Parejas con hijos y sueño nocturno

“Le odio cuando duerme”

Es una de las frases que más escucho decir a las puerperas que atiendo de sus parejas (la mayoría varones).
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Cuando nace nuestro bebé nos encontramos con el mandato implícito o explícito de que su cuidado depende casi enteramente de nosotras, día y noche.
“Porque quiere teta”
“Porque no se duerme conmigo”
“Porque vos sabés cómo calmarlo”
“Porque yo mañana trabajo” (aunque ella también mañana trabaje tanto dentro como fuera de casa).
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¿Para dormir un bebé siempre se necesita la teta?
¿Solo su mamá sabe dormirle?
¿Solo se calma con ella?
Puede que durante los primeros días o semanas bebé se calma más rápido con mamá y que además esta demanda también colabore con el establecimiento de la lactancia, si es que la mujer desea amamantar.
Ahora bien ¿Qué ocurre con las parejas que avanzan los meses y siguen sin sentirse capaces de involucrarse en el cuidado nocturno?
¿Nosotras nos acostumbramos a hacerlo y terminamos creyendo que es nuestra tarea exclusivamente? ¿O será que pedimos y no obtenemos respuesta?

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Así como nosotras a veces no sabemos qué le ocurre al bebé e intentamos varias cosas para calmarles, de día o de noche, así como resignamos tiempo de descanso en esta tarea incluso sabiendo que a la mañana siguiente vamos a tener que seguir cuidando o trabajando/estudiando fuera de casa, es importante que de a poco las parejas empiecen a asumir su responsabilidad también de forma nocturna.
Intentar, apostar con confianza a que de van a ir adquiriendo herramientas para dormir a bebé, asumir también que el descanso no será el mismo tampoco para ellxs y que esto es parte de convivir lo que un bebé implica.
Siempre sugiero abrir el diálogo a este tema, intentando que sea en un momento de tranquilidad familiar, generar acuerdos mínimos de cómo van a manejar el momento de la noche, quién se ocupa y cuántas veces hasta llamar al otro, que recursos van a ofrecer para que el bebé duerma, etc.
Algún día dormirá más fácilmente, más de corrido, pero hasta tanto ese tiempo llegue, esperemos llegar con salud mental y pareja lo más intacta posible.
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¿Que efecto tiene la falta de sueño?

Somos muchas las mujeres que resignamos horas de sueño cuando tenemos bebés y pequeños en casa.
El sueño de bebés y niños es interrumpido y es esperable que así sea, ya que va madurando de acuerdo a su desarrollo.
“Dormí porque ya no dormis más” ¿Quién no recibió ese consejo durante el embarazo? En ese entonces probablemente pensábamos que esas personas exageraban, pero salvo excepciones por un tiempo largo “no volvemos a dormir como antes”.
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Cuesta mucho habituarnos a la falta de descanso. Ya desde el final del embarazo nuestro cuerpo nos va preparando para mantener un sueño más liviano y alerta. La incomodidad corporal, las recurrentes idas al baño y el insomnio hacen que el descanso ya sea interrumpido.
A la persona gestante la fisiología la prepara para estar más alerta en el cuidado de la cria, la pareja que no vivió la experiencia en su propio cuerpo, tendrá que hacer un esfuerzo por conectar y poder ajustar sus ritmos a las necesidades de este bebé.
Aún así es muy duro la adaptación, sobretodo considerando que los primeros tiempos estamos cuidando las 24hs y si tenemos más de un hije que atender se vuelve aún más difícil cumplir con el consejo de “dormir cuando bebé duerme”.
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¿Qué genera la falta de descanso nocturno?
La falta de sueño hace que nos alimentemos peor, impacta en el estado de ánimo, generando más irritabilidad y respuesta al estrés. Incide en la memoria y el aprendizaje y es factor de riesgo de accidentes. Está relacionado con ansiedad, depresión y problemas psicológicos.
El cansancio impacta también sobre los vínculos, dificultando la comunicación asertiva y la capacidad de empatizar con las necesidades de otras personas (lo que es lógico al tener insatisfechas las propias). Para quienes estamos al cuidado es fácil notar como interfiere en los vínculos, en la paciencia y la disponibilidad emocional.
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Por eso el descanso es primordial para toda la familia. Siempre recuerdo el consejo “la mejor forma de dormir al bebé es como duerman todos”. Colecho, en su cuna, a upa de papá o mamá, porteando, cantándole, amamantando o con mamadera, meciendo, todas son formas válidas.
La pareja puede acompañar el descanso de la diada, no solo durmiendo a bebé sino también priorizando espacios de sueño de mujer. Levantarse temprano con bebé para que ella duerma más, llevarlo a pasear mientras ella duerme en la siesta, levantarse de noche a la par son solo algunas estrategias.
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

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