Autoexploración y masturbación infantil

Muchas familias me consultan preocupadas por qué observan a sus peques tocarse los genitales.
Esto genera mucha ansiedad y desconcierto en los adultos, ya que no tenemos asociada la idea de sexualidad a la infancia.
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La sexualidad nos acompaña durante toda la vida, desde el nacimiento. Nuestro cuerpo se constituye psíquicamente a través del encuentro amoroso y placentero con el cuerpo de nuestros cuidadores. A través del contacto de caricias, mimos, la lactancia y el cuidado cotidiano el bebé va construyendo su esquema corporal.
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A medida que va creciendo comienza a identificar las partes de su cuerpo, sus zonas erógenas, aquellas que le dan placer. La boca es la primera de ellas, gracias a ella se alimenta y conoce el mundo. La piel es una superficie que le permite experimentar placer y más adelante descubrirá que sus genitales también son fuente de sensaciones placenteras.
Muchas veces podemos observar como los bebés se tocan y juegan con sus genitales, en una actividad de autoexploración

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Cuando van creciendo muchas veces la curiosidad es mayor y aparece la masturbación.
Aquí nos sentimos desconcertados y puede generarnos mucha incomodidad.
Es importante saber que está actividad de exploración es esperable en infancia y es saludable. Todas las personas tenemos un cuerpo que reconocer y conocer y no es signo de ninguna perversión.
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Si conviene tener en cuenta que debemos enseñarles el sentido de la intimidad y la privacidad. Hablar de los genitales por su nombre (vulva, pene), explicarles cuáles son sus partes íntimas y que sólo ellxs mismos pueden tocarselas (salvo situaciones en que necesiten asistencia por higiene de parte de alguien de su confianza).

Contarles que es natural que quieran descubrir su cuerpo, que sientan placer o sensaciones agradables pero que deben hacerlo en privacidad, es decir solxs.
Se puede explicar que pueden estar en su cuarto o durante el baño, pero que no es algo que se deba mostrar ni compartir con otras personas (prevención del abuso sexual). Si por la edad es necesario que estén siempre con nosotros (por ejemplo a los dos o tres años) podemos alejarnos físicamente para darles privacidad.
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Generalmente si se les habilita está exploración suelen autorregularse. Cuando esto no sucede y observamos la necesidad de masturbarse de forma compulsiva, sin discriminar momento, el lugar y sin que le importe ser visto por otras personas, si la actividad de exploración es el interés principal del niñx, si interfiere en su capacidad de socializar o jugar, si reproduce situaciones de la sexualidad adulta son pautas de que debemos consultar.

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

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