Mamá “gritona”

“Estoy muy angustiada” (comparto aquí con permiso, en este caso es una mamá pero podría suceder a un papá).
Ella había gritado tanto y tan fuerte, que su niña mayor se escondió debajo de la mesa del miedo y su bebé se tiró en la cama a llorar completamente desconsolado. Me contó que su bebé se dos años había escrito y roto un papel importante de un trámite, que estaba a mano por un descuido.
.
¿Qué había la llevado ese desborde?
No era el comportamiento de sus hijes, sino su propia frustración.
Ese grito venía a modo de descarga, a poner afuera, algo que no había logrado gestionar en si misma.
Estaba sumamente triste, no era la primera vez que les gritaba, pero está vez fue más fuerte y agresiva.
Sentía vergüenza de sí misma, ya que trataba de aplicar la “crianza respetuosa”.
“Desde que tengo dos, que no puedo ser tan paciente como antes, ahora soy mala mamá” me dijo. ¿Era mala madre? Claro que no, está frase era un auto castigo que se imponía. Lo que sucedía es que con el nacimiento del segundo (pandemia, sobrecarga de cuidados, cansancio) le costaba más gestionar situaciones de estrés.
.

Me contó que se dedicó largo y tendido a hablarles, que les pidió perdón, les dijo que nadie tenía derecho a tratarles así y que nada era su culpa.
También les contó que ella aprendió a gritar de su abuela materna (su propia mamá), que se ponía nerviosa con facilidad.
A ella le hace un “click” cuando su hijo mayor le dice, entre un llanto desbordado:
“Yo no quiero aprender de vos a gritar, porque no quiero gritar si tengo hijos cuando sea grande”.
.
.
El fue capaz de identificar como se van reproduciendo ciertas prácticas (si no hacemos algo distinto).
A veces no somos conscientes de que cada día con nuestras conductas estamos modelando un saber sobre lo que es ser mamá (o papá).
Estos aprendizajes calan hondo, pero podemos trabajar en nosotras y nosotros para transformarnos, aprender a gestionar mejor nuestras emociones y canalizarlas de modo que no sean destructivas. Identificar nuestras necesidades y crear redes que sostengan y nos permitan un descanso en la ardua tarea de criar.
.


.
¿Gritas mucho? ¿Te gritaron? La imagen es de @isolmisenta El globo
Y recomiendo el libro “El día que mamá se convirtió en dragón”

La transición a mamá de dos

Transitar el duelo de la mama de uno,
Para re nacer como mamá de dos (o más).
Con cada nuevo nacimiento, también nace una nueva versión de mamá en nosotras.
.
.
Con este nuevo bebé que llega a casa, también llega una nueva mamá.
Quizá todavía no somos muy conscientes y al comienzo solamente creemos que somos la misma, sumando un nuevo hijo/hija.
Pero ¿Cómo ser la misma si ahora estamos divididas?
¿Si ahora, convivimos con dos pedidos a la vez?
¿Si vemos al mayor o la mayor reclamar ante este cambio?
Quizá, el estrés de los primeros meses de maternidad doble tenga que ver sobretodo con eso: entender que desde ahora, vamos a fallar un poquito más.
Desde que se amplia está familia, alguien siempre va a tener que esperar un rato más.
Y seguramente haya siempre algo que no vamos a llegar a hacer en el día (si es que ya no lo había).
Y alguien que se quede con ganas de jugar o pasar más tiempo con mamá (o nosotras extrañemos el tiempo exclusivo con alguno de los hijos).
.
.
El duelo por nuestra versión de mamá de uno, no es más que una transición, una nueva metamorfosis en nuestra identidad que debemos atravesar.
¿Acaso nos mintieron cuando nos dijeron que es más fácil la segunda vez?
Quizá un poco si, un poco porque no hay generalidad que sirva para cada caso y otro poco porque no nos hablaron de la culpa que se vive en el camino.
Es mentira que “se crian solos”.
Pero también quizá un poco no, porque “la parte más gruesa” de construir nuestra identidad de madre (entre otras) ya está transitada.
.
.
De este nuevo caos, de tiempos, necesidades y deseos, re nacemos.
Darse tiempo, hacerse espacios, hablar, llorar, reír, enojarse y volver a abrazarse.
Esto también pasará, pero de seguro mucho aprendizaje dejara
.
.
¿Cómo vivieron está “segunda vuelta” ?

Lic. Carolina Mora
Mail lic.carolinamora@gmail.com

Madres agotadas

El problema no es la maternidad en si, no son nuestros hijxs, sino son las condiciones en las que las mujeres nos vemos obligadas a ejercer el maternaje.
.
.

En un sistema que nos da solamente 90 días de licencia y nos exige lactancia exclusiva por 6 meses.
.
.
Es que si los profesionales nos hablan de la importancia del vínculo del bebé con papá, a él le dan 3 días de licencia (con un retorno de 9 horas diarias de jornada laboral)
.
.
Es saber la importancia del cuidado a la diada y a a la mujer en su puerperio inmediato, y encontrarte sola 9 horas al día.
.
.
Es querer darle a tu bebé todo lo que necesita a veces sin tiempo para cuidarte a vos misma.
.
.
Es que mucha de la gente que te acompaño y te trataba como una reina en el embarazo, se esfume luego de conocer al bebé.
.
.
Es la presión de tener que trabajar como si no fuéramos madres y de tener que maternar como si no trabajaramos.
.
.
Es vivir en Pandemia sosteniendo en una mano a tu bebé, en la otra cocinando el almuerzo, mientras hablas por teléfono con tu jefe y pensas en sacar turno al pediatra.
.
.
No es tu bebé, el que es “de alta demanda”.
No sos vos, la que “no estaba preparada”.
Es el sistema que nos deja solas.
.
.
¿Alguna vez pensaste que tú maternidad era un problema?
Etiqueta a esa amiga♥️
Ilustraciones: @this_mama_doodles
#maternidad #puerperio

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Tiempo materno

“Mamá siempre debe estar disponible para su principal tarea: el cuidado”.
“Mamá siempre debe anteponer necesidades de sus hijxs/familia a las propias”
¿Qué piensan de estas frases?
Hoy se armó lindo en las historias con varias confesando que mentían para tener un ratito libre.
.
.
Muy arraigadas en nuestra educación ambas ideas:
Mamá sólo puede ausentarse para cumplir con algún deber:
✔️Trabajo remunerado
✔️ Estudio
✔️Turno médico
✔️Compras domésticas
.
.
¿Qué pasa cuando esa mujer a en la que todos llamamos “mamá” necesita tiempo para otra cosa?
¿Qué pasa cuando necesita tiempo “libre de cuidados”?
¿Qué pasa cuando quiere divertirse, dispersarse, descansar…?
Aparece la culpa muchas veces.
Y como estrategia el “escape”.
Y es que es más aceptado por todos, incluso por una misma, salir por deber que salir por disfrute personal.
.
.
¿Acaso los papás inventan estás excusas para tener tiempo propio?
¿Para juntarse con amigos a tomar una cerveza o jugar un partido?
“Es que él lo necesita”
“Los varones necesitan salir de lo familiar, ver amigos.”
“Si no juega al fútbol se pone mal”
¿Y nosotras?
¿Acaso no necesitamos un “tiempo fuera” de lo doméstico o de los cuidados?
¿No disfrutamos ver amigxs?
¿No nos vendría bien hacer algo que nos guste? (Ya sea deporte o ir a cerámica)
.
.
Ambos cuidadores necesitamos espacios libres de cuidado.
¿Por qué esperamos a “colapsar” para buscar ese tiempo?
Habilitemoslos.Tomemoslos.
Hagamosnos cargo y reclamemoslos con todas las letras.
Si, puede ser más “cómodo” escaparnos, porque no hay que explicar, acordar con la pareja ni lidiar con la mirada ajena (mira, esa mamá le deja el nene al papa y sale, que escándalo!🤦).
Pero la ganancia de decir con todas las letras lo que nos pasa y de mostrar eso a nuestros hijos e hijas, es mucho mayor.
Les damos la oportunidad de naturalizar que ante todo, mamá es persona y de construir una ma/paternidad menos rosa y sumisa.
.
.
¿Se suelen “escapar” seguido? ¿Se animan a conversarlo?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

La maternidad no es el problema

El problema no es la maternidad en si, no son nuestros hijos, sino son las condiciones en las que las mujeres nos vemos obligadas a ejercer el maternaje.

Es un sistema que nos da solamente 90 días de licencia y nos exige lactancia exclusiva por 6 meses.
.

Es que si los profesionales nos hablan de la importancia del vínculo del bebé con papá, a él le dan 3 días de licencia, con un retorno de 9 horas diarias de jornada laboral.
.
.
Es saber la importancia del cuidado a la diada y a a la mujer en su puerperio inmediato, y encontrarte sola 9 horas al día.
.
.
Es querer darle a tu bebé todo lo que necesita sin tener un instante de paz para cuidarte a vos misma.
.
.
Es que mucha de la gente que te acompaño y te trataba como una reina en el embarazo, se esfume luego de conocer al bebé.
.
.
Es la presión de tener que trabajar como si no fuéramos madres y de tener que maternar como si no trabajaramos.
.
.
Es vivir en Pandemia sosteniendo en una mano a tu bebé, en la otra cocinando el almuerzo, mientras hablar por teléfono con tu jefe y pensas en sacar turno al pediatra.
.
.
No es tu bebé, el que es “de alta demanda”.
No sos vos, la que “no estaba preparada”.
Es el sistema que nos deja solas.
.


.
¿Alguna vez pensaste que tú maternidad era un problema?
Ilustraciones: @this_mama_doodles

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Desear algo más que ser madre

“¿A dónde voy a ir?”
“Ya los dejé para trabajar…”
“Hoy me pidieron jugar con bombuchas”
“¿Y si me extrañan?”
“¿Debería salir?
SI. Voy a salir. Voy a caminar, a tomar aire, a leer un libro a escuchar sólo mis pensamientos por un rato.
¿No me debería dar culpa?
NO.
Porque los hijos necesitan ver a su mamá deseando otras cosas.
¡Si! 100% cierto.
Necesitan vernos apasionadas por algo, vernos divertirnos, vernos aprendiendo algo más o simplemente dándonos espacio para nosotras mismas!
Necesitan vernos humanas, registrando nuestras necesidades.
Si no nos cuidamos nosotras, si no reclamamos nuestros propios espacios ¿Quién lo hace?
.
.
Pero…
¿No es que nos necesitan todo el tiempo disponibles?
¿No es que si nos ven alejarnos les generamos daño?
¿No es necesaria una crianza devota?
¿Acaso ser mamá no es “lo mejor del mundo”? ¿No debería “llenarme”?
Esa es la voz del mandato.

.
.

Maternar es sólo un rol más en nuestra vida. Si, quizá para algunas mujeres sea el más importante. Incluso puede que algunas sientan que “vinieron al mundo” para ello (o eso nos quieren hacer creer).
También es cierto que nuestros hijos nos necesitan disponibles y muy muy cerquita sobretodo los primeros tiempos de vida.
Ahora esa demanda imperiosa va decreciendo a medida que crecen, conocen el mundo, tienen nuevas experiencias y generan vínculos de apego con otras personas.
A medida que esto pasa también tienen que encontrarse con una mamá que a veces falta, que sale en busca de otros deseos e intereses y también que (inevitablemente) fallará.
¡Esto también es salud! Y siembra la semilla a su propio deseo como motor💪.
.
.
❓¿Les cuesta darse espacio para desear algo más?
#maternidad #crianza

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

El miedo a morir siendo madre

Hace unas semanas una paciente experimento miedo a morir. Me contaba que siempre fue “hipocondríaca”, pero desde fue mamá se intensifico
En los primeros años de crianza ya creyó tener cáncer unas 3 veces.
Primero, ante unas intensas migrañas. Realizan los correspondientes estudios y encuentran una pequeña calificación a controlar (nada patológico). Al año siguiente ante los controles terror se apoderó de ella cuando tuvo que repetir los estudios. Conclusión: un hallazgo sin mayores repercusiones. Respira. Agradezce

.
.
Pandemia por miedo, dos eventos. Una protuberancia en el paladar superior (que resultó solo ser una glándula salivar tapada) y el hallazgo de un nodulo pequeño en la mamá derecha. Este último evento la angustio por completo, coincidente con la semana del cáncer de mama comienza con dolor y le hacen eco.
.
.
Y ¿si era algo malo? ¿Cómo les iba a contar a sus pequeños? ¿Podría con una quimio siendo madre? ¿Quien iba a cuidar a sus hijes si algo pasaba?
Finamente, “es solo un hallazgo para control”. Respira.
.
.
Morir siendo madre es la pesadilla más grande de muchas. El temor a perder la salud y no poder hacernos cargo del cuidado, no verles crecer y dejarles en este mundo sin una mamá…
Muchas lo experimentan de otros modos, percibiendo con más intensidad la inseguridad, angustiandose con más fuerza ante la violencia, teniendo salir de casa de noche y no saber si van a volver…
obsesiva o si te impide llevar adelante tu rutina, es hora de consultar a una psicóloga.
La imagen es de la peli de Netflix “El cuaderno de Tomy” que trata este tema, basada en una historia real.
.
.
Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

El juicio ajeno

Está imagen círculo hace unos años en redes sociales, acompañada de las peores críticas:
-“esa madre no tiene sensibilidad”
-“no le importa su hija”
-“prefiere ver el celular que hacerle upa a su bebé”
Días después la mujer de la imagen (sólo una foto) contó que estaba hace muchísimas horas varada en el aeropuerto. Sola con su beba, agotada de tener la en brazos por largas horas y teniendo que revisar cuestiones del vuelo en el teléfono, la apoyo en el suelo SOBRE UNA MANTA. ¿Qué mejor lugar donde dejarla unos minutos? De allí no iba a caer y estaba sobre una superficie limpia.
.
.

Me preguntó por la persona que tomo la foto. Seguramente su narcisismo se sintió muy bien pudiendo señalar la “falla” ajena. No contenta con eso, decidió exponerlas (si a ambas, bebé y mamá) para el juicio público en redes.
🤔¿Acaso no era mucho más amable acercarse a esa mujer y preguntar si necesitaba algo? ¿Ofrecerse a tener en brazos a su bebé? ¿Ayudarla a resolver algún trámite con la aerolínea?
.
.
Lo que vemos generalmente (y sobre todo en las redes) es “solo una foto”.
Una imagen, una captura de un momento puntual, detenido en el tiempo. Vale para imágenes “positivas” y también “negativas” (dejando de lado la violencia explícita o la afectación a la integridad del niñe) .
Nos falta el contexto de la persona, saber su cultura, si tiene redes de apoyo suficientes, si padece alguna patología, cómo fue su día, qué sentimiento y pensamiento la llevo a “esa imagen”.
Y ¿Con lo “positivo? Lo mismo. No sabemos el antes y el después de esa imagen “ideal” que eligieron mostrarnos.
.
.
¿Cómo te hace sentir lo que ves en las redes? ¿Alguna vez juzgaste solo por “una foto”?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Tiempo fuera?

¿Quien no conoce esta práctica de “castigo” en la crianza?
El tiempo fuera se utilizó y se sigue usando como medida de control conductual a las infancias.
Cuando un niño o niña se porta mal, está técnica indica que hay que dejarle afuera del juego o de la situación placentera. Muchos jardines lo utilizan como “la silla de pensar” dónde se les obliga a quedarse sentados y apartados del juego para que “recapacite” sobre su conducta.
¿Sirve esta práctica? Sabemos que si bien en apariencia puede parecer que si, en realidad es improductiva. Los pequeños no tienen la capacidad de reflexionar solos sobre sus conductas y apartarlos solo les genera bronca y les obliga a “pedir perdón” o deponer su actitud solo como forma de volver a participar del juego.
.
.

PERO podemos re pensar está técnica de una forma muy efectiva.
Si tomamos el “tiempo fuera” para nosotras, las personas que cuidamos.
SI, así como escuchaste.
Y ¿Cómo sería? Cuando nos sentimos sobrepasadas por la situación, por la angustia, por el desborde emocional que observamos en nuestros hijos e hijas, es necesario poner una pausa.
Darnos unos minutos, aunque sean sólo 5 minutos, para salir de la situación mentalmente.
Tomar aire, hacer respiraciones profundas, ir al baño, lavarnos la cara, repetir algún mantra que nos dé tranquilidad, salir un momento del cuarto a otro ambiente…
Todas esas pueden ser pequeñas formas de tomar un “tiempo fuera” para demorar la respuesta, tomar distancia y observar la situación con más calma.
.
.
Si notas que esto te sucede con frecuencia, es buena idea pensar en organizar espacios de cuidado por otras personas: niñera o familiares pueden ser aliados para ello.
NO TENEMOS QUE PODER CON TODO
.
.
¿Usaste alguna vez está técnica?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Mujeres al volante

Uno de los aprendizajes que más me cambio la vida fue aprender a manejar.
¿Si me dió más autonomía?
En mi caso un rotundo SI.
.
.
¿Querés aprender a manejar pero te da miedo?
Se SUPERA. Todas pasamos por eso. Sirve empezar de a distancias muy cortas, lugares conocidos e ir avanzando progresivamente. Darnos tiempo, CONFIAR!
Son muy pocas las mujeres de nuestra generación que fuimos criadas con modelos de otras mujeres al volante. En mi casa (como en la enorme mayoría) manejaba mi papá. Mi mamá ni se planteo aprender a hacerlo.
Los varones son socializados desde la primera infancia para estar familiarizados con los autos y también para asumir riesgos. Se los cría para ser aventureros y valientes, para asumir desafios de destreza física y fuerza. Muchos varones aprenden a manejar en su adolescencia, de la mano de los varones de su familia, casi como un ritual de pasaje.
.

.
¿Y a nosotras? Nos socializaron para mantenernos a salvo, así como “esperamos en la torre” que nos rescaten esperamos que nos lleve un varón en su auto. ¿A cuántas niñas se les incentiva jugar con autos o con herramientas? ¿Las familias hablan con ellas del auto y como funciona? ¿Se incentiva esa curiosidad? ¿Se les habilita a tomar el volante?
En cambio nos dicen cuando hacemos mal una maniobra “mujer tenías que ser” o “anda a lavar los platos”.
.
.
Si no tomamos el volante nosotras no lo va a hacer nadie más. Habilitamos a aprender, a salir a la calle y experimentar el control de manejar es necesario si deseamos tomar el espacio público y esa autonomía que solo te da el auto.
Yo aprendí que puedo irme a donde sea y volver a la hora que sea sin depender de nadie más. Aprendí a moverme en la ciudad sin tomar 50 colectivos con las bendis a cuesta! Aprendí que me puedo equivocar sin que signifique chocar o poner en riesgo mi vida ni la de otros. Y si, te vas a equivocar: vas a perderte (no tanto gracias bendito GPS), vas a estacionar mal o intentar 10 veces, vas a salir antes o después de la autopista, si. Pero la sensación de LOGRO que te brinda a cambio cuando a pesar de eso podés, es incomparable.
.
.
Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com