La llegada del hermanito o hermanita

💜Acerca de la difícil tarea de convertirse en hermana mayor💜
.
Recién cumple 5 años (o 4, 7, 2…) y acaba de “perder” a su mamá.
No entiende bien que ocurre, si bien mamá está aquí, no es la misma.
Acaba de perder a la mamá que ella conocía.
La que estaba siempre disponible, la mamá plenamente suya.
Acaba de perder a la mamá de la paciencia eterna
La mamá de respuesta casi inmediata
La mamá qué deja todo por jugar con ella.
Tiene 5 años y las emociones la desbordan.
El miedo a veces no la deja estar tranquila: el miedo a que está mamá no la quiera, a que está mamá prefiera al hermanito, a que está mamá la olvide….
Porque secretamente ella sabe que está mamá ya no la puede querer como antes.
Necesariamente la quiere distinto.
La quiere más apurada, la quiere menos paciente, la quiere entre pañales y tetas a hermano. La ama leyendo cuentos mientras amamanta, la ama mirándola mientras carga a otro a upa…

Así. Un poco dividida en la entrega, pero multiplicada en el amor.
Y a mamá se le parte el corazón cuando se da cuenta que no puede entregarse como antes a ella. Sin tiempos ni apuros, plena de cuerpo.
A mamá le duele cada lágrima de este duelo que transita la mayor. A mamá le duele cada enojo desmedido, cada desborde convertido en berrinche para reclamar lo que es de ella. A mamá le duele y por eso intenta cada día un poco más. Intenta que crezcan más brazos de pulpo, más ojos y más oídos. A veces sale. Otras nos abrazamos como podemos y otras simplemente lloramos las dos….
Mamá también duela a esa que era y está aprendiendo a ser una nueva versión de madre, madre x 2.
Muchas veces sino siempre, lxs hermanitxs mayores expresan este duelo con enojos y “berrinches”. A veces por cosas insignificantes surgen angustias desmedidas. Si nos quedamos con eso solo vemos la punta del iceberg. ¿Qué me quiere decir con este enojo desmedido? ¿Qué significado está condensado en esto que le hace enojar? Muchas veces vamos a encontrar ahí la clave para empatizar y acompañar. Muchas veces ese enojos nos quiere decir “mamá, también te necesito tanto como bebé”.

Me preguntan seguido cómo manejar los celos de la hermana o el hermano mayor ante la llegada de bebé.
Hagamos lo que hagamos, estás emociones van a aparecer y es saludable que así sea. La etapa de adaptación a esta nueva familia va a suceder, no puede “saltarse”.
El desafío de mayor es construir su nuevo lugar en la familia y aprender a conocer y querer (o tolerar) a ese nuevo intruso que apareció: bebé.
Para esto encuentra algunas estrategias: lo inspecciona cuidadosamente (queriendo tocar sus ojos, manos, boca) y por momentos lo quiere llenar de besos y lo abraza tanto que hace que llore de la incomodidad.
Se muestran irritables, intentan llamar la atención constantemente con estrategias positivas (mira lo que hice mamá) y negativas (golpearse, tirar algo, llorar, “berrinches”). Y necesitan a veces jugar a ser bebé. Ocupar espacios del bebé, que antes fueron de ellxs: sentarse en el huevito y jugar en el gimnasio. Pueden retornar al idioma bebé, con esa voz finita y gangosa tan característica y también jugar a pedir teta.

Lejos de interpretar estos comportamientos como un retroceso o una regresión, les propongo pensarlos como parte de un proceso adaptativo, que solo puede progresar. Acompañar, permitir ese juego, tolerar la expresión de la demanda y todo el repertorio de emociones que conlleva la llegada de hermanxs. No es fácil, nuestra paciencia colapsara por momentos, por eso elijamos las batallas, funcionemos como equipo de ma/padres y apelemos a la ayuda de la familia, incluso para llevar a pasear a mayor.

Las primeras semanas, quizá meses, sean agotadores, pero les puedo asegurar que pasa. También nosotras estamos aprendiendo a ser mamás por dos (o tres o cuatro), a dividir nuestra atención y no es tarea sencilla.

Si hay papá o pareja de crianza su rol será sumamente importante acompañando al mayor y sosteniendonos a nosotras para no colapsar. También son bienvenidas manos amorosas, abuelas, tías, amigas, etc.
Son etapas en las que el perfeccionismo y la autoexigencia son malas consejeras. La culpa aparece, no voy a negarlo, ante ella sugiero ejercitar la autocompasión y la flexibilidad. Estamos haciendo lo mejor que podemos.
A medida que bebé vaya creciendo iremos disfrutando cada día un poquito más, se irán reacomodando los lugares y cada unx sabrá cuál es el suyo.
Hermanx mayor aprenderá que es especial por todo lo que puede hacer, enseñar al bebé y ayudar a mamá. Mamá aprenderá que aunque parecía imposible, logra compartir momentos con mayor y reencontrarse. Y papá aprenderá que puede sostener y acompañar a bebé mientras tanto.
Cómo me gusta decir, la segunda maternidad para mí es un postgrado. No hay forma de no salir fortalecidos como familia.
Cómo dicen, tarde o temprano mayor aprenderá que perdió la exclusividad pero ganó un compañero/a de aventuras

Lic. Carolina Mora

01155641995