Mandatos de belleza

De los creadores de “Así no llego al verano”:
“El lunes empiezo la dieta”
“¿Vas a salir con esos pelos?”
“Arréglate que pareces un varoncito”
“Este vestido me marca todos los rollos”
“Pareces un matambre”
“Así no llego al verano”
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¿Cuáles son los efectos de crecer escuchando esas frases de las mujeres del entorno?
¿Que pasa si nuestra propia madre las repite?
¿Que efecto tiene verla verse al espejo con bronca? ¿Con una disconformidad constante sobre si misma?
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Nuestro cuerpo no es un simple envase. Nuestro cuerpo no es una figura de exposición. No tiene que llegar a ningún lado, tiene que sostenernos, acompañarnos, dejarnos caminar y disfrutar.
Nuestro cuerpo somos nosotras.
Habitar el cuerpo, sus olores, sus abundancias y zonas de estrechez, sus ondulaciones y planicies, sus pelos y sus pieles suaves…
Habitar el cuerpo como territorio de placer y de goce, como territorio de dolor a veces, como territorio que abraza, gesta, ama, se exita y se calma.
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Enseñemos a disfrutar del cuerpo, a registrar sus zonas de placer, sus espacios sensibles.
Que nuestras hijas e hijos puedan usarlo para correr, saltar, bailar, cantar, comer rico y amar.
Que puedan identificar que les hace sentir cómodas y que no, que ropa las encierra y las aplasta y que ropa las libera y llena de energía.
Que puedan elegir vestir poco o mucho, con libertad.
Sin tener que pedirle permiso a la moda, al que dirán, al espejo, a la vecina o a sus amigas…
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

La autoestima

Desarrollar la autoestima

“Te vas a caer”
“¿No ves que no podes?”
“¡Te dije que era peligroso!”
“¡Que pavada hiciste!
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Las palabras marcan. Lo que nos dicen muchas veces crea realidades, nos puede condicionar.
Cuando somos niñes los dichos de nuestra familia y las personas que son referentes importantes para nosotres (docentes por ejemplo) dejan huella.
Nos miramos en las personas que queremos y como un espejo, nos devuelven una imagen de quiénes somos
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A veces por temor y otras por repetir la crianza que recibieron, los adultos generamos miedo, inseguridad y no contribuimos a que los niños construyan una imagen de sí mismos saludable.
Solemos centrarnos en lo que no pueden aún y en lo que no les sale. Dejar la propia ansiedad de lado y poder observar a les niñes en su complejidad, con sus desafíos pero también poniendo la lupa sobre todo aquello que si pueden, que si lograron y son en definitiva, sus fortalezas.

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Todo niño necesita saber que puede, que vale la pena intentar y desarrollar confianza en que aunque haya dificultades, al final puede lograr lo que se proponga.
Necesita saber qué es valioso, que su opinión es importante, que su belleza está en su existencia y que merece mucho amor.
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Como madres, padres, cuidadores y docentes tenemos una responsabilidad y un lugar clave en el desarrollo de la autoestima de los niños.
Es fundamental darles espacio para explorar, vivir experiencias propias, favorecer la autonomía y la confianza en sus capacidades.
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Permanecer cerca, cómo guías pero sin invadir sus propios procesos.
Incentivar respetando sus tiempos y tambien evitar las comparaciones, que tanto daño hacen.
Saber el momento del desarrollo en el que se encuentran permite presentar desafíos acordes y acompañar los momentos de frustración sin culpabilizar, transmitiendo confianza.

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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Sobreprotección y miedos

Siempre tenemos miedo a qué le pase algo malo a nuestros #hijos e #hijas. No queremos que sufran, que se lastimen y ni que se enfermen, aunque sabemos que la vida no está exenta de todo eso. .
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¿Que pasa cuando estos #miedos se ponen en primer plano y nos llevan a sobre proteger? ¿Qué ocurre cuando no les permitimos explorar el mundo? ¿Cuando por miedo preferimos convertirnos en su sombra?
No respetamos su espacio.
No confiamos en que ellos pueden resolver determinadas situaciones.
No les dejamos experimentar por sí mismos ciertos procesos y ganar autonomía, afectando su #autoestima.
No damos lugar a la distancia óptima. .
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La distancia óptima implica quedarnos lo suficientemente cerca para estar disponibles por si nos necesitan y a la vez lo suficientemente lejos para permitirles explorar el entorno. Es como decirles “hace tu camino, yo estoy aquí por si me necesitas” y ser de esta manera una base segura a la cual pueden regresar. .
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A medida que el #bebé va conquistando el desplazamiento autónomo, el gateo y luego la marcha, es el quién puede regular los alejamientos respecto del cuerpo de sus cuidadores.
Es fácil ver cómo a medida que se aleja el bebé, también se asegura a través de la mirada o la búsqueda de contacto de que estemos cerca.
Para un #desarrollo saludable es importante mantenernos a una distancia óptima:
Ni demasiado cerca para obturar la capacidad de exploración e infundir inseguridad, ni demasiado lejos para poder seguir manteniendonos como lugar de #seguridad y #sostén. .
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Les recomiendo leer la novela “Distancia de rescate” de la Samanta Schweblin. Habla del miedo que atravesamos en la crianza y la necesidad monitorear los posibles peligros del entorno y activar, de ser necesario, “el plan rescate”. Podemos reconocer esto cuando llegamos a un lugar y analizamos el entorno: ¿Hay demasiado tumulto de gente que puede hacer que le perdamos de vista? ¿Hay escaleras peligrosas? .
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¿Cuando consultar? Cuando los miedos no nos dejan disfrutar de la crianza, nos inhabilitan, coartan a nuestros hijos e hijas o si los pensamientos de vuelven obsesivos e invasivos. .
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Lic. Carolina Mora

mail lic.carolinamora@gmail.com

Hablar en presencia de niños y niñas

Es muy común que madres, padres, maestrxs y profesionales hablemos delante de los niños y niñas “como si no estuvieran escuchando”:
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“Que chancha todavía toma teta”
“Es terrible muy inquieta”
“Se porta mejor que el hermanito”
“Me tiene cansado” .
¿Cómo nos sentiríamos si un amigo, familiar o nuestra pareja hiciera lo mismo con nosotrxs?
Seguramente nos haga sentir expuestas, incómodos y no entendamos bien por qué lo hace. Incluso sería motivo de enojo. .

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Hablar de un niño o niña en su presencia probablemente genere las mismas sensaciones, aunque no lo notemos.
Creemos que no nos escuchan, pero seguramente en medio de su juego abren grandes las orejas y prestan atención a todo.
Cuando son bebés aún entienden la tensión por el tono de voz, la tonalidad muscular al sostenerlos, la tensión de los rostros, etc. .
Incluso cuando hablamos de temas que nos preocupan, aunque no hagan referencia a ellxs, nos escuchan. Si conversamos acerca de la enfermedad de un familiar, problemas económicos o de otra indole.
Estás palabras quedan resonando, a veces pueden contarnos o preguntarnos algo de la conversación, a veces no y esto queda dando vueltas en su fantasía. .
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Sea por un comentario simple, para la devolución de un diagnóstico, un comentario docente, etc es recomendable hablar con la familia sin la presencia del niño o niña, sobretodo cuando tratamos temas delicados. .

Tengamos en cuenta el derecho a su intimidad. Pedirles permiso para contar cosas que nos dijeron en privado y hablar de cómo se comporta en determinada situación es parte de este cuidado, de tenerles en cuenta y respetarles como haríamos con cualquier otra persona.
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Elegir (en lo posible) un momento adecuado sin su presencia para hablar de temas delicados e incluso discusiones de pareja es muy importante para no exponerles a cuestiones que no están en condiciones de abordar. .
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¿Les pasaba de chicxs que hablaran de ustedes cómo si no estuvieran presentes? ¿Cómo les hacía sentir esto?
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#crianzarespetuosa
#maternidades #infancias

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com