Médicacion psiquiatríca durante el embarazo y el puerperio

Hoy traigo un tema que es un enorme cuco para todas las personas: la medicación.
Últimamente estoy reflexionando mucho sobre esto, ya que tengo algunas pacientes que requirieron tratamiento farmacológico de la mano de mi psiquiatra Perinatal de confianza.
Si bien vivimos en una ciudad donde acudir a un psicólogo es una de las cosas más naturalizadas, respecto de la consulta con psiquiatría no sucede lo mismo. Cuando derivo una persona a interconsulta me encuentro generalmente con una enorme resistencia de su parte. Esto se debe en parte al estigma que rodea a la idea de “locura” (obviamente no las derivo por creer que están locas!) y también a la desinformación y los mitos que circulan en relación a la medicación psiquiátrica. Los mitos más frecuentes tienen que ver con el miedo a “anestesiar” las emociones y el temor a que se genere una dependencia de su consumo.
La mayoría de estos mitos se fundan a en malas prácticas profesionales, también en situaciones dónde no hay un seguimiento adecuado o pacientes que se automedican. Demás está decir que las investigaciones con fármacos han ido evolucionando y estos se han ido mejorando, potenciandose y minimizando sus efectos secundarios.

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¿Por qué cuando tenemos que tratar un dolor físico con un Anti inflamatorio no dudamos en hacerlo y sí se pone en cuestión la realidad del padecimiento psíquico y emocional?
Hace años ya que sabemos gracias a las neurociencias que nuestros estados de ánimo se relacionan con circuitos eléctricos y diversas áreas de nuestro cerebro.
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¿Siempre que hay una patología o un padecimiento es necesario medicar?
No claro que no, esto se evalúa en el caso por caso. Muchas veces la médicacion se vuelve necesaria porque permite manejar los niveles de angustia y ansiedad, para que la persona pueda tomar recursos terapéuticos y trabajar desde la palabra en la elaboración del padecimiento y la modificación de su conducta.
Un fármaco a tiempo cuando es necesario alivia, permite que la persona pueda trabajar sin agotar sus recursos psíquicos ni su energía y salir de situaciones se riesgo.
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Actualmente contamos con mucha medicación compatible con la lactancia, para poder acompañar a las personas que padecen cuadros psicopatologicos durante el puerperio. Asimismo, una Psiquiatra Perinatal puede evaluar la necesidad de incorporar un fármaco durante el embarazo, en ese caso analizando el riesgo/beneficio de dicha acción.
El esquema de tratamiento siempre es en interdisciplina, psicóloga, psiquiatra y médico tratante (obstetra/pediatras, etc). En condiciones que no son crónicas, la medicación suele incorporarse por un tiempo pautado, acotado y se va retirando paulatinamente siempre con indicación médica.
Un error frecuente es retirar la medicación de golpe ante un test de embarazo positivo ¡Esto nunca debería hacerse! Ya que pone en mucho riesgo a las pacientes.
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Ustedes ¿Tuvieron que usar medicación en algún momento? ¿Cómo fue su experiencia?

Página de referencia de compatibilidad de medicamentos y lactancia: e-lactancia

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Maternar es poner el cuerpo

Desde el embarazo, maternar implica dejarse atravesar el cuerpo.
A veces antes, cuando necesitamos de medicación o procedimientos para lograr el positivo. Ponemos el cuerpo con miedo e ilusión, soportando llanto, cansancio y dolor.
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En el #embarazo de forma más evidente para todos, ponemos el cuerpo de forma inevitable, a veces hasta inconsciente, sin imaginar lo que implica. Por momentos hasta sentimos que “donamos” nuestro cuerpo a ese ser que tanto deseamos que llegue, ese que nos invade y nos toma por completo. Nos dicen que ocupa una parte (el útero) pero nosotras sabemos que esto no es cierto. Si desde que nos habita nos toma el cuerpo entero, cada fibra, el pensamiento y el alma….
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Ponemos el cuerpo para ser canal de su nacimiento, finalmente nos abrimos para liberar a esa personita.
Y una vez con el cachorro a upa, (colgado cual marsupial) nos descubrimos con las tetas llenas de leche, nos miramos al espejo y vemos otro cuerpo. .
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Nos cuesta reconocernos, ese cuerpo que ya no es el mismo de antes, es el cuerpo atravesado por la #maternidad. Ese cuerpo que ahora calma y alimenta 24×7, que duerme mal y torcido, que se habitua a dejar sus necesidades en un segundo plano para priorizar (por un tiempo) las de este pequeño ser
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No solo es ese cuerpo atravesado, somos nosotras enteras. Siempre fuimos nosotras enteras. Con nuestros miedos, nuestros sueños e ilusiones, nuestra tristeza y la felicidad de cada etapa…
Nosotras nos encontramos necesitando de otras personas:
Que nos sostengan
Que también presten su #cuerpo para sostener a nuestro bebé al menos un rato, para permitirnos un tiempo para nosotras (al menos para dormir unos minutos más)..
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A vos qué estás agotada, de una noche de dormidas a upa, una tarde de #porteo jugando con la mayor, una mañana acompañando una fiebre inesperada, o simplemente tratando de dar lo mejor de vos y de ser la #madre que puedas ser…
Quiero recordarte y recordarnos, que no nos va a demandar siempre así, que esta etapa es agotadora pero también efímera y preciosa. . ¿Como viven este momento de sus #maternidades?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Aspectos emocionales del embarazo

Cuando pensamos en la posibilidad de convertirnos en madres generalmente se nos vienen a la mente algunas ideas comunes: probablemente la imagen de algún bebé regordete, los pañales, dar la teta, felicidad… ¿Qué nos pasa cuando obtenemos la confirmación del embarazo? Cada mujer vive distinto este momento, al igual que la gestación. Incluso una misma mujer vive distintas experiencias en cada maternidad, con cada embarazo, con cada hije.

En mi caso si hay algo de lo que no tomé conciencia fue del proceso del embarazo. Sabia que podría pasar por algunos malestares, náuseas, panza que crece, aumento de peso, controles médicos, ecografías y preguntas comunes ¿será varón o nena?, ¿parto o cesárea?. No me había detenido a pensar, no tampoco lo había escuchado en otras mujeres de mi entorno, en el enorme trabajo que este proceso significaría para mi subjetividad ni mis emociones. Me había quedado en “lo visible”. Cuando empecé este camino con mi primera hija, todo un universo se abrió. Fue inmenso saber que una vida, deseada y esperada, estaba creciendo dentro mío. Sentí la necesidad de encontrarme con otras, que como yo, estuvieran atravesando la gestación. Comencé a asistir a un grupo de embarazadas, era mi refugio semanal. Allí podía ponerme en movimiento cuerpo y emociones. Me informé acerca del parto respetado, con mi compañero buscamos el equipo que acompañara el momento más sagrado: el nacimiento de mi hija y mio como madre.

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Hacia el segundo trimestre sentí la necesidad de empezar a “armar el nido” y bajar la intensidad de actividades sociales y laborales. A pesar de invadirme la sensación de que “tenia que hacer todo lo que no podría cuando la bebé naciera” pude entender que ahora tenia un trabajo de tiempo completo más importante que cualquier otro. La gestación es un proceso que requiere de energía física, psíquica y emocional.

Como plantea Oiberman, medida que la mujer gesta un bebé en el plano físico, emprende el trabajo psíquico de gestar ese bebé en el plano imaginario. Este trabajo psíquico y afectivo se denomina “maternaje”. Empezamos a imaginar a nuestre bebé, conectar con sus movimientos, fantasear cómo será su carácter, elegir un nombre.

Este proceso de gestación psíquica es denominado por Stern como la creación de una Constelación maternal: “De alguna manera una madre tiene que nacer psicológicamente al igual que su bebé nace de forma psíquica. Lo que una madre da a luz en su mente no es un nuevo ser humano, sino una nueva identidad: el sentido de ser una madre”. (Stern, 1999) Este es un trabajo en el plano psíquico y afectivo que la madre emprende desde la gestación y que proseguirá los meses posteriores al nacimiento del bebé. Esta nueva constelación se convertirá en la nueva organización de su mundo interno, una nueva actitud mental y permitirá que la mujer luego del nacimiento entre en un nuevo estado psíquico muy especial.

La gestación entonces implica un proceso de crisis vital, saludable, que tiene por objetivo re organizar nuestra identidad para hacerle lugar a este nuevo ser. En este camino podemos encontrarnos con ansiedades y miedos, por lo común al comienzo más ligados al temor de perder el embarazo y hacia el final al miedo al parto. Pero también aparecen miedos y preguntas ligadas a descubrir nuestro nuevo rol como madres y e integrarlo nuestra identidad, ahora en crisis.

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En el embarazo también parece despertar un estado particular al que Bydlowski llama transparencia psíquica. Muchas veces las mujeres embarazadas se encuentran con recuerdos infantiles y aspectos de su crianza como hijas que parecían olvidados. Surge la necesidad de revisar ¿cómo fuimos mater/paternadas? Se trata de un estado relacional particular, donde se relacionan la gestación actual y los recuerdos infantiles. Este proceso puede ser muy movilizante, por eso se dice que el embarazo es un momento muy fructífero para el trabajo terapéutico.

Para toda mujer embarazada, contar con redes de sostén y apoyo es fundamental. El embarazo, cuando es deseado, es un proceso saludable, dinámico, que implica un estado de vulnerabilidad emocional. Siempre es importante poner en palabras estas emociones y pedir ayuda si lo sentimos necesario. Esto recién comienza, en el puerperio se suma la demanda de ese ser que depende de nosotras y la marea hormonal que colabora alterando al comienzo nuestro estado de ánimo.

“La maternidad representa una crisis vital y evolutiva que afecta a todo el grupo familiar. La mujer atraviesa esta crisis en función de su historia personal, la estructura de su personalidad, su situación presente (conyugal, familiar y social), las características del bebé y la ubicación de ese niño/niña en el encadenamiento histórico de su familia.” (Oiberman, 2005)

Lic. Carolina Mora

lic.carolinamora@gmail.com

Lo que no me contaron del puerperio….

Antes de convertirme en madre, creo que nunca había escuchado la palabra puerperio. O si lo había hecho fue en alguna clase de biología sobre reproducción humana. Los libros obstétricos nombraban al puerperio como el periodo desde que se de alumbra la placenta hasta que finaliza la cuarentena. ¿Será así? ¿Qué ocurre en la mujer luego del parto en su esfera emocional? ¿cómo se re configuran aspectos de su identidad? ¿Qué implica convivir 24hs ininterrumpidas con un bebé que solamente demanda? ¿El puerperio es sólo biológico? ¡Claro que no! La duración del puerperio emocional varía de una mujer a otra.

Lo primero que no me contaron: tener un hijx no es amor a primera vista. No al menos siempre. Muchas veces las mamás nos angustiamos porque inmediatamente despúes del parto e incluso los primeros días nos invade una sensación de extrañeza, inseguridad, miedo. Y es que ese pequeño ser despúes de todo, es un desconocido. Si bien compartimos 9 meses juntxs, vinculándonos, ambos estamos adaptándonos. Él o ella a vivir de este lado del mundo, nosotras a ser mamás. Este amor se construye en el vínculo, experimentando juntxs día a día. No nacemos sabiendo maternar, el maternaje se desarrolla en el vínculo.

La SOCIEDAD ENTERA está convencida que el bebé le pertenece y puede opinar a su antojo respecto de: cuánta ropa lleva puesta, cómo tiene que dormir, cuánto pecho debe tomar, cómo debemos trasladarlo (upa, cochecito, portabebé), etc. Ya había empezado durante el embarazo el “opinar” de la gente, pero desde que el bebé nace, se incrementa más, y con más impunidad. Puede opinar acerca de sus cuidados desde lxs abuelxs hasta el verdulero. Sí. El mismisimo verdulero ¿Qué tendrá que ver con la crianza de tu hijx?.

Lección importante: NO sirve de nada hacer planes. NO podemos controlar nada de lo que vendrá. La maternidad ayudó a fortalecer mi capacidad de acomodación y sobre todo la FLEXIBILIDAD. Cada bebé es único y revoluciona el mundo interno (y externo claro) de su madre, padre o cuidador principal. Cuanto más rígidos somos, más mal la pasaremos.

Las hormonas juegan un papel inmenso en la conducta maternal : la oxitocina, la hormona del amor, interviene favoreciendo el apego, el vínculo con nuestrx bebé y el amamantamiento. La prolactina, hormona interviniente en la lactancia genera que (generalmente) se retire nuestra libido sexual hacia la pareja. La fusión emocional con nuestrx cría absorbe nuestro universo libidinal y permite la respuesta sensible a las necesidades del bebé. Estos son mecanismos que la naturaleza ha dispuesto para la supervivencia de la especie.

Es totalmente esperable que no tengamos deseos sexuales en el puerperio inmediato (y no tan inmediato). Y no es tan sencillo reencontrarse con la sexualidad, implica un proceso de reencuentro, primero con la pareja desde la ternura, el compañerismo lo que permitirá que se pongan en juego luego aspectos amplios de la sexualidad: las caricias, los besos, los abrazos. La genitalidad ya llegará. ¡Les juro que las ganas vuelven!

Tampoco me contaron que pasaría horas interminables amamantando. Siempre pensé que era cada 3hs, 15 y 15. ¡No! A DEMANDA. A demanda REAL. ¡Cuando la cría quiere! Aún cuando pasaron 5 minutos de la última teta. Lxs bebés no saben de relojes, no saben tampoco de lugares “más o menos” convenientes/cómodos para amamantar: quieren en el shopping, en la calle, esperando el colectivo, etc. Respecto de la lactancia, tampoco anticipé que no es tan sencillo como parece, hay un tiempo de aprendizaje mutuo: yo nunca había amamantado, mi bebé nunca había tomado el pecho. A pesar de ensayar desde el vientre la succión, la prendida lleva un proceso de aprendizaje que se da plenamente en la experiencia. Se hace camino al andar, como dicen. Tiempo, paciencia, una buena asesora en lactancia hacen una gran trabajo.

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No imaginé que iba a pasar DÍAS o incluso SEMANAS en pijama o camisón, las primeras semanas pos parto ni siquiera tenía tiempo ni energías para vestirme. La entrega a la lactancia, acomodarme a las noches de dormir interrumpido (cuando se podía dormir) y el placer de conocernos con mi bebé sin que medien tiempos externos, horarios laborales, etc nos encontraron con pocas ganas de “arreglarme”. Olvidé por primera vez en años mis maquillajes y me entregué a la locura maravillosa de aceptarme así: natural, desgreñada, cansada, ojerosa, con el rodete y el pelo atado. Pero inmersa en un mar de oxitocina que me generaba bienestar.

Hacer cualquier cosa para mí misma sería (de ahora en más) un desafío titánico. Comer: pasaron días en los que comía cuando me acordaba de tanto que dolía la panza del hambre, el tiempo, los horarios, se escaparon del reloj. ¿Bañarse? Creo que no hay tarea más difícil de cumplir cuando pasamos largas horas a solas con un bebé (a veces incluso con un niñx). Esta todo organizado, el bebé duerme en el huevito, lo llevas al baño, entras a la ducha y ¡llora!.

¡Nunca más iba a volver a ser independiente! (al menos durante los primeros años). De ahora en más, para hacer cualquier tarea fuera de casa, iba a depender de que haya alguien que se quede con mi hijx. Abuelxs, tíxs, amigxs, todxs son sumamente bienvenidos a participar del cuidado de lxs hijxs. Eso sí, cuando nosotras lo permitimos, ojo que los primeros días/meses es tan difícil dejar a tu bebé en otros brazos como subir al Himalaya. Cuando alguien quiere tomar en brazos a tu bebé parece como si se activara el botón “mamífera defendiendo a su cría” y entonces aparece un aferramiento, difícil de acallar. Luego, por suerte, te das cuenta de ¡qué bueno es tener las manos libres y el cuerpo por unas milésimas de segundo al menos!

Experimentaría un sentimiento de MUCHA envidia en relación a la “independencia” de mi compañerx. ¿Por qué el puede irse a las 9 y volver a las 19 sin preocuparse por el cuidado del bebé? ¿No se da cuenta que pasa TODO ESE TIEMPO sólo? Su cuerpo sigue siendo suyo, administra su tiempo sin tener que depender de otrx para salir o algo tan simple como bañarse, por ejemplo. ¡Y eso que el bebé es 50% suyo! No estaría siendo muy equitativa la ecuación respecto a la responsabilidad en la crianza.

Siempre va a haber algún momento (o varios) en el que pensemos que somos malas madres. Siempre va a haber una madre que nos parezca “mejor” que nosotras. Siempre, sin faltar, va a aparecer el sentimiento de culpa. Por lo que hicimos, por lo que no, por apresurarnos, por tardar demasiado, incluso por lo que no podemos controlar (que es casi todo). Es TAN alto el nivel de exigencia al que estamos sometidas, tanto interno (expectativas personales, miedos, etc) como externo (mandatos, estereotipos en relación a la maternidad) que genera por momentos un alto grado de conflicto y angustia. Sí. Por suerte NO somos ni seremos MADRES PERFECTAS. Ya lo decía Winnicott, con ser “Suficientemente buena” basta.

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Libro “El Menino” de ISOL

Por último, y no menos importante, es IMPOSIBLE criar un hijx sin REDES de sostén. Al menos es imposible hacerlo sin perder algún aspecto de la salud en el camino. Sobre todo los primeros meses, los primeros años, pero también a lo largo de la crianza. Las mujeres o quienes cumplimos el rol de cuidador principal NECESITAMOS de otrxs que presten brazos, oídos, mirada y sostén a nosotrxs mismxs y a nuestrxs crías. La crianza es una tarea demasiado absorbente, demandante e importante como para llevarla adelante solxs, sin dejarnos de lado nosotrxs mismxs. Nuestrxs hijxs necesitan madres y padres presentes, sí. Pero también felices, también que puedan encontrar espacios de disfrute personal más allá de la crianza. También ellxs necesitan contar con otrxs adultos referentes, otrxs figuras de apego. Compartir otro tipo de juegos, de formas de calmarse, otros vínculos. ¡Hay que aprender a pedir AYUDA!

Como escuché tantas veces, hoy no es siempre. Los primeros tiempos, los días parecen eternos, las horas pasan lentas, pero cuando nos queremos acordar, estamos festejando el primer año de vida de nuestrxs hijxs. Nuestro primer año de maternar.

Lic.Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Referencias: “El Menino” ISOL