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Salud mental Perinatal

Cuando estaba transitando mi segundo puerperio siempre me veían con una sonrisa en las fotos.
Es que nos sacamos fotos siempre sonriendo, porque es lo que socialmente estamos habilitadas a mostrar.
¿Sabian que a la depresión posparto le llaman «la depresión sonriente»? Justamente porque en ese periodo de la vida, todas las personas esperan que estemos felices. Entonces, quienes viven momentos que no se corresponden con ese ideal, lo suelen ocultar.
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Yo no tuve depresión posparto. Pero si vivi ansiedad durante el puerperio. Ya en el embarazo estaba hipervigilante a mis síntomas corporales, no podía confiar en el equipo médico, con mucho miedo de que algo malo le pase a mi bebé. Aún siendo profesional de la salud mental pensé que era una etapa, que era esperable y como tenía muchos momentos de disfrute también, lo deje pasar.
Una semana antes de que naciera mi bebé, tuve un hallazgo durante una ecografía y mi ansiedad se disparó tanto que se desencadenó el parto en la semana 37+1. Mi bebé nació bien, pero yo no viví el parto que deseaba.
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Después de eso, volví a casa con un bebé de dos kilos y medio y una niña de 5 que me extrañaba, sintiéndome ineficaz como madre de dos. Me costaron mucho los primeros meses. Aunque estaba enamorada de mi bebé y vivía muchos momentos de disfrute, tenia muchas preocupaciones por su salud o la mía. Tambien dolores y secuelas físicas del parto. A la noche, me costaba relajarme y como extrañaba pasar tiempo a solas, me quedaba despierta por horas, perdiendo tiempo descanso. Más hiperactiva (con decirles que me ponía a pintar muebles durante las madrugadas🤣).
Entonces decidí pedir ayuda a una psicóloga perinatal y pronto comencé a sentirme mejor.
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Nadie podría sospechar que viví esto. Durante todo ese tiempo seguí siendo hiper funcional laboralmente y mostrándome alegre.
Hoy, en el día de la salud mental materna, elijo contarles mi historia, para generar conciencia y que termine el tabú que rodea la salud mental.
¿Sabian que la mayoría de los trastornos del estado de ánimo en el embarazo y el puerperio son diagnosticados tardíamente? ¿Y que muchas de las personas no llegan a tener el tratamiento adecuado?
Esta semana voy a estar subiendo más info sobre el tema.
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¿Qué podemos hacer para acompañar en la salud mental de quien materna, gesta o vive el puerperio?
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❤️ Si vas a visitar, no esperes que te atienda. Mejor llévale algo para rico para comer!
➡️No supongas qué necesita: pregúntaselo. ¿En qué puedo ayudarte?
No todas las personas prefieren que cargues a su bebé, a veces pueden preferir que les ayudes a lavar los platos.

❤️Preguntar si prefiere compañía en casa, para ir al médico o simplemente a dar una vuelta manzana. Estar a solas con su bebé puede ser todo desafío emocional.
➡️Jamás juzgar ni decir frases que solo hacen sentir peor: «dale pone voluntad» o «yo crié tres hijos y jamás me permití llorar».
❤️Mostrar empatía: «debe ser muy difícil sentirte así», «podés contar conmigo». Ofrecernos para escuchar cómo se siente.
➡️Si notamos cambios en el comportamiento que nos preocupan o nos comenta que se siente angustiada, desbordada, ansiosa, con pensamientos que la atemorizan o que no logra conciliar el sueño, podemos ofrecerle acompañarla a hacer una consulta. Plantearlo al obstetra puede ser una alternativa, idealmente encontrar una psicóloga perinatal que pueda evaluar la situación.
❤️Si hay diagnóstico, informarnos. Puede que nos parezca extraño, que creamos que «no es tan grave». Si necesitas poder pedir al profesional tratante que te cuente cómo es la situación y como podes ayudar.
➡️. Colaborar en la logística: en el cuidado de otrxs hijes si los hay, en el orden de la casa, las compras, asegurarnos de que tenga para almorzar o cenar.
❤️Invitarla a salir a dar una vuelta, hacer una caminata o vivir algún momento agradable: el movimiento corporal es clave para la mejoría del estado de ánimo.
➡️Busca apoyo para vos: el entorno también debe cuidarse. Acompañar implica mucha energía.
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Las etapas de la crianza

Hay etapas de la crianza que cuestan más y nadie lo dice.
Y no es para todas las personas que criamos igual.
El primer tiempo de bebés se identifica como el más complicado popularmente:
«Porque no dormís más»
«Porque lloran mucho»
«Porque todo es nuevo»
¿Y después?
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A mí por ejemplo reconozco que me cuesta mucho más la edad actual de mi hijo.
Mas llegando a los dos años y medio, cuando aparece la auto afirmación, es todo «¡No quiero!»; «¡Quiero más!»
Cuando le veo en ese minuto exacto en que empieza a pudrirse todo y se que no habrá retorno: el huracán ya se desató.
Me agota: escucharle llorar y quejarse. Gritarme. Tirarse al piso (por suerte no pasa todos los días con esa intensidad).
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En cambio, cuando eran bebés, senti que todo fluía más.
Si algo iba mal (pues claramente no siempre eran días o noches fáciles) tenía el upa y la teta para aplacar cualquier incómodidad o reclamo.
Mis bebés eran más fáciles de trasladar y acompañarme a todos lados. Hacían menos ruido y menos reclamos.
Yo sentía que tenía más el control de la situación.
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Despues de los 4 y medio de mi hija mayor sentí que todo fue más calmo de nuevo.
Me di cuenta que podíamos jugar más y consensuar más. Era muy ocurrente charlar y eso alcanzaba para pasarla bien.
Ahora que tiene 8, la disfruto mucho. Lo que menos me gusta de esta edad es la tarea de la escuela y que con mucha frecuencia se que de que «se aburre».
¿Cómo será después? Ya les contaré. Por ahora no tengo idea.
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A ustedes ¿Les cuesta la etapa que están viviendo? ¿O cuál les costó más?

Mi paso por la feria del libro

Con mucha alegría este año volví a la feria del libro Presencial!

Estuvimos con la narradora Verónica Álvarez que leyó mis libros y muchas infancias pudieron disfrutarlo.

Gracias Editorial El Ateneo por organizar tan lindo evento.

Mis libros los podés conseguir el todas las librerías
«Voy al baño» sobre control de esfinteres

«Voy a dormir en mi cama»

«Voy a tener un hermanito»

«Voy al jardín»