¿Cómo hablar con las infancias sobre discapacidad?

Seguramente les pasó alguna vez que sus hijes les sorprendan con una pregunta al ver a una persona con una discapacidad.
Los adultos sentimos muchísima incomodidad ante está pregunta y para salir de la situación respondemos rápido, con evasivas o silenciamos.
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Para pensar en esto converse y leí a @repensar.la.discapacidad que elaboró estás placas que les comparto (deslicen).
Es importante entender que las niñeces preguntan desde la sana curiosidad y que eso no tiene nada de malo. Lo que necesitan es una respuesta, el silencio lleva a hacerles pensar que está mal la existencia de esa persona o a sentir vergüenza/lastima y volverla un tabú.
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Aprovechar este momento para normalizar que existen personas diversas y que eso está bien. Tenemos distintos rasgos, manchas en la piel, colores de pelo, estaturas. El cuerpo del otre no es algo a cuestionar sino a aceptar.
Muchas personas con discapacidad se sienten muy incómodas cuando tratan de no mirarlas, cuando hablan de ellas por lo bajo. Algunas muchas preferirían la simpleza de la niñez que pregunta, pero obviamente cada persona es distinta.
Si en el momento no saben que decir, pueden retomar el tema en casa.
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Evitemos llamarles con eufemismos o adjetivos que subestimen: no son “angelitos” ni son “niñes eternos” ni son “personas especiales” ni “enfermitos”. La forma apropiada de enunciar es personas con discapacidad y, en tal caso, podemos preguntarle cómo prefiere ser nombrada esa persona en particular.
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Les recomiendo: última temporada de Sex Education.
El corto de Disney Flota
Cuentos feroces: “El Beto y la Bestia” @cuentosferocesok
El cuento “Galo” de @chirimbote
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¿Les pasó alguna vez? ¿Que respondieron?





Burlas entre niños/niñas

“Mamá, mis amigas me están burlando” me dijo mi hija una mañana.
CHAN.
Vieron esa frase: “hijos pequeños problemas pequeños, hijos grandes, problemas grandes”.
Acá no se trataba de algo que YO como mamá, pudiera cambiar o controlar para que mi hija se sienta mejor. No dependía de acostarla en otro horario, acompañar sus berrinches o cocinar más saludable.
Ahora se trabaja de lo que mi hija sentía respecto a OTROS vínculos, con otras personas.
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En ese momento pensé, rápidamente.
¿Qué le digo?!!!! ¿Que las ignore?, ¿Que les devuelva la burla?, ¿Que le avisé a su maestra?, ¿Hablo yo con las mamás? AYUDA!!!!
No hay libros que hablen de estás edades. Errores vamos a cometer.
Respire hondo y pensé.
Por un lado ¡Que bueno que me haya contado lo que siente! Eso habla de la confianza y la seguridad que siente conmigo.
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Entonces le pregunté que hizo ella y me dijo que les pidio que no la llamen así porque no le gustaba.
¡Bien!
Pero no le hicieron caso 😱
Le dije que la entendia, que a mí de chica también me habían cargado por mi apariencia y no me había gustado.
Hablamos de que hay personas que se equivocan y creen que eso es divertido, pero si alguien la está pasando mal HAY QUE PARAR.
Le propuse ideas de como abordar el tema: decirle a las mamás, que ella hablé con las niñas o desactivar la burla. Le conté que hay colectivos de personas que toman esas palabras que les dicen para herir y las reinvidican con orgullo: marica, travesti, etc.
Ella decidió mandar un mensaje de WhatsApp al grupo de amigas, para que escuchen con las mamás pidiendo que no le vuelvan a decir así. .
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¿Qué hubieran hecho ustedes en mi lugar?

MI hijo no juega solo

Edad por edad, cómo estimular que los chicos jueguen solos
La autonomía de los niños en el juego se convirtió en una de las preocupaciones de las familias en el marco de la pandemia y sus múltiples obligaciones. Qué esperar en cada etapa.

Desde los 6 años niños y niñas pueden compartir en paralelo con sus padres. Foto ilustración Shutterstock

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30/05/2021 6:00 Clarín.comFamilias
Actualizado al 30/05/2021 6:00
La autonomía de los niños en el juego se convirtió en una de las preocupaciones de las familias en el marco de la pandemia de coronavirus y sus derivados. Con las suspensión de la presencialidad en varios distritos del país y el trabajo remoto, conciliar las actividades de los adultos con las de los chicos se transformó en una dificultad.


La cotidianeidad de los hogares dio un vuelco profundo y, muchas veces, debemos enfrentarnos a la demanda de niños que quieren jugar, a la vez que cumplimos con obligaciones laborales, domésticas y demás.

¿Es posible alentar su autonomía a la hora de jugar?, ¿qué es esperable a cada edad en relación a sus actividades recreativas?, ¿es posible responder a todas las exigencias que la actualidad impone? Sobre esto dialogamos con la licenciada Carolina Mora, especialista en psicología perinatal y en orientación en crianza.


El juego, según la etapa
La psicóloga explicó que para hablar del juego es necesario dividir a los niños según su edad. “Cuando hablamos de jugar sin la presencia de madres y padres estamos hablando de niños y niñas mayores de tres años y medio, o cuatro. Antes de eso, el juego es puramente interactivo la mayor parte del tiempo”, aseguró.

En ese sentido, aclaró que “puede que un bebé de un año y medio o dos años tenga momentos de juego sin la interacción de un adulto, pero van a ser momentos cortos. A medida que van creciendo los tiempos de juego se van prolongando sin interacción directa del adulto”.

Para esta etapa la especialista indicó que “es muy importante fomentar el movimiento libre”. Esto tiene que ver con ofrecerles un espacio de seguridad para que puedan explorar el entorno. A modo de ejemplo, mencionó que se puede colocar “una mantita en el piso y algunos juguetes a su alrededor para fomentar que puedan ir rolando, tomando objetos y explorándolos. Es importante que los juegos sean lo más sencillos posible, para que no dependan de sonidos, luces o estímulos externos”.

Más tarde y a medida que van creciendo, se pueden ofrecer objetos más complejos. Entre ellos Mora recomendó cubos de madera para que puedan apilar, objetos que se puedan encastrar e instrumentos musicales que hagan sonido.


A partir de los dos años, según explicó la licenciada, “podemos sentarnos cerca de ellos y armar una situación de juego en conjunto e ir probando qué sucede si nos vamos distanciando, siempre anticipándoles: ‘Mamá y papá se van a sentar acá en la compu porque tienen que mandar un mail’, ‘nos vas mostrando, nos vas mirando desde acá'”.

Sin embargo, aclaró que lo esperable es que el tiempo en que esos niños no requieran la ayuda de un adulto sea corto. “Lo propio de esa edad es que se acerquen, que estén diez minutos solos armando algo con masa o un juguete y que vengan y nos ofrezcan compartirlo”. Y añadió: “Esas edades siempre van a requerir la interacción de alguna manera en varios momentos del juego”. Por eso, destacó que “lo principal es que nosotros tengamos expectativas realistas de cuánto tiempo podemos pretender que se queden jugando sin una interacción directa”.

Un cambio importante es el que se da alrededor de los tres años y medio o cuatro años. Allí, Mora resaltó que “la actividad que se puede hacer es mucho más diversa y, además, los niños y las niñas están mucho más dispuestos a explorar y armar escenas de juego más autónomas”.

“Lo que pueden llegar a armar en esas edades es mucho más rico y requiere de mucha menos intervención de las personas adultas. Pueden venir a pedirnos que interpretemos un personajes pero, en general, son juegos mucho más generados por los niños y niñas, no tanto con una guía adulta”, agregó.

En ese marco, la psicóloga sostuvo que “en ese tipo de edades podemos pensar en compartir en paralelo. Una niña o un niño de seis años puede, por ejemplo, estar dibujando y nosotros estar sentados en la compu a la par”.

Sin lugar para la culpa
El tiempo que dedicamos al juego con nuestros hijos depende actualmente de un sinfín de variables. Sin embargo, más de una vez experimentamos la angustia que genera el no poder responder a todas las demandas infantiles.

“Cada persona tiene que poder reconocer sus limitaciones, que tienen que ver con su contexto. Tenemos muchas maneras de vivir la pandemia y el home office, de acuerdo a los privilegios con los que contamos. Si tenemos la suerte de tener a una niñera o familiares que nos den una mano con los niños y las niñas seguramente vamos a vivir una situación muy diferente que si estamos solos en casa con nuestros hijos e hijas, tratando de trabajar”, reflexionó Mora.

Al respecto añadió que “hay que saber que estamos criando en un contexto completamente adverso. Cada persona hará lo mejor que puede, con las herramientas y los apoyos que tiene para llevar adelante la crianza en este momento sin ningún tipo de amparo del Estado”.

“Se nos pide que mantengamos a nuestros hijos sanos, cuidados, que los estimulemos, que seamos divertidas y además que cumplamos laboralmente, que sostengamos el hogar, que no nos enfermemos, que no nos contagiemos, que nos cuidemos… hay mucha exigencia. Es lógico sentir que no podemos con todo”, finalizó.

Link nota https://www.clarin.com/familias/edad-edad-estimular-chicos-jueguen-solos_0_J0ndo-mLV.html

Papá Noel ¿Mentira o fantasía?

Algunas familias tienen conflicto con la idea de Papá Noel, se preguntan si les mienten a sus niñes o no. A mí me gusta pensar a Papá Noel como un juego cultural que se apoya en la fantasía, propia del mundo infantil (es constitutiva de la infancia, alimenta el jugar y la imaginación).
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A todos nos influye nuestra propia experiencia con el tema ¿Recordas la navidad y el ritual de Papá Noel con alegría? ¿O con desilución? Hace poco una amiga me contaba con mucho enojo, que su mamá le había dicho desde pequeña que Papá Noel no existí, pero a ella le hubiera encantado participar de esa ilusión.
Cómo ven no hay respuesta correcta 🤷 aunque pienso que se tiende a exagerar con la gravedad de este tema. Cada familia debe hacer lo que considere más adecuado, de acuerdo a sus creencias y valores. Algunas hablan de Papá Noel como un ser mágico, otras cuentan la historia de San Nicolás, otras les dicen que nos hacemos regalos como forma de homenaje y amor❤️

⚠️No recomiendo usar la figura de Papá Noel como herramienta de control ni condicionar los regalos a “portarse bien o mal” ni tampoco obligar a dar muestras de afecto⚠️.
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Les cuento mi experiencia como mamá:
Nosotros no le hablábamos de Papá Noel pero ella reconocía, el entorno acercaba este personaje a través de imágenes o relatos, en los comercios, casas de amigos y familia. En casa acostumbramos armar el arbolito cada año. Cuando aparecian preguntas investigamos juntas y buscamos información por ej. de la historia de San Nicolás.
Nosotros decidimos explicarle que hay personas que creen que existe y otras que no (como el Dios). Y que ella puede elegir si cree o no.
🎅Hace poquito (tiene 7) nos preguntó si de verdad existía, porque no le traía siempre lo que pedía.
Papa Noel son ustedes ¿no? Le dijimos que si y explicamos que era un juego que hacen los grandes para los más peques. ¿Querés que sigamos jugando? Y nos dijo que si.
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ustedes ¿cómo manejan este tema?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Temor a estar a solas

“No quiero estar sola, mamá acompáñame”
Esto es lo que más escucho en estás últimas semanas.
Me cansa, me enoja de a momentos, quisiera no tenerla de sombra…
Intento hacer el esfuerzo de entenderla, de empatizar con ella.
En medio de todo este caos mundial y personal…¿A quien de nosotros no nos gustaría tener la compania constante de alguien que nos brinde amparo y seguridad?
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Estamos en “modo supervivencia”. ¿Que significa? Que se activan las necesidades más primarias, más primitivas: descanso, alimentación, higiene, apego y (acá añado yo) esparcimiento. Si. Esto explica por qué nuestros hijos e hijas manifiestan mucha más necesidad de contacto en estos tiempos.
A más estrés, más búsqueda de contención por parte de las figuras de apego.
No es un “retroceso”, no es un capricho, no son patológicamente dependientes: es una respuesta esperable a un evento inesperado y completamente anormal como es esta bendita Pandemia.
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Bebés, niños y niñas reclaman satisfacer estás necesidades primarias, pero nosotres, adultos y adultas también las tenemos. En “modo supervivencia” actúa el estrés crónico y el alerta casi constante que arrastramos hace meses. Es por eso FUNDAMENTAL que nosotres también busquemos satisfacer estás necesidades primarias. Y (chocolate por la noticia) puede ser más que difícil cuando estamos cumpliendo tareas de cuidado continuo. Recuerden siempre la metáfora del avión: si hay que utilizar máscara de oxigeno, debemos empezar por ponernosla primero nosotros, para luego poder brindar asistencia.
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¿Sentís que estás en modo supervivencia? ¿Cómo están tus necesidades y tu autocuidado?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

“Pequeña adolescencia”

Me gusta llamar “pequeña adolescencia” al periodo que acontece alrededor de los 5 años (y puede extenderse hasta los 8).
Si, buenas noticias! Cuando ya creías que lo peor había pasado con “los terribles dos” surge algo nuevo con que lidiar. Es que Mater/paternar nos pone a prueba de forma constante y nos obliga a ser flexibles y creativos (y ni te digo en Cuarentena🤣).
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Es un momento en que los peques comienzan a afianzar más su personalidad con las habilidades de un pensamiento más reflexivo. Si bien pueden darse episodios “explosivos” lo que caracteriza esta etapa es la mayor capacidad de argumentación y de poder anticipar las consecuencias de sus acciones y las de los demás.
En este periodo es que se da lo que popularmente llamamos “caprichos”, un fenómeno ligado a la determinación y la afirmación de la propia voluntad.
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¿Qué nos pasa a nosotros?
A los adultos nos cuesta lidiar con estas respuestas ya que nos encontramos con niños y niñas que sostienen con mucha firmeza (y argumentos) lo que quieren.
Veníamos acostumbrados a desbordes emocionales de pequeñitos que si bien representaban un desafío, lograbamos empatizar con ellos con más facilidad. Ahora nos encontramos con un niñe que creció y tendemos a volvernos más exigentes y menos tolerantes porque “ya está grande para…”.
Está etapa es parte de la manifestación saludable, de aprender nuevas habilidades sociales, de diálogo y de gestión emocional.

Seamos claros con las normas de convivencia. Es fundamental llevar a los peques a pensar las consecuencias de sus actos y las alternativas posibles. Ejercitar la paciencia es un desafío, compartir experiencias con otras familias que estén viviendo esta etapa (que también pasará y dejara nuevos aprendizajes en la familia).
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¿Tienen un pequeño o pequeña adolescente en casa?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Tu primer dientito y el ratón Pérez

Y en medio de todo este lío, ella perdió su primer dientito.
La carita de ilusión cuando se empezó a aflojar no tenía comparación. Ya varios amiguitos estaban con ventanitas y ella preocupada porque era la última y sin ninguna novedad. Mamá, adelantada, le había bordado la almohadita especial para la ocasión.

Y finalmente pasó, en medio de toda esta incertidumbre, lo único que me importa es verla sonreír.
Esta noche se fue el miedo a los monstruos y la preocupación, la cambiamos por la ilusión. .
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No está siendo fácil este tiempo, a los peques los altera (como a nosotros) y se les nota. El más chiquito más irritable, ella comenzó a decir que le duele la pancita, que tiene miedo y no sabe por qué.
Acá no miramos noticieros, no tenemos tele, tratamos de cuidar las conversaciones, pero las emociones y la preocupación se expresan igual. Mamá y papá estamos distintos, las rutinas cambiaron y eso impacta en toda la familia.
Estamos intentando hacer cosas en casa, pasar tiempo en el jardín y vivir momentos de risa, lo más que se pueda. Nos quedamos en casa, confiando en que esto, también pasará. .
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¿Cómo lo están viviendo ustedes?
#crianza #cuarentena #coronavirus #maternidad #paternidad #infancia

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Carolina Mora

La llegada de primer grado

¿Se dieron cuenta como escasea la información de crianza a medida que los peques crecen?
Si, los primero años de crianza son los que más demandan en contacto, los que más golpean por el cambio repentino de convertirnos en ma/padres. Pero a medida que crecen, nos vamos encontrando nuevas dificultades.
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Las mamás y papás de peques de primaria también necesitamos apoyo e información. Diría que, dado los desafíos que implica el pasaje a primaria por ejemplo, la necesitamos ¡imperiosamente!
Sobretodo, compartir experiencias. Muchas veces decimos que los cambios nos cuestan más a los adultos que a los niños y que elles se adaptan mas pronto. ¿Cómo transitamos el cambio de jardín a primaria? ¿Qué fantasías, ansiedades y miedos se ponen en juego en las familias? ¿Son los mismos que viven los niños y niñas? ¿Cómo acompañar a les niñes en el proceso si no sentimos seguridad los adultos?
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Comienza una nueva etapa en mi vida como mamá. Creo que uno de los miedos más grandes es a lo desconocido y también a lo conocido. Hay cosas que no quisiera que mi hija viva en su paso por la primaria que yo si viví. Quisiera protegerla de las comparaciones y burlas.
Quisiera que sus maestras hablen sin aturdir ni gritar y que en vez de exigir obediencia, apuesten al pensamiento crítico.
Quisiera que mi hija este rodeada de sus más amigos y amigas.
También quisiera transitar la experiencia acompañada por las familias que queremos y con las que creamos lazos de confianza durante su etapa de jardín.
Quisiera que, si algo de esto no se da, ella pueda sentir la confianza y seguridad suficiente en su mamá y papá como para contarnos.
Quisiera ser mosquito y espiar (aunque sea apenas unos minutos) sus primeras tardes en primer grado.
Ella está muy ansiosa, buscando más cuerpo y atención. Hoy me confesó que tiene miedo. Se que la podremos acompañar poco y nada dentro de la institución. Para que no se sienta tan sola, le regale este amuleto. Uno ella y uno yo. Le dije que si me extraña puede verlo y sentirá el latido de mi corazón pensandola. Así nos conectaremos y la sostendré simbólicamente cuando en lo real no es posible…
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Verte crecer Catalina

Verte crecer es la cosa más increíble que me pasó en la vida.
Nunca me imaginé que me daría tanta mezcla de emociones, vértigo, alegría, miedo, nostalgia y orgullo.
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Verte crecer, verte superar desafios y encarar otros nuevos.
Verte desplegar tus recursos, tus propias herramientas y estrategias para hacerte un lugar en el mundo.
Verte atravesar miedos, superar etapas, conquistar tus pequeños territorios: mi vientre primero, la casa, luego el jardín y ahora la primaria.

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Es cierto lo que dicen que los días son largos y los años cortos. El tiempo mientras maternamos transcurre de forma misteriosa. Hay horas que parecen eternas y sin embargo los tiernos bebés se esfuman en nuestras manos para dar lugar a niñas y niños que desafían todos los esquemas.
Ya tenés tu carácter bien marcado, ya sabes que querés y como hacerte oír para conseguirlo.
Ya vas en busca de tus metas.
Es como la primera vez que te vi en la plaza decirle a un niño “¿Querés ser mi amigo y jugar?”.
Estabas vos ahí, proponiendo, pidiendo, ya no me necesitas de intermediaria de cada interacción.
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Y este año terminas el jardín, se cierra un ciclo de 4 años. Me acuerdo nuestra primera experiencia en sala de dos. Mamá muerta de miedo, las dos tuvimos que aprender a confiar. Confiar en la institución, en las seños y confiar en vos, en qué ibas a poder disfrutar ese espacio.
Después, confiar en el nuevo jardín, tu querido jardín del barrio. Fueron tres años de compartir, de aprender a hacer amiguitos nuevos, de conocer un grupo de mamás y familias hermosas que ahora considero parte de mi tribu.
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¿Que nos traerá la primaria?
No lo sé. Espero que primero un espacio en el que te sientas cómoda, que se vuelva familiar, en el que puedas expresar todo tu potencial. Espero que nuevos amigos y amigas y espero que también algunos conocidos te acompañen en este nuevo ciclo.
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Lic. Carolina Mora
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¿Alguna más está atravesando el cambio de ciclo con sus peques?

Mandatos de belleza

De los creadores de “Así no llego al verano”:
“El lunes empiezo la dieta”
“¿Vas a salir con esos pelos?”
“Arréglate que pareces un varoncito”
“Este vestido me marca todos los rollos”
“Pareces un matambre”
“Así no llego al verano”
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¿Cuáles son los efectos de crecer escuchando esas frases de las mujeres del entorno?
¿Que pasa si nuestra propia madre las repite?
¿Que efecto tiene verla verse al espejo con bronca? ¿Con una disconformidad constante sobre si misma?
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Nuestro cuerpo no es un simple envase. Nuestro cuerpo no es una figura de exposición. No tiene que llegar a ningún lado, tiene que sostenernos, acompañarnos, dejarnos caminar y disfrutar.
Nuestro cuerpo somos nosotras.
Habitar el cuerpo, sus olores, sus abundancias y zonas de estrechez, sus ondulaciones y planicies, sus pelos y sus pieles suaves…
Habitar el cuerpo como territorio de placer y de goce, como territorio de dolor a veces, como territorio que abraza, gesta, ama, se exita y se calma.
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Enseñemos a disfrutar del cuerpo, a registrar sus zonas de placer, sus espacios sensibles.
Que nuestras hijas e hijos puedan usarlo para correr, saltar, bailar, cantar, comer rico y amar.
Que puedan identificar que les hace sentir cómodas y que no, que ropa las encierra y las aplasta y que ropa las libera y llena de energía.
Que puedan elegir vestir poco o mucho, con libertad.
Sin tener que pedirle permiso a la moda, al que dirán, al espejo, a la vecina o a sus amigas…
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com