Salud mental Perinatal

Cuando estaba transitando mi segundo puerperio siempre me veían con una sonrisa en las fotos.
Es que nos sacamos fotos siempre sonriendo, porque es lo que socialmente estamos habilitadas a mostrar.
¿Sabian que a la depresión posparto le llaman «la depresión sonriente»? Justamente porque en ese periodo de la vida, todas las personas esperan que estemos felices. Entonces, quienes viven momentos que no se corresponden con ese ideal, lo suelen ocultar.
.
.
Yo no tuve depresión posparto. Pero si vivi ansiedad durante el puerperio. Ya en el embarazo estaba hipervigilante a mis síntomas corporales, no podía confiar en el equipo médico, con mucho miedo de que algo malo le pase a mi bebé. Aún siendo profesional de la salud mental pensé que era una etapa, que era esperable y como tenía muchos momentos de disfrute también, lo deje pasar.
Una semana antes de que naciera mi bebé, tuve un hallazgo durante una ecografía y mi ansiedad se disparó tanto que se desencadenó el parto en la semana 37+1. Mi bebé nació bien, pero yo no viví el parto que deseaba.
.
.
Después de eso, volví a casa con un bebé de dos kilos y medio y una niña de 5 que me extrañaba, sintiéndome ineficaz como madre de dos. Me costaron mucho los primeros meses. Aunque estaba enamorada de mi bebé y vivía muchos momentos de disfrute, tenia muchas preocupaciones por su salud o la mía. Tambien dolores y secuelas físicas del parto. A la noche, me costaba relajarme y como extrañaba pasar tiempo a solas, me quedaba despierta por horas, perdiendo tiempo descanso. Más hiperactiva (con decirles que me ponía a pintar muebles durante las madrugadas🤣).
Entonces decidí pedir ayuda a una psicóloga perinatal y pronto comencé a sentirme mejor.
.
.
Nadie podría sospechar que viví esto. Durante todo ese tiempo seguí siendo hiper funcional laboralmente y mostrándome alegre.
Hoy, en el día de la salud mental materna, elijo contarles mi historia, para generar conciencia y que termine el tabú que rodea la salud mental.
¿Sabian que la mayoría de los trastornos del estado de ánimo en el embarazo y el puerperio son diagnosticados tardíamente? ¿Y que muchas de las personas no llegan a tener el tratamiento adecuado?
Esta semana voy a estar subiendo más info sobre el tema.
.
.
¿Qué podemos hacer para acompañar en la salud mental de quien materna, gesta o vive el puerperio?
.
.
❤️ Si vas a visitar, no esperes que te atienda. Mejor llévale algo para rico para comer!
➡️No supongas qué necesita: pregúntaselo. ¿En qué puedo ayudarte?
No todas las personas prefieren que cargues a su bebé, a veces pueden preferir que les ayudes a lavar los platos.

❤️Preguntar si prefiere compañía en casa, para ir al médico o simplemente a dar una vuelta manzana. Estar a solas con su bebé puede ser todo desafío emocional.
➡️Jamás juzgar ni decir frases que solo hacen sentir peor: «dale pone voluntad» o «yo crié tres hijos y jamás me permití llorar».
❤️Mostrar empatía: «debe ser muy difícil sentirte así», «podés contar conmigo». Ofrecernos para escuchar cómo se siente.
➡️Si notamos cambios en el comportamiento que nos preocupan o nos comenta que se siente angustiada, desbordada, ansiosa, con pensamientos que la atemorizan o que no logra conciliar el sueño, podemos ofrecerle acompañarla a hacer una consulta. Plantearlo al obstetra puede ser una alternativa, idealmente encontrar una psicóloga perinatal que pueda evaluar la situación.
❤️Si hay diagnóstico, informarnos. Puede que nos parezca extraño, que creamos que «no es tan grave». Si necesitas poder pedir al profesional tratante que te cuente cómo es la situación y como podes ayudar.
➡️. Colaborar en la logística: en el cuidado de otrxs hijes si los hay, en el orden de la casa, las compras, asegurarnos de que tenga para almorzar o cenar.
❤️Invitarla a salir a dar una vuelta, hacer una caminata o vivir algún momento agradable: el movimiento corporal es clave para la mejoría del estado de ánimo.
➡️Busca apoyo para vos: el entorno también debe cuidarse. Acompañar implica mucha energía.
.
.

Las etapas de la crianza

Hay etapas de la crianza que cuestan más y nadie lo dice.
Y no es para todas las personas que criamos igual.
El primer tiempo de bebés se identifica como el más complicado popularmente:
«Porque no dormís más»
«Porque lloran mucho»
«Porque todo es nuevo»
¿Y después?
.
.
A mí por ejemplo reconozco que me cuesta mucho más la edad actual de mi hijo.
Mas llegando a los dos años y medio, cuando aparece la auto afirmación, es todo «¡No quiero!»; «¡Quiero más!»
Cuando le veo en ese minuto exacto en que empieza a pudrirse todo y se que no habrá retorno: el huracán ya se desató.
Me agota: escucharle llorar y quejarse. Gritarme. Tirarse al piso (por suerte no pasa todos los días con esa intensidad).
.
.
En cambio, cuando eran bebés, senti que todo fluía más.
Si algo iba mal (pues claramente no siempre eran días o noches fáciles) tenía el upa y la teta para aplacar cualquier incómodidad o reclamo.
Mis bebés eran más fáciles de trasladar y acompañarme a todos lados. Hacían menos ruido y menos reclamos.
Yo sentía que tenía más el control de la situación.
.
.
Despues de los 4 y medio de mi hija mayor sentí que todo fue más calmo de nuevo.
Me di cuenta que podíamos jugar más y consensuar más. Era muy ocurrente charlar y eso alcanzaba para pasarla bien.
Ahora que tiene 8, la disfruto mucho. Lo que menos me gusta de esta edad es la tarea de la escuela y que con mucha frecuencia se que de que «se aburre».
¿Cómo será después? Ya les contaré. Por ahora no tengo idea.
.
.
A ustedes ¿Les cuesta la etapa que están viviendo? ¿O cuál les costó más?

Mi paso por la feria del libro

Con mucha alegría este año volví a la feria del libro Presencial!

Estuvimos con la narradora Verónica Álvarez que leyó mis libros y muchas infancias pudieron disfrutarlo.

Gracias Editorial El Ateneo por organizar tan lindo evento.

Mis libros los podés conseguir el todas las librerías
«Voy al baño» sobre control de esfinteres

«Voy a dormir en mi cama»

«Voy a tener un hermanito»

«Voy al jardín»

«Lactancias» Charla 2020

Esta charla fue dictada en el contexto de la Semana Mundial de la Lactancia 2020. Fui convocada por la Legislatura Porteña, por Rocio Maciel junto a Carla Orsini (pediatra) y Valeria Fernandez (puericultora).

Lo que las familias necesitan a la hora de recibir a sus bebés e iniciar el camino de sus parentalidades es el soporte del entramado social en su conjunto, desde la familia nuclear hasta la comunidad en general. Es fundamental el rol del Estado a la hora de garantizar derechos y licencias igualitarias acordes a las necesidades de las familias y los bebés en particular QUE POSIBILITEN LA CORRESPONSABILIDAD.

Nosotras como profesionales de la salud tenemos la obligación y la responsabilidad de:

  • brindar información actualizada a la luz de la evidencia científica, libre de prejuicios
  • respetar los tiempos subjetivos de cada familia
  •  cuidar la escena del nacimiento y los primeros momentos de vida al igual que la trayectoria vital durante la primera infancia,
  • evitar interferencias e intervenciones iatrogenicas en los vínculos y las lactancias .
  • Necesitamos que el sistema de salud actualice sus prácticas para hacerle lugar a la diversidad de configuraciones familiares y vinculares.

En esta breve presentación me gustaría enfocarme en el aspecto vincular que se pone en juego durante las lactancias.

Sabemos que lo que los bebés necesitan es contar con cuidadores estables, consistentes y responsivos con los cuales desarrollar un vínculo de apego. Este aspecto vincular se pone en marcha siempre en diversas configuraciones familiares.

Bolwby fue el referente de la teoría del apego, gracias a la cual podemos entender que la principal  necesidad de un bebé y lo que asegura su supervivencia es el establecimiento de este vínculo de apego  con sus cuidadores principales.

Les traigo aquí está experiencia de Harlow, la cual se hizo conocida por la importancia que tuvo en identificar las necesidades de apego en primates.

Estos monitos fueron separados de su familia y obligados a convivir con dos prototipos: una mona de metal que tenía una mamadera con leche y una mona de peluche. ¿Cuál fue el descubrimiento más importante de esta cruel experiencia? El monito elegía pasar 22hs horas del día sobre el cuerpo de la mona de peluche y solo buscaba a la otra para alimentarse rápidamente y volver al cuerpo que le brindaba sostén.

Lo que nos enseña está experiencia es que la lactancia no es solo un hecho nutricional. Es a través de la alimentación como vínculo  que los bebés experimentan el abrazo, el sostén, el contacto, huelen el cuerpo de sus cuidadores, escuchan su corazón, interactúan y se miran a los ojos.

Como vemos, todo esto que nombre y que es fundamental para su supervivencia y desarrollo saludable, puede brindarse a través del pecho y también a través de la mamadera.

Sabemos que la leche humana es el alimento más perfecto para el bebé humano y celebramos este encuentro para concientizar sobre la necesidad de seguir trabajando colectivamente y desde la responsabilidad social para la existencia de condiciones que garanticen  el derecho a la lactancia, cuando está es deseada PARA QUE SOSTENER LA LACTANCIA EN LA VUELTA AL TRABAJO NO SEA UN PRIVILEGIO.

En el contexto de hoy, dónde las familias se encuentran con tan poca red de sostén y en el cual contar con puericultoras y psicólogas Perinatales es un privilegio, me parece central hacer hincapié en esto: no basta con el deseo individual de amamantar, para que las lactancias sean posibles tiene que haber acompañamiento de todos los actores del sistema de salud, de políticas  públicas y de la sociedad en general. VISIBILIZAR Y VALORAR LAS TAREAS DE CUIDADO que también son productivas

Ahora bien, así sea porque la lactancia no es deseada, porque existe una lactancia mixta o bien cuando la configuración familiar no la posibilita, cómo es el caso de dos papás adoptantes, es importante que estás familias reciban el mismo apoyo y validación y que sepan que se puede dar la mamadera con el mismo amor.

Como dice Ibone Olza, psiquiatra Perinatal «que lo único que se pierda sea la leche materna»

Es por esto que elegimos para esta presentación el nombre «Lactancias», porque hay tantas formas de vivir la lactancia como familias y mientras el amor y el respeto por las necesidades de los bebés este presente, todas son igual de válidas.

Cada persona emprende el camino de su lactancia de acuerdo a sus deseos, sus recursos, sus posibilidades, su contexto y el apoyo que recibe del Estado y de su red de sostén.

Hay tantas Lactancias como familias.

Trabajemos cada día para acompañar colectivamente las Lactancias, brindar condiciones equitativas y evitar interferencias innecesarias.

ALGUNAS HISTORIAS DE LACTANCIAS

«Mi bebé nació con una condición que hizo que pasara  sus primeros meses en neonatología, sin poder ser amamantado de forma directa. Su mamá, que deseaba alimentarlo con su leche, hacia extracciones cotidianas para poder darle lactancia materna. Ella sabía que era lo mejor que podía tolerar su pequeño sistema digestivo y por ello pudo mantener la lactancia diferida a través de un botón gástrico, durante sus primeros meses. ..Dicen que volver a casa con los brazos vacíos es una de las peores cosas que puede vivir una madre. Sostener la lactancia, la producción de leche sin la succión del bebé, sin estar cerca físicamente y con el ritmo de la Neo. Ir y venir todos los días, a la mañana, despertar muy temprano y a la noche dormir un poco y volver a empezar. Extraerse cada 3 horas, con angustia pero a la vez con la alegría de poder darle algo propio»

«Lo que más me costó fue aceptar que la lactancia no iba a ser exclusiva. Que aunque tomara fórmula también podía tomar teta. Tenía miedo de que deje la teta y que prefiera la mamadera. Hice todo para que eso no pase. Tres puericultoras. Extracción poderosa que no funcionó. Seis meses con  relactador en todas las tomas a cualquier hora. Extractor eléctrico doble para seguir estimulando. Me la pasaba pensando que más podía hacer. No me podía perdonar que no podía dar la teta. ¿Por qué yo no puedo? Dar la teta parece tan fácil y por acá no lo fue. Hay mucho mandato social y también mucha información pro lactancia que cuando te toca darle fórmula parece que le das una mamadera con veneno. Y aceptar que necesita esa leche de fórmula fue difícil y genera mucha culpa y frustración .No logré lactancia exclusiva pero si daba la teta, aunque para mi no tomaba. Hoy si le doy la teta y si toma. Me costó reconocer que le doy teta. Me apoyé mucho en mi marido, fue una gran sostén. Me armaba el sacaleches y el relactador a la hora que sea. Me veía sufrir mucho y su acompañamiento y contención me ayudó mucho. Mis amigas madres me acompañaron y escucharon mucho. Fui a la psicóloga para poder superar esto porque me generaba mucho dolor. Y acá estamos, ya 20 meses dando la teta. A nuestra manera. La que logramos y podemos. Ama su teta y también su mamadera. Cuando me pide teta me derrito de amor. Y ahora pienso como voy a hacer para destetar”

» Mi lactancia en tándem comenzó a los 2 años de Joaquín, cuando quedé embarazada de Paulina. Joaquín tomaba teta y mi deseo era continuar con la lactancia, y así fue. Durante todo el embarazo de Paulina (que fue prematura, de 33 SDG y no, no nació antes por el tándem, aunque así quisieron hacerme creer). Nació y estuvo 1 mes en Neo en dónde me dividía entre el lactario, Joaquín y cuando pudo prenderse a la teta, también con Pauli. Recuerdo con mucho afecto a Natalia, una enfermera de Neo, que además era Puericultora, que me alentaba tanto a continuar con el tándem y  me llegó a felicitar. Aún guardo en mi corazón la primera vez que pude darle la teta al mismo tiempo, fue el día del alta de Neo, apenas llegamos a casa. Recuerdo con que amor Joaco agarraba la manito de su hermanita mientras tomaban. Y así transcurrimos 10 hermosos meses los 3 juntos, hasta que a sus 3 años y medio Joaco se destetó solo. Recuerdo que a veces tenía la sensación de «agitación“, que es cuando tenes cierto rechazo a darle la teta a alguno, en especial al mayor, pero fueron mínimas las veces (casi siempre marcadas por el cansancio), ínfimas al lado de todo lo lindo que me generaba. Y al día de hoy Paulina a sus casi 20 meses continúa con la lactancia. También lo que recuerdo es la mirada ajena, lo mal que me miraban por darle a Joaquín y si luego veían que le daba a Paulina ¡Horror! Y peor cuando les daba a ambos al unísono, ahí era terrible! Pero lo que lograban era que me sintiera más empoderada, más fuerte, yo sabía que lo que hacía estaba bien «.

“Lo más difícil fue que escuchen los profesionales de la salud mi deseo de dar la teta. También fue muy difícil contar en público mi experiencia por el miedo a ser moralizadora de personas q no tienen deseo de dar la teta o que me piensen menos por no gestar, pero lo hice porque son necesarias leyes igualitarias. Quién más me apoyo fue mi pareja Laura, que compró el sacaleches y los  frascos recolectores y también ella me hacía acordar cada vez q tenía q tomar hormonas o iba a comprarlas. Me ayudó una médica de Neuquén Alejandra Mercado que por mail me dio entusiasmo diciéndome q se podía inducir la lactancia. Ella también me hizo dar cuenta que  tenía q hacer el destete, porque sentía mucha presión por sostener la lactancia, temía que si lo dejaba de hacer me iban a empezar a decir q no era la madre, pero en realidad era q ya no me daba más el cuerpo. Una gran dificultad fue que   no tenía un marco legal que me ayude en mi lactancia, nuestra familia y mi maternidad no están contempladas “

“ Cuando nació mi hijo me decidí a transitar la paternidad con la mayor información posible, sin embargo cuando se trataba de mi rol en la lactancia, encontraba casi siempre que mi lugar de «acompañante» era muy importante. También busque información y apoyo en otros papás y sus experiencias. Desde que nació comencé a compartir mucho tiempo con él, ya que me tomé un mes de licencia sin goce de sueldo (que luego me costaría mucho volver a mi trabajo, y un despido posterior). La primera vez que le di la mamadera a mi bebé, fue un desafío tremendo, ya que estaba lleno de dudas y miedos. Tenía en la cabeza la idea de que iba a tener que rebuscármela. Mi pareja me había dejado su leche en la heladera y tenía todo organizado: se despertó e instantáneamente tomó una mamadera y media… no lo podía creer!! Yo estaba pudiendo alimentarlo.
Este vínculo tan cercano desde el día uno facilito que yo me sintiera seguro para cuidarlo. Fue muy satisfactorio para mí como papá saber que podía cuidar de mi hijo en todo momento, incluso cuando necesitaba comer.
Vivir está experiencia me hizo sentir mucha confianza y me acercó a mi rol de papá de manera mas consciente y placentera.  Tan así que empecé a llevarlo conmigo a momentos con amigos, paseos y salidas, incluso si su mamá no tenía que trabajar o estar ocupada en algo. La posibilidad de que ella no sintiera tanta carga en sus hombros y en su lactancia fue una clave en una convivencia corresponsable.
Sentirme ya no un acompañante sino quien estaba también a cargo de su lactancia me hizo sentir protagonista de mi paternidad y una cercanía intensa con mi hijo, que al día de hoy me llena de gratificación “.

“Nuestra lactancia empezó con una inducción de dos días, con una madre primeriza que se fue del hospital con tres noches sin dormir, una anemia que no la dejaba mantenerse en pie y una beba de 2,700kgs. Siguió con un pediatra que al quinto día de vida mandó fórmula aunque mi hija no había perdido peso, sin preguntar ni explicar mucho. Una fórmula que hizo que desarrollar a alergia a la proteína de la leche de vaca.

Nuestra lactancia empezó con controles día por medio en la neo, con una bebé que lloraba o se dormía en la teta, con una mamá llorando en el taxi volviendo de la consulta, con un papá llevando en Excel el cálculo de los gramos que aumentaba por día.

Con una médica que dio el alta y dijo “pueden sacar la mamadera”. Con una madre que no sabía cómo hacerlo y tampoco sabía que su bebé iba a confundir la tetina con el pezón. Una madre que lloraba en la bañera, abajo de la ducha caliente para aflojar las pelotas de la leche que su hija no podía tomar.

Los primeros dos meses de Clara fueron muy difíciles. Tenía el deseo enorme de amamantar y no podía ver qué era lo que fallaba. Leía cosas horribles sobre la leche de fórmula y sentía que me hija se iba a enfermar por mi culpa. Que le estaba haciendo un daño horrible.

Y estuve a punto de dejar todo ahí hasta que encontré una puericultora y una pediatra que acompañaron con amor y respeto mi deseo. Entonces empezó otra historia; me sacaba leche cuando mi hija se dormía, lo hice durante meses aunque no pasara de 30 ml por extracción. Después esa misma leche se la daba con un relactador casero hecho con una mamadera y una sonda que pegaba a mi pezón.  Hasta tomé medicación para tener más leche.

Esto que voy a decir es horrible pero durante mucho tiempo miré a otras madres con envidia. Envidia de las que subían fotos a Facebook de bebés rechonchos engordados a pura teta. Envidia de las que elegían dar mamadera. Envidia de las que disfrutaban a sus hijos, de las que chorreaban leche, de las que podían salir a tomar un café sin que sus bebes se largaran a llorar del hambre. Durante meses no pude salir de casa porque mi hija pasaba mucho tiempo en la teta y yo me sentía incómoda amantando en público.

Nunca logramos la lactancia exclusiva. Creo que nuestro logro fue otro. Fue decir “hasta acá llegamos, seamos felices con esto”. Mi hija tomó teta hasta unos días antes de cumplir tres.

La teta es el mejor alimento que podemos darle a nuestros bebés, de eso no hay duda. Está buenísimo compartir para que todas podamos informarnos. El conocimiento nos empodera. Pero chequeemos que eso que compartimos no lastime a otras mamás. No las haga sentir como la mal por no poder o no querer. Hoy más que nunca digámosle que son libres de decidir sobre su cuerpo. Que no las juzgamos. Que sus hijes igual van a crecer sanos y fuertes. Y que mucho más importante que dar la teta es dar AMOR ❤️”

Me costó mucho dar la teta. Me sangraban los pezones y mi bebé pedía cada una hora; estaba agotada y dolorida por la cesárea. Me faltó sostén, apoyo y un buen acompañamiento profesional.

Pude sostener la LME hasta los dos meses, hasta que mi hijo comenzó a llorar en cada toma y a retorcerse cuando le ofrecía. Muy angustiada concurrí a la pediatra a la que veíamos en ese momento, quién me dijo que mi teta no alcanzaba, que comience a darle fórmula porque si no mi hijo no iba a engordar lo que necesitaba e íbamos a tener que internarlo. Me asusté muchísimo y seguí su consejo.

Continué ofreciendo siempre primero mi pecho y luego mamadera, al tiempo que me extraía leche para poder armar un banco. Con el paso de los días, mi bebé tomaba cada vez menos teta y cada vez más fórmula; yo no estaba convencida, estaba muy triste y me sentía muy culpable, pero la pediatra decía que él estaba subiendo de peso y que eso era saludable; con lo cual continuamos así.

Al tiempito, no quiso más teta; y al poco tiempo, cada vez me salía menos leche. Desde los cinco meses que sólo tomó leche de fórmula. Fue muy frustrante para mí y en muchas oportunidades lloré porque tenía miedo de no lograr construir el famoso apego del que tanto hablan, hasta que una nueva y amorosa pediatra me dijo que dar la mamadera con amor era igual de válido y que el apego no era exclusivo de dar la teta. Me relajé e incluí a mi marido en las tomas de mi hijo.

Esas miradas repletas de amor que tantas madres describen al dar la teta, también estuvieron presentes y también mi marido pudo disfrutarlas. Lo abrazamos los dos con amor en cada toma, lo acariciamos y él nos sonreía y jugaba con nuestras manos.

Me hubiera gustado poder sostener la LME y, aunque por momentos todavía me siento muy culpable por no haber sido capaz de buscar más información o por no haber intentado de otra manera, me perdono a mí misma cada vez que Tomi me abraza, me sonríe y me da un beso, y lo veo crecer sano y feliz”. 

¿Qué pasaría si las princesas Disney fueran madres?

¿Qué habría pasado si Disney nos hubiera mostrado relatos más realistas en relación al maternaje?
¿Alguna vez se preguntaron por qué ejemplo, en ninguna de sus películas se ilustra a una mujer embarazada o dando teta?
¿Es que acaso el estado de gestación y puerperio no son compatibles con la perfección de una princesa?
.
.
¿Acaso de ahí nace el mandato que nos empuja a vivir el puerperio como si nada hubiera pasado por nuestro cuerpo?
A quien de nosotras no nos han dicho alguna vez: «tenés que arreglarte para tu pareja, no te dejes estar».
¿Cuánto hubiera cambiado nuestra expectativa en relación a la maternidad si hubieramos normalizado estás escenas de niñas?
¿Y si nos hubieran mostrado varones en roles de cuidado en vez de sólo súper héroes? ¿O varones conectados con sus emociones de ternura? (Y no solo emociones de agresión o conquista).
.
.
Nos debemos un relato posible de la gestación, el parto y el puerperio para las nuevas generaciones. Un relato que hable en su idioma, en sus cuentos, dibujos y películas sobre lo maravilloso, caótico y transformador que es ese periodo de la vida.
Es necesario visibilizar y normalizar la crisis vital que representa el ma/paternaje, la gestación, las dificultades y el placer de la lactancia, las transformaciones en el cuerpo y en las emociones.
Celebro la nueva película «Red» la cual busca visibilizar un periodo de la vida, como es la menarca.
.
.


Estás ilustraciónes maravillosas son de @annabell_ilustration
❓¿Qué efecto creen que hubiera tenido ver estás ilustraciónes en su infancia?
Les leo ❤️

«Me juzgan por elegir la escolaridad jornada completa»

Por empezar, sepamos que desde el el día que somos madres, vamos a estar bajo la mirada pública y muchas personas van a opinar sobre lo que decidimos (a los padres no se les juzga).
⚠️Ahora bien, que una infancia vaya a jornada simple o jornada completa no nos dice nada acerca de la cualidad de su crianza y, mucho menos, del vínculo que tiene con su familia.
.
.
¿Es mejor jornada simple o completa? ¿Le va a hacer mal ir a jornada completa?
La persona que les contesté esto por redes, sin conocer su contexto ni las características de sus hijes no es confiable.
Cada familia debe evaluar que decide y que PUEDE hacer al respecto.
A muchas personas les encanta su trabajar, otras no pueden elegir. En un contexto dónde la mayoría de los trabajos implican jornadas de 8hs o más es bastante lógico que las instituciones ofrezcan la jornada completa y las familias la elijan.
Se suma que veces no hay abuelas disponibles o bien, ellas también deben seguir en trabajos remunerados.
⚠️Las tareas de cuidado estan feminizadas, sepamos que es un trabajo no pago.
.
.
¿Nos pusimos a pensar que les podemos ofrecer si no van a jornada completa? En muchos casos varias horas de pantalla o cuidadores y rutinas inestables.
En muchos casos contar con una institución en la que interactúa con pares, con materiales adecuados para su etapa evolutiva y además con figuras constantes de apego, es una gran decisión.
Por otro lado, hay niñeces que tienen muchísima necesidad de interacción con pares e incluso con otros adultos, a quienes la jornada simple, literalmente «les queda corta». Salen del cole con ganas de quedarse más tiempo o de seguir viendo amistades. Obviamente que esto aparece más allá del año y medio o dos años, antes es más esperable que disfruten más estar en casa y relacionarse solo con sus cuidadores primarios.
.
.
Menos juicios y más amor ❤️
¿Que eligieron ustedes? ¿Lo están pensando?

Hablar de la muerte con infancias

Antes de que yo naciera, mi mamá vivió dos embarazos. El primero, se detuvo en el primer trimestre y fue tomado como uno de tantos embarazos que no prosigue más allá de las 12 semanas.
En la segunda gestación, eran dos varones gemelos, de una sola bolsa y una sola placenta. Todo iba bien, hasta que a sus 6 meses de gestación, se produjo un anudamiento del cordón que no dejo pasar más sangre ni oxígeno (como una manguera cuando se aplasta no deja pasar el agua). Mis hermanos fallecieron en el útero de mi mamá, ese mismo útero que un año más tarde, ocupe yo.
.
.
Mi mamá siempre me habló de esos hermanos que no había llegado a conocer. Años más tarde, con mi propia formación en duelo perinatal, re dimensione toda esa experiencia en mi árbol familiar. Quise saber cuál era nombre elegido para esos bebés, pero no supieron decirme, aún no les habían asignado nombre.
Siempre me incómodo el mote de «hija única», supongo que, porque en el fondo, yo sabía que no lo era.
Era la única hija nacida con vida de mi madre, pero no era la única hija suya. Yo tenía dos hermanos, quizá podríamos decir tres por esa primera gestación.
.
.
Esta historia se la conté a mi hija, no se bien como. Pero ella sabe, con naturalidad, que hubiera tenido dos tíos de mi lado. Hace unos años tomamos el rito de armar el homenaje del día de los muertos. Y como no tenía representación de ellos, decidí ilustrarlos inspirada en una imagen de @o_trocantintas.
Es importante romper el tabú en relación al duelo gestacional y Perinatal, poder nombrar a todos esos seres que forman parte de nuestro árbol.
Muchas se preguntan cómo hacerlo, a qué edad hablarles a sus hijes de ello. Cada familia encontrará su modo, les puedo asegurar que, si es con amor, no hay por qué temer.
.
.
De todo esto y más, vamos a hablar en el taller «Acompañando el duelo en las infancias» con @psnliguori y @lostalleresdemama
Algunos temas: ¿Qué es la muerte y como explicarla?; El miedo a morir, ¿Cómo comunicar una muerte a las infancias? ¿Qué es el duelo y como acompañarlo?, Ritos y rituales. Herramientas prácticas.
.
.
¿Hablan del duelo y la muerte con sus hijos e hijas?

Extrañar a nuestros hijos e hijas mayores

La extraño, nos extrañamos
Hace 3 años y 3 meses que nos cuesta coincidir en espacios a solas
Y es que su pequeño y deseado hermanito vino a transformarlo todo.
También mi disponibilidad y mis tiempos.
.
.
Lo que no transformó es mis ganas de estar con ella, de llenarla de besos y abrazos.
Es cierto que ya casi no jugamos, o que lo hacemos en medio del desorden de la crianza conjunta.
También es cierto que los pequeños momentitos al día se volvieron más especiales.
.
.
A veces nuestro momento es la hora de dormir.
Y es que en las noches, disfrutamos nuestro ratito de escucharnos, charlar, mimarnos, leer y recuperar ese pedacito de hija única.
.
.
No sé si será porque yo no tuve a mis hermanos, pero me cuesta mucho el caos de la crianza compartida.
Dividir los tiempo, la atención, las demostraciones de afecto, la paciencia…
Y es que disfruto especialmente los momentos para compartir de a uno con mis dos hijes.
.
.
A veces son 20 minutos mientras el papá sale a comprar con el pequeño, a veces es que me acompañe a mi a hacer algún trámite, a veces nos pedimos un ratito el sábado para salir a desayunar solas.
A veces con el más chiquito son los despertares de cosquillas, otras el momento del baño.
Pero siempre vale la pena darnos un ratito en la semana, lo disfruto mucho.
.
¿Les pasa a veces?

«Mamá, papá, ¿Qué es la dictadura?»

Una tarde estábamos caminando por una plaza y mi hija me preguntó, señalando los pañuelos bancos: «¿Qué es eso?»
.
.
¿Cómo se le explica a una niña el horror de la dictadura? ¿Cómo le digo qué es una persona desaparecida?
Me salió decirle así:
«Son pañuelitos blancos. Representan la lucha de las madres de Plaza de Mayo. Hace muchos años, habia un gobierno elegido por el pueblo. Pero un grupo de gente poderosa sacó al presidente y armo una dictadura. Entonces empezaron a perseguir, secuestrar y atrapar a las personas que pensaban distinto a ellos».
Mi hija iba abriendo grandes los ojos.
«Las madres de esas personas que secuestraban y desaparecían se unieron y empezaron a ir a la Plaza de Mayo a reclamar que aparezcan con vida sus hijos, hijas, nietas y nietos. Cómo no podían protestar y estaba prohibido reunirse, caminaban en círculo, en silencio, por horas, con un pañuelo blanco en la cabeza».
.
.
Mi hija miro el pañuelo y me preguntó:
«¿Y volvieron a encontrarse con su familia?; ¿Los malos los devolvieron a sus casas?».
Hice un silencio y pensé, me dolía que mi hija conozca qué es la impunidad.
«Algunas personas fueron encontradas con vida, o pudieron escapar. De otras no se supo más nada. Muchos bebés crecieron y que son nietos de esas abuelas, con los años se fueron recuperando,  volvieron a sus casas y conocieron su verdadera identidad . Algunas abuelas siguen buscando a sus nietos y nietas. Muchos de esos nietos y nietas hoy ayudan a las abuelas a luchar.
Todas las personas somos guardianas de la memoria, queremos recordar esto para que no se vuelva a repetir.
.
.
«Yo no me voy a olvidar nunca mamá» me dijo.
Y después nos pusimos a escuchar la canción «Pañuelito blanco» de @canticuenticos, el libro es ilustrado por @estrellita.caracol y la imagen de este post es de ella también.
.
.
¿Ya hablaron de este día en casa?

No quiero ser madre

«No quiero tener hijos y está bien» es un cómic de @katemcdonoughart que encontré hace unos años y me fascinó (➡️desliza para verlo).
Cada año más mujeres y personas con capacidad de gestar deciden una vida sin hijes. Los motivos son muchos y sumamente singulares: tiempos, economía, preocupación por el ambiente y el mundo que le dejamos a esas personas. Pero uno es transversal: el no deseo, el sentir que se puede tener una vida plena sin gestar ni criar.
.
.
La frase más escuchada por esas personas, sobretodo si son mujeres cis (siguiendo el famoso mito mujer=madre) es «te arrepentirás» o «ya vas a cambiar de opinión».
La sociedad supone que es mejor ser madre aunque no quieras que decidir libremente sobre TU cuerpo.
Es así como a la hora de solicitar una ligadura de trompas, en el marco de la ley 26.130, se encuentran con trabas y excusas. «Sos muy joven»; «¿Qué dice tu pareja?»; «Necesito apto psicológico».
Ahora cuando esas mujeres quedan embarazadas y quieren acceder a una IVE se las juzga de irresponsables. La hipocresía.
.
.
En el contexto actual creo que queda más que claro que el cuerpo nos pertenece y la íntima decisión de ser madre también. Nadie más que vos puede decidir buscar un embarazo o por el contrario, realizarse una ligadura.
Tenés que saber que para solicitar una ligadura la única condición legal es tener más de 18 años. No necesitas certificado psicológico ni haber sido madre previamente.
.
.
La anticoncepción quirúrgica es un método efectivo e irreversible, por lo cual es necesario pensarlo bien.
Siempre que sea una elección libre no está asociada a consecuencias psicológicas adversas ni trastornos emocionales.
¿Y si luego aparece el deseo de maternar?
Si esto le sucediera hay algunos caminos: ejercer la maternidad a través de la adopción o bien realizar una fecundación in vitro. Tener hijes propios no es la única forma de maternar ❤️
.
.
¿Alguna vez pensaste en no ser madre?