La muerte de un hijo

No es una perdida
Es la muerte de un hijo
No perdí un objeto,
Por más que lo busque, no lo podré encontrar.
No es sólo una perdida,
No es un embarazo,
Era mi pequeño.
Tal vez para otros era milimétrico, dirán que ocupo un espacio minúsculo en mi ser.
Mi útero era su casa.
No sé por qué se fue. .
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Quise cobijarlo,
Abrazarlo,
Contenerlo y abrigarlo.
Imaginaba un nombre,
Su rostro,
Soñaba con sentirlo,
Jugábamos a adivinar el color de sus ojos. .
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Tuve que soltarlo.
Dejarlo ir.
Despedirme.
Desarmar mis sueños,
Desprenderme de la ilusión de verle crecer.
Decirle adiós.
.
.
Me quedé con mil historias por contar,
Con abrazos para dar.
Me sentí vacía.
Me enoje con mi cuerpo,
Ese mismo que supo crearlo pero no alcanzó para sostenerlo.
Me enoje con mis sueños y mis ilusiones.
Me enoje con la injusticia que dejaba que otras si disfrutaran de ver sus panzas crecer.
Me enoje. Me mire. Sentí pena por mi. Me abracé.
Me dije a mi misma que no fue mi culpa. Me permiti vivir este duelo. .
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Un día me permiti reír nuevamente.
Me permiti mirarme al espejo y re encontrarme.
Me permiti volver a ilusionarme.
Me permiti ser más honesta con mis miedos, mis dudas, mis sueños y mis deseos.
Me permiti volver a intentarlo.
Me permiti creer que está vez sería distinto. Me permiti aceptar, dejar de duelos, porque en este contexto también duelen otras cosas…

Imagen: @o_trocantintas
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com