“Puerperio sin gestar”

Estar al cuidado de un bebé por largas horas implica una situación de alerta constante.
Quien cuida tiene que poder estar alerta a las señales del bebé, decodificar sus necesidades, identificar a qué responden sus gestos, sonidos y su llanto.
Cuidar un bebé implica una demanda emocional intensa y una puesta de cuerpo continúa.
Cuando somos cuidadores principales de un bebé se establece un vínculo de apego, una relación en la que el bebé demanda seguridad, respuesta sensible y cuidados continuos.
Es muy difícil poder ocuparnos de nosotros mismos cuando cuidamos un bebé. Muchas veces sus necesidades son tanto más urgentes y nos lleva a postergar las nuestras, incluso a costa de un gran agotamiento físico y emocional.
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Cualquier persona que cuida a un bebé la mayor parte del tiempo, de forma continúa y estable, puede experimentar un estado similar al puerperio.
Los papás varones que asumen el rol de cuidador principal también experimentan una crisis vital, un periodo de confusión y de adaptación, cambios en su sistema hormonal, por ejemplo disminuyen considerablemente los niveles de testosterona (hormona implicada en el cortejo y la agresión). Pueden experimentar dificultades para concentrarse en otra cosa que no sea su bebé, variaciones en el estado de ánimo y más sensibilidad, hiper alerta para poder decodificar sus necesidades y una sensación de fusión corporal.
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Las mamás adoptivas también pueden experimentar un puerperio.
Las neurociencias han descubierto que hay circuitos neuronales y hormonales que se activan ante el cuidado continuo desde la dimensión vincular y el contacto, aunque la persona no haya experimentado los cambios biológicos de la gestación.
Está es la escena de la serie Anne que inspiro esta reflexión. Vemos a Marila, una mujer mayor que asume el cuidado de un bebé casi a tiempo completo y la vemos experimentando algo muy similar a un puerperio emocional.
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¿Alguna vez escuchaste hablar del “puerperio masculino”?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Workshop de sexualidad en el embarazo y puerperio

❓¿Que pasa con nuestra sexualidad en el embarazo?

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❓Como impactan los cambios físicos en el deseo?

❓Que fantasías y miedos pueden aparecer a medida que crece la panza?
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❓El factor hormonal influye en el embarazo y puerperio?

❓Como impacta la vivencia del parto en el encuentro con nuestro cuerpo después del nacimiento?

❓Que pasa con nuestros genitales? Con nuestra vagina/vulva?

❓Sentiste la presión de tener que retomar las relaciones cuando todavía no estabas preparadx?

❓Como puedo acompañar a mi pareja que está maternando con la sexualidad?

❓Mi hijo/a ya tiene más de 2 años y no me volvieron “esas” ganas, es normal?

🔥De todo esto vamos a estar hablando en el Workshop en vivo con @sexologia.actual , no te pierdas esta oportunidad de conectar con lo que te pasa y adquirir herramientas para surfear esta nueva etapa de montaña rusa emocional.

Para inscribirse

Te invitamos a participar de este Workshop para Familias en vivo donde te acercaremos herramientas para que te conectes con vos mismx y que puedas ahora también vivir tu sexualidad plenamente.

Te contamos, será un encuentro de 1hs y 30 (de 10 a 11.30hs) el sábado 19 de septiembre a través de la plataforma Zoom.

El valor del encuentro es de $800.
Si elegís abonarlo por medio de transferencia bancaria obtenes el 10 % de descuento! ($720).
Acá van los datos
BANCO PATAGONIA
CUIL/CUIT: 27263904619
CBU: 0340100808710208194000

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Si preferis se puede hacer por este medio!
WORKSHOP III. Sexualidad . $ 800,00. Pagalos con este link de Mercado Pago: http://mpago.la/1djxey8

Cobro en efectivo. $ 800,00. Pagalos con este link de Mercado Pago:

Una vez realizado el pago , NO OLVIDES enviarnos el comprobante a consultas@sexologiaactual.com.ar para hacer efectiva la inscripción.

Un día antes te mandaremos el link del encuentro con el ID y contraseña.

Te esperamos!!

Coordinan: @carolinamora.psicologa , Julia Santecchia y Cecilia Borghetti de Sexologia Actual

Coordinan: @carolinamora.psicologa , Julia Santecchia y Cecilia Borghetti de Sexologia Actual

Interpretaciones salvajes

“¿No será que no pudiste parir porque te cuesta soltar?
“Tu bebé rechaza la teta porque no estás conectada”

“No será que no quedas embarazada porque realmente no lo deseas lo suficiente”

“La desregulación de tu hijo es por la herida que le causó nacer por cesárea”

“La alergia de tu bebé es porque tú leche es mala”

“Quizá tú bebé sentía que no era bienvenido…” (Dicho a una mamá que estaba en duelo gestacional).
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Estás palabras salieron de la boca de profesionales y (no) profesionales de la salud que trabajan con madres y familias en etapa Perinatal.
Muchas de esta frases (y otras de todos los colores y niveles de crueldad) no fueron dichas en contextos terapéuticos y fueron lanzadas al aire sin saber si la persona tenía un espacio para poder elaborar el peso de esas palabras. Suenan a juicio, a interpretar lo que le sucede a otra persona sin saber quién es, cuál es su contexto, cómo son sus creencias, desconociendo su realidad interna…
Estás frases son dichas la mayoría de las veces en contextos inapropiados, incluso exponiendo a la persona bajo la mirada de otras, a veces incluso en redes sociales …
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Estás frases son interpretaciones salvajes.
Las dice generalmente una persona que detenta un lugar de saber o de poder (personal de salud, docentes, familiares cercanos) que hace uso del mismo de forma iatrogenica o negligente, difundir conceptos/teorias con carente sustento científico. La iatrogenia es aquella intervención que si bien intenta hacer un bien en realidad genera más daño.
Lamentablemente esto es moneda corriente en distintos espacios terapéuticos pseudo terapéuticos.
Por eso debemos tener mucho cuidado en quién confiamos y a quien dirigimos nuestras consultas.
Si sentís que no encontras alivio en un espacio terapeutico (tradicional o no), entonces puede que no sea el espacio para vos. Si podés seguí buscando porque vale la pena que encuentres a quien te acompañe a tu medida.
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Este también es un llamado a la conciencia a las personas que trabajan con mujeres madres y familias. Seamos más amorosas, más cuidadosas, responsables y respetuosas de las realidad psíquicas y emocionales de las personas, que además se encuentran en momentos de extrema vulnerabilidad.
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¿Te dijeron algo así?

Acompañar familias

Introducción

Desde el recorrido realizado a lo largo de este año por las diferentes clases, nos interesó tomar dos vertientes planteadas: el eje de la familia, sus cambios, y sus diversas maneras y manifestaciones comunicativas, así como esto conlleva a pensar, dentro de estos vínculos fundamentales, la comunicación del lactante dentro de estas familias,  sus formas de trabajo en estos tiempos primordiales.

Tomaremos entonces, las conceptualizaciones de las clases de la Lic. Scarfalloto, y la Lic. Carballo, como también sumaremos y discutiremos esto desde los aportes de Donald Winnicott, Ricardo Rodulfo y Alicia Oiberman.

Comunicar-se(r)

Ya desde los tiempos más remotos de las civilizaciones, las familias, sus roles y su organización como tal fue dando y abriendo perspectivas sobre el crecimiento, y desarrollo de la identidad y la construcción del ser-estar de cada sujeto.

Desde el nacimiento mismo, se configuran espacios distintos según cada familia, pero también, y más aún, según cada época.  “las actitudes maternales no son universales y han estado estrechamente vinculadas a las concepciones sociales de cada época y de cada sociedad[i]. Así, Alicia Oiberman plantea como se fue dando los roles familiares y de la maternidad desde la Prehistoria hasta el Siglo XX. Se demarca el cambio no solo en las miradas sobre qué es un niño, sino también el trato y formas de cuidado y comunicación hacia ellos.   Como bien comenta Scarfalloto la familia es “un sistema auto correctivo, gobernado por reglas, que se constituyen en el  tiempo a través de ensayos y errores (…)con una historia y un código propios que le otorgan singularidad, y cuya cualidad emergente  excede la suma de las individualidades que la constituyen para adquirir aquellas  características que le son específicas.” [ii] Winnicott aporta una mirada complementaria también, al conceptualizar que “la familia es el primer agrupamiento, y es de todos el que más cerca está de ser un agrupamiento dentro de la personalidad individual”[iii]

Desde estos pensamientos  creemos necesario pararnos para pensar la familia,  los roles: “hablar de quien hace que.” al decir de Scarfalloto, y como eso influye en el armado del entramado fundamental comunicacional para el desarrollo subjetivo de un niño y como esto puede luego ser abordado desde el espacio terapéutico.

Cavallo marca la importancia de la comunicación primaria de los bebes desde diversos modos, al decir de Stern,  mediante  la percepción amodal, la inactividad alerta, y los afectos de la vitalidad. “Todas las conductas del niño que se manifiestan a través del funcionamiento corporal orgánico van tomando una forma de expresión”[iv] Es decir, que esta comunicación que se expresa desde el comienzo de maneras no tan claras como tales para los adultos, deben ser tenidas en cuenta para entender cuestiones  del orden subjetivo fundante. Como entona la madre, el padre, las funciones que ellos regulan y propician, van formando, edificando espacios subjetivos y el desarrollo de un niño. Esto no quita, claramente, pensar en dónde nace este niño, pensar así mismo cuál es esta familia, y como se configura, con sus cambios y crisis. Pregunta primordial para un procesos terapéutico que se desarrolle. “Para (este) es importante comprometer a la familia, interrogando sobre las experiencias familiares como ser nacimientos, enfermedades, muertes y relaciones entre sus miembros. De esta manera se puede establecer la estructura familiar que proporcionará un marco orientador para la resolución de los conflictos”[v]

Pensamos así, la importancia que tiene para el trabajo de un psicólogo que trabaje con los primeros tiempos, conocer y preguntarse por esa familia que llega, el cómo, el cuándo y el desarrollo de roles, y crisis de la misma, más aun teniendo en cuenta si el proceso se piensa desde la salud, desde lo potencial que se genere en los primeros momentos para un bebe, al establecer poco a poco pautas de comunicación que se arman al decir de Ricardo Rodulfo, desde un mito que se puede actualizar o no, y que determinará un lugar para el desarrollo de un niño.

Como consideramos una postura de un niño activo, observamos fundamental conocer la familia, el entramado, y lo social cultural pero también conocer y “escuchar” lo que el bebe mismo tiene para decir, para contar de su mundo “el factor de la espontaneidad, algo que ni la madre, ni el padre le dan al bebé”[vi].

Así, es interesante seguir construyendo formas, y métodos para observar bebés. Observar es una acción, es advertir, indiar y sobre todo explorar postula James Grotstein. Así, desde el psicoanálisis se postula conectarse desde el analista a los ritmos, y primeras formas de temporalidad. Es un proceso, un proceso que implica la subjetividad del analista en cuestión en estos trabajos familiares, vinculares. Hay diversos métodos de observación según Oiberman[vii] instrumentos, para observar de manera sistemática la comunicación madre-hijo, entre ellas desde las intereacciones afectivas, Di Tella, 1985., desde las interacciones comportamentales Stern, 1978., desde las interacciones fantasmáticas, Lebovici, 1985.,como una línea de trabajo de Oiberman también postulada en 1999.

Recapitulando lo planteado anteriormente es de vital importancia para los profesionales de la salud poder realizar una observación que permita indagar en la configuración familiar los vínculos afectivos y las interacciones entre sus miembros, poniendo especial atención a la naturaleza de los intercambios de la diada mamá-bebé en los primeros momentos. Estos momentos son  fundantes del psiquismo y por eso primordial la posibilidad de contar con intercambios que vayan marcando el cuerpo de pictogramas de fusión, instaurando zonas donde se inscriba el placer en las interacciones con el cuerpo, la voz, la mirada materna. Será el padre o quien cumpla su función quien deba proteger este vínculo, sosteniendo a la mamá y al bebé en estos momentos primordiales, los cuales son movilizantes por el proceso de adaptación en juego y donde la madre se encuentra emocionalmente vulnerable, especialmente durante el puerperio inmediato.

A modo de conclusión quisiéramos destacar el rol fundamental que cumplen los profesionales de la salud  en estos momentos fundantes, en los que tiene la posibilidad de detectar dificultades y a su vez de brindar su intervención para superarlas, siendo su trabajo principalmente preventivo.  Asimismo, poder hacer hincapié en las potencialidades de esa familia permitirá emporderar a los padres y hacerlos concientes de su capacidad para cumplir las funciones correspondientes, dando lugar  a la espontaneidad.

Trabajo en conjunto con la Lic. Sofía Zukerfeld, 2013.

  • Winnicott, Donald, “Exploraciones psicoanalíticas I”. Aguilar. Buenos Aires, 2008.
  • Piera Aulagnier, “La violencia de la interpretación”, Amorrortu Editores.

[i] Oiberman, Alicia, Pág. 37

[ii] Clase Lic. Scarfalloto.

[iii] Winnicott, Donald, “El hogar nuestro punto de partida. Ensayos de un psicoanalista” Pág.151.

[iv] Clase Lic. Carvallo

[v] Clase Lic. Scarfalloto

[vi] Rodulfo, Ricardo, “El niño y el significante. Un estudio sobre las funciones del jugar en la constitución temprana”. Pág, 123.

[vii] Oiberman, Alicia, “Observando bebés. Estudio de una técnica de observación de la relación madre-hijo”

La violencia obstétrica es violencia de género

El 25 de noviembre se celebra el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. En Latinoamérica y nuestro país, las estadísticas son alarmantes y nos hablan de un aumento de las distintas formas de violencia hacia las mujeres.

En Argentina, la Ley 26.485[1] de Prevención y Erradicación de la Violencia Contra las Mujeres, nomina las formas de violencia contra las mujeres y las clasifica en: física, psicológica, sexual, económica y simbólica.

 Dentro de las modalidades de violencia describe, por primera vez, la violencia obstétrica: “Violencia obstétrica: aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929[2]”. Así, junto con la Ley 25.929, Ley de Derechos de Padres e Hijos en el Proceso del Nacimiento, contamos con un sólido amparo legislativo a los derechos de las mujeres durante la gestación y el parto.

Si bien la normativa es clara respecto a nuestros derechos, no lo es en relación a las sanciones que deberán enfrentar los profesionales e instituciones que no cumplan con las leyes e incurran en violencia obstétrica. En ejemplo de esto es que la Ley 25.929 recién fue reglamentada en 2015, varios años despúes de su sanción y aún quedan artículos que no han sido reglamentados, lo que genera un vacio en la interpretación de la norma a la hora de pensar sanciones por su incumplimiento. Actualmente contamos con organismos como la CONSAVIG[3]  y la Defensoría del Pueblo para articular las denuncias por violencia obstétrica.

Según el primer Índice Nacional de Violencia Machista[4] que analiza en detalle las formas de violencia hacia las mujeres y mujeres trans, impulsado por el colectivo “Ni una menos”, un 77% de las mujeres encuestadas dijo haber sufrido alguna forma de violencia obstétrica. Entre estas se destacan  haber sido infantilizadas, tratadas con sobrenombres “mamita, nenai”, haber sido maltratadas física y verbalmente y haberse sentido vulnerables durante el momento del parto/cesárea. No ser informada debidamente de las intervenciones y los procedimientos médicos así como de los riesgos y alternativas a tomar es otro punto vulnerado sistemáticamente y contemplado también en la  Ley 26529 de derechos del paciente. Asimismo, no permitirles a las mujeres estar acompañadas durante el trabajo de parto y el  parto o la cesárea es otro aspecto infringido frecuentemente. Muchas mujeres incluso refieren haber sido separadas de forma arbitraria de su recién nacido y haber sido restringida su presencia durante ingresos en neonatología, siendo que los padres y las madres no son visitas vulnerando así  los derechos de los recién nacidos a estar en contacto con su madre aún cuando requieran asistencia médica.

Si bien la OMS[5] estipula que las episiotomías deben realizarse entre un 10 y un 15% de los nacimientos, en nuestro país forman parte de las intervenciones de rutina, al igual que el uso de oxitocina sintética. Respecto de la cesárea, una intervención que presenta riesgos para la mamá y el bebé, la OMS estipula que sólo entre un 10 y un 15% de los nacimientos deben producirse por cesárea debido a cuestiones médicas que impidan el parto vaginal. En Argentina, se estima que el índice de cesáreas en instituciones públicas oscila en un 30%, siendo ese número mucho mayor en el ámbito privado, alrededor de un 60/70%.  

Si bien son muchos los aspectos a mejorar en relación al tratamiento de la violencia obstétrica en el sistema de salud pública y de prestaciones privadas, cabe destacar que son muchos los profesionales y las instituciones que comenzaron a cuestionar sus prácticas y a ofrecer alternativas para garantizar los derechos en el parto y el nacimiento. Proyectos de salud pública como el de la Maternidad Estela de Carloto, el Hospital Penna y el Hospital Ramón Carrillo son algunos ejemplos de iniciativas que buscan un cambio de paradigma en la atención del parto.  Así es también  como surgen y se replican agrupaciones de mujeres que luchan en contra de la violencia obstétrica, difunden información acerca de las intervenciones en la atención al parto, los derechos en el momento del nacimiento y brindan guías acerca de cómo realizar la denunciar.

Somos cada vez más las mujeres que buscamos informarnos y empoderarnos para lograr que el nacimiento de nuestrxs hijxs sea respetado como lo que es, un momento único y sagrado.

Carolina Mora


[1] http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/150000-154999/152155/norma.htm

[2] http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/verNorma.do?id=98805

[3] http://www.jus.gob.ar/areas-tematicas/violencia-de-genero/denuncia-de-la-violencia-obstetrica-modelos-e-instructivo.aspx

[4] Los resultados de este primer índice nacional que se pueden ver en el sitio http://www.contalaviolenciamachista.com

[5] http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/161444/1/WHO_RHR_15.02_spa.pdf

Volvernos puérperas

Hablemos del Puerperio

Popularmente conocemos el Puerperio como los 40 días que suceden al postparto en la mujer, tiempo que coincide con el sangrado luego del nacimiento.
Lo cierto es que el Puerperio por lo general es más extenso, aunque su duración varía en cada mujer debido a aspectos emocionales, ambientales y culturales.
El Puerperio es el tiempo destinado para conocernos con nuestra cría, ahora, extrauterinamente.
A nivel psíquico pasamos por procesos intensos, donde desde lo simbólico construimos nuestra identidad como madres y debemos integrarla a quien éramos antes. Esto no es sencillo y genera, junto con las hormonas implicadas, un tsunami emocional. Surgen nuevos miedos sobre todo ligados a la nueva responsabilidad de mantener a este ser completamente indefenso con vida y ayudarlo a crecer. Para poder hacerlo debemos empatizar con nuestro bebé, por ello también necesitamos el sostén de otras personas significativas para nosotras. Es común que revisemos nuestra historia como hijas, como fuimos maternadas. ¿Qué quiero repetir y que no?
Nos sentimos más vulnerables, necesitamos también cuidados maternales.

¿Hay posibilidad de prepararnos para el puerperio? Así como en otros aspectos de la maternidad y la crianza, si bien podemos anticipar algunas cuestiones, muchas otras nos sorprenderán mientras estamos viviendo la experiencia. Hay algunas cosas que sabemos y que podemos hacer:

  • Ser conscientes de la red de sostén con la que contamos. ¿Quiénes pueden estar en la red? Cualquier persona significativa con la que nos vinculamos: nuestra pareja si la tenemos, nuestra propia madre/padre, hermanas, amigas y hasta vecinos o vecinas. Cada una de esas personas puede cumplir un rol importante, desde escucharnos hasta ayudarnos a hacer compras mientras estamos ocupadas con nuestro bebé.
  • Preparar comidas para cuando volvamos a casa. Con un bebé muy pequeñito es difícil muchas veces ocuparnos de esto los primeros tiempos. Incluso puede ser una tarea de la que se ocupe parte de nuestra red de sostén.
  • Conocer y guardar datos de puericultoras. Si queremos amamantar es muy importante conocer cuáles son los indicadores ante los cuales debemos hacer una consulta de modo oportuno para poder sortear dificultades.
  • Hacer una o varias consultas pre natales para elegir pediatra. Si tenemos la posibilidad, es importante ya que será la persona que nos brindará información y seguimiento de salud.
  • Conversar con nuestra pareja acerca de las expectativas que cada uno tiene respecto a la llegada del bebé. Es importante que podamos generar acuerdos que permitan repartir las tareas de cuidado de forma corresponsable. Menos amamantar, la pareja puede hacer todo.
  • Saber que necesitaremos un tiempo de recuperación física y emocional luego del parto o cesárea. Nuestro cuerpo hizo un enorme trabajo durante la gestación y el día del nacimiento y deberá seguir trabajando para sostener a este bebé. Darnos tiempo de descanso es fundamental.
  • Tener en claro que si bien conocemos a nuestro bebé en el útero y vamos formando un vínculo con él o ella, luego del parto debemos darnos tiempo para conocernos de forma extrauterina. Muchas veces no existe el “amor a primera vista” y necesitamos de este tiempo para encontrarnos con él o ella y con nuestro nuevo rol.
  • Es fundamental tener en claro que podemos pedir ayuda si lo necesitamos, no debemos “aguantar” solas el malestar. Hay profesionales, psicólogas perinatales que acompañamos en esta etapa.
  • Ejercitar la flexibilidad. Cuanto menos programemos y más nos entreguemos al encuentro, menos nos frustraremos.

Ahora bien, si estás viviendo con mucha dificultad este momento, estate atenta a los signos de alarma que requieren una consulta.

Signos de alarma por los cuales consultar durante el embarazo y el Puerperio:

1. Si te sentís triste la mayor parte del tiempo, por un periodo superior a un mes.
2. Si te sentís incapaz de llevar adelante tu rutina, sin energía y desganada.
3. Si no logras cuidar a tu bebé o vincularte con él.
5. Cuando tus pensamientos te asustan.
6. Si atravesas estados de ansiedad intensos y sin explicación.
7. Si no podés dormir o dejar de pensar cuando tu bebé duerme.
8. Si no podés salir sola con tu bebé y no te animas a quedarte sola con él.
9. Cuando no encontrás momentos de disfrute.
10. Si estás acompañando a una mujer en puerperio y notas que tiende al aislamiento u observas algunos de estos signos de alarma, ofrecele tu escucha y acompañala para que pueda consultar.
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Hacer una consulta implica encontrar un espacio de escucha y contención. Una profesional experimentada podrá reconocer si lo que te sucede responde a algo transitorio o bien requiere tratamiento.

Lic. Carolina Mora

mail: lic.carolinamora@gmail.com

Refugio puérpero en Pandemia

…Si eres una madre reciente y tienes cada día y cada noche que cuidar a tu criatura, cuida de ti también. Te animo a que te protejas no solamente quedándote en casa, sino estando atenta a lo que entra en tu hogar, las noticias, los mensajes, los audios, las conversaciones, para que elijas conscientemente aquello que te hace bien, lo que te da energía y fuerza para tu momento.

Soy consciente de que, en estos tiempos, lo que menciono es casi una heroicidad, que no vivir el miedo es sencillamente difícil. Pero recuerda que tú eres afortunada, que tú y tu bebé podéis estar inundados de oxitocina y de momentos de tranquilidad y amor constantes que te llegan a través del vínculo con la criatura.

Si puedes, disfruta, intenta no perderte entre las redes y las estadísticas, procura aislarte del mundo exterior y vivir en tu tiempo lento, húmedo, calentito y balbuceante.

Querida madre puérpera, deseo de corazón que puedas hacerlo, que te olvides un poco del mundo y construyas el vuestro propio dentro de tu cueva. Ese espacio íntimo y único que hacéis entre vosotros dos puede ser un lindo amortiguador en estos tiempos de caos, puedes aislarte sin culpa. No es tiempo de luchar, no es momento para ti de estar en la trinchera. Te toca intentar disfrutar de tu puerperio hermoso y merecidísimo, maternar con todo el placer que puedas para aminorar la huella de este susto que vivimos a base de hablar con tu bebé, de dar besos, mordiscos, y acurrucarte horas y horas a su ladito.
Feliz encierro puérpero.

Esther Ramírez Matos
Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal

Si te sentís sola, podés pedir ayuda

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Semana mundial del parto respetado 2020

Cambio de escenario. Cambio de planes. El mundo cambio
Sin dudas no será el parto soñado
Incluso muchas no están viviendo el embarazo como lo deseaban.
“Nadie conoce la panza”
” Mi mamá y mis hermanas solo la vieron por foto”
“Va a nacer mi bebé y no la han sentido moverse”
“Este embarazo lo busque tanto y ahora no puedo compartir mi alegría con mis seres queridos”
“¿Cuando nazca la van a poder ver las abuelas?”
“¿Cómo voy a encontrar el sistema de salud el día del nacimiento?”
“Tengo miedo que me apuren el parto y que me obliguen a parir sola”
Gestaciones atravesadas por muchas preguntas y pocas o cambiantes respuestas.
Más temores de lo esperado y más intensos. Hoy más que nunca se vuelve cierto que el parto es en si descontrol.
No podemos controlar lo que suceda ese día.

Si podemos intentar anticipar algunas variables, las pocas que estén en nuestras manos.
Tenemos una ley, tenemos la posibilidad de armar un plan de parto y de pensar alternativas.
Si, nuestra decisión debería ser respetada. Eso nos dice el lema de esta semana.
Sabemos que aún así, no siempre lo es. En tiempos de Pandemia la violencia obstetrica está a la orden del día.
No es tu culpa. No sos vos o tu bebé quien falla. Ojalá tu parto y el nacimiento de tu bebé sean lo mejor posible. Ustedes harán un trabajo en equipo. No olvidemos cuál es el foco: celebrar el encuentro al otro lado de la piel. Hay experiencias que no deberíamos o elegiríamos atravesar. Aunque sabemos que se puede elaborar y reparar.
Cómo dice @iboneolza, tenés toda la vida para disfrutar de tu bebé.
Hoy comienza la Semana mundial del parto Respetado. Si estás leyendo y trabajas con embarazadas, sos familiar o amiga, se oreja para escuchar y hombros para abrazar, pero nunca juzgues sus elecciones o sus circunstancias.

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

El nacimiento de Julián

Era la madrugada del 16/10, mi amigo se había ido y dormí a Cata. Había entrado en la semana 37 el día anterior. Cuando me acuesto en mi cama, siento un suave “plop”. Enseguida pensé: la bolsa. Voy al baño, veo un leve líquido transparente caer y me pongo una toallita. A la media hora empiezan algunas contracciones. Despierto a mi pareja, llamamos a Belén que nos iba a acompañar en casa. Noto que las contracciones son más fuertes de entrada, en comparación con mi otro parto. A eso de la 1 llega Belu, me revisa y me dice que tengo unos 4 cm, que faltaba. Todo el tiempo en casa lo pasé en la pelota, con música tranquila, aromas cuidados y masajes de mi cuñada. Mientras Matías se lleva a Cata a lo de los abuelos. Yo tengo la sensación de que el nacimiento no se demoraba mucho.
Las contracciones se hacen cada vez más intensas. Yo trataba de pasarlas en la pelota, en cuclillas y caminando. Vocalizaba mucho.
Cuando llega Mati de llevar a mi nena, siento que tengo que irme de la casa. Quiero ya estar en el lugar donde se va a producir el parto. Sentía que no faltaba mucho. Mi cuñada me ofrece revisarme de nuevo, pero siento que no quiero, ya que seguramente en la maternidad me harían otro tacto. Prefería los menos tactos posibles.Salimos en auto, yo muerta de frío, con cada contracción sentía que tiritaba. El viaje en auto fue lo más incomodo del mundo. No encontraba posición, abría la ventana para sentir el aire en la cara y sentir algo más que el dolor de las contracciones y la incomodidad de estar quieta. Esos 30 minutos fueron eternos.
Al llegar el tiempo que esperé que me atendieran en la guardia se me hizo eterno, aunque sé que no fue más que 10/15 minutos, lo pasé caminando envuelta en una frazada de mi nena. Yo sentía una necesidad enorme de entrar a la sala de partos. Pero no. Al entrar por guardia, las parteras de ese día primero me revisaron y no creían que había roto bolsa. Me preguntaron varias veces si había perdido líquido, al mostrarles la toallita me decían que como era perfumada no podían darse cuenta. A partir de ese momento supe que mi experiencia no iba a ser la que esperaba. Me sentí cuestionada e infantilizada. Recién cuando Belu les explico que estaba recibiéndose de partera, que conocía personal de la institución y que ella había visto el líquido, entonces me creyeron.
La partera me dijo “te vamos a internar para pasarte el antibiótico, pero mira que te pueden faltar 10hs”, una copada. Según ella, seguía con 5 de dilatación y mis contracciones eran cortas. Yo sabía muy claro que no faltaba nada para el expulsivo, el dolor era inmenso y las contracciones más seguidas y largas.
En ese tiempo me dejaron en la guardia pasándome el suero, con las luces altas, dejaron entrar a mi pareja y a Belu y mientras me preguntaron mil cosas, se pusieron a ver las ecografias. Comentaban que mi bebé sería pequeño. Yo sabía que Juli sería peque porque mi pancita de 37 semanas justas lo delataba, al igual que su hermana que con 40 semanas apenas llegó a 2950. En ese tiempo pensaba todo esto, como flashes, y por momentos viajaba al planeta parto. Estuve caminando todo el tiempo, me colgaba de los hombros de mi pareja. El relata siempre la anécdota de que me quería hacer masajes y yo le di un sopapo porque no lo toleraba. El contexto de luces altas, estimulación del neo cortex con preguntas y la mirada poco amorosa de las parteras no ayudaba nada. Cuando me agote, me recosté del lado izquierdo un rato y ahí empezó la sensación de pujo. Hago un par de pujos en la camilla que me alivian un motón y les digo que quiero pujar, les vuelvo a pedir ir a la sala de UTPR, les digo que quiero la pelota.
Entonces acceden y se da a partir de ahí un cambio en la actitud de las parteras. Creo que se dan cuenta que viene en serio la cosa. Me hablan de forma más amorosa y me dejan elegir si quiero pasar con mi pareja y mi cuñada. Entramos todes a la sala, al ver esa penumbra ya me siento entregada. Yo estaba como ida del dolor, sabía que ya faltaba poco pero no imaginaba que tan poco. Apenas abro las piernas, ven la cabecita de Juli y me dicen “no hay tiempo para pelota, nace ya”. Entonces acomodan la camilla para que quede vertical, me sugieren agarrar los estribos. Yo les pido ver el expulsivo con un espejo, me traen uno rápido. No me imagine la impresión que me iba a causar verme, ver mi vulva hinchada y la cabecita de mi bebé, tal como había visto en otras mujeres en el hospital y los documentales. Esa era yo ahora. Siento el aro de fuego como nunca, en mi otro parto no había tenido la sensación. Ahí es cuando me detengo, tengo miedo de desgarrarme, dejo de pujar o lo hago más suave. Entones las parteras me empiezan a guiar, me ayudan a pujar suave y respirar, para no lastimarme. En ese momento su guía fue clave. Me alientan, falta muy poco, ya sale la cabecita. Entonces me avisan que esta “detenido” el resto del cuerpito, ellas creen que el cordón está atravesado, intentan aflojar el nudo pero no lo logran y me piden permiso para cortarlo. Apenas lo cortan, sale despedido el cuerpito diminuto de Juli y sus 2550kg. Apenas salido, me lo ponen en el pecho y estamos juntos disfrutándonos unos 25/30 minutos mientras esperan que expulse la placenta sin intervenir. Nos ofrecen guardarla y nos la traemos a casa (hoy es un jazmín).
A todo esto el neonatologo estaba en la puerta de la sala, más lejos, solo observando. Las parteras me miran y no hay más que un mínimo desgarro superficial. Me consultan si prefiero un punto o que se cure solo, obviamente elegí lo segundo. En mi primer parto me dolió mas los puntos del desgarro que las contracciones.
Julián era minúsculo, pero sumamente sanito. Juli zafo de la neo de rutina, que por protocolo es a bebés menores de 2500kg. Se prendió desde el principio, aunque se dormía mucho debido a su inmadurez y había que despertarlo seguido. Las puericultoras pasaron todos los días y nos transmitían mucha confianza. Esos días los pase con bastante preocupación por el aumento de peso, pero Juli se fue solo con 100 gramos menos.
Mucho tiempo le di vueltas al parto, pensando si había hecho la mejor elección, qué podía haber cambiado, que decisiones tomaría ahora, etc. Me costó elaborar la experiencia de este parto, en parte por la enorme expectativa, en parte porque creo que es mi último hijo, en parte por el recorrido profesional… Un poco de todo.
Hoy, un año y medio después, creo que puedo encontrarme con las luces y sombras de esta experiencia, con todos sus colores y puedo apreciarla como fue.
Nada más y nada menos, que el transmundeo de Julián y mi nacimiento como mamá de dos.

La salud mental materna importante

Parece una obviedad, pero no lo es.
En un sistema de salud como el nuestro, en el que durante todo el embarazo acudimos (en condiciones habituales) a chequeos médicos al menos una vez al mes y seguimos la misma frecuencia con los controles pediátricos, la salud mental materna es dejada de lado sistemáticamente.
Tenemos controles de peso, de presión, ecografías y análisis de sangre, pero son muy pocos los obstetras/pediatras que contemplan aspectos emocionales y anímicos como parte de la salud integral.
Nos preguntan por antecedentes de salud física personales y familiares, pero no tienen en cuenta antecedentes psicologicos ni psiquiátricos.

La salud no es solo física, la salud es salud integral: del cuerpo, del psíquismo e incluso tiene en cuenta aspectos como economía y vínculos.
Sabemos que el embarazo y el postparto no son factores protectores de la salud mental, por el contrario son momentos de mayor vulnerabilidad y grandes oportunidades para abordar conflictos previos que se re actualizan.
Sabemos que de las mujeres que padecen alguna patología de salud mental durante el embarazo y el postparto, un 75% no reciben diagnóstico oportuno.
Sabemos que la ansiedad, el estrés y cuadros como la depresión pueden impactar en el desarrollo del embarazo incluso aumentando el riesgo de patologías como hipertensión o amenaza de parto prematuro.
Sabemos además que cuadros de salud mental no tratados de forma oportuna o idónea afectan la capacidad de respuesta materna y pueden afectar a largo plazo el vínculo.
Contamos con herramientas de screening sencillas y rápidas, como la escala de Edimburgo. Contamos con psicólogas y psiquiatras con formación específica en el área Perinatal.
Necesitamos que la especialidad llegué a los centros de salud e instituciones públicas y privadas, para que acceder no sea un privilegio sino un derecho.
LA SALUD MENTAL MATERNA es salud para el infante, es salud familiar y es salud para la sociedad entera.

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com