La adaptación al jardín

Son muchas las familias que optan por la elección de una institución para el cuidado: maternal o jardín de infantes.
Los motivos son variados pero por lo general se tiene en cuenta: la cercanía respecto del lugar de trabajo, la amplitud horaria, la cantidad de cuidadoras por bebé o niño, la propuesta institucional recreativa y educativa y obviamente, la accesibilidad económica.
Las instituciones suelen ser sometidas a controles e inspecciones recurrentes y contar con personal capacitado para el cuidado.
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¿Cómo es el periodo de adaptación?
Es recomendable que el mismo sea flexible y personalizado según las necesidades de cada niño. Tambien preguntar si cuenta con espacios para poder amamantar (de ser necesario) y si sus horarios para esto son abiertos o pre establecidos.

Ninguna elección es mejor que otra, lo que los bebés y niños necesitan es ser cuidados en espacios seguros, que les ofrezcan interacciones nutritivas y contención afectiva. Cada familia deberá evaluar según sus opciones, posibilidades, valores, deseos y necesidades de sus hijos e hijas. Por suerte son elecciones que pueden cambiarse, por lo cual siempre es deseable estar abiertos a la posibilidad de reflexionar sobre la elección que se hizo.

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Tomas teta

Tomas teta cuando te sentis mal
Tomas teta cuando te caes y te golpeas
Tomas teta cuando estás con fiebre y cuando te estás curando.

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Tomas teta para que no duelan las vacunas,
Tomas teta cuando tenés miedo, o demasiado frio.
Tomas teta cuando hay mucha gente alrededor o cuando te sentís solo.
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Tomas teta cuando nos despedimos y en el reencuentro.
Tomas teta para celebrar cuando estás feliz
Tomas teta cuando para llamarme cuando no querés que me separé de vos.

Lic. Carolina Mora
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Tomas teta con fiebre, con dolor de panza y hasta cuando tenés vomitos.
Tomas teta para dormir y al despertar.
Tomas teta para nutrirte, disfrutar y sentirte seguro.
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Tomas teta porque es lo que conoces, tomas teta por amor y por placer.
Tomas teta y en estos momentos se que aunque muchos días agote, la teta a veces, es salvadora.
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Despedirnos antes de partir

No te vayas sin decirme adiós
No te vayas sin decirme a dónde vas
No te vayas sin decirme que te vas, esfumandote
No te vayas sin despedirte
No te vayas escondiéndote de mi
No te vayas sin asegurarme que vas a volver
No te vayas así porque me aterrorizó
No me dejes en estado de alerta constante
Sin despedida, cuando vuelva a verte no voy a querer soltarte.
Cuando vuelva a verte tendré miedo de tu desaparición y me agarraré fuerte a tu cuerpo.
Sin despedida, perdemos la oportunidad de saludarnos, abrazarnos y si así lo sentimos llorar.
No tengas miedo de mi llanto, no quieras evitarlo..
A veces solo así puedo expresar como me siento cuando te vas.
No tengas miedo de mi llanto si me dejas con personas que me consuelan y me cuidan.
Aprenderé más tarde o más temprano que la despedida es transitoria, que pronto volves a cruzar la puerta…
Aprenderé que puedo expresarme y que no debo temer a mis emociones si otros adultos están ahí para sostenerme …
Aprenderé a decir «hasta pronto»…

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Pequeño texto para acompañar la despedida en el período de adaptación.

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¿Saludan a sus hijes antes de irse?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Madre de dos y la culpa

Era mejor madre cuando tenía solo una hija.
No sé sale de mi cabeza ese pensamiento.
Era más paciente
Jugaba más
Tenía más tiempo
Disfrutaba más del cuidado
Se me ocurrían más juegos
Resolvía berrinches cantando
Gritaba mucho menos
Estaba con más energía, menos cansada
Empatizaba más rápido con las necesidades de mi pequeña
La energía me duraba hasta el final del día
Me sentía la mejor madre del mundo, varias veces al día.

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Como verán, a pesar de que intento tener una mirada crítica y más compasiva hacia las madres, yo no escapó al mandato de «la buena madre».
Muchos días me encuentro midiendome en la escala de «madre ideal».
Me miró a mi misma luego de ese grito, de ese momento de «colapso», me avergüenzo y me quiero abrazar a la vez. Me quiero abrazar porque lo intento, porque me da pena esa que quiere poner lo mejor de si y a la vez siente que ya no tiene nada bueno para dar.
Me dan ganas de decirme «te entiendo» y usar las mismas palabras compasivas que uso con cada una de las mujeres que me consultan. La mayoría de veces no puedo.
Y en algunos días me culpo. Me culpo por pensar que era mejor madre con una sola hija, me culpo porque sentir eso me hace temer que mi segundo se sienta rechazado. Y el no tiene que ver con lo que me pasa a mi. El tiene derecho a pedir lo que pide, es un bebé y solo sabe de sus necesidades.
La grande soy yo, la que es responsable de sus elecciones.
Una vez, cuando estaba quejándome agotada del trabajo de «ser mamá por dos», mi hija mayor me dijo algo que me impacto mucho: «Pero mami, vos quisiste tenernos»…
Me dejó muda.
Yo elegí tenerlos y ahora que existen los amo a los dos.

Y yo también les tengo un amor loco.
Y por suerte si de algo me sirvió la experiencia de maternidad anterior es para saber, estar segura, de que «hoy no es siempre».
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Hermandad

La hermandad se construye me dijo mi psicóloga ante mis miedos en el segundo embarazo.
Cuando llega un nuevo bebé a casa nada sabe nuestro hijo o hija qué es tener un hermano y mucho menos que es serlo. .
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Simplemente se encuentra de repente con otro ser minúsculo al que todos le prestan atención.
Su presencia lo transforma todo y lo corre del centro de la escena. .
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Al principio lo investiga, lo observa con desconfianza. Mide sus dedos, quiere escarbar en sus ojitos, besuquea a mordiscones, abraza apretujando, buceando los límites de realidad de esta personita. .
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Lo observa tan detenidamente que puede copiar sus gestos, sus llantos, imita a la perfección su conducta. Intenta ocupar los espacios destinados al bebé, así como éste ocupó el suyo… Se sube al cochecito, se mete en el huevito y se acurruca en nuestros brazos como hace tiempo no hacía.
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Un día se da cuenta que ese bebé se ríe con su presencia, que quiere tocarle y cuando gatea le persigue.
Comienzan los intercambios, las interacciones espontáneas.
El bebé hasta encuentra una forma de nombrarle «tata, tata». .
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Y un día descubren que la hermandad se construye.
Que hay lugar para todes.
Que hay mirada para cada uno en su individualidad y para todos en su hermoso caos colectivo. .
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

El llanto

Los bebés lloran
Es así.
Aunque no quisiéramos que suceda nunca, aunque nos de pena o angustia, aunque a veces nos resulte irritante su llanto, aunque a veces nos agote…
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Los bebés lloran, los niños y niñas pequeños también,
Porque es su forma de comunicarse…
Porque su llanto viene a contarnos algo….
A veces un malestar físico,
A veces un dolor, porque sienten frio o quizá calor
A veces que se sienten incómodos
A veces que tienen hambre,
A veces que sienten sueño y no logran conciliarlo solos…
A veces tiene que ver con procesos, como el Destete. .
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Quizá no siempre sepamos el motivo, quizá hasta que ellos mismos no puedan decirlo con palabras o gestos no sepamos si interpretamos bien su mensaje.. .
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Los bebés y niños/niñas pequeños lloran a veces.
Es parte de crecer.
Es parte de encontrarse con limites que contienen, con frustraciones inevitables.
Es sano que puedan expresarse.
Poco a poco y gracias a nuestro sostén y acompañamiento físico y emocional podrán hacer más que llorar: podrán identificar y poner en palabras lo que les causa esa emoción. .
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A veces aunque hagamos todo para que dejen de llorar… Y ahí estamos sus figuras de apego, adultos responsables, brindando nuestros brazos, nuestra mirada y nuestra voz para acunarles y ayudarles a transitarlo
Llorar es válido, es una respuesta posible ante un dolor, una frustración o un límite, ante extrañar… Acompañemos en todas las emociones, sin juicio ni culpas. Abrazar el llanto no es lo mismo que dejarlos llorar en soledad.

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Salir corriendo (notas sobre el agobio en la crianza)

Querer «salir corriendo»
Atravesar la puerta «para ir a comprar puchos» y no volver más…
Soñar con sacar un pasaje solo DE IDA a vaya a saber qué lugar lejano…
Dejar a nuestras «bendiciones» en la puerta del vecino y correr….
Huir lejos y muy rápido, sin ser descubierta.
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¿Me vas a decir que nunca se te cruzó alguna de estas opciones por la cabeza?
Si hay alguna madre que no haya fantaseado con escapar, aunque sea por milésimas de segundo , que tire la primera piedra.
En una sociedad que nos mete presión constante por cumplir el rol de «buena madre» decir algo de todo esto es tabú.
Solo algunas, en la intimidad de espacios seguros, nos animamos a confesar y poner en palabras lo que «no está bueno» del rol.
¿Qué pasa cuando decimos algo de esto? Muchas veces somos señaladas, silenciadas…
«Cómo vas a hablar así, tenés que estar agradecida de tener hijes sanos»… «Sabes la cantidad de personas que quieren ser madres y no pueden»… «Tendrías que estar feliz»….
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La crianza es una tarea inmensa, que agota y agobia en muchos momentos. La crianza en soledad, es injusta, es pesada y dolorosa.
Muchas veces sentimos ganas de huir, escapar, necesitamos poner límite a la situación de dependencia de nuestras crías. Es fundamental poder escapar en la fantasía para no actuarlo en la realidad.
Necesitamos delegar, compartir, repartir el peso del cuidado.
Necesitamos encontrarnos con nosotras mismas, haciendo algo que no sea para otros.
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¿Alguna vez fantasearon el escape?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Delegar el cuidado (adaptación parte 1)

En algún momento como familia nos vemos en la situación de delegar el cuidado de nuestros hijos e hijas. Algunas antes o tras más tarde, a veces por cuestiones laborales y otras para poder hacer actividades de disfrute o cuidado personal, nos encontramos con la situación de elegir quién o quienes cuidarán a nuestro bebé. .
. ¿Cómo elegir a esa persona? ¿Qué tener en cuenta? ¿Qué es preferible la guardería, un familiar o una niñera?
Estas preguntas soló puede responderlas cada familia. No hay formúlas mágicas ni recomendaciones generales, asi como no hay dos familias ni dos bebés/niños iguales. Lo que para unos funciona, para otros puede no hacerlo.
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El momento de tomar estás decisiones suele generar muchos miedos. Si responde a la necesidad de volver al trabajo y la mamá o el papá aún no deseaba hacerlo, es un momento que genera mucha ansiedad y sentimiento de culpa. Lamentablemente sabemos que las licencias laborales no contemplan los tiempos subjetivos ni las necesidades de los bebés y en este contexto la diada se ve forzada a una separación impuesta. Esto suele complejizar el momento de encontrar cuidadores ya que se entremezclan estas emociones. .
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Si implica retomar un trabajo que disfrutan o alguna actividad de desarrollo personal (ocio, estudio, hobbies) la separación suele enfrentarse con más motivación a pesar de que igualmente aparezcan la ansiedad, el miedo o la culpa. .
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Lo importante es saber que esas son emociones esperables y que no pueden evadirse o saltarse: hay que atravesarlas y aprender en familia de esta nueva etapa. #Mamá o #papá aprenderán que su bebé o niño puede adaptarse a ser cuidado por otras personas y que esto no daña su #vínculo con él, incluso aprenderán que es saludable y necesario contar con espacios propios para volver a casa extrañándolo. El bebé o niño aprederá que si bien al comienzo es difícil, puede disfrutar de vincularse con otras personas y que con cada una de ellas comparte algo nuevo. .
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Niñeras

A la hora de elegir #niñeras/#cuidadores debemos saber que nadie les cuidará igual que nosotros.
Cada persona tendrá su propio estilo y su propia forma de vincularse con el bebé: lo dormirá de otra manera, jugarán a cosas distintas, etc. Esta diversidad de modos de vincularse enriquece mucho las relaciones y aporta flexibilidad a su carácter. .
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Cada familia tendrá que evaluar qué es lo que prioriza o qué atributos valora a la hora de elegir quién cuidará a sus hijes: ¿que viva cerca de la casa? ¿que estudie o tenga una profesión a fin a la infancia? (por ej estudiante de maestra), ¿ rango de edad?, ¿Qué cuente con referencias o recomendaciones?.
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Realizar entrevistas para poder conocer a las personas interesadas y elegir a quién consideramos (o intuimos) puede tener más afinidad con los atributos que buscamos y también con nuestro hijo o hija. Siempre es conveniente establecer un periodo de prueba y de adaptación mutua.
El periodo de adaptación no tiene un tiempo pre fijado sino que cada familia lo debe organizar, teniendo como parámetro las posibilidades reales de hacerlo y también como va evolucionando el vínculo del niño con la persona cuidadora.
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Al comienzo es recomendable pasar tiempo los tres: mamá/papá, cuidador/a y bebpé/niño/a. Este tiempo permite establecer la confianza necesaria para que la persona (ahora extraña) se transforme en alguien familiar y para poder transmitirle cuales son las rutinas y los hábitos del bebé/niño/niña.
Cuando van avanzando los encuentros puede que mamá o papá empiecen a salir de la escena por momentos, ir a otro cuarto por ej para permitir que haya momentos de intimidad entre cuidadora y bebé/niño. Luego empezar a salir de casa, al comienzo por periodos de tiempo más reducidos que se irán incrementando.
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Recomiendo que sea paulatino y despedirnos cuando nos vamos. Es esperable que ellos manifiesten su desagrado a través del llanto, el objetivo no es que nuestro hijo/a no llore con su cuidadora en nuestra ausencia, sino que aprenda a calmarse .A medida que vayan forjando el vínculo de apego irán disfrutando el tiempo juntos.

Desarrollo del lenguaje

«¡Mi hijo habla muy poco su edad!»
«¿Cómo se si el desarrollo del habla de mi hijo es adecuado para su edad?»
«Mi hija dice menos de 10 palabras ¿está bien?» . Estás son preguntas que recibo con frecuencia.
Invite a @jtfonoaudiologia para que nos cuente qué observar en el desarrollo del #lenguaje.
Estás son algunas pautas, que deben tomarse en contexto y teniendo en cuenta las diferencias madurativas. Cada niñe tiene sus tiempos y procesos. Por eso es importante para los profesionales conocerlo para valorar sus progresos y difícultades. Ante cualquier duda siempre recomiendo conversar con su pediatra de cabecera. ¿Que comportamientos podemos esperar en cada etapa?

.✔️Entre los 2 y 4 meses aprox
Mira a su cuidador en momentos de alimentación o cambiado.
Sonríe ante la sonrisa o voz de su #mamá o cuidador. Realiza sonidos de gorgeo: aggggg

. ✔️6 a 8 meses aprox
Tiene atención conjunta: compartir el interés por un objeto o evento. Por ejemplo mira a un perrito y luego mira a su mama para compartir lo que acaba de ver. Responde cuando lo llaman por su nombre (se da vuelta si está de espaldas x ej). Balbucea silabas en forma repetida como: tatata papapa mamama

. ✔️9 a 12 meses aprox.
Imita acciones y vocalizaciones: por ejemplo dice chau con la manito, aplaude.
.Usa gestos de señalar para pedir lo que desea. Usa gestos de mostrar y compartir con las demás personas. .

✔️Reconoce nombres de personas (hermanos, etc) y objetos cotidianos (chupete, galletita, leche etc). Por ej.al nombrarle el objeto lo mira o señala. .
.✔️12 a 18 meses:
Reconoce partes básicas de su esquema corporal. Comprende órdenes simples: dame la zapatilla. Comienza a intentar decir sus primeras palabras relacionadas con sus necesidades primarias y su familia: mama, papa, teta, agua.

. ✔️2 años aprox
.Cuenta con un repertorio de palabras y comienza a intentar combinar dos palabras upa mama, teta mamá
.Tiene errores #fonológicos (sustituciones, omisiones de sonidos) ej aba por agua, ato por gato.

✔️3 a 4 años: .Comprende preguntas: ¿Quién?, ¿Qué? ¿dónde?. La mayor parte de lo que dice es comprensible. Aún puede tener errores de #pronunciación.
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¿Les preocupa este tema?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Validar las emociones

Hay #emociones que tienen mala prensa como el enojo o la tristeza.
Es por eso que cuando las sentimos no sabemos lidiar con ellas. Intentamos negarlas, taparlas y como no sabemos gestionarlas a veces nos desbordan. .
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Los #niños y niñas viven estás emociones con una intensidad inmensa. La #frustración les desborda y nos comunican como pueden su tristeza y su ira. De ahí provienen los popularmente llamados «#berrinches». .
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Es fundamental empezar a #validar todas las emociones: no hay emociones buena o malas. Ellas nos dan información de cómo nos sentimos, son la herramienta para aprender a regular nuestros estados y conocer lo que nos hace bien y lo que nos despierta #malestar. .
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Validar a les niñes es entender que tienen derecho a sentirse así, a manifestarlo y que vamos a acompañarles a atravesar esa emocion. Nuestra tarea como adultos es estar ahí para ayudarles a identificar sus emociones, reconocerlas y poder comunicarlas de forma #asertiva. .
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Para validar necesitamos #empatizar, ponernos en su lugar, bajar a su altura y mirarles a los ojos. Es decirles que entendemos su frustración o su enojo y que vamos a tolerarla, a acompañarlos a transitar esa emoción.
Validar no hace que desaparezca la emoción, pero ayuda a qué no se sientan solos viéndola. Nuestra calma ayuda a qué ellos sientan que podemos sostenerlos en ese momento y les brinda un modelo de calma del cual contagiarse. .
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Validar es decirle a la otra persona: me importas y reconozco que tenés derecho a sentirte así. Te acompaño en este momento difícil que estás atravesando, no te dejo solo o sola.
Valoremos, confiemos y asi en el vínculo con nosotros aprenderán a gestionar sus propias emociones y vivirlas sin juicio.
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¿Les cuesta validar a las emociones de sus peques?
Escrito para @vivelibre.arg
#crianza #apegoseguro #maternidad #paternidad #crianzarespetuosa

Libros recomendados: «La calma de León», «El monstruo de colores», «Petit el monstruo»

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com