El duelo en la infancia

Hablar de la muerte o la enfermedad es algo que genera mucha incomodidad en los adultxs. Si prestan atención van a ver qué lo evitamos, usamos metáforas o incluso preferimos hablar del tema con humor, porque de alguna forma es más tolerable que la angustia que nos genera.
Es frecuente que vivamos los duelos en soledad y en silencio, muchas veces con la presión de “volver a la vida normal” lo más pronto posible. .
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La frase más escuchada ante la muerte es “hay que seguir adelante” o “tenemos que ser fuertes”. Es poco habitual que alguien autorice la expresión del dolor y nos diga “vas a estar triste, es esperable. Llora lo que necesites, recordá y habla de la persona que perdiste si así lo sentís”. .
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Por lo general nos incómoda tanto el tema que taponamos pronto la expresión de angustia, porque la muerte de otra persona nos recuerda la finitud de nuestra propia vida. El “seguir adelante” también es funcional a nuestro sistema productivo, sin ir más lejos, en Argentina contamos con licencias por fallecimiento de esposa, concubina, hijos y padres de 3 días corridos y por fallecimiento de hermano 1 día. ¿Increíble no? .
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En este contexto no es raro que si a los adultxs nos cuesta hablar de la muerte y elaborar los duelos, nos cueste aún más hablar de la muerte o la enfermedad a nuestros hijos e hijas y acompañar sus duelos.
Por miedo y desconocimiento son muchas las familias que ocultan la enfermedad de personas cercanas y queridas a los menores de la casa. A los niños y niñas poco y nada se les explica de estas situaciones, no permitiéndoles poner en palabras como se sienten y hacer el trabajo de preparación o duelo necesario y saludable. .
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Es logico tener miedo y no querer herir a nuestros hijxs, por eso es importante informarnos y buscar asesoramiento profesional para poder abordar este tema con confianza y de la mejor forma posible, teniendo en cuenta las
creencias de cada familia.

Para hablar de la muerte con niñes es importante tener en cuenta su edad, el grado de comprensión y el vínculo que tenía con quién ha fallecido.
Cuando ocurre la muerte de un familiar o alguna persona importante, elles perciben que algo está sucediendo por más que ocultemos las lágrimas, aún siendo muy pequeños.

Perciben la tensión, él clima de tristeza, la angustia y el no tener explicación puede llegar a generar las fantasías más variadas para explicarse lo ocurrido. Incluso pueden pensar que hicieron algo incorrecto o malo, generándoles culpa o miedo.

Es importante anticiparles cuando suceden procesos de enfermedad con la verdad, con palabras claras y sencillas y siempre dejándonos guiar por las preguntas que vayan haciendo. El tiempo de enfermedad o internacion si lo hay, ayuda a comenzar a elaborar la pérdida y la despedida.

Conversar en familia y acordar cuál será la información que le darán permitirá ofrecer un relato coherente y consistente que le brinde seguridad. Si la familia tiene creencias de fe aquí se las puede tener en cuenta.

Es importante:
Escuchar las preguntas del niño o niña.Responder con lenguaje acordé a su edad pero con la verdad.
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Utilizar palabras sencillas y dar detalles a medida que los pida.Ofrecer la posibilidad de formular preguntas.
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Permitir la libre expresión de sus emociones. Muchas veces será a través de dibujos o juegos. Incluso varios de después meses seguirán apareciendo expresiones como mecanismos de elaboración y recuerdo.
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Ofrecer la posibilidad de despedirse del ser querido de acuerdo al ritual de cada familia.
Si hay velatorio o entierro se puede anticipar como será para que, si la familia está de acuerdo, decidan si quieren participar.
También se puede ofrecer que le escriban una carta o hagan un dibujo para que los adultos lo lleven. Evitar obligarlos a asistir o a ver el cuerpo.
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Evitar frases inespecificas como “se fue”, “ya no está”, que puedan dar una idea errónea al niñx e inseguridad. La lectura de cuentos infantiles puede ayudar a su elaboración: “Un hueco”, “Vacío” y “Para siempre” son mis más preferidos.
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Es primordial evitar las mentiras y no ocultar las emociones. Poder demostrar y poner en palabras que estamos tristes por la perdida permitirá transitar el duelo más sanamente.

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Seguramente después de una situación nos llenen de preguntas en relación a la muerte, esto es esperable y sano. Suele ser más difícil para los adultos que para elles lidiar con el tema.
En la infancia comprenden la muerte explicada como algo natural
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Tienen sus primeros contactos con ella con la muerte de insectos o mascotas generalmente.
Acá en casa mi nena la descubrió con jugando con bichitos bolita, que de repente morían.
Fue interpretando que morir es quedarse quieto y hablamos de que dejamos de respirar y el corazón deja de latir.
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De acuerdo a la creencia familiar se puede hablar de cómo las personas vivimos en los recuerdos del ser amado y los momentos compartidos.
Una actividad que ayuda a procesar el duelo es armar una caja de recuerdos, donde guardar objetos o fotografías de la persona querida.

Dar espacios para la tristeza, que actualmente da mucho miedo contactarnos con ella e intentamos taparla como sea, pudiendo darse una diversidad de síntomas.
Recomiendo muchísimo la película “Coco”.
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Siempre que sentimos que no podemos lidiar con el tema es importante buscar ayuda profesional en psicólogos/as que trabajen la temática, aunque me gustaría destacar que el duelo no es un proceso patológico en si mismo.
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com