Miedo al doctor en niños y niñas

Si muchas personas adultas sentimos ansiedad, desconfianza o miedo ante las consultas o procedimientos medicos. ¿Por qué pretendemos que los pequeños no lo sientan?
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Ir al doctor implica estar en un espacio distinto a casa, extraño, dónde hay elementos desconocidos. Dejarse revisar, tocar su cuerpo por una persona no familiar, a veces con instrumentos como el estetoscopio o el otoscopio. Es esperable que las primeras revisiones o ante médicos desconocidos manifiesten el miedo a través del llanto y que no accedan a ser revisados. Mucho más impacto tienen en este contexto, mediado por máscaras, un rostro dónde sólo se ven los ojos y del que se debe adivinar la expresión.
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Algunos recursos para acompañar estos momentos:
✔️Intentar anticipar con palabras claras por qué debemos ir al medico y que sucederá en el cónsultorio. Parte de la ESI es decirles que el médico necesita ver y a veces tocar su cuerpo, para ver si está sano o curarle. Pero que siempre lo hará en presencia nuestra.

✔️Explicarle por qué es necesario revisarle, con que elementos y mostrarle primero en un muñeco. Podemos pedirle al pediatra que le explique esto o que nos dé tiempo a hacerlo nosotros.

✔️Cómo profesionales está bueno tomar distancia y bajarnos el barbijo, para mostrar el rostro y generar cercanía con una sonrisa.

✔️Jugar al doctor, a estar enfermos, etc. Las valijitas de nuestra infancia son ideales para esto, también se pueden tomar elementos de la realidad como frascos plásticos de medicamentos vacíos y limpios, gasas, algodón, incluso ambos médicos o delantales.
Jugar con ambos roles, quien enferma y quién cura e intercambiarlos. Podemos usar peluches o muñecos también, libertad de imaginación!
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✔️Leer libros de cuentos sobre la temática. También el dibujito de la doctora juguetes, es un gran aliada.
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✔️Poder ligar el día de visita médica a un momento agradable, por ejemplo pasar a comprar algo rico para merendar en casa.
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✔️. Nunca usar el doctor como sinónimo de castigo “va a venir el doctor y te va a pinchar”.
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¿Sus hijes temen a su pediatra?