Presentación de mi libro

¡Muy emocionada les cuento que se viene la presentación de mi nuevo libro!
El primer libro para adultxs que escribo, de la mano @planetadelibrosar

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA en @dainusinacultural
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En la presentación voy a estar MUY BIEN acompañada y ustedes van a poder conversar con invitadas de lujo (y como son escritoras también puede traer sus libros para firmar):

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La gran @violetavazquezz puericultora, docente, escritora y creadora del método biodecodificacion rizoma

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La querida @dra.carlaorsinipediatra, ya conocida por ustedes por acompañar con amor, respeto y sabiduría a las familias y las infancias. Carla también es autora del libro 100 preguntas y respuestas de crianza respetuosa.
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Mi querida y admirada editora @anawajszczuk, un apoyo fundamental para la existencia de este libro
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¡Muchas gracias por acompañarme a ustedes grosas mujeres!
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Les invito a ustedes, quienes me leen y me enseñan tanto de destete, quienes han consultado conmigo y quienes han tomado mis talleres . Invito especialmente a todas las personas que compartieron sus relatos de destete en el libro ¡Está también es SU presentación!

Nuestra última teta

Y sucedió, por última vez tomaste la teta.
Ya venías hace mucho con dos tomas, la de dormir y la de despertar. La toma de despertar se estaba alargando cada vez más y cada vez luchabas más por no soltarla. Entonces decidí dejar de darte al despertar a tus tres años. Tuvimos varios intentos fallidos. Hasta que un día, papá me propuso hacer una búsqueda del tesoro en las mañanas. Y así dejaste esa toma, la cambiaste por una sorpresa rica que encontrabas cada mañana.
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Hoy tenés 3 años y 3 meses.
Nos vinimos de vacaciones a Córdoba. Mis planes eran armar un calendario de destete al regreso para el destete de la última toma que nos quedaba, la de dormir.
Pero la primera noche fue muy dura, llena de despertares y me género mucho rechazo consolarte con teta. Y sentí que era el momento, ya no podía más y no quería sostener unas vacaciones así.
Lo hablamos con papá y decidí dejar de dormirte con teta la noche siguiente.
Cuando me di cuenta me pregunte ¿Esa va a ser nuestra despedida? ¿Con enojo? ¿Así voy a recordar la última vez juntos con la teta?
Y no. Decidi que nos mereciamos una despedida.
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Entonces te propuse tomar una última vez, para decirle a las tetas y a nosotros «gracias».
Hicimos este pequeño ritual en el río: te conté que la leche se iba, porque ya no la necesitabas. Hace meses que solo me salían gotas, nuestra lactancia era casi simbólica, afectiva.
Me preguntaste a dónde se iba, y se me ocurrió explicarte que el rio la llevaba para que otras mamás puedan dar teta a sus bebés pequeñitos. Vos ya estabas creciendo mucho y no la necesitabas tanto, eso te conté inspirada en mi cuento «Teta, mamá». Fue la forma que encontré.
Tomaste un poquito, de cada teta. Procure mirarte mucho a los ojos, como esas primeras veces que te di.
Vos dijiste gracias, yo también te agradeci a vos y a mi cuerpo. También te dije que a partir de ahora podías pedir todos los «upa» que quieras y que si extrañabas podías hacerle mimos a la teta.
Este es el retrato de ese momento, recuerdo que guardaré al infinito.
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Los primeros días, el mayor desafío era acompañarte a conciliar el sueño.
En las vacaciones, te dormiste la mayoría de las veces paseando en auto, cuando volvíamos de comer. Hubo dos noches difíciles: te despertabas nervioso, pedías teta. Probamos consuelo conmigo, te ofrecía mimos, que acaricies la teta, cuentos… No había caso, no tolerabas mi presencia, te alteraba más.
Sabiamente papá me dijo que saliera del cuarto, y el si logro ayudarte a dormir.
Yo tenía angustia, miedo de haberme equivocado, pero sabía que debía confiar y que era esperable que aparecieran estás emociones tuyas.
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Cuando volvimos, intentamos dormirte en la cama. Mimos, cuentos, acariciar a la teta. La única noche realmente difícil, fue la primera en casa. Lloraste muchísimo. Pedías la teta insistentemente. Hasta que se nos ocurrió ofrecerte pasear en cochecito. Y así lograste dormir, te pasamos a la cama y descansaste.
Esa se convirtió en nuestra nueva rutina. Todas las noches, pedis dormir en el cochecito.
A veces te llevo yo, a veces papá.
Yo me lo tomé como un momento para hacer algo de caminata, ,soles dormirte rápido, y después de corrido. Alguna que otra noche te despertas, venís a mi cama, me haces mimos en la teta. Y yo celebro poder compartir la misma cama y disfrutarlo, sin la angustia de sentirme obligada a amamantarte. Nos reencontramos en mimos y risas, cuentos inventados de mañana.
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No sé por cuánto tiempo necesitaras el cochecito, pero estoy segura de que encontraremos otras maneras pronto.
Ayer te pusiste a jugar con una teta de tela que tengo en casa. Te la pones en tu pecho y jugas a qué me das teta. Me decís que tome del mismo lado que era tu preferido para dormir. Después, soltas un «ya está, no hay más leche, te la tomaste toda» y me reconozco en esas palabras.
Reímos. Me pediste el sacaleche para comprobar que de mis tetas no sale más. Recuperamos una mini gota y con el dedito la probaste. Sonreiste.
Estás procesando este destete, estamos juntes elaborando el duelo.
Somos felices. Nos reencontramos. Nos amamos.
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No hay destetes imposibles, quizá si que cuestan un poco más.
Siempre cuentan con mi taller de destete ❤️

Lo encuentran en esta página para su compra, link:

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🌈¿Están en proceso? ¿Ya destetaron?