Baño compartido entre hermanos

En casa bañamos a ambos hermanitos juntos ¿Está bien? Muchas familias ante la llegada de un hermanito o hermanita comienzan a bañar a ambos a la vez.
Las razones son múltiples : escasez de tiempo (para algunos baño conjunto es “matar dos pájaros de un tiro”), para que vivan el juego en el agua o porque así cultivan su vínculo.
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Si bien los primeros meses puede ser más práctico, sí pensamos en la educación sexual integral en casa, debemos tener en cuenta que puede ser confuso el mensaje.
Si decimos que los genitales son partes intimas, que sólo las pueden ver cuidadores de confianza  para asistirnos en el cambiado/higiéne, conviene no naturalizar la exposición.
Otra de las cuestiones a tener en cuenta es que puede que ambos hermanitos desde la curiosidad sana y esperable, quieran explorar los genitales ajenos. Muchas veces intentan tocarlos o se muestran muy pendientes observando, indicadores de que debemos suspender la práctica del baño conjunto y comenzar a contruir la noción de intimidad y privacidad. Es importante explicar que no tocamos los genitales ajenos y que respetamos el cuerpo de otros.

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Obviamente es importante tener en cuenta la edad y también diferencia de edad. No es lo mismo proponer un baño conjunto en la primera infancia (de 0 a 5) que hacía la pubertad.
¿Y respecto del sexo? No es un factor en si mismo determinante en la decisión, pero si es a tener en cuenta que puede favorecer más la curiosidad ante lo distinto. En ese caso, si surgen preguntas las responderemos llamando a las partes intimas siempre por su nombre: pene, vulva, ano.
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¿Qué hago? ¿Dejo de bañarles juntos?
Esto es decisión de cada familia.
De ninguna manera es motivo de dejar de disfrutar del agua, ya que bien pueden bañarse con traje de baño‼️.
A medida que crecen (hacía los dos años) conviene empezar a instaurar el baño como espacio de privacidad, y que está practica sea sólo ocasional.
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Lic. Carolina Mora
Ilustración: @jaeilustra♥️

ESI para el placer

¿Te acordás esas charlas de “sexualidad” de tu adolescencia?
¿Las que se daban por separado mujeres de varones y nos regalaban toallitas?
¿Esas que te decían como prevenir embarazos y ETS?
¿ALGUNA VEZ TE HABLARON DEL PLACER?
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La educación sexual de la que partimos fue deficiente.
Nosotres la recibimos desde la pubertad, hoy sabemos que empieza #esidesdelacuna como me gusta decir.
La nuestra estaba centrada en prevenir enfermedades y embarazos. Hoy sabemos que la ESI empieza por conocer nuestro cuerpo, nombrar a los genitales por su nombre, cuidar nuestro cuerpo y también el de los demás. Hoy la ESI es una herramienta que ayuda a niños, niñas y adolescentes a identificar abusos y pedir ayuda.
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A nosotres nos hablaban de educación sexual hetero normativa: vulva con pene. Hoy la ESI apunta a la diversidad, a que podamos vivir la sexualidad con libertad y sepamos por ejemplo cómo cuidarnos si tenemos sexo entre dos mujeres usando el campo de látex.
En nuestra adolescencia a las mujeres nos socializaron para el placer del varón, nadie nos hablo del clítoris y de masturbación cómo parte de la salud. No nos enseñaron a reconocer nuestros genitales con un espejo (en muchos casos nuestra ginecóloga conoce más nuestra vulva que nosotras).
Nos enseñaron que el fin de la menstruación es la reproducción, cuando es un indicador de salud y ser madres es una decisión personalisima.
A ellos, en cambio, los socializaron para el auto placer y además les dijeron que si la mujer decía que no, en realidad era un “si encubierto”.
HOY la ESI nos enseña la importancia del acuerdo explícito en las relaciones sexuales, no alcanza con el consentimiento.
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HOY tenemos la posibilidad de brindar una ESI desde casa y desde la escuela como herramienta de empoderamiento para las nuevas generaciones.
¿Estás brindando educación sexual a tus hijos e hijas? ¿Te preocupa el tema?
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Si tenés vulva recomiendo seguir a @centro.freya y @tatiespabol que tienen info super poderosa. Y este bello libro de @sexologia.actual para infancias 💪

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Está boca es mía

¿Esta “bien” besar en la boca a los niños y niñas?
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Aclarando que como profesionales no es nuestro rol ser jueces ni decir si está bien o mal determinada práctica de crianza, siempre que no implique violencia o vulnere derechos, acá les comparto una reflexión supervisada por las genias de @sexologia.actual
En nuestra cultura el beso en la boca es aquello que identifica a las relaciones de pareja/eróticas.
En otros países en cambio es una práctica cultural habitual que se da entre los miembros de una familia, una especie de código de confianza que se extiende incluso en la adultez.
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Ante la pregunta de si besar o no en la boca a nuestrxs hijxs está bueno preguntarnos: ¿Por qué hacerlo?
Habiendo tantas otras formas de demostrar cariño y de crear códigos de intimidad ¿Por qué la boca?
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Considero importante enseñarles que la boca también es una parte íntima.
Explicarles a nuestros hijos e hijas que nadie puede besarlos en la boca y tampoco pedirles que les besen la boca o cualquier parte íntima es parte de la educación sexual integral y la prevención del abuso sexual.
Es cierto que niños y niñas pueden querer imitar los besos que nos ven darnos entre adultxs, en la pareja y lo pueden proponer como un juego, incluso con sus pares.
Aún así es buena idea transmitir este concepto y ser consistentes respetando su boca como una parte íntima también.
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Por otro lado, los pediatras recomiendan evitar dar besos en la boca a niños y niñas ya que los exponemos al contacto con bacterias de la boca de los adultxs, o al contagio de virus como el herpes por ejemplo.
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Cómo en cualquier otro aspecto de la crianza como profesionales transmitimos información, luego es un decisión familiar.
➡️¿Ustedes tienen la costumbre de besar en la boca a sus hijxs? ¿Lo hacían sus ma/padres con ustedes?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Abuso sexual infantil

Como ma/padres no quisiéramos ni pensar en el abuso y por eso a veces evitamos tocar el tema, pero el silencio y la falta de educación sexual integral deja a lxs niñxs más vulnerables a estas situaciones. .
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Les comparto información que charlamos con la Lic. Julia Santecchia, psicologa y sexologa, con autora del libro “Yo pregunto” para abordar ESI desde casa en niñes de 2 a 10 años de Chirimbote.
Es fundamental hablar desde el nacimiento a nuestrxs hijxs sobre el cuerpo y su cuidado.
Enseñarles que su cuerpo es suyo, que reconozcan y nombren sus partes íntimas y las diferencien de las públicas. Contarles que les ayudamos en la higiene pero que cuando crezcan podran hacerlo solxs. .

Explicarles que nadie debería tocarlos en sus partes íntimas, pero que algunas personas están equivocadas y pueden hacerlo. Si eso sucede jamás sera su culpa y nos pueden venir a contar a nosotrxs o a una persona de su confianza para que le ayudemos a que no lo vuelva a pasar.
Evitar decirle “que nadie te toque” ya que si le sucede sentirá que nos ha fallado y podría generar que guarde el secreto por miedo a castigo o culpa. .
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Evitar mencionar el castigo al abusador: por ejemplo “si alguien te toca lo voy a matar”. Teniendo en cuenta que el mayor porcentaje de abusos son cometidos por una persona de confianza y querida, esto puede generar que el niño o niña proteja al abusador por miedo a que lo lastimen. .
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Hablar de la diferencia de secretos buenos, que son los que nos hacen felices (tienen que ver con preparar un regalo o una sorpresa) y los secretos malos, que nos angustian o incomodan. Para esto recomiendo la canción de Canticuenticos “Secretos”. .
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Siempre supervisar el juego entre niñxs (sobretodo de diferentes edades) y también el contenido al que están expuestos: videos, uso de internet e incluso el lenguaje que usamos y lo que vemos en su presencia. .

Evitemos hiper sexualizar la infancia incitando la vestimenta, gustos musicales o temáticas no acordes para su edad y etapa evolutiva. No sobre exponer nuestra desnudez y ni mantener relaciones sexuales en su presencia (aunque estén dormidos).
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Siempre ante dudas consultar con psicólogxs con formación en infancia y ASI. Cómo familia nuestro rol es acompañar no diagnosticar. .

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Les dejo algunos indicadores para tener en cuenta y consultar, tomados del Manual PDF descargable de la Asociación Mundanas para docentes “Así, no”

Contacto de Mundanas (Argentina)

/instagram.com/mundanasagrupacion

Lic. Carolina Mora

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¿Por qué es necesaria la ESI en el aula?

.Porque enseña el respeto por el propio cuerpo y el ajeno: no podemos abrazar si la otra persona no quiere, no podemos tocar el cuerpo ajeno sin su permiso, etc. Esto es el concepto de consentimiento.

Genera conciencia sobre el cuidado del cuerpo: Entender que el cuerpo puede lastimarse, que necesita ciertos nutrientes y alimentos para crecer saludable y cuál es el ciclo que recorren los alimentos en el cuerpo.

Permite prevenir y hablar del abuso sexual infantil: les dice a los niños y niñas que nadie puede obligarlos a hacer cosas con su cuerpo que no quieren: dar besos, abrazar, ni cualquier otra muestra de afecto forzado. Así sabrán decir no, pedir ayuda y reconocer un abuso.

Los ayuda a reconocer cuáles son las partes intimas: hay partes que son públicas, es decir, que todos pueden ver (los brazos, las piernas, las manos, etc) pero hay partes que son privadas o íntimas y son los genitales, estás partes solo pueden ser tocadas o vistas por personas de confianza en momentos de higiene.

Habilita a crecer libre de estereotipos: los juguetes, los juegos y los colores son inclusivos y no están condicionados por estereotipos de género. En este sentido por ejemplo los autos, las muñecas, los juegos de construcción, los vestidos, superhéroes y princesas son objetos y temáticas que no están condicionadas a un género (ej autos para niños y muñecas para niñas) sino que cualquier niño o niña puede utilizar libremente para expresarse. Qué cada persona es libre de elegir el juego y el color que desee (por ejemplo ligar el azul a los varones y el rosa a las niñas).
Cuestionar los roles estereotipados que se transmiten y perpetúan socialmente, donde las niñas son cristalizadas en el estereotipo de “tranquilas, dulces, buenas, prolijas, habladoras, fragiles, etc” y los niños con el estereotipo de “revoltosos, agresivos, peleadores, fuertes, desordenados, etc”. Estos roles condicionan la vida presente de niños y niñas y su vida futura en su auto percepción, su autoestima y las relaciones de pareja, con el propio sexo y los otros.

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La maternidad no es un destino

El aborto constituye un problema que atañe a la Salud Pública. No se trata de que todos piensen exactamente lo mismo sino de poder construir un criterio conjunto para garantizar los derechos de las personas con capacidad de gestar que acuden al sistema. Un embarazo no planificado en la vida de una mujer puede ser transitado con menor padecimiento si se cuenta con la atención de un equipo de salud, si el entorno brinda apoyo y respeto y si se ofrece un marco de seguridad para interrumpir la gestación en aquellos casos en que esta fuera la decisión.

Por: Carolina Mora y Natalia Liguori

Publicado en la revista “Maternar en Tribu” (https://issuu.com/maternarentribu/docs/la_maternidad_no_es_un_destino)

La situación de la interrupción del embarazo en América latina está atravesada por múltiples factores y condicionamientos políticos, sociales, económicos y religiosos.  En nuestro país, el aborto inseguro (principal causa de la mortalidad materna, según datos oficiales) constituye un problema de salud pública de gran alcance. Las estadísticas son contundentes: en los países donde el aborto aún es restrictivo o está prohibido, las mujeres se ven obligadas a recurrir a abortos clandestinos.  Las razones son similares aunque singulares (“aún soy muy joven para ser madre”, “no tengo apoyo de mi pareja o de mi familia”, “debería interrumpir mi profesión o mis estudios y no quiero”, “no tengo recursos económicos para mantener otro hijo”, “no quiero ser madre”, “fui forzada a tener sexo y ahora no quiero este embarazo”, “mi salud corre peligro si continúo la gestación”…). Cada mujer tiene sus razones íntimas y personales para decidir: su cuerpo, su decisión. Lo cierto es que estemos de acuerdo o no, a favor o en contra del aborto, esas mujeres seguirán abortando de forma clandestina y, en su mayoría, de forma insegura. Penalizar el aborto no impide que éste se lleve a cabo, sólo aumenta el riesgo de las mujeres a morir por un aborto inseguro.

 

¿Por qué diferenciamos aborto clandestino y aborto inseguro? Un aborto clandestino es el que se realiza fuera del amparo de la legislación vigente pero no necesariamente es inseguro, ya que muchos de esos abortos son los que se realizan en clínicas o con médicos que viven del negocio de esta práctica y que cobran sumas altísimas, aprovechándose de la desesperación de las mujeres. Un aborto inseguro es aquel que es realizado por personas sin formación médica ni ginecológica (incluso muchas mujeres intentan hacérselo ellas mismas), que no tiene en cuenta las condiciones de higiene, que se realiza sin controles previos ni posteriores y que expone a las mujeres a una situación de riesgo extremo.

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El aborto es una realidad. Las cifras son muy claras, según el Instituto Guttmacher algunas de las tasas más altas se encuentran en América latina y en África, lugares donde es altamente restrictivo en casi todos los países y donde muchas mujeres tienen embarazos no planeados. Las tasas más bajas de aborto se encuentran en Europa occidental, donde es legal y ampliamente accesible. Esto, además, viene acompañado de una política de salud sexual y reproductiva altamente eficaz, con un alto y amplio acceso a los métodos anticonceptivos y donde no ocurren prácticamente embarazos no planificados.

 

Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir

Para muchas mujeres los métodos anticonceptivos a los que acceden son limitados y no se ajustan a sus necesidades y a la realidad de su contexto. Por diversas situaciones de violencia de género o por creencias religiosas de sus parejas, muchas de ellas no pueden tomar anticonceptivos orales ya que les revisan hasta sus pertenencias. En otras ocasiones, las mujeres desean acceder a una ligadura tubaria que les es negada por los profesionales de los servicios de salud con distintos argumentos (sos muy joven para ligarte”, “no hay turnos disponibles”, “¿lo hablaste con tu marido?”). En nuestro país, la Ley de Educación Sexual Integral 26.150, plantea la necesidad de “incluir el desarrollo de contenidos programáticos que abarquen la educación sexual en su integralidad, basada en información y conocimientos validados científicamente y en la promoción de valores que fortalezcan una sexualidad responsable”. Esta ley tiene alcance nacional, atraviesa a todos los niveles educativos y responsabiliza a todos los docentes de su aplicación de forma transversal. A pesar de esto, son poquísimas las escuelas que brindan educación sexual de acuerdo a los contenidos de la ley, de forma completa, con perspectiva de género y de derechos,  en los distintos niveles.

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¿Cómo pretendemos como sociedad que no existan embarazos no planificados si la población no tiene acceso a espacios de empoderamiento respecto de su sexualidad? Educación sexual también implica ser conscientes de que somos capaces de decidir sobre nuestro cuerpo, de que nadie puede obligarnos a tener sexo, ni siquiera nuestros compañeros, así como también visibilizar la violencia de género que sufrimos las mujeres en esta sociedad patriarcal que nos culpa y revictimiza al preguntarnos qué teníamos puesto cuando nos violaron. La autonomía de decisión y la soberanía sobre nuestros cuerpos son tan necesarias como las leyes que nos protejan y no nos vuelvan presas del patriarcado.

 

Como plantea el Instituto Guttmacher, si las necesidades de estas mujeres se satisficieran, los embarazos no planeados se reducirían de 80 a 26 millones y habría 26 millones de abortos menos cada año. Lo que es más importante, miles de mujeres salvarían sus vidas, ya que el aborto inseguro es una de las principales causas de muerte “materna”. El mismo Instituto recoge la estadística de que cada año, 47.000 mujeres mueren en el mundo  a causa de complicaciones derivadas de un aborto inseguro mientras otras miles quedan con secuelas permanentes. Todas estas muertes  y estos daños a la salud de las mujeres se podrían evitar con leyes que contemplaran el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. Pero estamos ante una verdadera crisis de la Salud Pública.

 

Derechos negados, derechos torcidos

El derecho de las mujeres a acceder al servicio de salud aún cuando se hayan realizado un aborto clandestino sin temor a ser denunciadas es primordial. De este modo, se podrían evitar muchas muertes y consecuencias catastróficas en la salud. En este punto, podemos pensar en el caso Belén , nombre de fantasía que se usó en los medios para preservar la identidad de la mujer, la tucumana que fue condenada recientemente a 8 años de prisión (luego de permanecer 2 años detenida a la espera de la sentencia) por llegar al Hospital Avellaneda con un aborto espontáneo en curso. Los profesionales de la salud que asistieron a Belén violaron el secreto profesional que ampara toda consulta médica y la relación médico-paciente. Su abogada, Soledad Deza, declaró que “a lo largo del juicio, se impusieron concepciones conservadoras por encima del cumplimiento de la ley” (es decir: se privilegiaron posiciones personales e ideologías conservadoras por encima del derecho y de la integridad de Belén). Desde el momento en que ingresó a la institución de salud, lejos de preocuparse por proteger a la mujer, los profesionales comenzaron una investigación, solicitaron la intervención policial y actuaron como jueces. El trato que recibió fue humillante. Tratada de asesina e insultada por enfermeros y médicos, despertó de un legrado rodeada de policías. Como lo explica su abogada, “ese tipo de acciones son formas de torturas y tratos degradantes, tal como lo definió en 2013 el Informe del Relator Especial sobre la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, de la Comisión contra la Tortura de la ONU, Juan Méndez”.

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¿Qué les ocurre a los profesionales de salud cuando una mujer llega en la situación que llegó Belén? ¿Qué emociones despierta la temática del aborto? ¿Qué posición predomina en relación a la interrupción del embarazo? ¿Pueden esas opiniones personales y emociones subjetivas de los profesionales interferir en su rol profesional de cuidadores de la salud?

 

Dentro del equipo de salud pueden convivir distintas miradas, discursos sociales y jurídicos e, incluso, historias personales respecto de la temática del aborto. No se trata de que todos piensen exactamente lo mismo sino de poder construir un criterio conjunto, un posicionamiento como equipo de salud que necesariamente debe superar las ideas individuales para poder garantizar los derechos de las mujeres y personas con capacidad de gestar que acuden al sistema. Es necesario que dentro de las instituciones existan espacios de reflexión crítica, de debate e intercambio para poder, en el ejercicio del rol de profesionales de la salud, trascender los discursos que tienden a la criminalización y estigmatización de quienes acceden a la práctica, y trabajar con las representaciones sociales asociadas. En 1995, Erving Goffman sociólogo y escritor considerado como padre de la microsociología, señaló que un estigma se refiere a un atributo que vuelve a una persona diferente a otra, quedando la que posee dicho atributo reducida a ser menospreciada por esa condición.

Una actitud punitiva, reprobadora, estigmatizante, en los profesionales y en el entorno incrementa la probabilidad de que la experiencia sea vivida con culpa, angustia y ansiedad. Una actitud empática y contenedora favorecería a que la experiencia pueda ser atravesada de forma más saludable.

 

 

Ser mujer no es sinónimo de ser madre

“Quedarse embarazada, es algo que sucede en la medida en que se es mujer, algo que está en conexión con la experiencia heterosexual femenina, un acontecimiento inscrito en las capacidades reproductivas de las mujeres y contemporáneamente en un régimen de sexualidad fuertemente marcado por la dominación de un placer sexual masculino que coincide con el coito. Lo que en cualquier caso la experiencia femenina parece decir es que el acontecimiento de la concepción (e incluso el eventual deseo de concebir) no implica necesariamente un proyecto y menos aún un deseo de maternidad” (Tamar Pitch, 2003, citada en Violencia contra las mujeres: Quien calla otorga, 2013).

 

¿Qué ocurre con las emociones de la mujer? ¿Cómo vive el proceso de la toma de decisiones con respecto a la continuidad o no de su embarazo? Debemos tener en cuenta que la misma mujer puede pasar por estados contradictorios, complejos y que también está atravesada por un discurso social repleto de prejuicios e ideas condenatorias en relación al aborto. El llamado “instinto maternal” que socialmente se atribuye como natural a las mujeres genera sentimientos de culpabilidad, angustia por “no sentirlo” y autorreproches. ¿Acaso todas las mujeres tienen “como destino” la maternidad? ¿No es la misma una elección? ¿Ser mujer es sinónimo de ser madre?

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“Hablar de la maternidad voluntaria es también cuestionar todos los esencialismos de género construidos por las sociedades patriarcales, que atribuyen particularmente a las mujeres una capacidad “innata” para dedicarse al cuidado de otras personas, despreciando el cuidado para sí mismas. Por el contrario, ahora sabemos que el deseo es una construcción socio-cultural mediada por la cultura, la cual actúa de manera específica en los individuos y colectivos humanos; es decir, que mientras miles de hombres desprecian la función nutricia que comporta la paternidad, miles de mujeres se ven obligadas a asumir una responsabilidad desmedida en el cuidado de las criaturas lo cual les impide el reconocimiento y la emergencia de otras identidades distintas a la de ser madre” (Programa Feminista La Corriente, 2011).

 

Permitir que la mujer encuentre un espacio de contención y escucha, despojado de juicios de valor, donde poner a circular estas cuestiones (en aquellos casos en que sea necesario) puede proporcionarle tranquilidad y permitirle despejar dudas y miedos respecto de la práctica.

 

¿Cómo maternar si no hay deseo?

“¡Pero si son dos vidas!”, gritan quienes están en contra de la libre elección de la mujer. ¿Acaso puede ese feto continuar su vida y su desarrollo fuera del vientre materno? No. Al menos hasta determinada edad gestacional, ese feto requiere del soporte del cuerpo materno (y una vez fuera de él requiere también de la madre – u otro cuidador primario – para poder sobrevivir). ¿Cómo maternar si no hay deseo de hijo? ¿Se puede forzar a construir este deseo? ¿Se puede obligar a una mujer a querer ese embarazo?  “¡Que lo entregue en adopción!”. ¿Acaso la mujer tiene la obligación de ser una incubadora humana si ese no es su deseo? Como si fuera sencillo atravesar nueve meses de embarazo, poner el cuerpo sin deseo de maternar, con los cambios hormonales y corporales que conlleva la gestación… Como si fuera sencillo quedar expuesta ante las miradas de vecinos, amigos, familias… “¿Lo va a dar en adopción? ¡Qué desalmada! ¡Cómo puede!” Sí. El cuerpo lo ponemos las mujeres. Los sentimientos, también. Igual que los miedos y las tristezas.

 

La gestación implica un proceso en sí mismo que podría llegar a modificar el estado de salud de la mujer, aún es mayor la frecuencia de problemáticas si tenemos en cuenta que este embarazo no buscado puede someter a la mujer a situaciones estresantes y a un dolor psicoemocional que impacta directamente a través de los circuitos hormonales y neurofisiológicos en su salud física.

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Encontramos en el protocolo de atención desarrollado por el Ministerio de Salud para la atención a personas con derecho a la interrupción legal del embarazo la definición de salud como concepto integral: “La salud es un concepto integral que tiene tres dimensiones: física, mental-emocional y social, de acuerdo a lo establecido por la OMS.

 

  • La afectación de la salud mental puede resultar en un trastorno mental grave o una discapacidad absoluta, pero incluye también el dolor psicológico y el sufrimiento mental asociado con la pérdida de la integridad personal y la autoestima.
  • El concepto de peligro no exige la configuración de un daño, sino su posible ocurrencia.
  • La decisión de la mujer sobre qué tipo de peligro está dispuesta a correr debe ser el factor determinante en la decisión de requerir la realización de una ILE (Interrupción Legal del Embarazo)”.

 

Entonces, adhiriendo al concepto de salud integral, la posibilidad de alteración negativa en alguna de estas áreas genera en sí misma un inminente peligro para la salud. La afectación o el peligro inminente no incluyen sólo el área física sino también la emocional, la violencia económica y social, los contextos de vulneración de derechos y la violencia de género y en la pareja que hace que este embarazo pueda encuadrarse como ILE.

 

Lo que cabe en la legislación y lo que no

A pesar de que el artículo 86 del Código Penal es claro respecto a que en los casos en los que se ve afectada la salud de la mujer el aborto es no punible, nos encontramos con casos en los que no es respetada esta ley. Ana María Acevedo, santafesina, “tenía 19 años cuando le diagnosticaron un cáncer en la mandíbula. Poco después se supo que estaba embarazada. Tenía tres hijos y era muy pobre. Aunque en la Argentina no es punible el aborto cuando peligra la vida o la salud de la mujer, médicos del Hospital Iturraspe, dependiente del Gobierno provincial, se rehusaron a practicarle una interrupción de embarazo como ella solicitó. Y también se negaron a brindar el tratamiento que requería su cuadro, para preservar la vida del feto. Ana María tenía fuertes dolores. El 26 de abril de 2007, cuando cumplió 22 semanas de gestación, los médicos decidieron adelantar el parto y realizarle una cesárea, a raíz del dramático estado de salud de la mujer. La beba murió a las 24 horas. Después de un rápido deterioro de salud, Ana María falleció el 17 de mayo de 2007” (extraído del diario Página/12).

 

Este caso nos lleva a preguntarnos: ¿Se puede medir la importancia de las vidas? ¿Quién puede decidir qué vida privilegiar sino es la misma mujer? Ana María no pudo decidir. No pudo luchar por su vida, tampoco pudo elegir quedarse con sus hijos. La presión de los grupos conservadores, la falta de recursos, la negligencia del sistema médico y la ausencia del Estado la condenaron a muerte.

 

En los casos de violación, el código penal es claro y queda ratificado en el fallo FAL de la Corte Suprema de Justicia, en el cual se resolvió por unanimidad en el año 2012 que todas las mujeres violadas (sin importar si tienen algún trastorno o retraso mental o no) pueden practicarse un aborto sin necesidad de autorización judicial previa ni temor a sufrir una posterior sanción penal, quedando “exento de castigo” el médico que realice la intervención. Para esto no es necesario realizar una denuncia policial, sólo basta con que la mujer firme una declaración jurada en el centro de salud.

 

Ahora bien, ¿qué ocurre con los casos que no son encuadrados dentro de una ILE? Todas las mujeres que se acercan a los equipos de salud del Programa de Salud Sexual y Reproductiva manifestando la intención de interrumpir su embarazo tienen derecho a recibir una consejería con información basada en evidencia científica que se enfoque en la prevención.  La reducción de riesgos y daños para que el aborto no sea inseguro es el principal objetivo con esta población. Esto se basa en el derecho fundamental a la información y la salud y tiene como correlato la obligación de los profesionales de brindar una consejería completa, con una escucha empática y libre de prejuicios brindando información de evidencia científica para evitar daños en la salud sexual y reproductiva de las mujeres, lo cual tiene un impacto en la reducción del riesgo de morbimortalidad materna. Asimismo, una consejería responsable incluye la consulta post aborto, en la cual se brindará el espacio para que las mujeres puedan elegir un método anticonceptivo con el cual continuar cuidándose. También pueden acercarse a las organizaciones independientes que realizan consejería pre y post aborto, como lo hacen las Socorristas en Red, quienes brindan apoyo y asesoramiento acerca de las condiciones para realizarse un aborto seguro con misoprostol y cómo llevarlo a cabo.

La crisis subjetiva que implica un embarazo no planificado en la vida de una mujer puede ser transitada con menor padecimiento subjetivo si se cuenta con la atención de un equipo de salud, si el entorno brinda apoyo y respeto, y si se ofrece un marco de seguridad para interrumpir la gestación en aquellos casos en que ésta fuera la decisión.

Necesitamos que el debate acerca de la legalización del aborto cobre un primer plano en nuestra sociedad, que deje de ser un tabú y comience a circular con información validada científicamente, para derribar los mitos y prejuicios respecto de la práctica. Mientras tanto, se nos mueren hijas, hermanas, amigas, madres. Nos morimos. Estos también son femicidios.

Las mujeres de todo el mundo proclaman “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

 

Carolina Mora y Natalia Liguori son licenciadas en Psicología, se dedican a brindar talleres y capacitaciones en relación a los aspectos psicológicos ligados a la salud sexual y reproductiva, trabajan en consultorio privado y coordinan Nacer Juntos-Psicología Perinatal. .

 

Material de interés

 

Ministerio de Salud de  la Nación, Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable (2015): “Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo”.

 

Programa Feminista La Corriente (2011). “La decisión de abortar: entre la necesidad y la culpa”. Recuperado de http://lacorriente.un-mundo.net/archivos/download/investigacionabortoxk12347.pdf

Programa Nacional  de Salud Sexual y Reproductiva Argentina (Ley 25.673). Tel: 0800-222-3444. www.msal.gob.ar/saludsexual/

Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres (Ley 26.485)

Socorristas en Red: http://socorristasenred.org/

INCIHUSA-CONICET, IDEGE, Descosidas (2013): “Violencia contras las mujeres: Quien calla otorga, buenas prácticas en intervención socio-sanitaria desde una perspectiva de género y Derechos Humanos”

Dosso, Daniela (2013): Consejería pre y post aborto. Efectos de la intervención en la salud integral de las mujeres atendidas en el CAPS Mercedes Sosa del municipio de Morón. En http://www.isalud.edu.ar/revista_isalud/Junio2014/paginas/45.html