Parir y Nacer en Pandemia

En los tiempos que corren muchas mujeres embarazadas y familias se enfrentan con un contexto adverso que les genera muchísimas dudas:

¿Cómo será el nacimiento de mi bebé durante la Pandemia?
¿Podré estar acompañada en el parto/cesárea? ¿Cómo estará el sistema de salud y la institución al momento del nacimiento?

Estas son algunas de las preguntas más frecuentes en las embarazadas que me consultaron el último tiempo.
La palabra que representa como viven está gestación en tiempos de Pandemia es la incertidumbre. Los profesionales de la salud también transitan este tiempo con relativa incertidumbre ya que los protocolos y recomendaciones en relación al Coronavirus son dinámicas, es decir que a medida que se va conociendo más el virus, van cambiando.
Es por esto que no es fácil que podamos anticipar demasiado cómo se darán algunos sucesos en la atención al nacimiento. Nadie, ni las embarazadas, ni el sistema de salud ni los profesionales estamos preparados para vivir una Pandemia.
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Es cierto que hay incertidumbre, pero también contamos con información y recomendaciones sobre el proceso de parto y nacimiento. En nuestro país está vigente la Ley 25.929 de Derechos en el nacimiento, la Ley de derechos del paciente 26.529 (que incluye el consentimiento informado) y la Ley 26.485 de Erradicación contra la violencia de género.

Es importante resaltar que AL MOMENTO no hay recomendaciones que contradigan lo tipificado en estas leyes, por el contrario, tanto la OMS como el Ministerio de Salud afirman la importancia de priorizar una atención respetuosa, centrada en las necesidades de la diada.  Sigue siendo un derecho de las embarazadas estar acompañadas durante el trabajo de parto, el parto o cesárea por un acompañante de su círculo afectivo. Este acompañante no debe tener ningún síntoma compatible con Coronavirus y no puede entrar y salir, sino que debe permanecer en la institución durante el tiempo de internación.
Al momento, la Pandemia en sí misma no es indicación de inducción al parto ni de cesárea, tampoco de separación ni de permanencia en neonatología del bebé al momento de nacer. Para cualquiera de estas intervenciones debe existir fundamento médico y se evalúa en el caso por caso.

Según los estudios disponibles a la fecha, las embarazadas no son más susceptibles a contraer o complicarse que la población general. No hay a la fecha reportes de mayor mortalidad en embarazadas ni evidencia firme de transmisión vertical.                              Si al momento del nacimiento la mujer tiene diagnóstico de  Coronavirus, tampoco es indicación de cesárea per se, hay que evaluar el estado de salud general  y es recomendable la lactancia si la mujer lo desea,  intensificando los cuidados de higiene (barbijo y lavado de manos frecuente, entre otros).

La Pandemia, la incertidumbre y la situación de aislamiento son variables que intensifican la ansiedad en las mujeres embarazadas. Si estas viviendo este proceso es fundamental que puedas encontrar un espacio para expresar cómo te sentís, cuáles son tus miedos y validar tus emociones. Es esperable sentir miedo, angustia incertidumbre, son reacciones normales ante una situación que es excepcional. Para afrontar estas emociones es importante que puedas encontrar momentos de conexión con tu bebé, apoyarte en tu pareja o las personas que te estén acompañando en el embarazo y encontrar espacio para actividades placenteras.

El diálogo abierto y fluido con el equipo de atención que está siguiendo tu embarazo es fundamental para que puedas sentirte segura al momento del parto o cesárea. Te dará tranquilidad conversar con tu médico sobre el plan de nacimiento y pensar alternativas ante las contingencias que puedan presentarse en relación a tu salud, la de tu bebé o los posibles cambios de protocolos de atención en relación a la Pandemia.

Es momento de dejar de lado los ideales y enfocarse en pensar cuáles son las condiciones y los recursos con los que cuentan para vivir la experiencia del parto y de la bienvenida a tu bebé de la mejor forma posible, en un entorno respetuoso y amoroso.

Fuentes:

OMS

Naciones Unidas: https://news.un.org/es/story/2020/03/1471722

Ministerio de Salud de la Nación: “Medidas generales para garantizar el acompañamiento de la persona gestante o cursando el puerperio en el contexto de la pandemia COVID-19”

“Primero no dañar”- Reflexiones acerca del parto.

Desde siempre se habla del parto como una ventana, una visagra entre la vida y la muerte. Cuando el escenario del nacimiento se trasladó masivamente de los domicilios a las instituciones, algunos factores pudieron controlarse y junto a nuevas tecnologías que favorecieron el diagnóstico y tratamiento de patologías gestacionales, disminuyeron los índices de muerte maternas y de bebés. Junto con estos avances el modelo médico hegemónico en el parto institucional arrasó con las condiciones de intimidad y calidez en las que se desarrollaban los nacimientos. Lo cierto es que el parto en domicilio nunca dejó de suceder y hoy en día incluso muchas familias siguen eligiendo el hogar como escenario del nacimiento.

Actualmente las noticias acerca de casos en los que fallecieron bebés luego de un parto planificado en domicilio circulan y toman gran difusión por parte de los medios de comunicación, en contrapartida con la escasa divulgación de situaciones similares en instituciones. Ante estas tragedias surge el juicio y la condena social hacia las familias y profesionales que asisten estos nacimientos.

Deberíamos detenernos a reflexionar acerca del por qué cada vez más familias deciden planificar un parto en domicilio. La mayoría de ellas lo hacen porque no confían en las instituciones, y por eso buscan encontrar el respeto y vivir lo sagrado en el nacimiento en la intimidad de sus hogares. Los profesionales de la salud que acompañan el nacimiento podrían preguntarse por qué las mujeres deciden no atenderse dentro del sistema, no confían en el deber de “primero no dañar” que juran los médicos . La violencia en las salas de parto es un cotidiano y la tasa de cesáreas supera vergonzosamente el 70% en el ámbito privado.

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Las intervenciones innecesarias y los casos de mala praxis que muchas veces terminan también con la vida del bebé, suceden también y con frecuencia en clínicas y hospitales públicos. No habla de los efectos en el psiquismo de la mujer de la violencia obstétrica y de las experiencias traumáticas en el parto ni como esto afecta su desarrollo personal, su sexualidad e incluso su vínculo con el recién nacido. maxresdefault

El parto domiciliario,también es un modelo de atención válido que puede llevarse a cabo de forma responsable y es de primera elección en embarazos de bajo riesgo en países como Holanda (donde no es cierto que hay una ambulancia en la puerta pero sí el sistema esta articulado institucionalmente y regulado legalmente ).

En nuestro país muchos equipos asisten partos en domicilio siguiendo recomendaciones de seguridad, realizando los respectivos controles en el embarazo e incluyendo en el plan una institución a la cual acudir en caso de complicaciones. Un parto planificado en domicilio puede ser seguro, con un adecuado control pre natal, ecografías de seguimiento y asistencia de profesionales idóneos (obstetras y/o licenciadxs en obstetricia).

Reflexionemos por que las mujeres temen al sistema de salud, temen a algunxs parterxs que muchas veces trabajan de “secretarias de médicx” preparando a las madres para la cesárea innecesaria o son cómplices de intervenciones a la carta sólo por protocolo, dicen “mami” sin tratarlas por su nombre, no explican el por qué de sus intervenciones ni dan alternativas a las mismas y culpan si el parto no avanza por que “no dilatas; te portas mal; o tu cadera es pequeña”.
Las mujeres temen el maltrato, la violación sobre sus cuerpos, no quieren dejarse hacer pasivamente y “por protocolo” o “por las dudas”. Quieren ser reconocidas, protagonistas junto a sus hijxs de sus partos, vivir el proceso de forma activa. Moverse, comer, gritar, cantar, lo que su cuerpo necesite para aliviar el dolor y que no se transforme en sufrimiento. amandaedit131

El parto en caso de una mamá sana y un bebé sano, es un evento de la sexualidad, no es una enfermedad. La fisiología necesita ciertas condiciones para activarse adecuadamente, tanto en casa como en la institución:

-intimidad (puede lograrse en una institución si se minimiza el número de personas presentes, si se minimizan los tactos).
-un ambiente cálido (no el frío de la sala de parto). Debemos sentirnos seguras en ese ambiente.
-libertad de expresión, tranquilidad.
Estas condiciones pueden darse tanto en casa como en una institución. Pero se requieren profesionales amorosos, respetuosos de los tiempos de cada nacimiento, que se preocupen por tratarnos como sujetos de derechos y no como objetos de intervención.
El parto es nuestro : mío y de mi hijo. No del obstetra, no dé la partera, no del sistema. El parto lo hace la mujer y su bebé. Las demás personas ¡importantes claro! Debieran estar allí para garantizar la escena, no para condicionarla .

Los profesionales que trabajamos acompañando mujeres gestantes, todo aquel que ingrese a sala de partos y este a su cargo el cuidado de la embarazada, es importante que no dejemos de reflexionar:
¿Cómo es la atención que ofrecemos hoy en los hospitales y clínicas?

Carolina Mora – Psicóloga

Mail lic.carolinamora@gmail.com

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