Atravesando el destete

Hace unos días mi bebé me empezó a decir está frase. Si, yo sabía que estaba muy conectada por mi trabajo, pero no tenía idea de que lo estaba registrando con tanta claridad. También hace unos días, en algunas ocasiones que daba la teta, si no tenía el celular conmigo el me lo traía.
Ahí me di cuenta todas las veces que amamantaba mirando el teléfono.
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Hace unos meses empezamos el camino al destete. La noche fue lo primero que ordenamos: yo le daba teta, le leía libros y luego el se terminaba de dormir con su papá paseando y colechaban ellos. Yo me quedaba durmiendo en el cuarto de la mayor en la cama que sería de Juli. Ese método nos resultó y el empezó a dormir de corrido, de 11 a 7/8, que despertaba y le daba teta. Ahora, con el frío no para paseo, lo empecé a dormir yo en su cama en su cuarto.
De día no había manera de ordenar, me pedía y yo, le daba porque era lo más cómodo para mí: no lidiaba con el enojo de el, miraba el celular o hacia otras cosas.
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Estés último mes Juli estuvo durmiendo más inquieto y tuvo algunos despertares, que me llevaron a darle teta a mitad de la noche. Un día desperté con los pezones muy doloridos, muy irritados y le dije que no iba a darle teta en todo el día, solo iba a darle para dormir, porque se tenían que curar. El me vio ponerme crema para aliviar y use unos días remeras cerradas. Pensé que iba a ser tremendo, pero lo entendió mejor de lo que esperaba. Los primeros días me pedía tomar, le explicaba, un poco de queja y seguíamos jugando. Me sorprendió lo mucho que podría disfrutar el tiempo con el, sacando la teta del medio. Estos últimos días me pide verlas, les habla y se mata de risa. A veces se enoja y está más irritable, pero lo atravesamos. Ya no me ve casi con celular en mano, porque cuando estoy con el, tengo que estar a puro presente, mimos y juego.
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Les cuento para que vean que para mí tampoco es fácil. El destete no siempre es un proceso lineal y controlado. Tiene sus ires y venires. Tiene mucho de artesanal
Recuerden que mi taller de destete @criarentribu las acompaña, siempre y lo compran desde el link de mi bio.

También apoyándome en mi libro “Teta, mamá”


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¿Cómo van sus destetes?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

El psicoanálisis y el destete

Hoy quiero contarles de dónde parte la psicología a la hora de hablar de lactancia y destete. Para quienes no me conocen, me recibí en la facultad de psicología de la UBA en el año 2010. Durante todo mi recorrido como alumna en la facultad de psicología jamás escuche hablar con fundamentos científicos de la lactancia. Las pocas materias que trataban la temática del vínculo temprano entre el recién nacido y su mamá lo hacían desde una mirada que intentaba en su mayoría, detectar los indicios de patología en esta relación. La creencia fundamental tenía que ver con que este vínculo podía volverse excesivo, asfixiante y obturador para el desarrollo de niños y niñas.


Tomemos por ejemplo a Lacan, unos de los principales referentes psi que hemos adoptado en nuestro país, cuya teoría central en relación a la crianza se basa en la idea de que las madres podemos comportarnos como cocodrilos que a través de un deseo sin medidas podemos atrapar en nuestras fauces a nuestros hijos e hijas. Entonces, la única solución para poner un límite a este exceso es la interdicción o mediación del padre (o quien cumpla su función) que viene a provocar esta sana separación, liberando así al hijo. Desde esta perspectiva, la lactancia siempre se vio como una modalidad vincular que mantiene a hijos e hijas atrapados y fusionados al cuerpo materno.
Recuerdo que los primeros años de la carrera, atravesada por estos discursos que me transmitían como verdades absolutas, me horrorizaba pensar que mi madre me había amamantado hasta los dos años y medio. Varias veces la juzgue) por sostener la lactancia tanto tiempo o “prolongarla” más allá, pensando que había sido patológica esta conducta.


Este juicio no fue sólo hacia mi madre, sino también lo trasladé a varias familias que me consultaban los primeros años de mi ejercicio profesional. Si bien durante la facultad había cursado algunas materias electivas, ligadas al desarrollo dela infancia que incorporaban a otros autores como Winnicott o Stern, el sesgo en cuanto a la duración de la lactancia seguía muy presente.
Winnicott, por ejemplo, es un autor que se dedicaba a la pediatría, la cual le permitió estar en contacto cercano con muchas diadas y triadas con bebés pequeños. Él da una importancia fundamental al vínculo temprano desde la creencia de que los bebés atraviesan un estado de fusión saludable con la madre durante los primeros meses de vida. En este tiempo es donde la lactancia funciona como conexión, nutrición tanto física como emocional. La importancia de sus ideas fue revolucionaria para su época y las contribuciones de su obra están aún muy reconocidas por todos los profesionales que trabajamos con familias. De todos modos, rastreando en la obra de Winnicott encontramos que propone una duración de la lactancia acotada: para el autor, el bebé estaba en condición de ser destetado cuando comenzaba la etapa de arrojar objetos. Esta hipótesis se basaba en que esto indicaba que estaba preparado psíquicamente para “dejar ir”, “soltar” o “desprenderse” de la teta como un objeto más. ¿En qué etapa sucede esto? Alrededor de los 8 meses, es decir que esta hipótesis coincide con la etapa que denominamos “angustia del octavo mes”. En esta etapa, el bebé comienza a ser consciente de que hay otras personas extrañas lo que lo hace notar que él mismo es un ser separado de su mamá, lo que activa la ansiedad de separación. Hoy podemos pensar ¿habrá algún momento más complicado para iniciar el destete que este? A simple vista, no parece buena idea pedirle a un bebé que se desprenda del pecho en una etapa donde esta activa la necesidad de cercanía con el cuerpo materno (o de sus cuidadores principales) como forma de contrarrestar la angustia de separación.


Como vemos, si bien existen algunos autores que reconocen la importancia de la lactancia, la cuestión de su duración se plantea como un límite para la salud psíquica y emocional.
Freud en sus primeros escritos desarrolla la teoría de que la prendida al pecho constituye la primera experiencia de satisfacción para la cría. Esta experiencia, deja una huella, una impronta, que el bebé tratará de repetir en busca de reencontrarse con ese placer inicial. Para Freud podríamos decir que este primer contacto es la chispa que enciende el deseo. En su teoría los humanos buscamos aquello que nos permite preservarnos como especie, una pulsión de auto conservación ligada a satisfacer nuestras necesidades vitales primordiales. El pecho le da al bebé el alimento nutricional físico que garantiza su supervivencia. Rápidamente advierte Freud que no todo termina allí, sino que es en ese plus de placer el bebé encuentra en el pecho, en el contacto con el cuerpo, en el abrazo que lo sostiene, en la mirada con quien le amamanta el que deja huella e inicia el movimiento deseante. Podríamos decir que aquí Freud ubica la lactancia como una modalidad vincular que nutre no sólo físicamente, sino (y sobretodo) emocional y psíquicamente: la succión siempre es nutritiva.


Para Dolto, el destete implica una separación similar a la castración (vinculándose con Lacan en este punto) donde es el bebé quién renuncia al estado de fusión con su madre. Ella vincula este proceso como necesario para que den otros hitos del desarrollo y el crecimiento, como el habla. Como lo veremos en capítulos siguientes, la evidencia actual nos demuestra que en condiciones de salud niños y niñas amamantados tienen un desarrollo similar a quienes han sido destetados. De todos modos, tiene sentido considerar al destete como el cierre de una etapa que da lugar a la transformación del vínculo.
Una autora que describe sin dudas la ambivalencia en el vínculo madre e hijo es Melanie Klein. Para ella la vinculación temprana para el bebé implica un proceso de indiferenciación. El bebé no sabe que es su mamá la dueña de las tetas, sino que las percibe como objetos parciales y recortados. Es así que cuando el bebé encuentra satisfechas sus demandas, percibe al pecho como bueno y por el contrario, cuando experimenta frustración o espera, lo percibe como pecho malo. Podríamos decir que uno de los desafíos que se presentan es el integrar en la misma persona, mamá o cuidador principal, la ambivalencia que todo vínculo conlleva. En la maternidad se manifiestan grados intensos de ambivalencias y contradicciones: queremos a nuestros hijos a la vez que necesitamos distanciarnos

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Como vemos, en la mayoría de estos autores existen dos sesgos:
-Que el destete opera como separación necesaria ante un vínculo con mamá que puede ser devorador u obstruir la vinculación con el mundo.
-Que el destete debe producirse en etapas tempranas, antes incluso de que el bebé diga sus primeras palabras.

Son muchos los y las profesionales que parten de estos supuestos para aconsejar a sus pacientes, interfiriendo en la lactancia de miles de familias. Es fácil advertir que si mi cosmovisión de la lactancia es sesgada de este modo, la considere razonable sólo por cierto plazo de tiempo y luego del mismo, comience a presionar para que se produzca un destete. Si continuar la lactancia implica potencial patología en el niño o niña, eso explica el por qué se desalienta a hacerlo.
Muchas mujeres vienen a la consulta debido a mi formación en psicología perinatal. No son pocas las que con anterioridad han realizado consultas con psicólogos clínicos generales y se han sentido incómodas. “Me dijo que destete porque ya esta grande”; “Ante cualquier dificultad que relato me dice que es a causa de lactancia”; “Minimiza mi angustia por no haber podido dar la teta de forma exclusiva”, son algunas de las frases recurrentes, en torno a las devoluciones que reciben en los consultorios de psicología respecto a la lactancia.

Quienes trabajamos con madres, padres y familias recientes debemos actualizarnos, informarnos en relación a la fisiología de la lactancia y el sueño, trabajar nuestros prejuicios para que no contaminen el espacio terapéutico y sobre todo: aprender que no debemos saberlo todo. Esta es la clave para poder trabajar en interdisciplina, nutrirnos de la especialidad de los otros, atender las situaciones que ameriten en diálogo continuo con puericultoras, pediatras, etc.
Actualmente contamos con evidencia científica e información actualizada desde las neurociencias sobre el desarrollo de habilidades como el lenguaje y la socialización. Cada vez somos más los profesionales que tomando la evidencia actual, trabajamos para acompañar a las familias a construir vínculos desde la salud, con teta de por medio o sin ella.


Autores más actuales, como mi colega Ivana Rashkovan (2019) afirma que la lactancia es uno de los recursos más eficaces con los que cuenta una mamá, destacando el aspecto de regulación emocional a través del contacto afectivo que se produce en la mamada.


Con esto no estoy diciendo que no pueda existir patología o conflictiva en un vínculo entre una mamá-cuidadores principales y su hijo o hija. Lo que estoy diciendo es que no podemos basarnos en generalizaciones acerca de la lactancia para entender la complejidad los vínculos de crianza. No podemos decir a priori que la teta sea la causa del problema x, eso sería una generalización simplista causa-efecto. Puede pasar que muchas veces en el marco de un tratamiento terapéutico, con la alianza terapeuta- paciente consolidada, trabajando en equipo con esa mamá podamos advertir que en su caso en particular, hay algún aspecto de la lactancia que deja ver dificultades vinculares. Si esto sucede, el espacio donde abordarlo es en la intimidad de la consulta, con el debido cuidado y respeto que merece, acercándonos con empatía al sufrimiento que manifiesta, buscando en conjunto con la paciente y la familia, alternativas que alivien y nutran el vínculo con su hijo o hija. Porque, recordemos, hay muchas formas de nutrir el vínculo más allá de la teta.

Para Violeta vazquez, puericultora y directoda de PYC Escuela de puericultura “Y, si, es cierto, hay mujeres que dan de mamar a niños de uno, dos, tres y siete años y tienen vínculos insanos con sus hijos, pero no por la teta, la lactancia puede ser un síntoma más de que no encuentran otra forma de relacionarse”.

Lic. Carolina Mora

lic.carolinamora@gmail.com

Si se va la teta…

La última teta, el último upa, la última vez que se pasó a nuestra cama..
.¿Por qué no lo recordamos?
Si se va la teta
¿Que queda?
¿Cómo será la vida después del destete?
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Si se va la teta, quedan abrazos y mimos.
Si se va la teta quedan los juegos nuevos construidos.
Si se va le teta, quedan canciones y nanas para dormir.
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Si se va la teta, quedan vasitos de agua o leche que calman la sed.
Si se va la teta, queda la nutrición en todas sus formas.
Si se va la teta, queda en ese cuerpito las defensas que con cada gota de leche le dimos.
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Si se va la teta, queda el recuerdo imborrable de lo compartido.
Si se va la teta, queda impreso en ese cuerpito el afecto recibido.
Si se va la teta, queda la memoria de los llantos consolados, las risas compartidas, las miradas y la complicidad.
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Si se va la teta, queda el sostén familiar.
Si se va la teta, siempre, siempre
Quedara MAMÁ.
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¿Ustedes tuvieron miedo de comenzar el destete?
Les recuerdo que cuentan con mi taller de destete de @criarentribu, en el link de mi bio está la info en mi web❤️

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Quiero destetar

“El destete sin consentimiento del hijo es consecuencia de una madre sin tiempo ni paciencia” le comentaron a una paciente en un grupo de crianza en las redes.
¿Qué puede sentir quién lee esto y desea destetar?
Entender que mis privilegios no son los de todas, mis deseos no son los de todas. No podemos pretender que otras personas reaccionen como yo lo haría.
Tampoco que tomen las mismas decisiones que yo en la crianza.
Conviene no juzgar la crianza ajena.
Maternamos con nuestra historia, con lo que hicimos de ella. Tomamos lo que valoramos de nuestra crianza y tratamos de no repetir lo que rechazamos o nos dañó.
Maternamos también con nuestros contextos: número de hijes, situación económica, si contamos con redes de sostén, si contamos con pareja activa y responsable.
Derribemos los nuevos mandatos también! Porque en base de expropiarnos de los viejos (venimos de crianzas a mamadera por un enorme desconocimiento de la lactancia) terminamos imponiendo nuevas formas de criar.
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Y algo muy importante: maternamos de acuerdo a nuestro deseo (o su falta).
De él depende que disfrutemos de la lactancia siempre, que a veces no tanto o que pensemos en el destete.
Respetar las necesidades de nuestros hijos e hijas de contacto y afecto puede hacerse con (o sin) teta de por medio. Lactancia más larga no significa mejor. La duración de la lactancia no te hace mejor madre. ¿Qué ofrece una lactancia por obligación o desde el hartazgo?
Las mujeres nos estamos dando el permiso para visibilizar que la maternidad no es algo rosa e idealizado, que tiene sus ambivalencia y vamos encontrando nuestros propios límites en cómo deseamos ejercerla.
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Quizá mejor sea seguir el viejo proverbio algo así como “si no tenes algo bueno para decir, mejor no digas nada”.
Lo mejor es respetar como materna la otra (siempre que no exista daño o negligencia) y preguntarle:
¿Creés que te puedo ayudar en algo? Si deseas destetar, te acompaño con mi taller de destete @criarentribu y mi libro “Teta, Mamá”.
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¿Alguna vez se abrieron juzgadas por su maternar por otra mamá?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Celebración de destete

La celebración de destete es un ritual que muchas familias hacen a la hora de despedirse de su lactancia.
¿Sabías que hacer rituales puede ayudar a elaborar procesos de duelo o despedida?
Muchas mamás viven el proceso de destete como un momento de intensa ambivalencia, por un lado de desearlo y por el otro de añorar los tiempos en qué todo era teta.
Es esperable entonces que se dificulte a veces hacer este cierre de etapa.
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Para elaborar el proceso, tanto de la mujer como de su hijo o hija suelo recomendar escribir el relato de lactancia (con detalles en el proceso de destete). Este relato funciona en si mismo como un ritual y es una forma de poner en palabras, compartir con nuestro hijo o hija como vivimos juntos ese momento. Es sumamente liberador!
Todas las que han atravesado el proceso conmigo saben que lo aliento muchísimo.
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Otra de las formas es la creación de algún ritual que simbolice el paso por esta lactancia y el salto hacia una nueva etapa en el vínculo. Este puede ser sacarse una fotografía especial con su hijo amamantando, hacerse una joya de leche materna (recomiendo a mis amigos de @axolotl.de.metal.joyas ) y otra de las opciones es hacer una “fiesta de destete”. ¿Qué es eso? Simplemente celebrar, en el núcleo íntimo de la familia, la lactancia que se tuvo y despedirla con todos los honores que la teta merece. Algunas familias hacen una torta, inventan canciones, ven fotografías, se cuentan la historia de lactancia, etc.
Es un momento de mucho disfrute, nostalgia y amor que dejara un recuerdo imborrable.
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Acá les muestro la foto que me mandó una de ustedes, en su celebración de despedida de lactancia. ¿No arrasa el amor atraves de la pantalla? La sensación de logro que transmite esa imagen es incomparable. ¡Gracias por permitirme publicarla!
Ella acompaño el proceso con mi libro “Teta, Mamá” y con mi taller de destete (disponible siempre en @criarentribu).


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¿Se les hubiera ocurrido una idea así? ¿Ritualizaron el destete?  #tetamamadestete

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Cuestionar el “Tetacentrismo”

(leer con un poco de humor)
Si llora: teta
Si se cae: teta
Si se despierta: teta
Si se enferma: teta
Si tiene sed: teta
Si extraña: teta
Si teme: teta
Si se enoja: teta
Si quiere mimos: teta
Si hay aburrimiento: teta
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La teta suele ser una respuesta salvadora para TODO.
Calma y alimento, todo al alcance de la mano y sin gastar un centavo.
Me acuerdo que cuando mi primer hija recién había nacido y durante largos meses de su vida la teta era mi “comodín” para todo.
Y si, nos suele ser muy “cómodo” sacar la teta ante todo.
Incluso aunque estemos agotadas, sabemos que resolver con la teta es inmediato. En cambio, otras estrategias requieren más tiempo y sostén para ser igual de efectivas.
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Salir del “Tetacentrismo” no es sencillo. Implica deseo, generalmente cuando aparece un poco más necesidad de ordenar tomas o comenzar un camino al destete paulatino.
Si ofrecemos o el entorno ofrece, nuestros bebés van pudiendo tomar consuelo de otras herramientas, más allá de la teta. Y nosotras vamos pudiendo identificar cuáles son y ponerlas en práctica.
Porque ellos necesitan cosas distintas a medida que crecen, nosotras también vamos aprendiendo a dárselas.
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¿Cuesta?  MUCHO.
Es muchas veces el cansancio y la necesidad de “mutar” nuestro vínculo la que va empujándonos a salir del “tetacentrismo”.
La necesidad de poder ofertar otras cosas y otras experiencias, la necesidad de que nos empiecen a abrazar como un todo y no solo  como una teta enorme.
Aprender a vivir otras experiencias, a ofrecer consuelo y sostén de cuerpo entero y a correr a la teta como protagonista del vínculo lleva su tiempo y es un proceso largo y tendido.
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¿Les cuesta salir del “Tetacentrismo?
Recuerden que cuentan con mi libro “Teta, mamá” y mi taller de destete de http://www.criarentribu.com♥️
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Lic. Carolina Mora
Mail lic.carolinamora@gmail.com

¿Lactancia y lenguaje?

¿Qué hay de cierto en esta afirmación? Gracias @jtfonoaudiologia por hechar luz sobre este tema.
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La adquisición del lenguaje es posible porque contamos con condiciones biológicas que se activan en presencia de interacción con el medio ambiente, es decir tenemos una capacidad innata y la interacción con las personas significativas (mamá, papá, hermanos, abuelos) hace que se active esta capacidad que tenemos las personas para hablar!!
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Para poder adquirir el lenguaje además tenemos que desarrollar intencionalidad comunicativa, es decir tener un motor que nos impulse a comunicarnos con otros. Podemos comunicarnos aún sin hablar, con nuestras miradas, gestos, sonidos, contacto físico.
La lactancia materna constituye desde el inicio un medio de comunicación privilegiado entre la mamá y bebé mediatizado por contacto físico, las miradas, las palabras, las risas.
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NO encontré ninguna investigación que sustente la lactancia como factor causal de retraso en la adquisición del lenguaje.
Por el contrario, existen investigaciones que relacionan la lactancia materna con efectos positivos en el desarrollo del lenguaje existiendo una relación causal entre duración de la lactancia y el lenguaje receptivo, la inteligencia verbal y no verbal.
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Si un niño presenta un retraso en la adquisición del lenguaje debe ser evaluado por un profesional, que sea respetuoso del vinculo entre ambos sin interferir en decisiones familiares. Las dificultades en el lenguaje son de origen multicausal y no pueden atribuirse o condicionarse a una sola causa.
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Si tu hijo no habla, y no deseas destetar, consulta a un profesional empatico que los acompañe paso a paso en el camino hacia el desarrollo del lenguaje
Si querés destetar, que sea por tu deseo o motivos fundados (y contas con mi taller de @criarentribu y mi libro Teta, Mamá)
@delpinofoto

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¿Alguna vez sus pediatras/familiares/conocidos culparon a la teta?

LIC. cAROLINA mORA

MAIL lic.carolinamora@gmail.com

La pareja en el destete

Cuando comenzamos el proceso de destete puede que el papá, la otra mamá (o quién acompañe la crianza) quizá se pregunte cómo puede participar.
Es fundamental que el otro tenga DESEO de hacerlo y pueda sentirse capaz de hacerlo.
Debemos empezar a confiar en su capacidad para calmar y consolar, ayudar a dormirle o encargarse de la alimentación, tareas que se irán afianzando con el tiempo y práctica.
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Al comienzo puede ser frustrante y difícil pero medida que el vínculo se fortalezca, irán desarrollando sus propios recursos, su propia forma de resolver las demandas, de calmar o consolar.
Es esperable que le cueste a nuestro hije aceptar su intervención, sobre todo si antes estaba menos involucrado. Paciencia y perseverancia. Puede empezar durante el día involucrandose más a través de tareas de cuidado.
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¿Y en el sueño?
Si queremos que intente dormirle conviene probar primero de dormirlo en las siestas y usar recursos que acompañen en el ritual de sueño: mecer, porteo, música relajante (no videos), cuentos, etc. Mientras más participe más fácil entenderle y al niñe tomarlo como figura de seguridad.
Puede que nos encontremos con llanto como manifestación de protesta a este cambio de rutina. Esto es válido y es importante acompañar este llanto consolando con mimos, abrazos y poniendo en palabras que confiamos en que aprenderá también a calmarse en su compañía.
OJO: no confundir, esto no es “dejarle llorar” (como castigo, para que aprenda, en soledad, ignorandolo).
Siempre que sea consolado a través del sostén corporal y afectivo, en compañía de una figura de apego nunca en soledad. Si la persona que acompaña es responsiva, pone en palabras, consuela y valida las necesidades con afecto y abrazo, es un acompañamiento amoroso.
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Otras veces su función será sostenernos a nosotras y estar disponible para relevarnos, aún en medio de la noche.
➡️Conversar en pareja y acordar un plan de intervención como equipo! A los papás les sugiero la info de @paternando.ok
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¿Cómo participan sus parejas del proceso?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

La teta interminable

La teta interminable” ¿La conocen? Acá la ilustró a la perfección @lei.psicologa
La de plena madruga, la que das entre dormida, medio zombie, sin distinguir qué hora es.
La que parece que no va a soltar nunca, porque apenas lo intentas aparece cuál cachorro el reflejo más intenso y empieza a regresarse contra tu pecho desesperado.
La teta cuando la das sentis que se lleva todo de vos, que te consume, que te “chupa” la energía.
Es teta que te estira, te aplasta, te toma con voracidad inigualable.
La que parece la última, como si el mundo fuera a acabar.


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La teta interminable a veces te hace sentir las peores cosas: un poco de angustia, otro poco de bronca y una pisca de rechazo.
Está teta que te confronta con el fantasma de “mala madre” por necesitar imperiosamente que suelte.
La teta interminable te hace sentir un poco esclava y otro poco invadida, como si tu cuerpo no te perteneciera.
Esa teta te hace googlear las 100 maneras de destete, buscar las mil fórmulas de crianza más mágicas y darte cuenta que no existen.
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La teta interminable te enfrenta con vos misma, con el ideal de madre sacrificada y con la lactancia rosa pastel idealizada. Te hace envidiar a tu amiga, esa que da mamadera porque imaginas lo “libre”que es de este momento.
La teta interminable esa que te da ganas de pelear con tu pareja, cuando le ves dormir plácidamente y circular por la casa libre de demandas.

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La teta interminable, por suerte, llegara a su fin.
Si te la encontras en tu lactancia, viene a decirte que respires, que te pienses amorosamente, que te cuides y te des un espacio tuyo. Aunque des la teta, no deja de ser tuya. La prestas, la donas, la compartis con tu hijo o hija, por el tiempo que vos desees.
Y podés dejar de darla con el mismo amor y respeto que la ofreciste la primera vez.
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¿Se encuentran seguido con “La teta interminable”?
Recordá que contas con mi taller en @criarentribu y mi libro Teta, Mamá (ambos link en mi cuenta).

Lic. Carolina Mora

mail: lic.carolinamora@gmail.com

El llanto en el destete

En el destete el llanto aparece como forma de comunicación, para expresar la frustración o enojo que les genera encontrarse con el “no” a ala teta. El llanto de nuestros hijos e hijas nos genera angustia “está llorando porque le niego la teta” genera mucha culpa. También temor a generar daño porque sabemos que no hay que “dejarlos” llorar.
¿Qué significa realmente está frase? Siempre acompañamos el llanto, no dejamos en soledad.

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El llanto aparece, todas las personas lloramos ante la frustración o la tristeza.
Es importante permitirles expresar todas sus emociones, incluso las de desagrado. No hay emociones “buenas” vs emociones “malas”. Ahora bien es importante que acompañemos ese llanto, que no transcurra en soledad. Poner palabras a sus emociones y ofrezcer alternativas de consuelo.
Muchas veces el proceso de destete implica estrés en la familia, es aprender nuevas reglas en el vínculo. El llanto abrazado, sostenido, acariciado, acunado con palabras, no daña. Daña el llanto acallado, en soledad y desamparo.
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¿Y si no hay teta? Hay abrazos, hay cuerpo igual, contacto, caricias, canciones, juegos y oferta de otras herramientas de regulación emocional.
¿Cuánto tiempo va a durar el llanto?
el que necesitemos para ayudarles calmarse .
Cada uno reacciona distinto y tiene sus propios tiempos para tomar otras herramientas.
Siempre que se sienta contenido, mirado, validado, seguro, sostenido físicamente y emocionalmente. Cómo explico la Dra. @carinacastrofumeronp, los niños y niñas necesitan: “que el adulto me vea, me entienda y me acompañe y que me haga sentir seguro”.
El llanto acompañado genera hormonas que potencian el apego seguro. Este tipo de apego lleva a qué los niños puedan gestionar mejor y nivelar el cortisol propio del estrés, generando cimientos cerebrales más fuertes.
Es cierto que puede llevar más tiempo calmar ese llanto, porque ellos y nosotras tenemos que aprender nuevas formas de consuelo. Tenemos que confiar en que hay otras maneras de llegar a la calma y practicar estás nuevas formas. Cuentan con mi taller en @criarentribu (bebés de+1 año)
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com