Perder la paciencia


“No puede ser que siempre les termine gritando o hablando mal para que hagan caso”
“Mi mamá me gritaba, no quiero repetir eso pero me encuentro en la misma situación”.

Estos son pensamientos o frases de muchas pacientes, y algunos de ellos, míos también.
En mi caso note un cambio enorme en mi capacidad de ser paciente cuando me convertí en mamá de dos.
A mi hija mayor no le gritaba, rara vez realmente. Paciencia infinita. Podía reírme de sus travesuras y macanas de niña.
Si me enojaba, era firme pero amorosa a la vez. No sentía esa bronca que es un fuego adentro, no sentía necesidad de descargar en un grito.
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En estos dos años mi paciencia se redujo muchísimo. A veces no distingo si es la maternidad de dos, los terribles dos de niño pequeño, la Pandemia o todo junto quizá🤷
Se que a muchas de ustedes les pasa lo mismo.
Nos frustra a veces no poder contener ese grito, deseamos tomar con liviandad los berrinches o frustraciones de nuestros hijos e hijas para no transformarnos en dragones.
Muchas vivimos esto con sensación de soledad e impotencia.
Criar sin escuela, sin abuelos, sin redes más amplias y acogedoras es de lo más duro que nos tocó vivir.
En lo personal, saber que puedo ayudar tanto a otras en sus maternajes y a veces encontrarme sin respuestas con mis hijes frustrante.
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Esta vez no traigo soluciones, pero creo que hablar y mostrar una crianza más honesta es parte del camino.
En casa charlamos mil veces de lo que nos cuesta, de lo que nos duele, de las cosas en las que necesitamos ayuda y de los pedidos de perdón.
Cuando estamos tristes nos abrazamos y tratamos de respirar en familia.
Empatizamos y les explicamos que a veces, así como ellos tienen berrinches, los grandes tenemos desbordes y enojos.

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¿Se sienten identificadas?

Lic. Carolina Mora
Mail lic.carolinamora@gmail.com