¿Existe el instinto materno?

Instinto:”Conducta innata e inconsciente que se transmite genéticamente entre los seres vivos de la misma especie y que les hace responder de una MISMA FORMA ante determinados estímulos.” ¿Creen que en las personas esto es así?
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En palabras Ana Fernández: El concepto de instinto materno es un mito propio de la era moderna, que se basa en la creencia de la maternidad como algo natural siguiendo la ecuación “mujer=madre”. Esta concepción le adjudica a la mujer (personas con vulva) un “saber natural y la inhibe de expresar sentimientos negativos o ambivalentes respecto a su hije”. Como verán si una mujer siente que la maternidad le cuesta, si “no se enamoró a primera vista” o no sabe qué le pasa, si no lo siente, entonces aparece la culpa.
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Contamos con un bagaje hormonal y genético, que favorece el apego y en tal caso, el cuidado o la protección que no está ligado al género. . Este es también moldeado por el ambiente, más estimulado en las personas con vulva. NO podemos hablar de instinto, ya que si bien pertenecemos a la categoría de mamiferos, creamos la cultura y desde ella nos regimos por el interjuego entre deseos y normas.
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La maternidad es una construcción singular y subjetiva, atravesada por el contexto y el discurso colectivo.
A nuestro bebé hay que adoptarlo, aunque lo hayamos gestado.
Es un ser extraño en definitiva: debemos aprender a conocerlo, el vínculo no está dado de entrada, sino que se construye.
De ahí que es posible sentirnos mamá sin gestar ni parir. El deseo es fundamental para constituirnos maternantes.
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Dejemos de creer que hay UNA forma de vivir LA maternidad: hay maternidadeS.

Vos ¿Creias que existe el instinto materno?

¿Quiero o no ser ma/padre?

¿Cómo saber si es el momento de tener un hijo o una hija? ¿Quiero o no?
Esa es una pregunta que seguramente muchas y muchos nos hicimos alguna vez en la vida.
Puede ser cuando fantaseamos con ser ma/padres por primera vez o cuando soñamos con buscar el segundo (u otro número), nos preguntamos:
¿Estoy preparada/o?
¿Es el mejor momento?
¿Estaré a la altura de las circunstancias?
Si es el segundo o más:
¿Alcanzará el amor para todes?
¿Cómo se sentirá mi otro hijo/hija?
ES UNA DECISIÓN QUE SABES, ¡TE CAMBIA LA VIDA.!
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Me preguntan seguido “Vos que trabajas como psicóloga perinatal ¿Cuál es el mejor momento? ¿Cómo se si realmente lo deseo?”
🤣Ojalá pudiera saberlo!
Estas son respuestas que se van construyendo en lo individual de cada persona. Saber que el deseo muchas veces, no es sin ambivalencias ni conflictos, puede ayudar a pensar y analizar nuestras expectativas y posibilidades.
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Les puedo asegurar que si alguien les dice si están listos o no para esto, les está mintiendo.
ES IMPOSIBLE ESTAR “LISTO”.
Porque la ma/paternidad tiene algo de lo inesperado, de lo sorpresivo, de lo extraño. Siempre habrá ajustes que hacer entre lo soñado y lo que sucede luego, siempre habrá que aprender a conocer a este nuevo ser y a nuestro nuevo rol (sea el 1 o el 5 hijo).
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Así que, para mí, la decisión de ma/paternar siempre implica un ACTO DE FÉ! un salto al vacío, un viaje que emprendemos exploratoriamente, sin tener la ruta calculada.
¿Saltar o no saltar? Es algo que cada quien debe descubrir.
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¿Les costo decidir a ustedes si ser ma/padres o no?

Lic. Carolina Mora

Puerperios hegemonicos

Hace un tiempo se empezó a hablar de “Maternidad real” y “el lado B de la maternidad” para hacer frente a la CULTURA MEDIÁTICA HEGEMONICA Y PATRIARCAL que impone la difusión de un modelo de maternidad único y sin fisuras, libre de ambivalencias, dónde prima la presión por “recuperar” y borrar las marcas que dejó en nuestros cuerpos el embarazo. Toda la artillería mediática pensada por varones y para varones, se esfuerza por hacernos creer que la maternidad es solo rosa, ideal, libre de conflictos y para todas igual. Que los cuerpos pueden “volver a su lugar” rápidamente sin dejar huellas: “la maquinaria no puede parar”. De este modo borra la experiencia subjetiva y los diversos modos, la complejidad, la riqueza y la profundidad con que cada persona transita su experiencia.
TODAS las experiencias de maternaje son reales y diversas.
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⚠️Que la puja por interpelar el modelo idealizado y mercantilista de maternidad que imponen los medios no nos lleve a abolir de la experiencia maternal el placer y el disfrute.
Que no nos lleve a sancionar a otras que eligen distinto y vivien la maternidad de otra forma.
Dejemos de señalar a la que le salió maquillarse para el día del parto, su experiencia es tan válida como la de quién se ve agotada con ojeras por el piso, sin ganas de mirarse al espejo.
Me parece grave leer, como lo hice en cuentas de profesionales, juicios de valor o conjeturas acerca de cómo es el vínculo de Pampita con su bebé.
Recordemos que lo que vemos ES UNA FOTO, un instante de la vida de esa persona, lo que nos quiere mostrar.
Seamos cuidadosas, porque ante todo, de quién hablamos es una persona puerpera.
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No queremos vernos empujadas a entrar en ningún molde pre fabricado de “como ser madre”, estamos hartas de falta de apoyo y licencias acordes a nuestras necesidades y las de nuestros bebés.
Queremos que se muestren todo el abanico de experiencias y no sólo un puerperio funcional al sistema “hegemónico”.
La maternidad tiene tantas letras y colores como mujeres que maternan.
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¿Qué impacto piensan que tienen estos mensajes?
Imagen: Rachel Mc Adams

Mujeres y cuidados: cuando sos variable de ajuste

“Soy la variable de ajuste”
Me dijo hace unos años un mujer muy sabia que tuve el privilegio de acompañar.
¿Qué significa eso?- le pregunté.
“Cada vez que surge un imprevisto, algo por resolver en la crianza, me tengo que hacer cargo yo. Si mi hija tiene fiebre o no hay clases, la que deja de trabajar siempre soy yo. Ni siquiera hay una conversación para acordar esto, porque mi pareja da por sentado que me corresponde a mi ocuparme. O simplemente, que lo haré. El sigue como si nada con su rutina y yo debo suspender todo lo demás”.
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Me quedé helada ante la claridad de sus palabras. Tenía razón, efectivamente eso le sucedía a ella y tantas mujeres más. Y esto se profundiza más si la mujer no tiene trabajo remunerado, porque se supone que “no hace nada”.
Y es que, en cuestión de cuidados, parece que fuimos mandadas a hacer.
Nadie se cuestiona por qué siempre somos mujeres quienes cuidamos a nuestros ma/padres enfermos o ejercemos mayoritariamente profesiones como la enfermería o la enseñanza.
“Destino de cuidadoras” dice @florfreijo en su libro “Solas”.
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¿Cuántas de nosotras nos sentimos variable de ajuste a diario?
¿Hasta cuándo se va a dar por sentado que por ser madres debemos dejar de lado todo lo demás?
Cuando se enferma un niñe, cuando no hay clase, cuando la rutina se complica, cuando hay que llevarle al pediatra: ¿Se acuerda en la familia quién va a hacerlo? ¿O se da por sentado que será la madre?
Cuando hay un nacimiento: ¿La pareja contempla tomar una licencia parental prolongada también?
Estamos HARTAS, cansadas, agobiadas de ser la variable de ajuste.
Queremos maternar más acompañadas y con más disfrute.

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¿Alguna vez te sentiste “variable de ajuste”?
Ilustración: Nancy and Olivia” de Alice Neel (1967)

¿Los papás sienten culpa?

¿Existe la “culpa paterna”?

Históricamente los varones están atravesados por el mandato de “buen padre” en relación al sostén económico, pero no a los cuidados. A diferencia de las mujeres de quienes se espera que seamos “buenas”: sacrificiales, abnegadas, entregadas a la crianza y devotas. La culpa es una herramienta patriarcal, nos recuerda cuál es nuestro lugar: mujeres en casa, cuidando; hombres en el trabajo, produciendo dinero.
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La sociedad espera que los padres sean presentes: que “reconozcan” dando apellido y manutención económica (en el mejor de los casos, con que jueguen o los lleven a pasear alcanzaba). Ellos debian operar en lo simbólico, ponerles límites y castigar cuando alguien no hace lo que debe. Les hicieron creer que con eso “alcanza”. El resto del tiempo, pueden invertirlo en ellos: hacer asados, jugar un partido, ocuparse de sus carreras. Un hombre que decide pasar el tiempo con su familia en vez de salir con sus amigos de joda, es un niñero, un pollerudo, un dominado.

La madre tiene que operar en lo real y concreto de los cuidados. No sé nos ocurra salirnos de ahí y tener una vida fuera de la crianza porque nos asalta la culpa. La figura del padre “tradicional” no está atravesada por la misma culpa, porque tampoco lo está por el mandato de cuidado.
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Es hora de anoticiarnos de que los modelos de padre y madre están cambiando. Los papás empiezan a dar mucho más que un apellido, muchos desean contruir vínculos afectivos sólidos: desean paternar como verbo.
Los papás involucrados empiezan a encontrarse con un novedoso sentimiento de culpa. Enhorabuena. Significa que hay involucramiento afectivo! Sentimiento de corresponsabilidad en los cuidados!
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¿Creen que estan cambiando los modos de ma/paternar?
Ilustración: PETER SLATTERY

Perder la paciencia


“No puede ser que siempre les termine gritando o hablando mal para que hagan caso”
“Mi mamá me gritaba, no quiero repetir eso pero me encuentro en la misma situación”.

Estos son pensamientos o frases de muchas pacientes, y algunos de ellos, míos también.
En mi caso note un cambio enorme en mi capacidad de ser paciente cuando me convertí en mamá de dos.
A mi hija mayor no le gritaba, rara vez realmente. Paciencia infinita. Podía reírme de sus travesuras y macanas de niña.
Si me enojaba, era firme pero amorosa a la vez. No sentía esa bronca que es un fuego adentro, no sentía necesidad de descargar en un grito.
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En estos dos años mi paciencia se redujo muchísimo. A veces no distingo si es la maternidad de dos, los terribles dos de niño pequeño, la Pandemia o todo junto quizá🤷
Se que a muchas de ustedes les pasa lo mismo.
Nos frustra a veces no poder contener ese grito, deseamos tomar con liviandad los berrinches o frustraciones de nuestros hijos e hijas para no transformarnos en dragones.
Muchas vivimos esto con sensación de soledad e impotencia.
Criar sin escuela, sin abuelos, sin redes más amplias y acogedoras es de lo más duro que nos tocó vivir.
En lo personal, saber que puedo ayudar tanto a otras en sus maternajes y a veces encontrarme sin respuestas con mis hijes frustrante.
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Esta vez no traigo soluciones, pero creo que hablar y mostrar una crianza más honesta es parte del camino.
En casa charlamos mil veces de lo que nos cuesta, de lo que nos duele, de las cosas en las que necesitamos ayuda y de los pedidos de perdón.
Cuando estamos tristes nos abrazamos y tratamos de respirar en familia.
Empatizamos y les explicamos que a veces, así como ellos tienen berrinches, los grandes tenemos desbordes y enojos.

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¿Se sienten identificadas?

Lic. Carolina Mora
Mail lic.carolinamora@gmail.com

#freebritney

Si te dijera que una mujer adulta no puede decidir quitarse un DIU y ser madre cuando lo desea. No la dejan administrar su dinero, a pesar de que si la consideran capaz y con suficiente salud mental como para trabajar? Incluso usan como herramienta de control el permitirle o impedirle ver a sus hijos. ¿Qué pensarías?
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#freebritney es la consigna lanzada por sus fans que nuclea la lucha de la cantante Britney Spears por recuperar su libertad legal. Hace 12 años está en tutela de su padre, quien administra su dinero a gusto, a pesar de que ella solicito formalmente que sea otra persona su tutor.
Este caso puso sobre la mesa el negocio de las curatelas en EEUU (recomiendo la película de Netflix “Descuida, yo te cuido”). Desde un enfoque punitivo y estigmatizante expresa la iatrogenia de un sistema de salud y legal que avasalla los derechos más personalisimos.
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La caza de brujas sigue muy presente. Britney fue perseguida por ser bella y libre sexualmente, por querer “divertirse” y por presunto consumo de drogas. Más tarde, fue señalada como mala madre, arquetipo patriarcal para culpabilizar a toda mujer. En pleno puerperio fue acosada por fotógrafos que inundaron las revistas de imágenes privadas y dolorosas. Se la trato de loca y perdida, ni una mención a la salud mental en términos serios y empáticos. ¿A cuántas mujeres se las desalienta a embarazarse por considerar que serán “pésimas madres”? Usando esterilizaciones forzosas y la anticoncepción obligada.
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🚫Obviamente del padre de sus hijos nunca se dijo nada similar. Pensa en todos los cantantes o famosos varones que consumen drogas, tienen muchas parejas sexuales y son padres ¿Los medios hablan de ellos de esta manera?¿Se los cuestionara por su buena o mala paternidad? ¡Algunos hasta son iconos populares!
Nos hicieron creer que Britney era la enemiga, a quien debíamos envidiar por bella y sexualmente activa. El mito de la “competencia femenina” es la creación más perfecta del Patriarcado.
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Ella necesitaba apoyo, acompañamiento y empatía solo le brindaron estigma y condena social, a cambio de facturación millonaria en tapas de revista.
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¿Qué sentís al respecto?

El Pacman de la maternidad

“Siento que la madre se comió a la mujer”
“Ya no recuerdo qué me gustaba antes de ser mamá”
“La única forma que encontré de ser mamá es al 100%”
“No encuentro espacios de disfrute personales”
“Aunque siento que no tengo más para dar, igual me da culpa querer separarme un rato”
¿Les suenan estas frases?
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La maternidad a veces es una ola que nos revuelca
Otras veces se parece más bien a un Pacman que nos debora enteritas, como si no hubiera otros roles que ejercer o disfrutar.
Lacan decía que las madres son como cocodrilos que devoran a sus hijes. Yo pienso más bien que a veces “la maternidad” es el Pacman que nos devora a nosotras.
Adrianne Rich llama la institución de la maternidad al modo de maternar que se nos impone como mandato a seguir. Nos enseñaron que la maternidad es sacrificio, les hijes ante todo. Incluso antes que nosotras como personas.
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Stern decía que mientras gestamos un bebé, también gestamos psíquicamente nuestra una nueva identidad como madres. Asumimos un nuevo rol y se presenta todo un universo nuevo de significados: aprendemos de pañales, sueño y teta, entre otras cosas.
Estos primeros tiempos de maternaje nos implican muchas veces dejar en suspenso otros proyectos y otros roles. Toda esa libido que estaba en el trabajo, en la pareja, la profesión, el cuidado personal ahora suele enfocarse en el bebé.
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Este es un proceso intenso, pero transitorio. A medida que le bebé crece fuera del útero, vamos pudiendo re distribuir algo de esa libido y re contactar con otros roles y proyectos propios por fuera de maternar.
Esto no solo es sano y necesario para nosotras, sino también para nuestros hijes.
No son todo para nosotras, no somos todo para elles. Aparece la distancia óptima, podemos ir y venir de nuestro rol maternal. Nuestra identidad no queda coagulada en un único significado ni sentido. Ensayamos la flexibilidad y la adaptación.
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¿Les costó vivir este proceso? ¿Sintieron un poco que la madre se comió a la persona?

lic.carolinamora@gmail.com

Amor a segunda vista

Lo nuestro no fue un flechazo inmediato, amor a primera vista ni puro romance idílico.
Lo nuestro fue tempestuoso, desencontrado, ambivalente y claroscuro.
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Vos llegaste deseoso de mi, yo te esperaba temerosa.
Me pedías siempre más, me querías entera: cuerpo, alma, deseos y necesidades.
Una parte de mi intentaba escaparse,  mientras te amaba y te cuidaba a toda hora.
Vivía con miedo de que te pase algo.
Quería protegerte
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Los primeros meses estaba convencida de que fue un error: lo mío no era ser mamá de dos.
Con una alcanzaba y sobraba.
¿Cómo iba a poder?
Me sentía culpable por pensar así.
Vos no dejabas de mirarme, de seducirme.
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Me fui enamorando de a poco, fue constancia y presencia.
Aprendí a conocerte y a conocerme en esta nueva versión de mamá.
Cada día te sentía un poquito más mío
A los 8 meses encontré un espacio terapéutico dónde decir y resignificar.
Empecé a ser compasiva conmigo.
Empecé a ser paciente con vos.
Empecé a disfrutarte más
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Ahora, a tus dos años y medio ¡recién ahora! puedo reconocerme enamorada.
No ciegamente, no locamente…
Enamorada con los pies en la tierra.
Viendo las ambivalencias de este amor.
Reconociendo todo lo que no me gusta de ser tu mamá y a la vez todo lo que disfruto.
Escucho tus primeras oraciones y se ilumina el corazón. No tengo palabras. Te observo, me regocijo en tus ocurrencias, en los mates compartidos: “que hijo copado me tocó”.
Gracias hijo por darme tiempo.
Mamá siempre te va a esperar para tomarnos estos mates: Juntos
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¿Les costó enamorarse de sus hijes?

Lic. Carolina Mora
Mail lic.carolinamora@gmail.com

¿Vos disfrutas de tu Maternidad?

Hace unos días me llegó este mensaje y muchas me agradecieron por la honestidad de mi respuesta y se sintieron identificadas.
¿De dónde salió esta idea se que tenemos que disfrutar de maternar el 100% del tiempo?
¿Vos disfrutas 100 % de algo?
Todos los roles que ejercemos tienen alguna parte de malestar, incomoda o aspectos que nos desagradan.
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Mater/paternar no es la excepción!
Pero es cierto que hay todo un tabú alrededor de la maternidad que nos impide decirlo y nos lleva a sostener la idea de que maternar es un paraíso.
Socialmente se liga la maternidad a la felicidad absoluta, a la realización personal y al sentido de la propia vida. La maternidad está sacralizada, se vende como algo puro y sin ambivalencias.
¡Todo vínculo implica ambivalencias!
Aspectos que disfrútamos y otros que rechazamos.
Y la maternidad, es un vínculo humano.
Para algunas, el más importante de sus vidas, para otras, uno más.
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¿Por qué te tiene que “gustar” ser mamá y estar TODO el tiempo con tus hijes?
Más ahora en Pandemia, muchas maternamos 24*7.
¿Acaso a alguien le gusta estar TODO el tiempo con su pareja?
¡No siempre! A veces si, pero también nos gusta pasar tiempo con amigos, trabajando o incluso estar a solas. Y eso no significa que dejas de querer a tu pareja.
¿Por qué entonces nos exigimos tanto en el rol de mamás?
Es saludable que desees hace otras cosas, que a veces estés cansada y también que haya días que no tengas ganas de estar con tus hijes. ¡Eso no significa que no los ames! No hace falta que lo aclares. Aca, dale para adelante y quejate tranquila! 🤣
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Ustedes: ¿Qué cosas disfrutan y cuáles no de ser madres?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com