Nuestro desborde

Hoy te dormiste llorando
Y no porque estuvieras angustiado y siendo consolado en mis brazos, no.
Llorabas a causa mía, porque me sentí abrumada y desbordada levanté la voz.
¡Deja de tocarme la teta!
Llore y nos abrazamos hasta que finalmente dormiste.
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¿Mala madre seré?
Hace meses ya no tomas.
Destetamos con amor, pero por deseo mío.
Vos hubieras seguido mucho tiempo más.
Está claro que la teta te sigue gustando.
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Reemplazamos las tomas por cuentos.
Y mimos.
Y agua.
Y a veces, tu manito en mi pecho cuando no te podés dormir.

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Tu destete me dió alivio.
Me sentía avasallada.
Invadida corporalmente.
Tu demanda me agobiaba.
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Claro que seguís demandando.
Aprendiste que «el que no llora no mama»
Y te haces oír y ver.
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Perdóname hijo las veces que no soy la madre que necesitas.
Pero a veces esa madre idealizada que nunca falla, no me deja ser la mujer que necesito ser yo.
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Ahora dormís plácidamente.
Enredado en mis brazos.
Mañana sale el sol.
Mañana te vuelvo a hablarte con calma y paciencia.
Te amo
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❤️Este escrito me lo regaló una mujer que acompaño y me autorizó a compartirlo en esta red. Gracias
A vos que me lees, todas podemos tener un momento difícil y de desborde.
Ahora sí sentís esto con frecuencia, es importante que busques ayuda terapéutica para sentirte mejor y acompañar mejor el vínculo con tus hijes

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