Quiero destetar

“El destete sin consentimiento del hijo es consecuencia de una madre sin tiempo ni paciencia” le comentaron a una paciente en un grupo de crianza en las redes.
¿Qué puede sentir quién lee esto y desea destetar?
Entender que mis privilegios no son los de todas, mis deseos no son los de todas. No podemos pretender que otras personas reaccionen como yo lo haría.
Tampoco que tomen las mismas decisiones que yo en la crianza.
Conviene no juzgar la crianza ajena.
Maternamos con nuestra historia, con lo que hicimos de ella. Tomamos lo que valoramos de nuestra crianza y tratamos de no repetir lo que rechazamos o nos dañó.
Maternamos también con nuestros contextos: número de hijes, situación económica, si contamos con redes de sostén, si contamos con pareja activa y responsable.
Derribemos los nuevos mandatos también! Porque en base de expropiarnos de los viejos (venimos de crianzas a mamadera por un enorme desconocimiento de la lactancia) terminamos imponiendo nuevas formas de criar.
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Y algo muy importante: maternamos de acuerdo a nuestro deseo (o su falta).
De él depende que disfrutemos de la lactancia siempre, que a veces no tanto o que pensemos en el destete.
Respetar las necesidades de nuestros hijos e hijas de contacto y afecto puede hacerse con (o sin) teta de por medio. Lactancia más larga no significa mejor. La duración de la lactancia no te hace mejor madre. ¿Qué ofrece una lactancia por obligación o desde el hartazgo?
Las mujeres nos estamos dando el permiso para visibilizar que la maternidad no es algo rosa e idealizado, que tiene sus ambivalencia y vamos encontrando nuestros propios límites en cómo deseamos ejercerla.
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Quizá mejor sea seguir el viejo proverbio algo así como “si no tenes algo bueno para decir, mejor no digas nada”.
Lo mejor es respetar como materna la otra (siempre que no exista daño o negligencia) y preguntarle:
¿Creés que te puedo ayudar en algo? Si deseas destetar, te acompaño con mi taller de destete @criarentribu y mi libro “Teta, Mamá”.
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¿Alguna vez se abrieron juzgadas por su maternar por otra mamá?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Ya no somos los mismos…

Ya no somos los mismos…
Y ¿Cómo vamos a serlo?
Si pasaron nueve meses de sueños y más de dos años de caos, una vida pequeñita pero entera que nos dió vuelta como una media.
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Ya no somos los mismos…
El tiempo ya no nos pertenece, se nos escurre entre los dedos y entre gritos de bebé, dame, mamá, teta, upa, llantos y berrinches a media noche.
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Ya no somos los mismos…
Nuestros cuerpos ya no son solo nuestros, ya no se funden sin importar tiempo y espacio, ya no se encuentran espontáneamente una noche cualquiera.
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Ya no somos los mismos…
Nuestro placer no es lo único que importa, hemos tenido que deshacernos de impulsos y deseos caprichosos, para acomodarnos a las necesidades de un par de ojitos pequeñitos que solo piden nuestra atención.
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Ya no somos los mismos …
Y está bien que así sea, fue inevitable.
Nos estamos re inventando, cada día y cada minuto.
Ya no tenemos noches de fuego espontáneas, pero nos encontramos en siestas envueltas en abrazos y caricias.
Nuestros cuerpos han mutado, estos pechos eyectan leche y tus brazos estan cansados de sostener a bebé. Nos acariciamos de a poco, tímidamente, queriendo re conocernos.
El encuentro a solas no es más espontáneo, ahora requiere de ingeniería exacta, milimétricamente calculada la hora y el día. Y nos convertimos en calabaza rápidamente.
Ahora somos el re encuentro, la mirada cómplice en medio de un berrinche, la mano que sostiene una noche interminable.
Somos dos amantes que se extrañan y a veces ¡ni siquiera se dan cuenta cuánto!
Aprendimos a valorar lo pequeño, ese chocolate compartido a escondidas, ese abrazo a la mañana con ojeras, el deseo y la intención de estar a solas…
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¿Sentis que tú pareja cambió luego del nacimiento de tus hijes?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

“Ya no doy más”

Esta semana al menos la mitad de mis pacientes me dijeron está frase.
Cuando alguien dice ya “NO DA MAS” significa que es momento de que le empiecen a DAR a esa persona.
Es momento de que esa persona empiece a recibir…

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Cuidados
Empatía
Un tiempo propio, libre de responsabilidades
Ayuda, manos que sostengan.
Abrazos, contención.
Palabras de validación
Su comida preferida calentita
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Cuando sentimos que no DAMOS más es necesario que empecemos a PEDIR.
Que otros se involucren
Repartir las tareas de cuidado
Dividir el trabajo doméstico como corresponde en todo hogar
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Cuando sentimos que no DAMOS más ¡está bien!
La crianza es una tarea colectiva,
De ningún modo la puede soportar una sola persona, por más amor que tenga.
Esta bien registrar nuestros propios límites, está bien trazar una línea de hasta donde podemos solas y empezar a pensar cómo maternar más acompañadas.
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Si vos tenés alguien a tu alrededor que no DA MAS:
Deja de exigirle.
Escúchala.
Seguramente algo podés hacer activamente para tomar algo de su carga y dar un poquito más vos también.
Seas su amiga, su tía, un familiar.
Cualquier persona puede colaborar en la crianza colectiva.
Muchas más si sos su pareja:
CORRESPONSABILIDAD.
Con Pandemia, sin Pandemia, trabajando desde casa o desde la oficina.
La crianza te compete en un 100% también a vos.
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Les dejo un recurso:
Hagan una lista de todas las tareas de la casa, las domésticas y también las de planificación (por ej llamar al gasista, comprar cosas).
Hagan otra lista de todas las tareas de cuidado a personas (pedir turnos, cambiar pañales, dormir, cocinar, etc).
Anoten quien hace cada cosa generalmente (la mayoría de los días de la semana).
Ahí van a encontrar si hay mucha desigualdad y como empezar a ajustarla para que no vuelva a suceder que alguna parte NO DE MAS.
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¿Les pasa seguido sentir que “no dan más?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

¿Cuánto dura el puerperio?

❓¿Puérpera hasta cuándo❓ Popularmente conocemos el Puerperio como los 40 días que suceden al postparto en la mujer, tiempo que coincide con el sangrado luego del nacimiento.
Lo cierto es que el Puerperio es MAS QUE 40 DÍAS! aunque su duración varía en cada mujer debido a aspectos emocionales, ambientales y culturales.
El Puerperio es el tiempo destinado para conocernos con nuestra cría
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A psiquico pasamos por procesos intensos, donde desde lo simbólico construimos nuestra identidad como madres y debemos integrarla a quien éramos antes. Esto no es sencillo y genera, junto con las hormonas implicadas, un tsunami emocional. Surgen nuevos miedos sobretodo ligados a la nueva responsabilidad de mantener a este ser completamente indefenso con vida y ayudarlo a crecer. Para poder hacerlo debemos empatizar con el, por ello también necesitamos el sostén de otrxs. Revisamos nuestra historia como hijas, como fuimos maternadas. ¿Que quiero repetir y que no?
Nos sentimos un poco indefensas, necesitamos también cuidados maternales. .
.A medida que pasa el tiempo y vamos construyendo está identidad nueva, vamos ganando seguridad en el rol y de a poco reconectando con aquello que nos gustaba hacer. Los miedos aparecen cada vez menos y nos vamos volviendo más flexibles
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¿Cuando dejamos de “estar puérperas”? Cuando dejamos de sentirnos puérperas. Digamos que el “egreso” de la condición de puérpera lo marca cada mujer, aunque generalmente en el proceso saludable se dan algunas condiciones:
La mujer puede conectarse con sus propios deseos, además de preocuparse por el bebé.
Puede pasar periodos de tiempo separada de su bebé tranquila y disfrutando.
El bebé va conquistando cada vez más su autonomía: aparece la marcha, puede disfrutar del cuidado de otras personas.
Resurge en la mujer el deseo de vincularse en intimidad con su pareja, a veces también empieza a sentir deseos de destetar o dejar la lactancia a demanda.
Nos encontramos con nuevos proyectos y vamos integrando esa que fuimos con la que somos ahora.
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💜¿Y vos? ¿Cuánto sentís que duró tu Puerperio?
Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Mamá “gritona”

“Estoy muy angustiada” (comparto aquí con permiso, en este caso es una mamá pero podría suceder a un papá).
Ella había gritado tanto y tan fuerte, que su niña mayor se escondió debajo de la mesa del miedo y su bebé se tiró en la cama a llorar completamente desconsolado. Me contó que su bebé se dos años había escrito y roto un papel importante de un trámite, que estaba a mano por un descuido.
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¿Qué había la llevado ese desborde?
No era el comportamiento de sus hijes, sino su propia frustración.
Ese grito venía a modo de descarga, a poner afuera, algo que no había logrado gestionar en si misma.
Estaba sumamente triste, no era la primera vez que les gritaba, pero está vez fue más fuerte y agresiva.
Sentía vergüenza de sí misma, ya que trataba de aplicar la “crianza respetuosa”.
“Desde que tengo dos, que no puedo ser tan paciente como antes, ahora soy mala mamá” me dijo. ¿Era mala madre? Claro que no, está frase era un auto castigo que se imponía. Lo que sucedía es que con el nacimiento del segundo (pandemia, sobrecarga de cuidados, cansancio) le costaba más gestionar situaciones de estrés.
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Me contó que se dedicó largo y tendido a hablarles, que les pidió perdón, les dijo que nadie tenía derecho a tratarles así y que nada era su culpa.
También les contó que ella aprendió a gritar de su abuela materna (su propia mamá), que se ponía nerviosa con facilidad.
A ella le hace un “click” cuando su hijo mayor le dice, entre un llanto desbordado:
“Yo no quiero aprender de vos a gritar, porque no quiero gritar si tengo hijos cuando sea grande”.
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El fue capaz de identificar como se van reproduciendo ciertas prácticas (si no hacemos algo distinto).
A veces no somos conscientes de que cada día con nuestras conductas estamos modelando un saber sobre lo que es ser mamá (o papá).
Estos aprendizajes calan hondo, pero podemos trabajar en nosotras y nosotros para transformarnos, aprender a gestionar mejor nuestras emociones y canalizarlas de modo que no sean destructivas. Identificar nuestras necesidades y crear redes que sostengan y nos permitan un descanso en la ardua tarea de criar.
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¿Gritas mucho? ¿Te gritaron? La imagen es de @isolmisenta El globo
Y recomiendo el libro “El día que mamá se convirtió en dragón”

Lactancia “¿Exitosa?”

El otro día veía un anuncio: “Claves para una lactancia exitosa”
¿Qué será una lactancia “exitosa”?
¿Es posible hablar de “éxito” en un vínculo como si fuera una carrera profesional?
¿Si hay lactancias “exitosas” cuáles son los parámetros?
¿Hay lactancias “primera” y lactancias de “segunda”?
¿Si no se cumplen entonces mi lactancia será “fallida”? ¿Eso me hará sentir también una “madre” fallida? O ¿No suficientemente “buena”?
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Si bien quienes usan este término para referirse a lactancias seguramente lo hacen desde una buena intención y buscando brindar información de calidad para las familias, estos son términos que pueden calar hondo.
Cómo comunicadores en salud desde las redes tenemos una responsabilidad INMENSA. Es sumamente importante poder analizar cuál es el impacto que pueden tener nuestras palabras en las personas que nos leen.
El cuidado en elegir las palabras, los términos con los que hablamos de temas tan sensibles como la maternidad, la lactancia, el puerperio, a familias es sumamente necesario.
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¿Qué es una lactancia exitosa? ¿La que más dura? ¿La exclusiva? ¿La que me dice la OMS?
Invito a re pensar este término en función de la singularidad de cada persona que amamanta y de cada “pareja” de lactancia.
Quizá una lactancia sea “exitosa” no en los parámetros de la OMS sino en los que a esa persona o mujer que amamanta le queda cómodo, le hace sentir bien y disfrutable el proceso de amamantamiento.
Estaríamos hablando entonces más que de “éxito”, de lactancias a medida, singulares, lactancias en plural.
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¿Encontraste vos una lactancia “a tu medida”?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Amores Disney

Podemos dejar de criar bajo el mito del amor “Disney”y de la “media naranja”.
Podemos dejar de criar enseñando a las niñas a esperar ser salvadas y a los varones a ser héroes y eternos “rescatistas”.
Podemos dejar de criar diciendo a las niñas que su único objetivo en este mundo es ser bonitas, amables y pasivas.
Podemos dejar de criar a los varones para ser fuertes, celebrar su brutalidad y bajó ningún concepto expresar su llanto.
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Podemos dejar de criar a las niñas para que “todo lo soporten y todo lo perdonen” en nombre del amor.
Podemos dejar de criar a los varones bajo la idea de que les aceptaremos todo con tal de que nos quieran.
Podemos dejar de criar a las niñas para satisfacer los deseos ajenos y decir siempre que si.
Podemos dejar de criar a los varones para ser atendidos, mimados, complacidos y decirles que si dicen que no “en realidad quieren decir que sí”.
Podemos dejar de criar a las niñas para que sean si o si madres, como destino de completud de la vida.
Podemos dejar de criar varones que busquen “susanitas” y mujeres que solo sepan cuidar en el ámbito de lo doméstico.
Podemos dejar de hiper sexualizar las infancias con ropas adultas y de preguntarle a niños y niñas si “ya tienen novio o novia”.
Podemos dejar de repetirles que “si te pelea te ama”, naturalizando la idea de que la agresión es parte de la pareja.

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Es hora de que empecemos a cambiar estás pautas de crianza que sólamente aumentan la brecha de desigualdad entre los géneros y que abonan la idea de que “tener pareja le da sentido a la vida y por amor todo se puede perdonar y todo se puede tolerar”.
Es hora de que enseñemos que la pareja es solo una forma más de vínculo, no la única imprescindible ni un fin en la vida de nadie.
Es hora de que les enseñemos que el amor puede tener muchas formas, que es mucho más amplio que la hetero norma y que es imprescindible que implique respeto y el placer mutuo.
Es hora de educar en la cultura de la ternura y el cuidado mutuo. Para ser pareja debe existir también la libertad personal y estar juntxs no significa co dependencia.
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¿Qué más te gustaría enseñar a tus hijos e hijas en este día?
Fotografia: Bored Panda.

Pañales e ingreso al jardín

Muchos los jardines solicitan a la familia el ingreso sin pañales en sala de 3, poniendo incluso esto como condición de ingreso.
En primer lugar no hay normativa oficial que especifique esto ni que prohíba a las docentes asistir en la higiene o cambiado de pañal, por el contrario no hacerlo es una forma de abandono. Ser asistidos y permanecer limpios y limpias es un derecho de niños y niñas, así como también el que se respeten sus tiempos maduratuvos físicos y psicológicos para dejar el pañal. Al pasar tiempo con niños y niñas, como educadores y cuidadores esto es parte de la tarea y el acompañamiento.
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Muchas docentes manifiestan la intención de asistir en la higiene pero el temor a falsas denuncias. Lo cierto es que ningún cuidador está libre de esa posibilidad (imaginemos que la niñera o abuelxs no quieran cambiar por el mismo motivo). Me parece importante que las docentes se sientan respaldadas por el institucionalmente para acompañar estas situaciones. Cambiar un pañal no hace a nadie abusador, lamentablemente quien tiene esa intención busca el modo.
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⚠️La ESI es la herramienta fundamental en la escuela y en casa para prevenir estás situaciones⚠️.
Muchas docentes me contaron que incluso evitan de tener manifestaciónes afectivas (hacer upa por ej) por este mismo temor. Las abrazo!
‼️Tenemos que entender que docentes también son figuras de apego y ese vínculo debe construirse desde la confianza, la seguridad y el afecto.
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En palabras de @abogadaydoula “No se puede ejercer una educación basada en la defensa preventiva, a costa de vulnerar derechos fundamentales de niñxs”.
Es cierto que deben pensar protocolos de asistencia en la higiene y abrir el diálogo con las familias para llegar a consensos acordes a las necesidades de cada niño y niña atendiendo las posibilidades y contextos familiares (horarios de trabajo, distancia al jardín, redes de sostén, etc). Firmar un consentimiento es una opción.
➡️Sin dudas, crear vínculos basados en el diálogo y la confianza es la clave para atravesar estás dificultades y llegar a consensos, dónde lo que se priorice sea el bienestar de niños y niñas.
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¿Cómo fue su experiencia con los jardines? ¿Cómo lo viven las docentes?

Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Celebración de destete

La celebración de destete es un ritual que muchas familias hacen a la hora de despedirse de su lactancia.
¿Sabías que hacer rituales puede ayudar a elaborar procesos de duelo o despedida?
Muchas mamás viven el proceso de destete como un momento de intensa ambivalencia, por un lado de desearlo y por el otro de añorar los tiempos en qué todo era teta.
Es esperable entonces que se dificulte a veces hacer este cierre de etapa.
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Para elaborar el proceso, tanto de la mujer como de su hijo o hija suelo recomendar escribir el relato de lactancia (con detalles en el proceso de destete). Este relato funciona en si mismo como un ritual y es una forma de poner en palabras, compartir con nuestro hijo o hija como vivimos juntos ese momento. Es sumamente liberador!
Todas las que han atravesado el proceso conmigo saben que lo aliento muchísimo.
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Otra de las formas es la creación de algún ritual que simbolice el paso por esta lactancia y el salto hacia una nueva etapa en el vínculo. Este puede ser sacarse una fotografía especial con su hijo amamantando, hacerse una joya de leche materna (recomiendo a mis amigos de @axolotl.de.metal.joyas ) y otra de las opciones es hacer una “fiesta de destete”. ¿Qué es eso? Simplemente celebrar, en el núcleo íntimo de la familia, la lactancia que se tuvo y despedirla con todos los honores que la teta merece. Algunas familias hacen una torta, inventan canciones, ven fotografías, se cuentan la historia de lactancia, etc.
Es un momento de mucho disfrute, nostalgia y amor que dejara un recuerdo imborrable.
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Acá les muestro la foto que me mandó una de ustedes, en su celebración de despedida de lactancia. ¿No arrasa el amor atraves de la pantalla? La sensación de logro que transmite esa imagen es incomparable. ¡Gracias por permitirme publicarla!
Ella acompaño el proceso con mi libro “Teta, Mamá” y con mi taller de destete (disponible siempre en @criarentribu).


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¿Se les hubiera ocurrido una idea así? ¿Ritualizaron el destete?  #tetamamadestete

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

La suegra

Existe una historia de terror, que repetimos de generación en generación: “La suegra”.
Cuidado. No confíes en ella.
Seguro te odia por “sacarle” a su hijo.
“La suegra” es envidiosa.
Siempre quiere más a las ex que a vos.
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Hablemos de “la suegra” cuando aparecen los nietos y nietas.
Ella siempre va a querer competir.
Te va a ridiculizar, te va a dar consejos de crianza “pasados de moda”.
Si le decís que no, les va a dar caramelos a escondidas y pegarlos a la tele solo para molestarte. Para ella, vos nunca tenés leche.
Puede que le cueste diferenciar al nieto de sus hijxs y construir el rol de abuela.
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¿De dónde vienen estos discursos?
¿Qué impacto tienen en nuestros vínculos con las madres de nuestras parejas?
¿Es el huevo o la gallina?
¿Nos llevamos mal con “la suegra” porque es “mala”? O ¿Esperamos todo malo de ella y estamos a la defensiva?
¿Quién construye este folclore cultural?
¿Pueden ser todas “las suegras” iguales?
¿Y “el suegro” qué?  ¿Ser varón lo hace “mejor”?

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¿Saben qué me sirve a mí para pensar de otro modo este vínculo y correrme de esa “novela de terror”?
Quizá, algún día, yo me convierta en “la suegra” de alguien.
Quisiera poder correrme de ese folclore popular, quisiera que la pareja de mi hijo o la pareja de mi hija, me vean como: Carolina, la madre de mi pareja (en vez de “la suegra”).
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¿Qué pasa si desarticulamos está rivalidad imaginaria, la competencia, producto de esta representación social?
¿Si ante un comentario que molesta o duele, respondemos poniendo límites con firmeza y con empatía?
✔️Ante un consejo no pedido podemos hacer una pregunta:¿Te gustaba que te den consejos?
¿Qué fue lo que más te costo de tu puerperio/crianza?
✔️Podés decirle cómo te hace sentir, con respeto y empatia.
✔️Pedirle a tu pareja que medie y comunique límites.
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La madre de nuestra pareja (a veces, obviamente hay situaciones irreconciliables, tema aparte)  puede ser una abuela genial, puede ser una mano en momentos de necesidad, puede ser aliada y compañera.
¿Y si probamos? 
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¿Cómo es tu vínculo con “la suegra”?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com