.
• Tener en claro que si bien conocemos a nuestro bebé en el útero y vamos formando un vínculo con él o ella, luego del parto debemos darnos tiempo para conocernos de forma extrauterina. Muchas veces no existe el “amor a primera vista” y necesitamos de este tiempo para encontrarnos con él o ella y con nuestro nuevo rol.
• Es fundamental tener en claro que podemos pedir ayuda si lo necesitamos, no debemos “aguantar” solas el malestar. Hay profesionales, psicólogas perinatales que acompañamos en esta etapa.
• Ejercitar la flexibilidad. Cuanto menos programemos y más nos entreguemos al encuentro, menos nos frustraremos.

A medida que pasa el tiempo y vamos construyendo está identidad nueva, vamos ganando seguridad en el rol y de a poco reconectando con aquello que nos gustaba hacer. Los miedos aparecen cada vez menos y nos vamos volviendo más flexibles.
¿Cuando dejamos de “estar puérperas”? Cuando dejamos de sentirnos puérperas. Digamos que el “egreso” de la condición de puérpera lo marca cada mujer, aunque generalmente se dan algunas condiciones:
La mujer puede conectarse con sus propios deseos, además de preocuparse por el bebé.
Puede pasar periodos de tiempo separada de su bebé tranquila y disfrutando.
El bebé va conquistando cada vez más su autonomía: aparece la marcha, puede disfrutar del cuidado de otras personas.
Resurge en la mujer el deseo de vincularse en intimidad con su pareja. Nos encontramos con nuevos proyectos.

Ahora bien, si estás viviendo con mucha dificultad este momento, estate atenta a los signos de alarma que requieren una consulta.

Signos de alarma por los cuales consultar durante el embarazo y el Puerperio:

1. Si te sentís triste la mayor parte del tiempo, por un periodo superior a un mes.
2. Si te sentís incapaz de llevar adelante tu rutina, sin energía y desganada.
3. Si no logras cuidar a tu bebé o vincularte con él.
5. Cuando tus pensamientos te asustan.
6. Si atravesas estados de ansiedad intensos y sin explicación.
7. Si no podés dormir o dejar de pensar cuando tu bebé duerme.
8. Si no podés salir sola con tu bebé y no te animas a quedarte sola con él.
9. Cuando no encontrás momentos de disfrute.
10. Si estás acompañando a una mujer en puerperio y notas que tiende al aislamiento u observas algunos de estos signos de alarma, ofrecele tu escucha y acompañala para que pueda consultar.
.
.
Hacer una consulta implica encontrar un espacio de escucha y contención. Una profesional experimentada podrá reconocer si lo que te sucede responde a algo transitorio o bien requiere tratamiento.

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

01155641995

Aspectos emocionales del embarazo

Cuando pensamos en la posibilidad de convertirnos en madres generalmente se nos vienen a la mente algunas ideas comunes: probablemente la imagen de algún bebé regordete, los pañales, dar la teta, felicidad… ¿Qué nos pasa cuando obtenemos la confirmación del embarazo? Cada mujer vive distinto este momento, al igual que la gestación. Incluso una misma mujer vive distintas experiencias en cada maternidad, con cada embarazo, con cada hije.

En mi caso si hay algo de lo que no tomé conciencia fue del proceso del embarazo. Sabia que podría pasar por algunos malestares, náuseas, panza que crece, aumento de peso, controles médicos, ecografías y preguntas comunes ¿será varón o nena?, ¿parto o cesárea?. No me había detenido a pensar, no tampoco lo había escuchado en otras mujeres de mi entorno, en el enorme trabajo que este proceso significaría para mi subjetividad ni mis emociones. Me había quedado en “lo visible”. Cuando empecé este camino con mi primera hija, todo un universo se abrió. Fue inmenso saber que una vida, deseada y esperada, estaba creciendo dentro mío. Sentí la necesidad de encontrarme con otras, que como yo, estuvieran atravesando la gestación. Comencé a asistir a un grupo de embarazadas, era mi refugio semanal. Allí podía ponerme en movimiento cuerpo y emociones. Me informé acerca del parto respetado, con mi compañero buscamos el equipo que acompañara el momento más sagrado: el nacimiento de mi hija y mio como madre.

images

Hacia el segundo trimestre sentí la necesidad de empezar a “armar el nido” y bajar la intensidad de actividades sociales y laborales. A pesar de invadirme la sensación de que “tenia que hacer todo lo que no podría cuando la bebé naciera” pude entender que ahora tenia un trabajo de tiempo completo más importante que cualquier otro. La gestación es un proceso que requiere de energía física, psíquica y emocional.

Como plantea Oiberman, medida que la mujer gesta un bebé en el plano físico, emprende el trabajo psíquico de gestar ese bebé en el plano imaginario. Este trabajo psíquico y afectivo se denomina “maternaje”. Empezamos a imaginar a nuestre bebé, conectar con sus movimientos, fantasear cómo será su carácter, elegir un nombre.

Este proceso de gestación psíquica es denominado por Stern como la creación de una Constelación maternal: “De alguna manera una madre tiene que nacer psicológicamente al igual que su bebé nace de forma psíquica. Lo que una madre da a luz en su mente no es un nuevo ser humano, sino una nueva identidad: el sentido de ser una madre”. (Stern, 1999) Este es un trabajo en el plano psíquico y afectivo que la madre emprende desde la gestación y que proseguirá los meses posteriores al nacimiento del bebé. Esta nueva constelación se convertirá en la nueva organización de su mundo interno, una nueva actitud mental y permitirá que la mujer luego del nacimiento entre en un nuevo estado psíquico muy especial.

La gestación entonces implica un proceso de crisis vital, saludable, que tiene por objetivo re organizar nuestra identidad para hacerle lugar a este nuevo ser. En este camino podemos encontrarnos con ansiedades y miedos, por lo común al comienzo más ligados al temor de perder el embarazo y hacia el final al miedo al parto. Pero también aparecen miedos y preguntas ligadas a descubrir nuestro nuevo rol como madres y e integrarlo nuestra identidad, ahora en crisis.

4156c91dd6316a5a320c91838bf03459--pregnancy

En el embarazo también parece despertar un estado particular al que Bydlowski llama transparencia psíquica. Muchas veces las mujeres embarazadas se encuentran con recuerdos infantiles y aspectos de su crianza como hijas que parecían olvidados. Surge la necesidad de revisar ¿cómo fuimos mater/paternadas? Se trata de un estado relacional particular, donde se relacionan la gestación actual y los recuerdos infantiles. Este proceso puede ser muy movilizante, por eso se dice que el embarazo es un momento muy fructífero para el trabajo terapéutico.

Para toda mujer embarazada, contar con redes de sostén y apoyo es fundamental. El embarazo, cuando es deseado, es un proceso saludable, dinámico, que implica un estado de vulnerabilidad emocional. Siempre es importante poner en palabras estas emociones y pedir ayuda si lo sentimos necesario. Esto recién comienza, en el puerperio se suma la demanda de ese ser que depende de nosotras y la marea hormonal que colabora alterando al comienzo nuestro estado de ánimo.

“La maternidad representa una crisis vital y evolutiva que afecta a todo el grupo familiar. La mujer atraviesa esta crisis en función de su historia personal, la estructura de su personalidad, su situación presente (conyugal, familiar y social), las características del bebé y la ubicación de ese niño/niña en el encadenamiento histórico de su familia.” (Oiberman, 2005)

Lic. Carolina Mora

lic.carolinamora@gmail.com

Lo que no me contaron del puerperio….

Antes de convertirme en madre, creo que nunca había escuchado la palabra puerperio. O si lo había hecho fue en alguna clase de biología sobre reproducción humana. Los libros obstétricos nombraban al puerperio como el periodo desde que se de alumbra la placenta hasta que finaliza la cuarentena. ¿Será así? ¿Qué ocurre en la mujer luego del parto en su esfera emocional? ¿cómo se re configuran aspectos de su identidad? ¿Qué implica convivir 24hs ininterrumpidas con un bebé que solamente demanda? ¿El puerperio es sólo biológico? ¡Claro que no! La duración del puerperio emocional varía de una mujer a otra.

Lo primero que no me contaron: tener un hijx no es amor a primera vista. No al menos siempre. Muchas veces las mamás nos angustiamos porque inmediatamente despúes del parto e incluso los primeros días nos invade una sensación de extrañeza, inseguridad, miedo. Y es que ese pequeño ser despúes de todo, es un desconocido. Si bien compartimos 9 meses juntxs, vinculándonos, ambos estamos adaptándonos. Él o ella a vivir de este lado del mundo, nosotras a ser mamás. Este amor se construye en el vínculo, experimentando juntxs día a día. No nacemos sabiendo maternar, el maternaje se desarrolla en el vínculo.

La SOCIEDAD ENTERA está convencida que el bebé le pertenece y puede opinar a su antojo respecto de: cuánta ropa lleva puesta, cómo tiene que dormir, cuánto pecho debe tomar, cómo debemos trasladarlo (upa, cochecito, portabebé), etc. Ya había empezado durante el embarazo el “opinar” de la gente, pero desde que el bebé nace, se incrementa más, y con más impunidad. Puede opinar acerca de sus cuidados desde lxs abuelxs hasta el verdulero. Sí. El mismisimo verdulero ¿Qué tendrá que ver con la crianza de tu hijx?.

Lección importante: NO sirve de nada hacer planes. NO podemos controlar nada de lo que vendrá. La maternidad ayudó a fortalecer mi capacidad de acomodación y sobre todo la FLEXIBILIDAD. Cada bebé es único y revoluciona el mundo interno (y externo claro) de su madre, padre o cuidador principal. Cuanto más rígidos somos, más mal la pasaremos.

Las hormonas juegan un papel inmenso en la conducta maternal : la oxitocina, la hormona del amor, interviene favoreciendo el apego, el vínculo con nuestrx bebé y el amamantamiento. La prolactina, hormona interviniente en la lactancia genera que (generalmente) se retire nuestra libido sexual hacia la pareja. La fusión emocional con nuestrx cría absorbe nuestro universo libidinal y permite la respuesta sensible a las necesidades del bebé. Estos son mecanismos que la naturaleza ha dispuesto para la supervivencia de la especie.

Es totalmente esperable que no tengamos deseos sexuales en el puerperio inmediato (y no tan inmediato). Y no es tan sencillo reencontrarse con la sexualidad, implica un proceso de reencuentro, primero con la pareja desde la ternura, el compañerismo lo que permitirá que se pongan en juego luego aspectos amplios de la sexualidad: las caricias, los besos, los abrazos. La genitalidad ya llegará. ¡Les juro que las ganas vuelven!

Tampoco me contaron que pasaría horas interminables amamantando. Siempre pensé que era cada 3hs, 15 y 15. ¡No! A DEMANDA. A demanda REAL. ¡Cuando la cría quiere! Aún cuando pasaron 5 minutos de la última teta. Lxs bebés no saben de relojes, no saben tampoco de lugares “más o menos” convenientes/cómodos para amamantar: quieren en el shopping, en la calle, esperando el colectivo, etc. Respecto de la lactancia, tampoco anticipé que no es tan sencillo como parece, hay un tiempo de aprendizaje mutuo: yo nunca había amamantado, mi bebé nunca había tomado el pecho. A pesar de ensayar desde el vientre la succión, la prendida lleva un proceso de aprendizaje que se da plenamente en la experiencia. Se hace camino al andar, como dicen. Tiempo, paciencia, una buena asesora en lactancia hacen una gran trabajo.

20488_10205626706320066_7816946097370948247_n

No imaginé que iba a pasar DÍAS o incluso SEMANAS en pijama o camisón, las primeras semanas pos parto ni siquiera tenía tiempo ni energías para vestirme. La entrega a la lactancia, acomodarme a las noches de dormir interrumpido (cuando se podía dormir) y el placer de conocernos con mi bebé sin que medien tiempos externos, horarios laborales, etc nos encontraron con pocas ganas de “arreglarme”. Olvidé por primera vez en años mis maquillajes y me entregué a la locura maravillosa de aceptarme así: natural, desgreñada, cansada, ojerosa, con el rodete y el pelo atado. Pero inmersa en un mar de oxitocina que me generaba bienestar.

Hacer cualquier cosa para mí misma sería (de ahora en más) un desafío titánico. Comer: pasaron días en los que comía cuando me acordaba de tanto que dolía la panza del hambre, el tiempo, los horarios, se escaparon del reloj. ¿Bañarse? Creo que no hay tarea más difícil de cumplir cuando pasamos largas horas a solas con un bebé (a veces incluso con un niñx). Esta todo organizado, el bebé duerme en el huevito, lo llevas al baño, entras a la ducha y ¡llora!.

¡Nunca más iba a volver a ser independiente! (al menos durante los primeros años). De ahora en más, para hacer cualquier tarea fuera de casa, iba a depender de que haya alguien que se quede con mi hijx. Abuelxs, tíxs, amigxs, todxs son sumamente bienvenidos a participar del cuidado de lxs hijxs. Eso sí, cuando nosotras lo permitimos, ojo que los primeros días/meses es tan difícil dejar a tu bebé en otros brazos como subir al Himalaya. Cuando alguien quiere tomar en brazos a tu bebé parece como si se activara el botón “mamífera defendiendo a su cría” y entonces aparece un aferramiento, difícil de acallar. Luego, por suerte, te das cuenta de ¡qué bueno es tener las manos libres y el cuerpo por unas milésimas de segundo al menos!

Experimentaría un sentimiento de MUCHA envidia en relación a la “independencia” de mi compañerx. ¿Por qué el puede irse a las 9 y volver a las 19 sin preocuparse por el cuidado del bebé? ¿No se da cuenta que pasa TODO ESE TIEMPO sólo? Su cuerpo sigue siendo suyo, administra su tiempo sin tener que depender de otrx para salir o algo tan simple como bañarse, por ejemplo. ¡Y eso que el bebé es 50% suyo! No estaría siendo muy equitativa la ecuación respecto a la responsabilidad en la crianza.

Siempre va a haber algún momento (o varios) en el que pensemos que somos malas madres. Siempre va a haber una madre que nos parezca “mejor” que nosotras. Siempre, sin faltar, va a aparecer el sentimiento de culpa. Por lo que hicimos, por lo que no, por apresurarnos, por tardar demasiado, incluso por lo que no podemos controlar (que es casi todo). Es TAN alto el nivel de exigencia al que estamos sometidas, tanto interno (expectativas personales, miedos, etc) como externo (mandatos, estereotipos en relación a la maternidad) que genera por momentos un alto grado de conflicto y angustia. Sí. Por suerte NO somos ni seremos MADRES PERFECTAS. Ya lo decía Winnicott, con ser “Suficientemente buena” basta.

24231775_10213252975932040_8142623867931415600_n

Libro “El Menino” de ISOL

Por último, y no menos importante, es IMPOSIBLE criar un hijx sin REDES de sostén. Al menos es imposible hacerlo sin perder algún aspecto de la salud en el camino. Sobre todo los primeros meses, los primeros años, pero también a lo largo de la crianza. Las mujeres o quienes cumplimos el rol de cuidador principal NECESITAMOS de otrxs que presten brazos, oídos, mirada y sostén a nosotrxs mismxs y a nuestrxs crías. La crianza es una tarea demasiado absorbente, demandante e importante como para llevarla adelante solxs, sin dejarnos de lado nosotrxs mismxs. Nuestrxs hijxs necesitan madres y padres presentes, sí. Pero también felices, también que puedan encontrar espacios de disfrute personal más allá de la crianza. También ellxs necesitan contar con otrxs adultos referentes, otrxs figuras de apego. Compartir otro tipo de juegos, de formas de calmarse, otros vínculos. ¡Hay que aprender a pedir AYUDA!

Como escuché tantas veces, hoy no es siempre. Los primeros tiempos, los días parecen eternos, las horas pasan lentas, pero cuando nos queremos acordar, estamos festejando el primer año de vida de nuestrxs hijxs. Nuestro primer año de maternar.

Lic.Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Referencias: “El Menino” ISOL

Las representaciones sociales de la maternidad

La madre abnegada, la madre que disfruta plenamente y 100% de sus hijos. La que no se queja. La que todo lo puede. La que es feliz desde que ve las 2 rayitas del test de embarazo. La embarazada radiante, con un cuerpo equilibrado, que se siente aún más linda. La que las hormonas le caen bien, la que no vomita, no se queda dormida en todas partes, la que no llora.

Las madres de las publicidades nunca están cansadas y siempre están lindas. Las madres para las que dar teta es un momento idílico, casi como un continuado de cine rosa. Las que dan mamadera para que sus pechos estén siempre reservados para la conquista o porque así otros pueden cuidar de sus bebés y no están tan “esclavas”. Las madres que salen de parir espléndidas, o las que eligen cesárea porque así todo es más controlado. Las madres que se ponen aún más fogosas y serviciales con sus esposos durante el puerperio. Las madres a los que los bebés “les duermen toda la noche”. Las que aceptan los consejos con una sonrisa. Las que hacen lo que les dice el pediatra sin cuestionarse. Las que hacen lo que indica el obstetra en silencio. Las que no se quejan, porque tienen un bebé sano. Las que logran conciliar trabajo y crianza, sin sufrir ojeras. Las que dejan a sus hijos a cuidado de otros para salir a cumplir con la sociedad productiva, aunque no tengan ganas ni tal vez necesidad. Las que no los acostumbran a los brazos, para que se quede solito en la cuna, pero los acostumbran a mamadera para que vaya con otros. Las que no saben de la depresión pos parto, las que el puerperio les cayo maravillosamente. Las que no hablan de las perdidas, de los dolores, de los miedos. Las que no dicen lo cansador que es estar todo el día con el bebe. Las que sólo muestran amor, la ambivalencia es mala palabra en el vinculo.

Natalia-Oreiro
Lactancia idílica e íntima vs muchos lugares donde las mujeres deben amamantar a escondidad o siendo juzgadas

mama

8-29

Esa es la forma de ser mamá. Así esta bien. Si no cumplís con esos items, esas consignas, entonces, estas afuera. No sos tan buena madre. Sos distinta. Tal vez no naciste para eso.

¿Son sin efecto esta cantidad de supuestos y representaciones que la sociedad impone a la maternidad?

Claro que no. Las mujeres, cuando nos convertimos en madres, iniciamos un profundo proceso de transformación, un diálogo interno ininterrumpido con nuestra concepción de qué es ser una madre. En ese diálogo, tomamos material de varios interlocutores, que irán modelando, junto con nuestras características y las de nuestro bebé, la propia forma de ser mamá. Esas múltiples voces, están conformadas por representantes de la cultura:

-Nuestra propia madre (y las madres de nuestro árbol)

-Las madres que construye y pone como modelo la publicidad en los medios de comunicación.

-Las madres de nuestro entorno y las tendencias sobre la crianza que circulan en él.

-Cuando logra emerger: nuestro instinto o nuestra propia voz interior.

mater.jpg

Toda esta multiplicidad de “voces” lo que producen es un efecto de demanda que se traduce en máximas y llega sin tamisaje: las madres son así, las madres no pueden sentirse tristes, las madres tienen que estar disponibles siempre, etc. Ante estas demandas, lo que aparece inevitablemente es la culpa. La culpa y la maternidad son inseparables. Por una cosa u otra, por dar demasiada teta o demasiado poca, por ir a trabajar o por quedarnos en casa con nuestro hijo, siempre, siempre surgirá algún hueco por donde se cuele la culpa.

¿Que mamá no vivió la situación de recibir consejos o recomendaciones por completos extraños? Parece que la crianza de los niños, en algún punto, aunque no en lo concreto, nunca dejo de ser un bien social sobre el que cualquiera puede opinar. Hay un proverbio Africano que dice “Para criar un niño, se necesita una tribu entera”. Bueno, de ese proverbio parece que nuestra sociedad occidental lo tradujo en “Para criar un niño, se necesita la opinión de cualquiera”.

maternidad1

¿Es posible salir de estos estereotipos, e ir hacia el encuentro de nuestra propia voz? Digamos que sí. Y digamos que no. Es un ir y venir. Los estereotipos están, las voces externas también y no dejaran de existir y seguramente, de influirnos de alguna manera. Pero si nos percatamos de esto, si estamos avisadas, sera mas fácil poder cuestionar estas voces y demandas. Criar de forma consciente a nuestros hijos, sabiendo que cada bebé y cada niño es distinto y también, que no hay una única forma de ser mamá, sino cientos de caminos posibles. Tampoco una madre es igual con todos sus hijos, y eso esta bien. Cada uno de ellos despierta cuestiones distintas, el vinculo con cada uno es especial y diferente, al igual que el momento de nuestra vida en el que nos encuentra.

11.jpg

Lic. Carolina Mora lic.carolinamora@gmail.com

Psicóloga dedicada al trabajo con salud reproductiva femenina, mujeres gestantes, puerperio y orientación en las crianzas.
Imágenes:

Rebecca Roher

10 imágenes que resumen brutalmente lo que es convertirse en mamá

Line Severinsen

Por Line Severinsen

La inducción con oxitocina sintética

“La inducción del trabajo de parto debe limitarse a determinadas indicaciones médicas. Ninguna región geográfica debe tener un índice de trabajos de parto inducidos mayor que el 10%.
OMS

“La administración de oxitocina es una intervención mayor y debe utilizarse únicamente bajo una indicación válida. El mismo principio es aplicable para la más moderna variación de inducción con prostaglandinas y para la inducción con estas sustancias.”
OMS

El trabajo de parto inicia de forma natural y espontánea cuando un bebe está listo para la vida fuera del vientre materno. Su cuerpo libera una pequeña cantidad de una hormona que manda una señal a las hormonas maternas para iniciar el trabajo de parto.

De acuerdo al Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), el trabajo de parto debe ser inducido solamente cuando el riesgo REAL para el bebé sea mayor si permanece dentro del útero de la madre que por un nacimiento prematuro.

También es importante tener en cuenta que las inducciones con oxitocina sintética tienden a no funcionar si el cuello del útero aún no está maduro…

tumblr_inline_mtijtm3Ak01s6eazy

RIESGOS DE LA INDUCCIÓN

* Mayor tendencia a hemorragias posparto graves por retención de la placenta en tanto el útero que ha sido inducido con oxitocina sintética tiene menos receptores a la oxitocina y se hace insensible a ella en uno de los momentos en que más debería responder: el momento del alumbramiento de la placenta.

* Mayor riesgo de atonía uterina (falta de tono y de vigor, o debilidad de los tejidos orgánicos, particularmente de los contráctiles), que impide que el útero se contraiga eficazmente. Mayor riesgo de rotura uterina.

* La oxitocina sintética inhibe la producción de oxitocina endógena, hormona de fundamental importancia no sólo en el parto y en el alumbramiento de la placenta sino también en la lactancia y el vínculo.

* Mayor riesgo de sufrimiento fetal a causa de la estimulación excesiva causada por la oxitocina sintética administrada y a la falta de oxigenación por la frecuencia y la intensidad de las contracciones.

* Mayor riesgo de prematurez iatrogénica: uno de los problemas de inducir el trabajo de parto es que las fechas probables de parto son justamente probables, no exactas. Es posible que haya errores en el cálculo y que el tiempo de gestación sea menor al calculado. Puede suceder – y de hecho sucede – que mujeres que tengan una inducción programada en la semana 39, tengan en realidad tan solo 37 semanas de embarazo). Si el bebe ingresa a observaciones o a cuidados intensivos, en lugar de estar en contacto piel a piel con su madre, estarían separados en sus primeras horas de vida, fundamentales para el inicio del vínculo y de la lactancia (horas conocidas como “período sensible” a nivel psicofisiológico).

* No se conocen los efectos de la oxitocina sintética en el bebé, aunque según varios profesionales es altamente probable que llegue al cerebro del feto durante el parto.

* Mayor riesgo de complicaciones y nacimientos por cesárea, inducciones fallidas que terminan en esta intervención quirúrgica mayor.

* Incremento en la necesidad de intervenciones: La inducción del trabajo de parto suele crear la necesidad de otras intervenciones médicas:

Las contracciones producidas por la administración de oxitocina sintética son más dolorosas y más seguidas (esto dificulta que la mujer pueda reponerse y puede hacer que se canse más rápido debido a su ritmo e intensidad)

Por este motivo suele acompañarse de anestesia epidural como método para paliar el dolor (anestesia que muchas veces disminuye las contracciones y dificulta los pujos)

Esto lleva a que sea necesario el monitoreo electrónico continuo del ritmo cardíaco del bebé para estar atentos a que no haya sufrimiento fetal (que puede presentarse a causa de la estimulación excesiva causada por la oxitocina sintética administrada y a la falta de oxigenación por la intensidad y la frecuencia de las contracciones)

Implica menor libertad de movimientos para la mujer, convirtiéndose en otro obstáculo para el progreso de su trabajo de parto, al no poder caminar libremente o cambiar de posiciones en respuesta a sus contracciones de trabajo de parto. 

Otras formas de inducción del trabajo de parto:
– Desprendimiento de Membranas (Maniobra de Hamilton)
– Prostanglandinas (gel o pastillas)

Impacto Psicológico

 Inducir el trabajo de parto (especialmente cuando no hay indicaciones médicas reales) puede dejar un mensaje muy fuerte a la mujer de que está “fallada” o de que su cuerpo no funciona adecuadamente al necesitar ayuda para iniciar su trabajo de parto; mensaje que puede resultar mucho más fuerte en aquellos casos en los que la inducción no tiene éxito, la mujer “no dilata” y termina en una cesárea aún cuando tenía el deseo de parir.

La experiencia de parto es única y esta vivencia nos marca de por vida. Si la misma fuera catalogada como negativa por la mujer, el riesgo de sufrir trastornos del estado del ánimo posparto aumenta considerablemente, así como la posibilidad de tener problemas con la pareja, con la familia y con los profesionales que la han asistido y dificultades en posteriores embarazos y partos.

cropped-partoposparto-1531.jpg

Lic. Natalia Liguori – Lic. Carolina Mora
Psicólogas Perinatales
Nacer Juntos