Nuestro cuerpo en el postparto

“Quedaste bastante bien”
“Mira como quedaste”

Nos dicen a veces en el postparto, en relación a nuestros cuerpos.
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Quedaste alude a restos, a comparación con lo anterior. También a ser objeto, a escindir el cuerpo como si fuera algo separado de nuestra persona toda.
Yo me preguntó ¿que tiene que quedar? Y ¿Para quien?
¿En relación a qué? ¿Al ideal de un cuerpo hegemónico? ¿A lo que los demás esperan ver?

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De esa que fuimos antes del embarazo, ¿Queda algún resto?
O devenimos otras, enteras.
Otras cuerpo e identidad.
Porque somos cuerpo.
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Este cuerpo que habitamos postparto se ha transformado a la par que nuestra identidad.
Ahora lleva marca nuevas, visibles o invisibles de la vida que ha cobijado en el.
Nos muestra nuevas sensaciones, nuevos placeres y a veces nuevos dolores.
Tiene una nueva apariencia.
También nuevas habilidades: ahora sabe hacer leche, sabe sostener con fuerza hasta entre sueños, es la mejor mecedora…
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Somos cuerpo en transformación.
Entero, nada de restos.
Cuerpos que relatan historias.
Que abrazan.
Que pesan a veces
Otras que duelen
Que esconden placeres…
Donde habitan nuevas identidades.
Puede ser difícil el re encuentro.
Mirarnos. Re conocernos.
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Foto: @sophiemayanne

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

¿Qué es el Puerperio?

Popularmente conocemos el Puerperio como los 40 días que suceden al postparto en la mujer, tiempo que coincide con el sangrado luego del nacimiento.
Lo cierto es que el Puerperio por lo general es más extenso, aunque su duración varía en cada mujer debido a aspectos emocionales, ambientales y culturales.
El Puerperio es el tiempo destinado para conocernos con nuestra cría
A nivel mental pasamos por procesos intensos, donde desde lo simbólico construimos nuestra identidad como madres y debemos integrarla a quien éramos antes. Esto no es sencillo y genera, junto con las hormonas implicadas, un tsunami emocional. Surgen nuevos miedos sobretodo ligados a la nueva responsabilidad de mantener a este ser completamente indefenso con vida y ayudarlo a crecer. Para poder hacerlo debemos empatizar con el, por ello también necesitamos el sostén de otrxs. Revisamos nuestra historia como hijas, como fuimos maternadas. ¿Que quiero repetir y que no?
Nos sentimos un poco indefensas, necesitamos también cuidados maternales.

 

¿Hay posibilidad de prepararnos para el puerperio? Así como en otros aspectos de la maternidad y la crianza, si bien podemos anticipar algunas cuestiones, muchas otras nos sorprenderán mientras estamos viviendo la experiencia. Hay algunas cosas que sabemos y que podemos hacer:
• Ser conscientes de la red de sostén con la que contamos. ¿Quiénes pueden estar en la red? Cualquier persona significativa con la que nos vinculamos: nuestra pareja si la tenemos, nuestra propia madre/padre, hermanas, amigas y hasta vecinos o vecinas. Cada una de esas personas puede cumplir un rol importante, desde escucharnos hasta ayudarnos a hacer compras mientras estamos ocupadas con nuestro bebé.
• Preparar comidas para cuando volvamos a casa. Con un bebé muy pequeñito es difícil muchas veces ocuparnos de esto los primeros tiempos. Incluso puede ser una tarea de la que se ocupe parte de nuestra red de sostén.
• Conocer y guardar datos de puericultoras. Si queremos amamantar es muy importante conocer cuáles son los indicadores ante los cuales debemos hacer una consulta de modo oportuno para poder sortear dificultades.
• Hacer una o varias consultas pre natales para elegir pediatra. Si tenemos la posibilidad, es importante ya que será la persona que nos brindará información y seguimiento de salud.
• Conversar con nuestra pareja acerca de las expectativas que cada uno tiene respecto a la llegada del bebé. Es importante que podamos generar acuerdos que permitan repartir las tareas de cuidado de forma corresponsable. Menos amamantar, la pareja puede hacer todo.
• Saber que necesitaremos un tiempo de recuperación física y emocional luego del parto o cesárea. Nuestro cuerpo hizo un enorme trabajo durante la gestación y el día del nacimiento y deberá seguir trabajando para sostener a este bebé. Darnos tiempo de descanso es fundamental.
• Tener en claro que si bien conocemos a nuestro bebé en el útero y vamos formando un vínculo con él o ella, luego del parto debemos darnos tiempo para conocernos de forma extrauterina. Muchas veces no existe el “amor a primera vista” y necesitamos de este tiempo para encontrarnos con él o ella y con nuestro nuevo rol.
• Es fundamental tener en claro que podemos pedir ayuda si lo necesitamos, no debemos “aguantar” solas el malestar. Hay profesionales, psicólogas perinatales que acompañamos en esta etapa.
• Ejercitar la flexibilidad. Cuanto menos programemos y más nos entreguemos al encuentro, menos nos frustraremos.

A medida que pasa el tiempo y vamos construyendo está identidad nueva, vamos ganando seguridad en el rol y de a poco reconectando con aquello que nos gustaba hacer. Los miedos aparecen cada vez menos y nos vamos volviendo más flexibles.
¿Cuando dejamos de “estar puérperas”? Cuando dejamos de sentirnos puérperas. Digamos que el “egreso” de la condición de puérpera lo marca cada mujer, aunque generalmente se dan algunas condiciones:
La mujer puede conectarse con sus propios deseos, además de preocuparse por el bebé.
Puede pasar periodos de tiempo separada de su bebé tranquila y disfrutando.
El bebé va conquistando cada vez más su autonomía: aparece la marcha, puede disfrutar del cuidado de otras personas.
Resurge en la mujer el deseo de vincularse en intimidad con su pareja. Nos encontramos con nuevos proyectos.

Ahora bien, si estás viviendo con mucha dificultad este momento, estate atenta a los signos de alarma que requieren una consulta.

Signos de alarma por los cuales consultar durante el embarazo y el Puerperio:

1. Si te sentís triste la mayor parte del tiempo, por un periodo superior a un mes.
2. Si te sentís incapaz de llevar adelante tu rutina, sin energía y desganada.
3. Si no logras cuidar a tu bebé o vincularte con él.
5. Cuando tus pensamientos te asustan.
6. Si atravesas estados de ansiedad intensos y sin explicación.
7. Si no podés dormir o dejar de pensar cuando tu bebé duerme.
8. Si no podés salir sola con tu bebé y no te animas a quedarte sola con él.
9. Cuando no encontrás momentos de disfrute.
10. Si estás acompañando a una mujer en puerperio y notas que tiende al aislamiento u observas algunos de estos signos de alarma, ofrecele tu escucha y acompañala para que pueda consultar.
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Hacer una consulta implica encontrar un espacio de escucha y contención. Una profesional experimentada podrá reconocer si lo que te sucede responde a algo transitorio o bien requiere tratamiento.

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

01155641995

Las madres también nos agotamos

Todos los días recibo en mi consultorio mujeres agotadas de sus maternidades. Madres que a pesar de saberse afortunadas por serlo, están cansadas de sus hijos (a veces o muy seguido). Se sienten malas madres, egoístas, llenas de culpa y por eso no hacen más que aclararme que por mucho que se quejan, los aman. Temen ser juzgadas. Pero ellas son su juez más duro. Ambivalencia y posterior sentimiento de culpa, tan experimentados por las madres. Yo me pregunto, les pregunto: ¿están cansadas de ser madres o simplemente agotadas de ser solamente madres? ¿están cansadas de sus hijos o están agobiadas por la demanda continua de sentir que la responsabilidad de la crianza recae en ellas? ¿les duele la maternidad o por sobre todo sufren por vivir la maternidad en soledad?

Las madres de hoy estamos cansadas, agobiadas, solas. Nos sobran responsabilidades y también ojeras. Nos inundan las demandas y nos falta quien nos acompañe a navegar en el día a día. Sí, hacemos lo mejor que podemos. Sí, amamos a nuestros hijos. Sí, entregamos toda nuestra energía y hasta a veces nos quedamos sin resto para nosotras mismas. Sí. Sí. Estamos cansadas, ¿nos permitimos estarlo? Ser madre no significa dejar de ser sujetos, humanos con necesidades propias. Necesitamos más empatía, validación. Sí. Está bien estar cansadas a veces, no soportar a nuestros hijos, fastidiarnos, agobiarnos, llorar, enojarnos…Esta bien pedir un abrazo, pedir ayuda, reclamar ser una vez nosotras las mimadas. Sí. Las madres también nos frustramos, a veces nos desbordamos y hasta “hacemos berrinches”. Sabemos que luego vendrá la culpa, claro que no queremos sentirnos así, no queremos contrariar la creencia de que somos “todo poderosas”, eternamente amorosas y generosas. “bebecéntricas” por naturaleza. Solemos poner primero a los demás: primero los hijos, primero el compañero/compañera, primero el trabajo, primero la casa, primero la cena….¿Y nosotras?

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Las madres hacemos lo que podemos. Y más. Siempre intentamos hacer un poco más. La maternidad en estas épocas se transforma en una tarea gigante, sobre todo si debemos coordinarla con el trabajo fuera de casa. En la mayoría de los casos faltan o son inadecuadas las redes, los árboles familiares son cada vez más dispersos. Luego del parto, las amistades se desordenan, se re configuran, algunas se pierden y otras, en el mejor de los casos se transforman para acomodarse a esta etapa completamente nueva. En el mejor de los casos logramos abrirnos a nuevos grupos de sostén, encontramos en nuevas relaciones espacios de escucha, sonoridad y comprensión. Sí, la maternidad en las urbes tiende a ser solitaria. Es difícil, por momentos insoportable, por momentos ni siquiera sabemos quiénes eramos antes de convertirnos en madres. Extrañamos la que eramos, pero ya no podemos encontrarnos con ella. Quisiéramos ser una nueva versión, mejorada de nosotras mismas, pero parece que esta que somos nos tiene atrapada. El puerperio es una gran ventana que se abre, pero no sabemos con qué versión de nosotras vamos a encontrarnos en el minuto siguiente. Queremos huir, cuando nos damos cuenta de que el cambio es para siempre. Ya no seremos las mismas. La demanda absoluta de los primeros tiempos nos agobia y si bien se va transformando tememos no recuperar nuestra individualidad. Ante estas sensaciones, muchas veces nos sentimos invalidadas, nos juzgan de “adultocéntricas” o egoístas. ¿Cómo sostener a un otro si no podemos sentirnos sostenidas nosotras? ¿Cómo empatizar con las necesidades de un otro si no sentimos cubiertas las nuestras? ¿Cómo respetar si no nos detenemos a escuchar qué sentimos y la forma de respetarnos a nosotras mismas? ¿Acaso existe bebé sin un otro que cumpla una función de maternaje? La Lic. Natalia Liguori nos propone un nuevo término para referirnos a la crianza: vinculocéntrico. El vínculo en el centro de la escena, toma su rol protagónico lo que ocurre en el “entre”. Para que el vínculo sea saludable, el bebé importa y la mamá (o quién cumple la función del cuidador sensible) también. Muchas veces, para sostener a sus hijos, las madres necesitan un espacio que les permita sostenerse, para poder sostener sus funciones.

“Mamá, Mujer quiero decirte que no siempre será así. Sí, tu hijo va a necesitarte muchos años más. Vas a sentir el peso de la demanda. Y también irán llegando los días, uno por uno, en que otras personas puedan también cuidar de él. Llegará el día en que prefiera irse con su papá, incluso con sus abuelos o tíos.¡ Y hasta lo vas a extrañar! Pero también vas a disfrutar tus ratos a solas. Las primeras escapadas de unos minutos, se transforman en horas. Vas a volver a saborear el sentimiento de libertad. Ambos, van a aprender a ir y venir en ese movimiento pendular de vaivén que tiene la crianza. De ser un sólo cuerpo en el embarazo, a la fusión del post parto inmediato. Ir diferenciándose, vos, volviendo a disfrutar un poquito de tus tiempos, él o ella, convirtiéndose en sujeto, conquistando su individualidad con cada logro evolutivo. Crecer. Juntos. Pasar de sostener con el puro cuerpo, a sostener con la mirada, con la voz. Irse y volver a una base segura, convertirse en pequeños exploradores para volver a abrazar.

No durará para siempre, pero permanecerá toda la vida. ”

Lic.Carolina Mora

Psicóloga Perinatal

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Referencias:

imagen 1: La obra ‘Maternidad’ del autor Ángel Llarroque, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Imagen 2: Alba La Pintora de Somnis (https://www.facebook.com/AlbaLaPintoraDeSomnis/?fref=ts)