Extrañar a nuestros hijos e hijas mayores

La extraño, nos extrañamos
Hace 3 años y 3 meses que nos cuesta coincidir en espacios a solas
Y es que su pequeño y deseado hermanito vino a transformarlo todo.
También mi disponibilidad y mis tiempos.
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Lo que no transformó es mis ganas de estar con ella, de llenarla de besos y abrazos.
Es cierto que ya casi no jugamos, o que lo hacemos en medio del desorden de la crianza conjunta.
También es cierto que los pequeños momentitos al día se volvieron más especiales.
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A veces nuestro momento es la hora de dormir.
Y es que en las noches, disfrutamos nuestro ratito de escucharnos, charlar, mimarnos, leer y recuperar ese pedacito de hija única.
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No sé si será porque yo no tuve a mis hermanos, pero me cuesta mucho el caos de la crianza compartida.
Dividir los tiempo, la atención, las demostraciones de afecto, la paciencia…
Y es que disfruto especialmente los momentos para compartir de a uno con mis dos hijes.
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A veces son 20 minutos mientras el papá sale a comprar con el pequeño, a veces es que me acompañe a mi a hacer algún trámite, a veces nos pedimos un ratito el sábado para salir a desayunar solas.
A veces con el más chiquito son los despertares de cosquillas, otras el momento del baño.
Pero siempre vale la pena darnos un ratito en la semana, lo disfruto mucho.
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¿Les pasa a veces?

Ese embarazo que no llega

«Buscamos 2 años natural pero nunca llegó el embarazo»
«Todos me decían que deje de pensar en el tema y así iba a quedar»
«Me indicaron hacer un tratamiento de reproducción asistida y tengo miedo»
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¿Qué se juega en una pareja desde lo emocional y cómo se tramita un diagnóstico?
¿Qué ocurre con la mujer/persona gestante que es la que pone el cuerpo para estos procedimientos?
¿Como afrontar un tratamiento de alta complejidad con donantes de gametos (semen/ ovulos)?
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Muchas dudas aparecen en estos momentos donde la incertidumbre, la presión y los mandatos pesan mucho. Los miedos al igual que la angustia y la tristeza, afectan nuestro ser.
Entender que en todo tratamiento de fertilidad se nos juegan muchas sentimientos encontrados: la desilucion y frustración por tener que recurrir a la ciencia en busca de ese embarazo tan deseado. La sensación de eternidad o de estar detenida en el tiempo esperando el positivo.
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En estos tratamientos se hace necesario estar acompañadas frente a cada instancia : punción de ovocitos, histerosalpingofrafia, histeroscopias, ecografias, transferencia del embrion. Todos procedimientos invasivos que van a requerir de la contención y cuidado.
Cuando el proyecto de formar una familia es un proyecto en pareja, merecen transitarlo de a dos.
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¿Porqué la pareja muchas veces termina quedando excluida de procesos que también necesita transitar?
También la personas que gestará tiene derecho a no sentirse sola y ser acompañada, tanto por su pareja si la tiene como por alguien de sus afectos.
Muchas veces es de gran ayuda el apoyo de psicólogas con formación en TRHA y perinatalidad.
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¿Atravesaron por un tratamiento para ser ma/padres? Si no lo hicieron, ¿cómo creen que pueden apoyar a quienes lo transitan?

Discriminación laboral por ser madres

«¿Estás pensando en ser madre?»
«¿Cómo harias para venir a trabajar y quién se queda con tu hijo?»
«Acá no tenemos plata para pagar más licencias si se embarazan».
Estas son frases reales que les dijeron a muchas y que denotan un nivel de discriminación denunciable.
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Y es que gestar, parir y criar es el trabajo más silenciado e invisibilizado que realizamos en este mundo capitalista.
Según el INDEC el 76,4 % del tiempo total dedicado al trabajo doméstico no remunerado lo realizan las mujeres.
Por tener útero y ser personas potencialmente gestantes (aun sin haber tenido hijes) en muchos puestos de trabajo somos descartadas.
Y es que los tiempos del «mercado laboral» no contemplan los tiempos de las familias.
A veces no importan las competencias que demuestres, tampoco los títulos ni los años de experiencia.
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La sobrecarga de trabajo no remunerado impacta en nuestra salud emocional, física y nos deja muchas veces (y aún habiendo deseado quedarnos en casa) en condiciones desiguales para ejercer nuestras profesiones.
Por eso es importante tomar conciencia de todo el trabajo no pago de cuidado, empezar a reconocerlo y generar una distribución social del mismo.
Hoy se está dando la lucha de los varones a través del colectivo @paternarl por conseguir licencias pagas y de al menos 30 días. El objetivo es empezar a equiparar un poco más las condiciones a la hora de acceder al mercado laboral y que dejen de preferir trabajadores varones para no asumir los costos de las licencias. Falta mucho por hacer pero sería un buen primer paso.
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Las familias necesitamos más redes y más políticas por parte del Estado que permitan la corresponsabilidad.
Y menos sobrecarga, menos exigencias, menos mandatos, menos soledad y menos discriminación.
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¿Alguna vez sentiste que tener hijos te limitara en lo laboral?

Comunicado de psicólogas

COMUNICADO
Como profesionales licenciadas en psicología con orientación clínica y formación específica en salud mental perinatal e infanto-juvenil, activistas en materia de derechos sexuales y (no) reproductivos, militantes de los derechos de las infancias, docentes y comunicadoras con perspectiva de género, REPUDIAMOS LAS PALABRAS DE MELINA BRONFMAN, en su publicación del 30 de noviembre de 2021, en referencia al asesinato de Lucio Dupuy.
Es ofensivo, incorrecto y culpabilizante esgrimir que el niño no pudo pedir ayuda ya que había naturalizado la violencia desde su nacimiento. Las víctimas no naturalizan las violencias, las padecen. Confundir esto es grave, al igual que lo es transmitir como mensaje que si los bebés no nacen de acuerdo a lo que entendemos como ideal, no podrán reconocer las violencias ni defenderse frente a ellas. Sabemos la importancia que tiene el nacimiento y el primer tiempo de vida para el desarrollo psíquico; también sabemos que esas marcas no constituyen un destino, en tanto las interacciones tempranas, el establecimiento de vínculos saludables, los cuidados y las crianzas tienen efectos positivos duraderos para el desarrollo psíquico.
Como profesionales de la salud mental, nos posicionamos en contra de las violencias hacia las infancias, incluyendo aquella que se ejerce al momento del nacimiento, pero entendemos que la forma de visibilizarlo y desnaturalizarlo no es a través del sensacionalismo ni de generar angustia en las familias usuarias del sistema de salud. NO HAY PUNTO DE COMPARACIÓN POSIBLE CON LO SUCEDIDO CON LUCIO, donde hemos fallado como sociedad para detectar, intervenir y proteger.
Preocupadas por la liviandad con la que se abordan situaciones de enorme complejidad psicosocial, las profesionales firmantes nos negamos a guardar silencio ante discursos que no hacen más que reproducir las violencias que pretenden combatir.


Agustina López Seoane, MN 49633
Aldana Belén Díaz, MN 73135, MP 85689
Andrea Sol Szpektor, MN 44758, MP 96954
Ayelen Padin, MP 62844
Bárbara Vivaldi, MP 8387
Beatriz Campos de Diago, MN 44565
Camila Menendez Toro, MP 3690
Carolina Mora, MN 51676
Carolina Naddeo, MN 44800, MP 95145
Carolina Vandam, MN 27769, MP 99023
Catalina Porras, MN 52175
Catalina Quiroga, MN 61413
Cintia González, MP 96897
Elizabeth Meneses Cantero, MN 66546
Estela Chardon, MN 45650
Fernanda Kluguer, MN 51639
Fernanda Meques, MP 73486
Gabriela Verónica Blasco, MN 41710
Gisela Gorla, MP 9319
Gonzalo Escandón, MN 64457
Guillermina Diebel, MN 73081
Ileana Contrera, MN 42050, MP 83141
Irina Poletti, MN 55823
Irina Saal, MP 7107
Irina Szkolnik, MN 53980
Isabel Staib, MP 0852, MN 65393
Ivana Elisabeth Miranda, MN 40785
Ivana Moyano, MN 37057
Jorgelina Fejgielman, MN 48326
Julia Dorin, MN 56725
Lic Julieta Zaina, MN 46322
Laura Mūller, MP 82863
Lorena Rey, MN 60413
Lourdes Gelay, MN 51722
Lucía Brienza, MP 3627
Luciana Kunin, MN 64.191
Lucila Morini, MN 56985
Lucila Raffo, MN 66275
Ludmila Onorati, MN 70056
Luján Rossetto, MN 45356
Malena Cruz, MN 46586
Manuela Álvarez, MN 66132
Marcela Fabro, MN 6565
María Agustina Capurro, MN 69748
María Bárbara Wolcoff, MN 59919
María Belén Guinda, MP 47118
María Belén Leguizamón, MP 5847
María Lucía Bameule, MN 68791
María del Rosario Salas, MN 56241, MP 98267
María Florencia Aprei, MN 57075, MP 84200
María José De la Penna, MP 55881
María Paula Cavanna, MN 18103, MP 91139
María Paula Klein, MN 45106
María Paula Roberto, MN 44737
María Soledad Mendoza, MP 8265
Marianela Sixto, MN 42906
Mariela Cacciola, MN 34904
Marisol Anahí Toledo, MN 53011, MP 83791
Melina Luján Leonardi, MN 42038
Melisa Effter, MN 62738
Milagros Ferraro, MN 32278
Nadia González Mendy, MN 30958
Nadia Karpenco, MP 61918
Nadia Marques de Almeida, MN 57537
Nancy Gil, MN 56609
Natalia Diaz Juszkiewicz, MN 57408
Natalia Soledad Liguori, MN 47600, MP 96341
Noelia Meza, MN 68732
Pablo Sierra, MN 42737 MP 72387
Paula Córdoba, MP 8675
Patricia Suklje, MP 472
Sandra Paoloni, MN 58310
Soledad Díaz Benito, MN 40253
Soledad Fuentes, MP 54009
Soledad Siri, MN 54292
Verónica Santesteban, MN 40207, MP 94410
Victoria Fogliatti, MN 44972
Yanina Laura Mandarino, MN 56042

Atravesar cancer de mama

Con 30 años y dos bebés de 1 año y 9 meses (mellizos), en medio del puerperio, me diagnosticaron cáncer de mama. En mi caso súper agresivo y de rápido crecimiento. En plena pandemia, con todo lo que significó tanto a nivel burocrático, como emocional/afectivo.
En el momento que me dieron la noticia, pensé en mis hijos.
A mi compañero Gabino, mi mayor sostén, se le llenaron los ojos de lágrimas. Yo no lloré porque estaba dispuesta a dar todo para sanar.
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Esa noche uno de mis bebés lloraba desconsolado y mientras lo mecía pensaba: «no me puedo morir».
Entonces, una vez más, puse mi cuerpo: 8 meses de quimioterapia por vena, una cirugía enorme (mastectomía bilateral), 6 meses más de quimioterapia oral.
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Sostengo que toda experiencia por más mala que sea, nos trae muchas experiencias y aprendizajes: aprendí a priorizarme, a cuidarme, escuchar mi cuerpo. A dejar la culpa por no poder bañar a mis bebes o porque me vean pelada o vomitando. Mamá también se puede sentir mal, no tiene súper poderes, y ellos lo entienden mejor que nadie. Hacen las cosas más simples y sin tanto drama.
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Ésta vivencia me llevó a escribir un libro para acompañar las infancias en el transito del cáncer de mama. Y de lo que parecía la muerte misma, salió vida, y muchas hermosas experiencias y personas.
Aprendí a nutrirme de buenos alimentos, no solo en la comida sino en los vínculos, vivencias, contemplar y vivir el día a día, valorar el presente que es lo más preciado.
Lamentablemente el cáncer puede tocarle a cualquiera. No importa la edad, el sexo, estilo de vida, si tenés o no antecedentes genéticos. (Solo el 10% del cáncer de mama son genéticos).
Mi mensaje en este mes de concientización es que puedan priorizarse, cuidarse, reconocer su cuerpo, amarlo. Que se hagan mensualmente el autoexamen mamario y visiten anualmente a su médico para que les indique los estudios correspondientes a su edad. La detección temprana salva vidas.
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Gracias @pilar_lactanciaycrianza por confiar en mí para leer tu manuscrito y por animarte a contar tu historia.

¿Existe el instinto materno?

Instinto:»Conducta innata e inconsciente que se transmite genéticamente entre los seres vivos de la misma especie y que les hace responder de una MISMA FORMA ante determinados estímulos.» ¿Creen que en las personas esto es así?
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En palabras Ana Fernández: El concepto de instinto materno es un mito propio de la era moderna, que se basa en la creencia de la maternidad como algo natural siguiendo la ecuación «mujer=madre». Esta concepción le adjudica a la mujer (personas con vulva) un «saber natural y la inhibe de expresar sentimientos negativos o ambivalentes respecto a su hije». Como verán si una mujer siente que la maternidad le cuesta, si «no se enamoró a primera vista» o no sabe qué le pasa, si no lo siente, entonces aparece la culpa.
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Contamos con un bagaje hormonal y genético, que favorece el apego y en tal caso, el cuidado o la protección que no está ligado al género. . Este es también moldeado por el ambiente, más estimulado en las personas con vulva. NO podemos hablar de instinto, ya que si bien pertenecemos a la categoría de mamiferos, creamos la cultura y desde ella nos regimos por el interjuego entre deseos y normas.
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La maternidad es una construcción singular y subjetiva, atravesada por el contexto y el discurso colectivo.
A nuestro bebé hay que adoptarlo, aunque lo hayamos gestado.
Es un ser extraño en definitiva: debemos aprender a conocerlo, el vínculo no está dado de entrada, sino que se construye.
De ahí que es posible sentirnos mamá sin gestar ni parir. El deseo es fundamental para constituirnos maternantes.
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Dejemos de creer que hay UNA forma de vivir LA maternidad: hay maternidadeS.

Vos ¿Creias que existe el instinto materno?

¿Quiero o no ser ma/padre?

¿Cómo saber si es el momento de tener un hijo o una hija? ¿Quiero o no?
Esa es una pregunta que seguramente muchas y muchos nos hicimos alguna vez en la vida.
Puede ser cuando fantaseamos con ser ma/padres por primera vez o cuando soñamos con buscar el segundo (u otro número), nos preguntamos:
¿Estoy preparada/o?
¿Es el mejor momento?
¿Estaré a la altura de las circunstancias?
Si es el segundo o más:
¿Alcanzará el amor para todes?
¿Cómo se sentirá mi otro hijo/hija?
ES UNA DECISIÓN QUE SABES, ¡TE CAMBIA LA VIDA.!
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Me preguntan seguido «Vos que trabajas como psicóloga perinatal ¿Cuál es el mejor momento? ¿Cómo se si realmente lo deseo?»
🤣Ojalá pudiera saberlo!
Estas son respuestas que se van construyendo en lo individual de cada persona. Saber que el deseo muchas veces, no es sin ambivalencias ni conflictos, puede ayudar a pensar y analizar nuestras expectativas y posibilidades.
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Les puedo asegurar que si alguien les dice si están listos o no para esto, les está mintiendo.
ES IMPOSIBLE ESTAR «LISTO».
Porque la ma/paternidad tiene algo de lo inesperado, de lo sorpresivo, de lo extraño. Siempre habrá ajustes que hacer entre lo soñado y lo que sucede luego, siempre habrá que aprender a conocer a este nuevo ser y a nuestro nuevo rol (sea el 1 o el 5 hijo).
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Así que, para mí, la decisión de ma/paternar siempre implica un ACTO DE FÉ! un salto al vacío, un viaje que emprendemos exploratoriamente, sin tener la ruta calculada.
¿Saltar o no saltar? Es algo que cada quien debe descubrir.
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¿Les costo decidir a ustedes si ser ma/padres o no?

Lic. Carolina Mora

Puerperios hegemonicos

Hace un tiempo se empezó a hablar de «Maternidad real» y «el lado B de la maternidad» para hacer frente a la CULTURA MEDIÁTICA HEGEMONICA Y PATRIARCAL que impone la difusión de un modelo de maternidad único y sin fisuras, libre de ambivalencias, dónde prima la presión por «recuperar» y borrar las marcas que dejó en nuestros cuerpos el embarazo. Toda la artillería mediática pensada por varones y para varones, se esfuerza por hacernos creer que la maternidad es solo rosa, ideal, libre de conflictos y para todas igual. Que los cuerpos pueden «volver a su lugar» rápidamente sin dejar huellas: «la maquinaria no puede parar». De este modo borra la experiencia subjetiva y los diversos modos, la complejidad, la riqueza y la profundidad con que cada persona transita su experiencia.
TODAS las experiencias de maternaje son reales y diversas.
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⚠️Que la puja por interpelar el modelo idealizado y mercantilista de maternidad que imponen los medios no nos lleve a abolir de la experiencia maternal el placer y el disfrute.
Que no nos lleve a sancionar a otras que eligen distinto y vivien la maternidad de otra forma.
Dejemos de señalar a la que le salió maquillarse para el día del parto, su experiencia es tan válida como la de quién se ve agotada con ojeras por el piso, sin ganas de mirarse al espejo.
Me parece grave leer, como lo hice en cuentas de profesionales, juicios de valor o conjeturas acerca de cómo es el vínculo de Pampita con su bebé.
Recordemos que lo que vemos ES UNA FOTO, un instante de la vida de esa persona, lo que nos quiere mostrar.
Seamos cuidadosas, porque ante todo, de quién hablamos es una persona puerpera.
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No queremos vernos empujadas a entrar en ningún molde pre fabricado de «como ser madre», estamos hartas de falta de apoyo y licencias acordes a nuestras necesidades y las de nuestros bebés.
Queremos que se muestren todo el abanico de experiencias y no sólo un puerperio funcional al sistema «hegemónico».
La maternidad tiene tantas letras y colores como mujeres que maternan.
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¿Qué impacto piensan que tienen estos mensajes?
Imagen: Rachel Mc Adams

Mujeres y cuidados: cuando sos variable de ajuste

«Soy la variable de ajuste»
Me dijo hace unos años un mujer muy sabia que tuve el privilegio de acompañar.
¿Qué significa eso?- le pregunté.
«Cada vez que surge un imprevisto, algo por resolver en la crianza, me tengo que hacer cargo yo. Si mi hija tiene fiebre o no hay clases, la que deja de trabajar siempre soy yo. Ni siquiera hay una conversación para acordar esto, porque mi pareja da por sentado que me corresponde a mi ocuparme. O simplemente, que lo haré. El sigue como si nada con su rutina y yo debo suspender todo lo demás».
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Me quedé helada ante la claridad de sus palabras. Tenía razón, efectivamente eso le sucedía a ella y tantas mujeres más. Y esto se profundiza más si la mujer no tiene trabajo remunerado, porque se supone que «no hace nada».
Y es que, en cuestión de cuidados, parece que fuimos mandadas a hacer.
Nadie se cuestiona por qué siempre somos mujeres quienes cuidamos a nuestros ma/padres enfermos o ejercemos mayoritariamente profesiones como la enfermería o la enseñanza.
«Destino de cuidadoras» dice @florfreijo en su libro «Solas».
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¿Cuántas de nosotras nos sentimos variable de ajuste a diario?
¿Hasta cuándo se va a dar por sentado que por ser madres debemos dejar de lado todo lo demás?
Cuando se enferma un niñe, cuando no hay clase, cuando la rutina se complica, cuando hay que llevarle al pediatra: ¿Se acuerda en la familia quién va a hacerlo? ¿O se da por sentado que será la madre?
Cuando hay un nacimiento: ¿La pareja contempla tomar una licencia parental prolongada también?
Estamos HARTAS, cansadas, agobiadas de ser la variable de ajuste.
Queremos maternar más acompañadas y con más disfrute.

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¿Alguna vez te sentiste «variable de ajuste»?
Ilustración: Nancy and Olivia» de Alice Neel (1967)

¿Los papás sienten culpa?

¿Existe la «culpa paterna»?

Históricamente los varones están atravesados por el mandato de «buen padre» en relación al sostén económico, pero no a los cuidados. A diferencia de las mujeres de quienes se espera que seamos «buenas»: sacrificiales, abnegadas, entregadas a la crianza y devotas. La culpa es una herramienta patriarcal, nos recuerda cuál es nuestro lugar: mujeres en casa, cuidando; hombres en el trabajo, produciendo dinero.
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La sociedad espera que los padres sean presentes: que «reconozcan» dando apellido y manutención económica (en el mejor de los casos, con que jueguen o los lleven a pasear alcanzaba). Ellos debian operar en lo simbólico, ponerles límites y castigar cuando alguien no hace lo que debe. Les hicieron creer que con eso «alcanza». El resto del tiempo, pueden invertirlo en ellos: hacer asados, jugar un partido, ocuparse de sus carreras. Un hombre que decide pasar el tiempo con su familia en vez de salir con sus amigos de joda, es un niñero, un pollerudo, un dominado.

La madre tiene que operar en lo real y concreto de los cuidados. No sé nos ocurra salirnos de ahí y tener una vida fuera de la crianza porque nos asalta la culpa. La figura del padre «tradicional» no está atravesada por la misma culpa, porque tampoco lo está por el mandato de cuidado.
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Es hora de anoticiarnos de que los modelos de padre y madre están cambiando. Los papás empiezan a dar mucho más que un apellido, muchos desean contruir vínculos afectivos sólidos: desean paternar como verbo.
Los papás involucrados empiezan a encontrarse con un novedoso sentimiento de culpa. Enhorabuena. Significa que hay involucramiento afectivo! Sentimiento de corresponsabilidad en los cuidados!
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¿Creen que estan cambiando los modos de ma/paternar?
Ilustración: PETER SLATTERY