¿Los papás sienten culpa?

¿Existe la “culpa paterna”?

Históricamente los varones están atravesados por el mandato de “buen padre” en relación al sostén económico, pero no a los cuidados. A diferencia de las mujeres de quienes se espera que seamos “buenas”: sacrificiales, abnegadas, entregadas a la crianza y devotas. La culpa es una herramienta patriarcal, nos recuerda cuál es nuestro lugar: mujeres en casa, cuidando; hombres en el trabajo, produciendo dinero.
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La sociedad espera que los padres sean presentes: que “reconozcan” dando apellido y manutención económica (en el mejor de los casos, con que jueguen o los lleven a pasear alcanzaba). Ellos debian operar en lo simbólico, ponerles límites y castigar cuando alguien no hace lo que debe. Les hicieron creer que con eso “alcanza”. El resto del tiempo, pueden invertirlo en ellos: hacer asados, jugar un partido, ocuparse de sus carreras. Un hombre que decide pasar el tiempo con su familia en vez de salir con sus amigos de joda, es un niñero, un pollerudo, un dominado.

La madre tiene que operar en lo real y concreto de los cuidados. No sé nos ocurra salirnos de ahí y tener una vida fuera de la crianza porque nos asalta la culpa. La figura del padre “tradicional” no está atravesada por la misma culpa, porque tampoco lo está por el mandato de cuidado.
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Es hora de anoticiarnos de que los modelos de padre y madre están cambiando. Los papás empiezan a dar mucho más que un apellido, muchos desean contruir vínculos afectivos sólidos: desean paternar como verbo.
Los papás involucrados empiezan a encontrarse con un novedoso sentimiento de culpa. Enhorabuena. Significa que hay involucramiento afectivo! Sentimiento de corresponsabilidad en los cuidados!
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¿Creen que estan cambiando los modos de ma/paternar?
Ilustración: PETER SLATTERY

Ser niña y ser bella

Ponele aritos ¡Porque sino parece varón!
Apenas entre en la pubertad, enséñale a depilarse. Sino, ¡Es un asco!
¿No le crecieron tetas? Mejor que se opere. “Sin tetas no hay paraíso” y si andas como tabla pareces un varoncito.
Cuando tenga la primera cana, ¡Tintura! No vayas a parecer una vieja o abandonada.
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¿Qué otras herramientas de control de los cuerpos vamos permitir?
¿Cuánto más tiene que dolernos cumplir con el ideal de belleza hegemónica?
¿Vamos a seguir reproduciendo estos mandatos y criando niñas que se sientan naturalmente imperfectas?
¿Cuál es la necesidad de que dejar en claro y manifiesto a qué género pertenecemos?
¿Vamos a seguir pensando que usar aros es sólo cosa de niña?
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Cuando nació mi hija mayor también le puse aritos, como lo hicieron conmigo. No me lo cuestioné. Pasaron los meses: se perdían, se le salían y cuando tuvo 2 años me dijo mamá me duele con la ropa (se le enganchaban al sacarle la remera por ej). Ahí le pregunté ¿Y si los sacamos? ¡si! Nunca más uso ni pidió por el momento. Si los pide, le explicaremos qué implica y la acompañaremos a hacerlos. Antes quiero que sepa que nos quieren controlar, hacer encajar en moldes todos iguales. Que sepa que los aritos no la definen niña y que los varones tambien pueden usar.
Que tenga opciones. Que elija depilarse si quiere pero que no se sienta obligada a hacerlo y que no le den asco sus pelos.
Que elija las tinturas si quiere, si le gusta, pero que no se sienta horrible si no lo hace.
Que elija ella misma que partes de su cuerpo quiere perforar, por deseo no por mandato.

¿Ustedes? ¿Se sintieron exclavas del mandato de belleza?


Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com