Perder la paciencia


“No puede ser que siempre les termine gritando o hablando mal para que hagan caso”
“Mi mamá me gritaba, no quiero repetir eso pero me encuentro en la misma situación”.

Estos son pensamientos o frases de muchas pacientes, y algunos de ellos, míos también.
En mi caso note un cambio enorme en mi capacidad de ser paciente cuando me convertí en mamá de dos.
A mi hija mayor no le gritaba, rara vez realmente. Paciencia infinita. Podía reírme de sus travesuras y macanas de niña.
Si me enojaba, era firme pero amorosa a la vez. No sentía esa bronca que es un fuego adentro, no sentía necesidad de descargar en un grito.
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En estos dos años mi paciencia se redujo muchísimo. A veces no distingo si es la maternidad de dos, los terribles dos de niño pequeño, la Pandemia o todo junto quizá🤷
Se que a muchas de ustedes les pasa lo mismo.
Nos frustra a veces no poder contener ese grito, deseamos tomar con liviandad los berrinches o frustraciones de nuestros hijos e hijas para no transformarnos en dragones.
Muchas vivimos esto con sensación de soledad e impotencia.
Criar sin escuela, sin abuelos, sin redes más amplias y acogedoras es de lo más duro que nos tocó vivir.
En lo personal, saber que puedo ayudar tanto a otras en sus maternajes y a veces encontrarme sin respuestas con mis hijes frustrante.
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Esta vez no traigo soluciones, pero creo que hablar y mostrar una crianza más honesta es parte del camino.
En casa charlamos mil veces de lo que nos cuesta, de lo que nos duele, de las cosas en las que necesitamos ayuda y de los pedidos de perdón.
Cuando estamos tristes nos abrazamos y tratamos de respirar en familia.
Empatizamos y les explicamos que a veces, así como ellos tienen berrinches, los grandes tenemos desbordes y enojos.

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¿Se sienten identificadas?

Lic. Carolina Mora
Mail lic.carolinamora@gmail.com

#freebritney

Si te dijera que una mujer adulta no puede decidir quitarse un DIU y ser madre cuando lo desea. No la dejan administrar su dinero, a pesar de que si la consideran capaz y con suficiente salud mental como para trabajar? Incluso usan como herramienta de control el permitirle o impedirle ver a sus hijos. ¿Qué pensarías?
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#freebritney es la consigna lanzada por sus fans que nuclea la lucha de la cantante Britney Spears por recuperar su libertad legal. Hace 12 años está en tutela de su padre, quien administra su dinero a gusto, a pesar de que ella solicito formalmente que sea otra persona su tutor.
Este caso puso sobre la mesa el negocio de las curatelas en EEUU (recomiendo la película de Netflix “Descuida, yo te cuido”). Desde un enfoque punitivo y estigmatizante expresa la iatrogenia de un sistema de salud y legal que avasalla los derechos más personalisimos.
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La caza de brujas sigue muy presente. Britney fue perseguida por ser bella y libre sexualmente, por querer “divertirse” y por presunto consumo de drogas. Más tarde, fue señalada como mala madre, arquetipo patriarcal para culpabilizar a toda mujer. En pleno puerperio fue acosada por fotógrafos que inundaron las revistas de imágenes privadas y dolorosas. Se la trato de loca y perdida, ni una mención a la salud mental en términos serios y empáticos. ¿A cuántas mujeres se las desalienta a embarazarse por considerar que serán “pésimas madres”? Usando esterilizaciones forzosas y la anticoncepción obligada.
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🚫Obviamente del padre de sus hijos nunca se dijo nada similar. Pensa en todos los cantantes o famosos varones que consumen drogas, tienen muchas parejas sexuales y son padres ¿Los medios hablan de ellos de esta manera?¿Se los cuestionara por su buena o mala paternidad? ¡Algunos hasta son iconos populares!
Nos hicieron creer que Britney era la enemiga, a quien debíamos envidiar por bella y sexualmente activa. El mito de la “competencia femenina” es la creación más perfecta del Patriarcado.
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Ella necesitaba apoyo, acompañamiento y empatía solo le brindaron estigma y condena social, a cambio de facturación millonaria en tapas de revista.
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¿Qué sentís al respecto?

El Pacman de la maternidad

“Siento que la madre se comió a la mujer”
“Ya no recuerdo qué me gustaba antes de ser mamá”
“La única forma que encontré de ser mamá es al 100%”
“No encuentro espacios de disfrute personales”
“Aunque siento que no tengo más para dar, igual me da culpa querer separarme un rato”
¿Les suenan estas frases?
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La maternidad a veces es una ola que nos revuelca
Otras veces se parece más bien a un Pacman que nos debora enteritas, como si no hubiera otros roles que ejercer o disfrutar.
Lacan decía que las madres son como cocodrilos que devoran a sus hijes. Yo pienso más bien que a veces “la maternidad” es el Pacman que nos devora a nosotras.
Adrianne Rich llama la institución de la maternidad al modo de maternar que se nos impone como mandato a seguir. Nos enseñaron que la maternidad es sacrificio, les hijes ante todo. Incluso antes que nosotras como personas.
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Stern decía que mientras gestamos un bebé, también gestamos psíquicamente nuestra una nueva identidad como madres. Asumimos un nuevo rol y se presenta todo un universo nuevo de significados: aprendemos de pañales, sueño y teta, entre otras cosas.
Estos primeros tiempos de maternaje nos implican muchas veces dejar en suspenso otros proyectos y otros roles. Toda esa libido que estaba en el trabajo, en la pareja, la profesión, el cuidado personal ahora suele enfocarse en el bebé.
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Este es un proceso intenso, pero transitorio. A medida que le bebé crece fuera del útero, vamos pudiendo re distribuir algo de esa libido y re contactar con otros roles y proyectos propios por fuera de maternar.
Esto no solo es sano y necesario para nosotras, sino también para nuestros hijes.
No son todo para nosotras, no somos todo para elles. Aparece la distancia óptima, podemos ir y venir de nuestro rol maternal. Nuestra identidad no queda coagulada en un único significado ni sentido. Ensayamos la flexibilidad y la adaptación.
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¿Les costó vivir este proceso? ¿Sintieron un poco que la madre se comió a la persona?

lic.carolinamora@gmail.com

Amor a segunda vista

Lo nuestro no fue un flechazo inmediato, amor a primera vista ni puro romance idílico.
Lo nuestro fue tempestuoso, desencontrado, ambivalente y claroscuro.
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Vos llegaste deseoso de mi, yo te esperaba temerosa.
Me pedías siempre más, me querías entera: cuerpo, alma, deseos y necesidades.
Una parte de mi intentaba escaparse,  mientras te amaba y te cuidaba a toda hora.
Vivía con miedo de que te pase algo.
Quería protegerte
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Los primeros meses estaba convencida de que fue un error: lo mío no era ser mamá de dos.
Con una alcanzaba y sobraba.
¿Cómo iba a poder?
Me sentía culpable por pensar así.
Vos no dejabas de mirarme, de seducirme.
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Me fui enamorando de a poco, fue constancia y presencia.
Aprendí a conocerte y a conocerme en esta nueva versión de mamá.
Cada día te sentía un poquito más mío
A los 8 meses encontré un espacio terapéutico dónde decir y resignificar.
Empecé a ser compasiva conmigo.
Empecé a ser paciente con vos.
Empecé a disfrutarte más
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Ahora, a tus dos años y medio ¡recién ahora! puedo reconocerme enamorada.
No ciegamente, no locamente…
Enamorada con los pies en la tierra.
Viendo las ambivalencias de este amor.
Reconociendo todo lo que no me gusta de ser tu mamá y a la vez todo lo que disfruto.
Escucho tus primeras oraciones y se ilumina el corazón. No tengo palabras. Te observo, me regocijo en tus ocurrencias, en los mates compartidos: “que hijo copado me tocó”.
Gracias hijo por darme tiempo.
Mamá siempre te va a esperar para tomarnos estos mates: Juntos
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¿Les costó enamorarse de sus hijes?

Lic. Carolina Mora
Mail lic.carolinamora@gmail.com

¿Vos disfrutas de tu Maternidad?

Hace unos días me llegó este mensaje y muchas me agradecieron por la honestidad de mi respuesta y se sintieron identificadas.
¿De dónde salió esta idea se que tenemos que disfrutar de maternar el 100% del tiempo?
¿Vos disfrutas 100 % de algo?
Todos los roles que ejercemos tienen alguna parte de malestar, incomoda o aspectos que nos desagradan.
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Mater/paternar no es la excepción!
Pero es cierto que hay todo un tabú alrededor de la maternidad que nos impide decirlo y nos lleva a sostener la idea de que maternar es un paraíso.
Socialmente se liga la maternidad a la felicidad absoluta, a la realización personal y al sentido de la propia vida. La maternidad está sacralizada, se vende como algo puro y sin ambivalencias.
¡Todo vínculo implica ambivalencias!
Aspectos que disfrútamos y otros que rechazamos.
Y la maternidad, es un vínculo humano.
Para algunas, el más importante de sus vidas, para otras, uno más.
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¿Por qué te tiene que “gustar” ser mamá y estar TODO el tiempo con tus hijes?
Más ahora en Pandemia, muchas maternamos 24*7.
¿Acaso a alguien le gusta estar TODO el tiempo con su pareja?
¡No siempre! A veces si, pero también nos gusta pasar tiempo con amigos, trabajando o incluso estar a solas. Y eso no significa que dejas de querer a tu pareja.
¿Por qué entonces nos exigimos tanto en el rol de mamás?
Es saludable que desees hace otras cosas, que a veces estés cansada y también que haya días que no tengas ganas de estar con tus hijes. ¡Eso no significa que no los ames! No hace falta que lo aclares. Aca, dale para adelante y quejate tranquila! 🤣
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Ustedes: ¿Qué cosas disfrutan y cuáles no de ser madres?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

“Mamá, jugamos? ” No tengo ganas

“Me siento atrapada cuando me piden jugar”
“Me angustia no poder hacer otra cosa”
“Me da culpa, pero no tengo ganas”
“Le veo con su papá y envidio como se divierte”
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¿Qué nos pasa a muchas madres que sentimos que vinimos “falladas” para el juego?
¿Siempre te pasó o hay juegos que disfrutas y otros que no?
¿Será que estamos más cansadas que los papás?
Muchas vinculamos la maternidad directamente y casi exclusivamente como el rol de cuidar:
Que estén abrigados
Que coman bien y sano
Que hagan la tarea
Que cumplan hábitos de higiene
Que no se golpeen
Pero la posibilidad de disfrutar un juego compartido a muchas les parece lejana.
Si, a algunas nos gustaría disfrutarlo, pero no sale espontáneamente.
Y ¿Qué es más espontáneo que jugar?
Creo que a los varones les cuesta menos porque no están atravesados desde la crianza por la carga del cuidado, se pueden tomar más permisos porque, para muchos aún “con que jueguen un rato alcanza”. Y vos los ves jugando y solo pensas en todo lo que te toca ordenar luego…
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Estamos agobiadas de carga mental y real de cuidados, más en este contexto. Y nos estamos perdiendo muchas veces del disfrute de la sonrisa compartida. Sin dudas puede ser muy legítimo no tener ganas de jugar, o que nos parezca aburrido. A veces “hacemos” que jugamos, e igual se dan cuenta
A mí me sirve buscar actividades que me gusten para compartir:
✔️ Estar al aire libre
✔️Pintar con tempera, me encanta
✔️Leerles cuentos!
✔️Bailar/jugar a mover el cuerpo (por ej con Simón dice)
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Y también negocio mucho, sobretodo con la mayor. Un ratito de juego y luego le pido que juegue sin mi o lea un libro.
La difícil tarea entre escuchar que jugar es una necesidad para las niñeces e intentar respetar lo que siento yo.
No siempre se logra.
Pero ahí vamos!
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¿Cómo lo viven ustedes? ¿Les cuesta jugar?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

El cuidado es un trabajo

“Eso que llaman amor es trabajo no pago”
Si. Eso que llaman “instinto maternal” es trabajo no pago.
Eso que nos exigen, entrega absoluta 24*7, sacrificio, dejar de lado todo por un hijo o una hija, es trabajo no pago.
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Señalarnos como cuidadoras natas, nuestro “destino de cuidadoras” como dice @florfreijo, como si fueramos las únicas personas aptas para el cuidado de bebés, niñes, ancianos e incluso de nuestras parejas, es trabajo no pago.
Ocuparnos del cuidado de la casa, las compras, la cocina, la limpieza, pagar facturas y más, también es trabajo no pago.
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Lo que estamos atravesando actualmente las mujeres y feminidades a raíz de la Pandemia y las medidas de aislamiento, cuadriplica la cantidad de trabajo no pago que realizamos a diario.
No hay presedentes, es directamente explotación lo que la mayoría vivimos:
Trabajar desde casa bajo la exigencia de jefes, ser docente mientras tenés a tu hije llorando detrás de la puerta o a upa, atender llamadas del call center mientras cambias el pañal porque nuestros hijes aunque estemos en casa nos necesitan y NO ENTIENDEN por qué estamos sin poder estar.
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La conciliación entre el trabajo asalariado y los cuidados es una mentira, que no puede existir sin una transformación profunda social y económica.
Es una mentira sentir que no somos productivas porque estamos cuidando y no cobramos dinero por ello: el mundo capitalista sigue girando gracias a ello.
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A vos, que sentís que no das más y no sabes por qué, que te sentís agobiada, que no das más de la carga MENTAL y REAL de los cuidados, a vos, te abrazo, nos abrazo.

Lic. Carolina Mora
Mail lic.carolinamora@gmail.com

?Existen las “buenas madres?

No tenes que ser una “buena madre”
Esa que hace siempre por y para los demás
La que sigue lo impuesto para evitar ser criticada
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No tenes que ser una “buena madre”
La que se ata bajo el mandato de “perfección”
La que sacrifica sus deseos, sus pasiones y su individualidad.
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No tenes que ser una “buena madre”
La que sigue manuales de crianza escritos por otros.
Esa que siempre siente que se equivoco y que no alcanza estándares de “éxito” ajenos.
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No tenes que ser una “buena madre”
La que vive atormentada por el fantasma de la culpa.
La que se castiga por usar pantallas para poder tener minutos de silencio, por no cocinar lo suficientemente saludable, por ese grito que se escapó en medio de un desborde, la que no dió teta o dió demasiada, la que trabaja demasiado o pasa demasiado tiempo con ellos, la que es muy firme o muy permisiva…
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No tenes que ser una “buena madre”.
Ahora más que nunca, surfeando la Pandemia atravesada por la recarga de cuidados…
Sé la madre que puedas ser.
Con tus “fallas”, tus desbordes, tus angustias, tus miedos, tus sueños, tus deseos latiendo bien fuerte, tus momentos de tormenta y tus aguas en calma…
Se la madre que puedas ser, con tu historia a cuestas, tu contexto, tus posibilidades y tú red de sostén.
Se la madre que puedas ser, mirando a tu hijo o hija.
Se la madre que puedas ser con honestidad, con lo espontáneo y con lo que estás trabajando para sentirte más en paz con vos misma.
Recomiendo mucho el libro “La madre que puedo ser”, Ed.Paidos.
Ilustración de @this.
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¿Te críticas y sentís culpable como mamá?

A las madres por Juan Sklar

Hubo un momento de canciones de cuna, abrazos infinitos y sueño profundo sin pesadillas ni ansiedad.
Hubo una época de vivir tapado por las estrellas, entregado al amor de mamá.
Pero crecimos. El vínculo sin bordes se terminó, la protección eterna ya no surte efecto. El cariño sin límites ya no está. Su ausencia es irreparable y duele.
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Tu madre ya no es tu madre y vos ya no sos sólo su hijo.
Despojada de la máscara ancestral, la madre se vuelve real. No tiene respuestas, su amor no cura todo, no es cobijo contra la oscuridad del mundo ni te salva de todo mal.
La madre real duele cómo duele toda la realidad. Sus errores y sus defectos pesan. Somos injustos, la comparamos con la madre de la infancia, la madre soñada, la madre celestial.
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Pero, sé honesto. Observa a la madre real, la que te quiso, la que estuvo siempre ahi, la que se transformo en osa para salvarte de la muerte.
La que cuando dejaste de entenderte, cuando preferiste su ausencia a seguir viendo su humanidad, te escucho.
No fue fácil, pero te escucho. Cambio ella y cambiaste vos.
Las decisiones equivocadas que tanto te duelen, son sus ejemplos para que busques tu propio camino. Los errores de su vida, también te cuidan.
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Tu madre ya no puede protegerte pero te preparo para enfrentar al mundo.
Tuviste una buena mamá.
Deciselo.
En un llamado, una carta, en un libro o en una columna de radio.
Agradece la presencia, agradece los afectos, agradece que fuiste un niño amado (*) JUAN SKLAR @juan.sklar Gracias por permitirme compartir este texto
(* O una niña amada).


“Ya no doy más”

Esta semana al menos la mitad de mis pacientes me dijeron está frase.
Cuando alguien dice ya “NO DA MAS” significa que es momento de que le empiecen a DAR a esa persona.
Es momento de que esa persona empiece a recibir…

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Cuidados
Empatía
Un tiempo propio, libre de responsabilidades
Ayuda, manos que sostengan.
Abrazos, contención.
Palabras de validación
Su comida preferida calentita
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Cuando sentimos que no DAMOS más es necesario que empecemos a PEDIR.
Que otros se involucren
Repartir las tareas de cuidado
Dividir el trabajo doméstico como corresponde en todo hogar
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Cuando sentimos que no DAMOS más ¡está bien!
La crianza es una tarea colectiva,
De ningún modo la puede soportar una sola persona, por más amor que tenga.
Esta bien registrar nuestros propios límites, está bien trazar una línea de hasta donde podemos solas y empezar a pensar cómo maternar más acompañadas.
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Si vos tenés alguien a tu alrededor que no DA MAS:
Deja de exigirle.
Escúchala.
Seguramente algo podés hacer activamente para tomar algo de su carga y dar un poquito más vos también.
Seas su amiga, su tía, un familiar.
Cualquier persona puede colaborar en la crianza colectiva.
Muchas más si sos su pareja:
CORRESPONSABILIDAD.
Con Pandemia, sin Pandemia, trabajando desde casa o desde la oficina.
La crianza te compete en un 100% también a vos.
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Les dejo un recurso:
Hagan una lista de todas las tareas de la casa, las domésticas y también las de planificación (por ej llamar al gasista, comprar cosas).
Hagan otra lista de todas las tareas de cuidado a personas (pedir turnos, cambiar pañales, dormir, cocinar, etc).
Anoten quien hace cada cosa generalmente (la mayoría de los días de la semana).
Ahí van a encontrar si hay mucha desigualdad y como empezar a ajustarla para que no vuelva a suceder que alguna parte NO DE MAS.
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¿Les pasa seguido sentir que “no dan más?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com