La mala madre

La mala madre no existe
La buena madre tampoco
Existimos las madres “a secas”.
.¿Quien puede sancionar como bueno o malo? ¿Con que autoridad? ¿Desde que teoría o paradigma de lo que “se debe o no hacer”?
¿Con que expectativas tenemos que cumplir?
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La mala madre no existe
La conducta que es mala para unos puede no serlo para otros (obviamente dejando por fuera el maltrato y la negligencia ma/parental).
¿Estamos libres de producir daño criando?
¿Estamos libres de cometer “errores”?
¿Estamos libres de arrepentirnos de nuestra decisiones?
Claro que no. Criar es una tarea tan importante, una responsabilidad tan inmensa que es imposible no equivocarnos.
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La buena madre ¿Existe? ¿Quien te dice buena madre?
¿El afuera, el pediatra, la maestra, la vecina? ¿O es tu hije que te mira con amor, que se consuela en contacto con vos, que te pide upa, te abraza y cuando crece te cuenta sus problemas?
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La mala madre y la buena madre son los mitos más instalados del patriarcado, tanto como que la mujer solo se completa siendo madre. Son formas de control, a través de la culpa y el sacrificio. ¿Se preguntaron alguna vez por qué nadie habla tanto del “buen padre o mal padre”?
Las madres tenemos emociones y conductas sancionadas como “malas” y “buenas” a la vez.
Las madres sentimos en escencia ambivalencia hacia el vínculo con nuestros hijes.
Las madres somos personas, así a secas.
No somos heroínas, no somos santas, no somos putas, no somos las mejores.
Somos las que somos.
Las que podemos ser.
Ojalá más cerca de la que cada una quiere ser.
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Recomiendo mucho leer “La madre que puedo ser”, Ed. Paidós.

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

¿Y mis desbordes qué?

Estuvimos en post anteriores hablando de desbordes emocionales en niños y bebés.
Pero… ¿Qué nos pasa a nosotrxs ante estas situaciones? ¿Qué emociones nos despiertan las “rabietas” o “berrinches” de nuestrxs hijxs? ¿Cómo reaccionamos cuando no hacen lo que les pedimos o esperamos de ellxs?
Adivinen… ¡Nosotrxs también nos frustramos! Y mucho!
Nos frustra perder el control de la situación.
Nos frustra que no sea como imaginamos. Qué nuestro hijo o hija no se comporte como esperamos.
Nos enoja como adultxs no saber cómo reaccionar. O que lo que sabemos no funcione.

Nuestra ira a veces es tan grande que cuesta empatizar con lo que está sintiendo nuestrx hijx.
Se nos vienen a la mente todas esas frases desafortunadas con las que crecimos: “ya te tomó el tiempo”, “quien manda él o vos” y hasta “esto no pasa con un chirlo a tiempo”.
A veces nos dan ganas de llorar, otras de descargar nuestro enojo o de salir corriendo.
¿Cómo manejar todo esto que nos sucede?
Acá les dejo algunas estrategias que pueden ayudar:
Respirar. Tomarnos un minuto para respirar hondo nos puede ayudar a ver las cosas más claras.
Contar hasta 10, repetir una frase como mantra “esto también pasará”, “hoy no es siempre” o la que les sirva.
Retirarnos un momento de la situación: ir al baño a mojarnos la cara por ejemplo puede ayudar a observar la situación desde afuera y cortar el espiral de malestar.
Si nada de esto funciona y hay otra persona, pedir relevo. Que sea otrx quien se ocupe ahora del “berrinche”.
Como siempre digo, las mamás y papás también hacemos berrinches, también nos dan ganas de gritar o patalear. Si te desborda la ira y sentís descargarla, no lo hagas con tu hijx. Usa un almohadón, encerrate a gritar o llorar en el baño, salí a caminar..
Si te pasó, si gritaste más de lo esperado o si se escapo un maltrato, reflexiona y una vez que ya están en calma conversen y pedí perdón. Hablar de lo sucedido ayudará a modular la emoción y analizar cómo actuar en futuras situaciones de conflicto.

Lic. Carolina Mora

01155641995