¿Compro regalo a mi hijo mayor cuando nace su hermanita?

¿Qué opinas de decirle al hermane mayor que el bebé la trae un regalo?
Hace poco me preguntaron esto y prometí escribir algo.
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En primer lugar, la técnica del regalo del bebé al mayor se ha instalado popularmente. No sé en base a qué fundamento. Se sostiene que, si el/la hermana mayor es recibida con un regalo de parte del bebé, va a aceptar más fácilmente el nacimiento.
La verdad, no creo que tenga sustento, aunque tampoco creo que sea un tema que debe desvelar a las embarazadas.
Lo que decidan va a estar bien, no creo que tenga mayor trascendencia.
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Les voy a contar que decidimos nosotros con mi pareja, no porque sea modelo de nada, solo para compartir mi experiencia.
Nos parecia inverosímil que el bebé traiga un regalo de la juguetería de la panza, porque es sabido que no hay juguetes en el útero 🤣
Aunque nos gustaba que la mayor reciba un reconocimiento, algo especial en ese día donde bebé iba a recibir tantos regalos y atención.
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Entonces le compramos algo especial y se lo dimos, como regalo por haberse convertido en hermana mayor.
Nos parecia una especie de rito de pasaje y si lo vivimos nosotros.
Ella, contenta con el regalo, no le dió mayor significado 🤷
Otra linda idea es que el/la hermana mayor le haga un regalito y la espere con la especial al nuevo bebé.

Les recomiendo mi libro «Voy a tener un hermanito» de Ed El Ateneo
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¿Cómo manejaron este tema ustedes?

Si, se puede tener dos mamás

Una mamá y un papá
Dos mamás
Dos papas
Una mamá y dos papás (si, existen en Argentina casos de triple filiación)
Una mamá
Un papá
Familias ensambladas
Una /dos abuelas o abuelos, tios, tías
Y me quedo corta.
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Muchisimas son las configuraciones familiares que existen y existieron siempre.
La diferencia es que ahora están acompañadas de otros marcos legales, como la ley de matrimonio igualitario o de identidad de género.
Aunque personas como la Lic invitada al programa de Fantino quieran negarlas, silenciarlas, acallarlas.
Sancionarlas por «estar mal» o ser «anti naturales» para la sociedad o el psiquismo de las infancias.
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¿Qué necesitan les bebés al llegar? ¿Qué necesitan las niñeces en su desarrollo?
Necesitan personas adultas, sin importar su género, con recursos simbólicos, culturales y afectivos para darle un lugar en el sistema familiar, sea como sea que esté conformado.
Necesitan personas que, sin importar el título, sostengan, cuiden, abracen, propicien la diferenciación y la autonomía.
Necesitan crecer en sociedades más amorosas, que se guarden en los bolsillos los juicios personales sin fundamento científico ni ético.
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¿Qué pudo haber sentido ese niñe que es criado amorosamente por dos mamás?
La profesional, los conductores y productores cómplices de ese programa de TV, ¿Se pusieron a pensar el daño subjetivo y emocional a esas infancias? A esas a las que su familia les es negada socialmente una y otra vez, o peor, les es sancionada como invalida.
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Como dice mi colega, Débora Tajer «los sujetxs ya no viven todxs, ni aspiran a hacerlo, en configuraciones familiares nucleares, patriarcales y heteronormadas».
Es urgente la actualización en género de profesionales y medios.
La imagen es de @dosmadresargentinas ¡Si que existen!

Maltrato en la infancia es delito

Junto a @abogadaydoula les traigo está información.
Cuando hablamos de maltrato infantil, hablamos de situaciones de violencia hacía las infancias. La violencia más visible es la física, pero también hablamos de violencia emocional o psicológica. Insultos, trato denigrante, castigos como el encierro o la ducha fría también son formas de violencia muy naturalizadas lamentablemente.

⚠️Todas estás prácticas configuran MALTRATO y ello debe ser DENUNCIADO para tomar medidas de protección a esa niñez.⁣

La mayoría de los casos de maltrato suceden dentro del seno del hogar.
A veces no hay marcas físicas pero sí psíquicas o manifestaciones de conductas que alarman. Las infancias siempre dan señales, aunque a veces no puedan hablar por el terror que tienen al castigo. Es responsabilidad de todes identificar estás situaciones.

Cualquier persona puede denunciar: familiares, amistades, personas vecinas y de la comunidad que tomen conocimiento de la violencia.
Podes hacerlo llamando al 102 o 137.
Si hubiera riesgo inmediato, o si se presencia el hecho y requiere intervención urgente debes llamar al 911. La denuncia PUEDE SER ANÓNIMA.

⚠️Docentes, directivos, personal de salud y otros actores tienen la OBLIGACIÓN de efectuar la denuncia.

Si sos madre o padre debes denunciar en representación de tus hijes.⁣ ⁣
🌍¿Dónde? ⁣
⁣En la CABA la denuncia se puede realizar en la Oficina de Violencia Familiar de la Suprema Corte de Justicia (OVD).⁣
⁣En la Prov. BsAs, en comisarías, comisaría de la mujer y si hay lesiones se puede denunciar en una fiscalía también. ⁣

Efectuada la denuncia, se da intervención al Juzgado correspondiente para que se tomen medidas de protección urgentes (dependiendo el riesgo) como ser: prohibición de acercamiento y también se puede ordenar la suspensión del régimen de Comunicación. ⁣
⁣Se le da intervención al Defensor de Menores y a la Defensoría zonal correspondiente.
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Cuando las denuncias están hechas, el Estado es responsable de poner en abrigo a esa niñez.
❗ Es urgente una justicia que escuche y priorice a las infancias.

Difundamos por favor esta información.
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¿Les tocó presenciar o vivir alguna situación de violencia hacia niñes?

¿Cuando le cuento a mi hijo que estoy embarazada?

Muchas me escriben por este tema.
Desde acá siempre sugiero manejarnos con la verdad.
Un embarazo cambia todo el escenario familiar: hay hormonas distintas circulando, hay ansiedades, hay miedos, hay ilusiones y por supuesto más consultas médicas.
Todo eso que ocurre las niñeces lo perciben. Yo siempre digo que hay que poner en palabras, cuando ustedes estén listas, porque que las niñeces ya saben.
Incluso muchas de ustedes me contaron que sus hijes les anunciaron el embarazo: les dijeron «tenés un bebé en la panza» o empezaron con cambios de conducta, a mostrarse más apegados e irritables.
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Poner en palabras permite ordenar una realidad que ya existe. Ningún niñe está por fuera de este acontecimiento familiar, aunque no se lo nombre.
«¿Y si el embarazo no prospera?»
También va a ser una vivencia que va a compartir y que le va a atravesar. Es imposible que le sea indiferente: el dolor, la angustia, las conversaciones y los procedimientos médicos.
Si esto ocurre nuestro hijo o hija tiene el derecho de participar del proceso y de elaborar este duelo. Este bebé será parte de su árbol familiar, aunque el embarazo se interrumpa.
No va a ser ajeno a la angustia. Nos va a ver tristes, con cuidados medicos, va a notar al entorno extraño.
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Si no hablamos, no explicamos, no anticipamos que va a ocurrir, ese niño o niña va a fantasear con un montón de situaciones que quizá le atemoricen mucho más (como una enfermedad de mamá). Incluso algunos niños y niñas comienzan a manifestar síntomas (lo más común es en relación al control de esfinteres, el sueño o la ansiedad de separación de sus cuidadores).
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Esto aplica para todo acontecimiento familiar importante.
Hablemos, compartamos vivencias y respondamos sus preguntas. Si no sabemos que decir, empecemos por una explicación muy sencilla, sin demasiados detalles.
Para explicar la llegada de un bebé a casa mi libro «Voy a tener un hermanito» Editorial El Ateneo puede ser de gran ayuda❤️
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¿Les pasó que sus hijos o hijas se dieran cuenta de sus embarazos?

La importancia de los cuentos en la infancia



SOLUCIONES
Una colección de cuentos ayuda a niños y a sus familias a atravesar momentos clave de la crianza


La psicóloga perinatal Carolina Mora creó un suceso con su libro Teta, mamá, que ayuda a transitar el destete. Le siguieron otras narraciones que tienen en común una mirada respetuosa de los procesos y emociones de cada niño o niña y sus familias, más que enseñar fórmulas para lograr objetivos como, por ejemplo, que un hijo o hija duerma en su cama. Los cuentos, dice, ayudan a transitar etapas críticas del crecimiento
Por
Ariana Budasoff
27 de Octubre de 2021

“Me dedico a la clínica perinatal y a la orientación en crianza, con el deseo de acompañar a las familias en los desafíos de ese proceso y promover niñeces respetadas. Estoy convencida de que para maternar, paternar, xaternar es fundamental hacerlo desde el deseo y que la crianza es un desafío cotidiano para el que se requiere mucho sostén y compromiso de la familia en particular y de la sociedad en general”, se define en su sitio web Carolina Mora, también autora de libros de cuentos que son una herramienta para atravesar diferentes etapas del crecimiento.

A través de sus redes sociales —principalmente Instagram, donde suma casi 90 mil seguidores— Mora brinda información y divulga contenidos sobre los temas que son su especialidad: el destete, los miedos, el duelo perinatal, los tiempos, los deseos, la ambivalencia, la llegada del segundo hijo, la maternidad y paternidad con todas sus matices. Temas que también la atraviesan en lo personal, en su propia experiencia como madre.

Carolina Mora escribe cuentos para acompañar a las familias en los diferentes procesos de la crianza. (Imagen: gentileza Carolina Mora)
Carolina Mora escribe cuentos para acompañar a las familias en los diferentes procesos de la crianza. (Imagen: gentileza Carolina Mora)

Fue a partir de su maternidad, de hecho, que le surgió la idea —la necesidad, dirá— de escribir cuentos “que acompañen a las infancias en sus procesos de crecimiento desde una mirada respetuosa”. Ellos son Teta, mamá, para transitar el destete respetuoso y la Colección Crecer de Editorial El Ateneo: Voy al baño, para acompañar el proceso de dejar los pañales; Voy a dormir en mi cama, sobre el pasaje a la propia cama o cuarto, y Voy a tener un hermanito. Los cuentos, dice, juegan un papel en estas etapas en particular y a lo largo de toda la infancia.

—¿Cómo fue que se te ocurrió escribir cuentos para acompañar los procesos de la crianza?


—Mi primer libro nació de una necesidad real y concreta que veía en la población que suelo atender, que son familias mayormente conformadas por mujeres cisgénero. A raíz de varios talleres que daba en equipo con una puericultora y una psicóloga —también amigas—, surgió la necesidad de que existiera un material que abordara el tema del destete desde una manera más vincular, para poder comunicarles a los hijos y las hijas cuáles eran nuestras necesidades en relación a lo que nos estaba pasando en la lactancia y también hacer énfasis en los recursos que tenía cada infancia para atravesar el proceso. En la Argentina no había ningún libro que abordara la temática. Así que esa fue la motivación inicial: esta necesidad que observé en la población de consultantes y también mi propia experiencia con el destete de mi primera hija.

El primer libro que escribió Carolina Mora se generó a partir de su propia experiencia sobre el destete..
El primer libro que escribió Carolina Mora se generó a partir de su propia experiencia sobre el destete..
—¿Cómo es que los cuentos se transforman en grandes aliados de procesos a veces muy profundos y complejos, como el destete, el hecho de dormir en el propio cuarto o la llegada de un hermano o hermana?

—Yo me venía dando cuenta de que a mi hija le servía mucho leer sobre distintas situaciones que iba atravesando y que los libros eran una herramienta que podía servir para poner en palabras un montón de emociones y situaciones que estábamos transitando las familias en el crecimiento, porque muchas veces los adultos no nos sentimos con la capacidad de transmitir lo que sucede. Entonces, los cuentos y los libros se transforman en una puerta de entrada, en una ventana que abre al diálogo acerca de una situación, de una vivencia, de algo que aconteció o que está por acontecer. En este caso, la colección Crecer tiene la impronta de acompañar desde una mirada menos adultocéntrica y más centrada en las necesidades de las infancias y de las familias el proceso de crecimiento, los hitos del desarrollo como el destete, dejar el pañal, dormir en la propia habitación, aprender a convivir en un espacio social como el jardín, entre otros.

—¿Qué te cuentan las familias? ¿Las ayudan los cuentos?

—Sí, muchísimas familias me escriben a diario en mis redes sociales para contar cómo sus hijos disfrutan de las narraciones y cómo les han facilitado poner en palabras los procesos que vivían. Muchos niños y niñas se animan a hacer pis en el inodoro a partir del libro Voy al baño, otras familias comienzan a acompañarlos a dormir en su cama con más seguridad con Voy a dormir en mi cama. Respecto a Teta, mamá, son muchas las madres que se emocionan con el relato y guardan el libro como un recuerdo de sus lactancias. También me cuentan acerca de niños y niñas que piden leer el libro una y otra vez o toman cosas del texto como la frase “Chau, teta” o el hecho de saludar a la teta como despedida. Respecto a Voy a tener un hermanito, muchos se fascinan porque sienten identificación con los celos, los miedos y también lo divertido de tener un hermanito o hermanita.

—¿Cómo fue el proceso de creación de los libros?

—El proceso de escritura es muy diferente en todos mis libros. Teta, mamá surgió de las entrañas, no hubo racionalización sobre qué escribir. Nació de forma muy espontánea y obviamente hubo un trabajo de edición, pero el origen fue una vivencia muy fuerte y del corazón. Los siguientes libros sí tuvieron una intención y un objetivo, que era seguir mi camino como autora y ofrecer materiales que se diferenciaran de los que ya existían para tratar estas temáticas. Porque hay un montón de libros sobre el control de esfínteres, por ejemplo, pero siento que el mío marca una diferencia en relación a la posición que toma el adulto respecto de los niños y las niñas. En mis libros las infancias hablan en primera persona y cuentan sus experiencias, que se combinan con las voces de los adultos.

—Contás qué Teta, mamá surgió de manera espontánea de una experiencia personal. ¿Cómo fue esa experiencia?

—La experiencia fue la de mi destete, cuando me di cuenta de que mi hija hubiera necesitado un cuento como objeto transicional que le permitiera, desde la narración, hacer el pasaje del cuerpo (teta) a otro modo de vínculo para conciliar el sueño.

Dormir en el lugar propio es otro de los momentos clave de la crianza los que los cuentos ayudan a transitar.
Dormir en el lugar propio es otro de los momentos clave de la crianza los que los cuentos ayudan a transitar.
Además de sus libros y de la atención clínica, Mora ofrece talleres sobre distintos hitos de la crianza. Por ejemplo, uno sobre destete que siempre está disponible en línea, porque está grabado y se puede autoadministrar. El tema es uno de los más requeridos: Teta, mamá es su libro más popular, se reimprime al menos dos veces por año.

Junto a su pareja, que es psicólogo, brinda un taller de pareja y crianza, y también forma parte de un equipo con puericultoras y parteras que ofrecen talleres prenatales.

—¿Cómo es el trabajo con las familias?

—El acompañamiento en la crianza es artesanal, individualizado, situacional y contextual, o sea que trabajo a partir de lo que trae la familia y del contexto actual. Obviamente, recuperando algo de la historia. El objetivo es pensar en conjunto con las familias cuáles son sus problemáticas y las posibles resoluciones y significados, escribir un plan en conjunto, siempre desde el respeto por la individualidad y por las creencias y los valores de cada una.

—¿Cuál es el tema por el que más te consultan? (si es que hay uno)

—Un tema muy recurrente es cómo poner límites. Y el control de esfínteres y el destete también generan muchas consultas. Por eso Teta, mamá es el cuento más requerido.

Teta, mamá es el libro más popular de Carolina Mora, que se inspiró en su propia experiencia de destete. (Imagen: gentileza Carolina Mora)
Teta, mamá es el libro más popular de Carolina Mora, que se inspiró en su propia experiencia de destete. (Imagen: gentileza Carolina Mora)
—¿Qué tiene el cuento —el género, el formato, el objeto-libro— que lo hace tan valioso?

—Creo que el cuento es la herramienta por excelencia, en relación a lo verbal y a lo narrativo, para acercarnos al mundo de la infancia. La magia del cuento tiene que ver con el interjuego entre las ilustraciones y los textos. Las imágenes permiten trasladarse a los universos narrativos, profundizan y sostienen los textos. Y la maravilla de los cuentos es ser un objeto que propicia el vínculo, porque para que un cuento sea escuchado tiene que haber personas adultas narrando. Hay un diálogo emocional, un momento afectivo, de contacto, de estar cerquita mirando los dibujos, que es mágico y que no es reemplazable por ningún otro medio audiovisual, por ejemplo. Los cuentos permiten anticipar situaciones, procesar vivencias, experiencias que acontecieron, hallar algunas respuestas, encontrar en las palabras de esa situación narrada por un tercero un lugar de identificación. Y también brindan la seguridad y el placer de la lectura por la lectura, el querer leer el mismo libro varias veces, por lo que genera eso de anticipar la historia, saber qué es lo que va a pasar.

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Esta nota forma parte de la plataforma Soluciones para América Latina, una alianza entre INFOBAE y RED/ACCIÓN



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https://www.infobae.com/america/soluciones/2021/10/27/una-coleccion-de-cuentos-ayuda-a-ninos-y-a-sus-familias-a-atravesar-momentos-clave-de-la-crianza/

Miedo al doctor en niños y niñas

Si muchas personas adultas sentimos ansiedad, desconfianza o miedo ante las consultas o procedimientos medicos. ¿Por qué pretendemos que los pequeños no lo sientan?
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Ir al doctor implica estar en un espacio distinto a casa, extraño, dónde hay elementos desconocidos. Dejarse revisar, tocar su cuerpo por una persona no familiar, a veces con instrumentos como el estetoscopio o el otoscopio. Es esperable que las primeras revisiones o ante médicos desconocidos manifiesten el miedo a través del llanto y que no accedan a ser revisados. Mucho más impacto tienen en este contexto, mediado por máscaras, un rostro dónde sólo se ven los ojos y del que se debe adivinar la expresión.
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Algunos recursos para acompañar estos momentos:
✔️Intentar anticipar con palabras claras por qué debemos ir al medico y que sucederá en el cónsultorio. Parte de la ESI es decirles que el médico necesita ver y a veces tocar su cuerpo, para ver si está sano o curarle. Pero que siempre lo hará en presencia nuestra.

✔️Explicarle por qué es necesario revisarle, con que elementos y mostrarle primero en un muñeco. Podemos pedirle al pediatra que le explique esto o que nos dé tiempo a hacerlo nosotros.

✔️Cómo profesionales está bueno tomar distancia y bajarnos el barbijo, para mostrar el rostro y generar cercanía con una sonrisa.

✔️Jugar al doctor, a estar enfermos, etc. Las valijitas de nuestra infancia son ideales para esto, también se pueden tomar elementos de la realidad como frascos plásticos de medicamentos vacíos y limpios, gasas, algodón, incluso ambos médicos o delantales.
Jugar con ambos roles, quien enferma y quién cura e intercambiarlos. Podemos usar peluches o muñecos también, libertad de imaginación!
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✔️Leer libros de cuentos sobre la temática. También el dibujito de la doctora juguetes, es un gran aliada.
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✔️Poder ligar el día de visita médica a un momento agradable, por ejemplo pasar a comprar algo rico para merendar en casa.
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✔️. Nunca usar el doctor como sinónimo de castigo «va a venir el doctor y te va a pinchar».
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¿Sus hijes temen a su pediatra?

¿Alimentación como mandato?

«Me alivia mucho ver que tus hijos comen galletitas, hay cuentas que es una mala palabra»
«A veces me da culpa no llegar a cocinar budín casero»
Esas fueran algunas de las reacciones a esta foto espontánea de mi nene desayunando. Les confieso que imaginé que me iban a llover críticas, sin embargo llovieron comentarios de alivio por ver qué «soy una mamá como todas» que a veces cocina sano y a veces abre un paquete. Es cierto que podemos ofrecer fruta, aunque en mi caso muchas veces no la quieren comer.
Quiero aclarar que no soy nutricionista ni pediatra y que voy a tocar el tema desde la salud integral.
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Cada vez más profesionales concientizan sobre la importancia de la alimentación saludable desde los primeros años. ¿Quienes reciben esta información? Lamentablemente todavía sobre todo somos las mujeres quiénes nos informamos en redes sobre crianza y sobre alimentación e intentamos promover una alimentación más saludable.
Muchas nos encontramos excedidas laboralmente, excedidas en la carga de cuidados, con la demanda de lo doméstico y con falta de sueño por cuidar incluso de noche.
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En el contexto actual ¿Puede vivirse como un mandato más? ¿Hay lugar para los grises? ¿Es saludable sentir culpa, por a veces, dar una galletita de paquete?
Para algunas personas las recomendaciones saludables se vuelven exigencia, generando una enorme rigidez y estrés.
Sienten que si ofrecen algo comprado, están dando «un veneno», sobre dimensionando las consecuencias de esto, sintiéndose «malas madres».
⚠️ ¿La alimentación es solo responsabilidad de la madre? ¿Y el padre?Laa familia extendida ¿Acompaña? ¿Las escuelas? ¿El estado regulando el etiquetado de alimentos y la disponibilidad en la canasta básica?
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La alimentación equilibrada y sana es fundamental. Sin negar esto, me parece saludable entender que habrá días que podremos dedicar tiempo a hacer un budín de manzanas y habrá días que quizá, elegimos ofrecer una galletita comprada, para poder dormir más o jugar más tiempo. Esa flexibilidad es también salud mental.
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¿Cómo manejan este tema en casa?

MI hijo no juega solo

Edad por edad, cómo estimular que los chicos jueguen solos
La autonomía de los niños en el juego se convirtió en una de las preocupaciones de las familias en el marco de la pandemia y sus múltiples obligaciones. Qué esperar en cada etapa.

Desde los 6 años niños y niñas pueden compartir en paralelo con sus padres. Foto ilustración Shutterstock

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30/05/2021 6:00 Clarín.comFamilias
Actualizado al 30/05/2021 6:00
La autonomía de los niños en el juego se convirtió en una de las preocupaciones de las familias en el marco de la pandemia de coronavirus y sus derivados. Con las suspensión de la presencialidad en varios distritos del país y el trabajo remoto, conciliar las actividades de los adultos con las de los chicos se transformó en una dificultad.


La cotidianeidad de los hogares dio un vuelco profundo y, muchas veces, debemos enfrentarnos a la demanda de niños que quieren jugar, a la vez que cumplimos con obligaciones laborales, domésticas y demás.

¿Es posible alentar su autonomía a la hora de jugar?, ¿qué es esperable a cada edad en relación a sus actividades recreativas?, ¿es posible responder a todas las exigencias que la actualidad impone? Sobre esto dialogamos con la licenciada Carolina Mora, especialista en psicología perinatal y en orientación en crianza.


El juego, según la etapa
La psicóloga explicó que para hablar del juego es necesario dividir a los niños según su edad. «Cuando hablamos de jugar sin la presencia de madres y padres estamos hablando de niños y niñas mayores de tres años y medio, o cuatro. Antes de eso, el juego es puramente interactivo la mayor parte del tiempo», aseguró.

En ese sentido, aclaró que «puede que un bebé de un año y medio o dos años tenga momentos de juego sin la interacción de un adulto, pero van a ser momentos cortos. A medida que van creciendo los tiempos de juego se van prolongando sin interacción directa del adulto».

Para esta etapa la especialista indicó que «es muy importante fomentar el movimiento libre». Esto tiene que ver con ofrecerles un espacio de seguridad para que puedan explorar el entorno. A modo de ejemplo, mencionó que se puede colocar «una mantita en el piso y algunos juguetes a su alrededor para fomentar que puedan ir rolando, tomando objetos y explorándolos. Es importante que los juegos sean lo más sencillos posible, para que no dependan de sonidos, luces o estímulos externos».

Más tarde y a medida que van creciendo, se pueden ofrecer objetos más complejos. Entre ellos Mora recomendó cubos de madera para que puedan apilar, objetos que se puedan encastrar e instrumentos musicales que hagan sonido.


A partir de los dos años, según explicó la licenciada, «podemos sentarnos cerca de ellos y armar una situación de juego en conjunto e ir probando qué sucede si nos vamos distanciando, siempre anticipándoles: ‘Mamá y papá se van a sentar acá en la compu porque tienen que mandar un mail’, ‘nos vas mostrando, nos vas mirando desde acá'».

Sin embargo, aclaró que lo esperable es que el tiempo en que esos niños no requieran la ayuda de un adulto sea corto. «Lo propio de esa edad es que se acerquen, que estén diez minutos solos armando algo con masa o un juguete y que vengan y nos ofrezcan compartirlo». Y añadió: «Esas edades siempre van a requerir la interacción de alguna manera en varios momentos del juego». Por eso, destacó que «lo principal es que nosotros tengamos expectativas realistas de cuánto tiempo podemos pretender que se queden jugando sin una interacción directa».

Un cambio importante es el que se da alrededor de los tres años y medio o cuatro años. Allí, Mora resaltó que «la actividad que se puede hacer es mucho más diversa y, además, los niños y las niñas están mucho más dispuestos a explorar y armar escenas de juego más autónomas».

«Lo que pueden llegar a armar en esas edades es mucho más rico y requiere de mucha menos intervención de las personas adultas. Pueden venir a pedirnos que interpretemos un personajes pero, en general, son juegos mucho más generados por los niños y niñas, no tanto con una guía adulta», agregó.

En ese marco, la psicóloga sostuvo que «en ese tipo de edades podemos pensar en compartir en paralelo. Una niña o un niño de seis años puede, por ejemplo, estar dibujando y nosotros estar sentados en la compu a la par».

Sin lugar para la culpa
El tiempo que dedicamos al juego con nuestros hijos depende actualmente de un sinfín de variables. Sin embargo, más de una vez experimentamos la angustia que genera el no poder responder a todas las demandas infantiles.

«Cada persona tiene que poder reconocer sus limitaciones, que tienen que ver con su contexto. Tenemos muchas maneras de vivir la pandemia y el home office, de acuerdo a los privilegios con los que contamos. Si tenemos la suerte de tener a una niñera o familiares que nos den una mano con los niños y las niñas seguramente vamos a vivir una situación muy diferente que si estamos solos en casa con nuestros hijos e hijas, tratando de trabajar», reflexionó Mora.

Al respecto añadió que «hay que saber que estamos criando en un contexto completamente adverso. Cada persona hará lo mejor que puede, con las herramientas y los apoyos que tiene para llevar adelante la crianza en este momento sin ningún tipo de amparo del Estado».

«Se nos pide que mantengamos a nuestros hijos sanos, cuidados, que los estimulemos, que seamos divertidas y además que cumplamos laboralmente, que sostengamos el hogar, que no nos enfermemos, que no nos contagiemos, que nos cuidemos… hay mucha exigencia. Es lógico sentir que no podemos con todo», finalizó.

Link nota https://www.clarin.com/familias/edad-edad-estimular-chicos-jueguen-solos_0_J0ndo-mLV.html

Mascotas y crianza

Hace unas semanas una mamá me escribió preocupada porque mi hijo de 2 años trataba muy mal a su mascota.
Ella había intentado todo: le habían explicado que al perro le dolía que le peguen, que se ponía nervioso y podía morderlo sin querer. Estaba tan angustiada que hasta había pensado en dar a la mascota en adopción con otra familia.
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😱¿Qué puedo hacer para que entienda me pregunto?
Y como en otras muchas circunstancias de la vida mi respuesta fue un libro.
📚¿Por qué no le escribis un libro? Le dije.
❓¿Un libro en donde le cuente que está mal pegar y lastimar a la mascota y que entonces nos enojamos con él por eso? Me contestó.
🤔Entonces me quedé pensando y le dije: yo creo que es mucho mejor que le escribas un libro en donde sea su mascota, es decir su perro quién le pueda contar a él cómo se siente con todas estas cosas que le hace, que le duele, que lo pone triste y que a veces se enoja tanto que le dan ganas de morder.
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Podría haberle escrito un libro que hable de retos, de enojos, de castigos, incluso podría esta familia intentar retar, castigar y gritar a este niño. En cambio, le dimos una vuelta para que pueda desarrollar empatía.
Qué importante es partir de la idea de que los niños y las niñas no hacen las cosas maliciosamente, sino que sus conductas son formas de conocer y explorar el mundo, de entender cuáles son los límites y también de comunicarse.
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A través del lenguaje natural de niños y niñas, los cuentos, las narraciones las canciones y el juego podemos comunicar límites de maneras creativas y divertidas.
Ya nos contara está mamá con el cómo le va con el libro.
➡️A pedido de muchas y muchos acá les dejo las imágenes del libro para que ustedes puedan descargarlas hacer captura de pantalla y editarlas para ponerlas en el contexto de sus mascotas y sus hijos e hijas . La idea es la base, ustedes pueden ponerse a crear otros textos o dibujos!
DESLICEN las fotos y allí están! 👏🐕🐈‍⬛
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¿Han tenido problemas de adaptación con sus mascotas y sus hijes en casa?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Crianza respetuosa y limtes?

Los niños no son las personas responsables de las decisiones de crianza, somos los adultos.
Ellos no pueden decidir todo.
Dónde duermen.
En qué basar su alimentación.
Si van al jardín o no.
Si sentarse en una silla o pararse arriba de la mesa.
Si tomar o no un medicamento.
Si se visten o andan desnudos por la casa.
Si hacen caca en el inodoro o la hacen en el jardín de casa.
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Se que suena incómodo, pero criar de forma respetuosa también implica tomar decisiones y construir límites.
Implica hacernos cargo de informarnos y elegir qué es lo que consideramos mejor para nuestro hijo o hija, poder sostenerlo.
La responsabilidad es de los y las adultas que crían, siempre.
No podemos dejar a niños y niñas solos con decisiones importantes y vitales para su desarrollo.
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¿Esto significa que nos volvemos ma/padres autoritarios?
Claro que no!
No decidimos desde el capricho o desde el narcisismo de una norma vacía de sentido.
Decidimos, comunicamos límites siempre explicando el sentido, valorando y validando las necesidades de las niñeces.
Podemos brindarles un margen de elección y alternativas:
No quiere vestirse? Explicamos cuál es el sentido de la vestimenta y podemos dar a elegir qué prenda usar.
Si tiene que tomar un remedio, podemos darle a elegir si es en vasito, con jeringa o si toma juguito después.
Si no hay margen de elección posible, acompañamos la angustia o el desborde que pueda generar el límite o la situación poniendo palabras y sostén.
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Puede que nos dé miedo, pero es nuestro lugar.
Si nos equivocamos, sabremos tener una mirada crítica y reparar amorosamente.
Confiemos en que somos quienes más les conocemos y sabemos qué necesitan.
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¿Les es difícil tomar decisiones en la crianza?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

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