La violencia obstétrica es violencia de género

El 25 de noviembre se celebra el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. En Latinoamérica y nuestro país, las estadísticas son alarmantes y nos hablan de un aumento de las distintas formas de violencia hacia las mujeres.

En Argentina, la Ley 26.485[1] de Prevención y Erradicación de la Violencia Contra las Mujeres, nomina las formas de violencia contra las mujeres y las clasifica en: física, psicológica, sexual, económica y simbólica.

 Dentro de las modalidades de violencia describe, por primera vez, la violencia obstétrica: “Violencia obstétrica: aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929[2]”. Así, junto con la Ley 25.929, Ley de Derechos de Padres e Hijos en el Proceso del Nacimiento, contamos con un sólido amparo legislativo a los derechos de las mujeres durante la gestación y el parto.

Si bien la normativa es clara respecto a nuestros derechos, no lo es en relación a las sanciones que deberán enfrentar los profesionales e instituciones que no cumplan con las leyes e incurran en violencia obstétrica. En ejemplo de esto es que la Ley 25.929 recién fue reglamentada en 2015, varios años despúes de su sanción y aún quedan artículos que no han sido reglamentados, lo que genera un vacio en la interpretación de la norma a la hora de pensar sanciones por su incumplimiento. Actualmente contamos con organismos como la CONSAVIG[3]  y la Defensoría del Pueblo para articular las denuncias por violencia obstétrica.

Según el primer Índice Nacional de Violencia Machista[4] que analiza en detalle las formas de violencia hacia las mujeres y mujeres trans, impulsado por el colectivo “Ni una menos”, un 77% de las mujeres encuestadas dijo haber sufrido alguna forma de violencia obstétrica. Entre estas se destacan  haber sido infantilizadas, tratadas con sobrenombres “mamita, nenai”, haber sido maltratadas física y verbalmente y haberse sentido vulnerables durante el momento del parto/cesárea. No ser informada debidamente de las intervenciones y los procedimientos médicos así como de los riesgos y alternativas a tomar es otro punto vulnerado sistemáticamente y contemplado también en la  Ley 26529 de derechos del paciente. Asimismo, no permitirles a las mujeres estar acompañadas durante el trabajo de parto y el  parto o la cesárea es otro aspecto infringido frecuentemente. Muchas mujeres incluso refieren haber sido separadas de forma arbitraria de su recién nacido y haber sido restringida su presencia durante ingresos en neonatología, siendo que los padres y las madres no son visitas vulnerando así  los derechos de los recién nacidos a estar en contacto con su madre aún cuando requieran asistencia médica.

Si bien la OMS[5] estipula que las episiotomías deben realizarse entre un 10 y un 15% de los nacimientos, en nuestro país forman parte de las intervenciones de rutina, al igual que el uso de oxitocina sintética. Respecto de la cesárea, una intervención que presenta riesgos para la mamá y el bebé, la OMS estipula que sólo entre un 10 y un 15% de los nacimientos deben producirse por cesárea debido a cuestiones médicas que impidan el parto vaginal. En Argentina, se estima que el índice de cesáreas en instituciones públicas oscila en un 30%, siendo ese número mucho mayor en el ámbito privado, alrededor de un 60/70%.  

Si bien son muchos los aspectos a mejorar en relación al tratamiento de la violencia obstétrica en el sistema de salud pública y de prestaciones privadas, cabe destacar que son muchos los profesionales y las instituciones que comenzaron a cuestionar sus prácticas y a ofrecer alternativas para garantizar los derechos en el parto y el nacimiento. Proyectos de salud pública como el de la Maternidad Estela de Carloto, el Hospital Penna y el Hospital Ramón Carrillo son algunos ejemplos de iniciativas que buscan un cambio de paradigma en la atención del parto.  Así es también  como surgen y se replican agrupaciones de mujeres que luchan en contra de la violencia obstétrica, difunden información acerca de las intervenciones en la atención al parto, los derechos en el momento del nacimiento y brindan guías acerca de cómo realizar la denunciar.

Somos cada vez más las mujeres que buscamos informarnos y empoderarnos para lograr que el nacimiento de nuestrxs hijxs sea respetado como lo que es, un momento único y sagrado.

Carolina Mora


[1] http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/150000-154999/152155/norma.htm

[2] http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/verNorma.do?id=98805

[3] http://www.jus.gob.ar/areas-tematicas/violencia-de-genero/denuncia-de-la-violencia-obstetrica-modelos-e-instructivo.aspx

[4] Los resultados de este primer índice nacional que se pueden ver en el sitio http://www.contalaviolenciamachista.com

[5] http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/161444/1/WHO_RHR_15.02_spa.pdf

Volvernos puérperas

Hablemos del Puerperio

Popularmente conocemos el Puerperio como los 40 días que suceden al postparto en la mujer, tiempo que coincide con el sangrado luego del nacimiento.
Lo cierto es que el Puerperio por lo general es más extenso, aunque su duración varía en cada mujer debido a aspectos emocionales, ambientales y culturales.
El Puerperio es el tiempo destinado para conocernos con nuestra cría, ahora, extrauterinamente.
A nivel psíquico pasamos por procesos intensos, donde desde lo simbólico construimos nuestra identidad como madres y debemos integrarla a quien éramos antes. Esto no es sencillo y genera, junto con las hormonas implicadas, un tsunami emocional. Surgen nuevos miedos sobre todo ligados a la nueva responsabilidad de mantener a este ser completamente indefenso con vida y ayudarlo a crecer. Para poder hacerlo debemos empatizar con nuestro bebé, por ello también necesitamos el sostén de otras personas significativas para nosotras. Es común que revisemos nuestra historia como hijas, como fuimos maternadas. ¿Qué quiero repetir y que no?
Nos sentimos más vulnerables, necesitamos también cuidados maternales.

¿Hay posibilidad de prepararnos para el puerperio? Así como en otros aspectos de la maternidad y la crianza, si bien podemos anticipar algunas cuestiones, muchas otras nos sorprenderán mientras estamos viviendo la experiencia. Hay algunas cosas que sabemos y que podemos hacer:

  • Ser conscientes de la red de sostén con la que contamos. ¿Quiénes pueden estar en la red? Cualquier persona significativa con la que nos vinculamos: nuestra pareja si la tenemos, nuestra propia madre/padre, hermanas, amigas y hasta vecinos o vecinas. Cada una de esas personas puede cumplir un rol importante, desde escucharnos hasta ayudarnos a hacer compras mientras estamos ocupadas con nuestro bebé.
  • Preparar comidas para cuando volvamos a casa. Con un bebé muy pequeñito es difícil muchas veces ocuparnos de esto los primeros tiempos. Incluso puede ser una tarea de la que se ocupe parte de nuestra red de sostén.
  • Conocer y guardar datos de puericultoras. Si queremos amamantar es muy importante conocer cuáles son los indicadores ante los cuales debemos hacer una consulta de modo oportuno para poder sortear dificultades.
  • Hacer una o varias consultas pre natales para elegir pediatra. Si tenemos la posibilidad, es importante ya que será la persona que nos brindará información y seguimiento de salud.
  • Conversar con nuestra pareja acerca de las expectativas que cada uno tiene respecto a la llegada del bebé. Es importante que podamos generar acuerdos que permitan repartir las tareas de cuidado de forma corresponsable. Menos amamantar, la pareja puede hacer todo.
  • Saber que necesitaremos un tiempo de recuperación física y emocional luego del parto o cesárea. Nuestro cuerpo hizo un enorme trabajo durante la gestación y el día del nacimiento y deberá seguir trabajando para sostener a este bebé. Darnos tiempo de descanso es fundamental.
  • Tener en claro que si bien conocemos a nuestro bebé en el útero y vamos formando un vínculo con él o ella, luego del parto debemos darnos tiempo para conocernos de forma extrauterina. Muchas veces no existe el “amor a primera vista” y necesitamos de este tiempo para encontrarnos con él o ella y con nuestro nuevo rol.
  • Es fundamental tener en claro que podemos pedir ayuda si lo necesitamos, no debemos “aguantar” solas el malestar. Hay profesionales, psicólogas perinatales que acompañamos en esta etapa.
  • Ejercitar la flexibilidad. Cuanto menos programemos y más nos entreguemos al encuentro, menos nos frustraremos.

Ahora bien, si estás viviendo con mucha dificultad este momento, estate atenta a los signos de alarma que requieren una consulta.

Signos de alarma por los cuales consultar durante el embarazo y el Puerperio:

1. Si te sentís triste la mayor parte del tiempo, por un periodo superior a un mes.
2. Si te sentís incapaz de llevar adelante tu rutina, sin energía y desganada.
3. Si no logras cuidar a tu bebé o vincularte con él.
5. Cuando tus pensamientos te asustan.
6. Si atravesas estados de ansiedad intensos y sin explicación.
7. Si no podés dormir o dejar de pensar cuando tu bebé duerme.
8. Si no podés salir sola con tu bebé y no te animas a quedarte sola con él.
9. Cuando no encontrás momentos de disfrute.
10. Si estás acompañando a una mujer en puerperio y notas que tiende al aislamiento u observas algunos de estos signos de alarma, ofrecele tu escucha y acompañala para que pueda consultar.
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Hacer una consulta implica encontrar un espacio de escucha y contención. Una profesional experimentada podrá reconocer si lo que te sucede responde a algo transitorio o bien requiere tratamiento.

Lic. Carolina Mora

mail: lic.carolinamora@gmail.com

Refugio puérpero en Pandemia

…Si eres una madre reciente y tienes cada día y cada noche que cuidar a tu criatura, cuida de ti también. Te animo a que te protejas no solamente quedándote en casa, sino estando atenta a lo que entra en tu hogar, las noticias, los mensajes, los audios, las conversaciones, para que elijas conscientemente aquello que te hace bien, lo que te da energía y fuerza para tu momento.

Soy consciente de que, en estos tiempos, lo que menciono es casi una heroicidad, que no vivir el miedo es sencillamente difícil. Pero recuerda que tú eres afortunada, que tú y tu bebé podéis estar inundados de oxitocina y de momentos de tranquilidad y amor constantes que te llegan a través del vínculo con la criatura.

Si puedes, disfruta, intenta no perderte entre las redes y las estadísticas, procura aislarte del mundo exterior y vivir en tu tiempo lento, húmedo, calentito y balbuceante.

Querida madre puérpera, deseo de corazón que puedas hacerlo, que te olvides un poco del mundo y construyas el vuestro propio dentro de tu cueva. Ese espacio íntimo y único que hacéis entre vosotros dos puede ser un lindo amortiguador en estos tiempos de caos, puedes aislarte sin culpa. No es tiempo de luchar, no es momento para ti de estar en la trinchera. Te toca intentar disfrutar de tu puerperio hermoso y merecidísimo, maternar con todo el placer que puedas para aminorar la huella de este susto que vivimos a base de hablar con tu bebé, de dar besos, mordiscos, y acurrucarte horas y horas a su ladito.
Feliz encierro puérpero.

Esther Ramírez Matos
Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal

Si te sentís sola, podés pedir ayuda

Lic. Carolina Mora

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Semana mundial del parto respetado 2020

Cambio de escenario. Cambio de planes. El mundo cambio
Sin dudas no será el parto soñado
Incluso muchas no están viviendo el embarazo como lo deseaban.
“Nadie conoce la panza”
” Mi mamá y mis hermanas solo la vieron por foto”
“Va a nacer mi bebé y no la han sentido moverse”
“Este embarazo lo busque tanto y ahora no puedo compartir mi alegría con mis seres queridos”
“¿Cuando nazca la van a poder ver las abuelas?”
“¿Cómo voy a encontrar el sistema de salud el día del nacimiento?”
“Tengo miedo que me apuren el parto y que me obliguen a parir sola”
Gestaciones atravesadas por muchas preguntas y pocas o cambiantes respuestas.
Más temores de lo esperado y más intensos. Hoy más que nunca se vuelve cierto que el parto es en si descontrol.
No podemos controlar lo que suceda ese día.

Si podemos intentar anticipar algunas variables, las pocas que estén en nuestras manos.
Tenemos una ley, tenemos la posibilidad de armar un plan de parto y de pensar alternativas.
Si, nuestra decisión debería ser respetada. Eso nos dice el lema de esta semana.
Sabemos que aún así, no siempre lo es. En tiempos de Pandemia la violencia obstetrica está a la orden del día.
No es tu culpa. No sos vos o tu bebé quien falla. Ojalá tu parto y el nacimiento de tu bebé sean lo mejor posible. Ustedes harán un trabajo en equipo. No olvidemos cuál es el foco: celebrar el encuentro al otro lado de la piel. Hay experiencias que no deberíamos o elegiríamos atravesar. Aunque sabemos que se puede elaborar y reparar.
Cómo dice @iboneolza, tenés toda la vida para disfrutar de tu bebé.
Hoy comienza la Semana mundial del parto Respetado. Si estás leyendo y trabajas con embarazadas, sos familiar o amiga, se oreja para escuchar y hombros para abrazar, pero nunca juzgues sus elecciones o sus circunstancias.

Lic. Carolina Mora

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El nacimiento de Julián

Era la madrugada del 16/10, mi amigo se había ido y dormí a Cata. Había entrado en la semana 37 el día anterior. Cuando me acuesto en mi cama, siento un suave “plop”. Enseguida pensé: la bolsa. Voy al baño, veo un leve líquido transparente caer y me pongo una toallita. A la media hora empiezan algunas contracciones. Despierto a mi pareja, llamamos a Belén que nos iba a acompañar en casa. Noto que las contracciones son más fuertes de entrada, en comparación con mi otro parto. A eso de la 1 llega Belu, me revisa y me dice que tengo unos 4 cm, que faltaba. Todo el tiempo en casa lo pasé en la pelota, con música tranquila, aromas cuidados y masajes de mi cuñada. Mientras Matías se lleva a Cata a lo de los abuelos. Yo tengo la sensación de que el nacimiento no se demoraba mucho.
Las contracciones se hacen cada vez más intensas. Yo trataba de pasarlas en la pelota, en cuclillas y caminando. Vocalizaba mucho.
Cuando llega Mati de llevar a mi nena, siento que tengo que irme de la casa. Quiero ya estar en el lugar donde se va a producir el parto. Sentía que no faltaba mucho. Mi cuñada me ofrece revisarme de nuevo, pero siento que no quiero, ya que seguramente en la maternidad me harían otro tacto. Prefería los menos tactos posibles.Salimos en auto, yo muerta de frío, con cada contracción sentía que tiritaba. El viaje en auto fue lo más incomodo del mundo. No encontraba posición, abría la ventana para sentir el aire en la cara y sentir algo más que el dolor de las contracciones y la incomodidad de estar quieta. Esos 30 minutos fueron eternos.
Al llegar el tiempo que esperé que me atendieran en la guardia se me hizo eterno, aunque sé que no fue más que 10/15 minutos, lo pasé caminando envuelta en una frazada de mi nena. Yo sentía una necesidad enorme de entrar a la sala de partos. Pero no. Al entrar por guardia, las parteras de ese día primero me revisaron y no creían que había roto bolsa. Me preguntaron varias veces si había perdido líquido, al mostrarles la toallita me decían que como era perfumada no podían darse cuenta. A partir de ese momento supe que mi experiencia no iba a ser la que esperaba. Me sentí cuestionada e infantilizada. Recién cuando Belu les explico que estaba recibiéndose de partera, que conocía personal de la institución y que ella había visto el líquido, entonces me creyeron.
La partera me dijo “te vamos a internar para pasarte el antibiótico, pero mira que te pueden faltar 10hs”, una copada. Según ella, seguía con 5 de dilatación y mis contracciones eran cortas. Yo sabía muy claro que no faltaba nada para el expulsivo, el dolor era inmenso y las contracciones más seguidas y largas.
En ese tiempo me dejaron en la guardia pasándome el suero, con las luces altas, dejaron entrar a mi pareja y a Belu y mientras me preguntaron mil cosas, se pusieron a ver las ecografias. Comentaban que mi bebé sería pequeño. Yo sabía que Juli sería peque porque mi pancita de 37 semanas justas lo delataba, al igual que su hermana que con 40 semanas apenas llegó a 2950. En ese tiempo pensaba todo esto, como flashes, y por momentos viajaba al planeta parto. Estuve caminando todo el tiempo, me colgaba de los hombros de mi pareja. El relata siempre la anécdota de que me quería hacer masajes y yo le di un sopapo porque no lo toleraba. El contexto de luces altas, estimulación del neo cortex con preguntas y la mirada poco amorosa de las parteras no ayudaba nada. Cuando me agote, me recosté del lado izquierdo un rato y ahí empezó la sensación de pujo. Hago un par de pujos en la camilla que me alivian un motón y les digo que quiero pujar, les vuelvo a pedir ir a la sala de UTPR, les digo que quiero la pelota.
Entonces acceden y se da a partir de ahí un cambio en la actitud de las parteras. Creo que se dan cuenta que viene en serio la cosa. Me hablan de forma más amorosa y me dejan elegir si quiero pasar con mi pareja y mi cuñada. Entramos todes a la sala, al ver esa penumbra ya me siento entregada. Yo estaba como ida del dolor, sabía que ya faltaba poco pero no imaginaba que tan poco. Apenas abro las piernas, ven la cabecita de Juli y me dicen “no hay tiempo para pelota, nace ya”. Entonces acomodan la camilla para que quede vertical, me sugieren agarrar los estribos. Yo les pido ver el expulsivo con un espejo, me traen uno rápido. No me imagine la impresión que me iba a causar verme, ver mi vulva hinchada y la cabecita de mi bebé, tal como había visto en otras mujeres en el hospital y los documentales. Esa era yo ahora. Siento el aro de fuego como nunca, en mi otro parto no había tenido la sensación. Ahí es cuando me detengo, tengo miedo de desgarrarme, dejo de pujar o lo hago más suave. Entones las parteras me empiezan a guiar, me ayudan a pujar suave y respirar, para no lastimarme. En ese momento su guía fue clave. Me alientan, falta muy poco, ya sale la cabecita. Entonces me avisan que esta “detenido” el resto del cuerpito, ellas creen que el cordón está atravesado, intentan aflojar el nudo pero no lo logran y me piden permiso para cortarlo. Apenas lo cortan, sale despedido el cuerpito diminuto de Juli y sus 2550kg. Apenas salido, me lo ponen en el pecho y estamos juntos disfrutándonos unos 25/30 minutos mientras esperan que expulse la placenta sin intervenir. Nos ofrecen guardarla y nos la traemos a casa (hoy es un jazmín).
A todo esto el neonatologo estaba en la puerta de la sala, más lejos, solo observando. Las parteras me miran y no hay más que un mínimo desgarro superficial. Me consultan si prefiero un punto o que se cure solo, obviamente elegí lo segundo. En mi primer parto me dolió mas los puntos del desgarro que las contracciones.
Julián era minúsculo, pero sumamente sanito. Juli zafo de la neo de rutina, que por protocolo es a bebés menores de 2500kg. Se prendió desde el principio, aunque se dormía mucho debido a su inmadurez y había que despertarlo seguido. Las puericultoras pasaron todos los días y nos transmitían mucha confianza. Esos días los pase con bastante preocupación por el aumento de peso, pero Juli se fue solo con 100 gramos menos.
Mucho tiempo le di vueltas al parto, pensando si había hecho la mejor elección, qué podía haber cambiado, que decisiones tomaría ahora, etc. Me costó elaborar la experiencia de este parto, en parte por la enorme expectativa, en parte porque creo que es mi último hijo, en parte por el recorrido profesional… Un poco de todo.
Hoy, un año y medio después, creo que puedo encontrarme con las luces y sombras de esta experiencia, con todos sus colores y puedo apreciarla como fue.
Nada más y nada menos, que el transmundeo de Julián y mi nacimiento como mamá de dos.

La salud mental materna importante

Parece una obviedad, pero no lo es.
En un sistema de salud como el nuestro, en el que durante todo el embarazo acudimos (en condiciones habituales) a chequeos médicos al menos una vez al mes y seguimos la misma frecuencia con los controles pediátricos, la salud mental materna es dejada de lado sistemáticamente.
Tenemos controles de peso, de presión, ecografías y análisis de sangre, pero son muy pocos los obstetras/pediatras que contemplan aspectos emocionales y anímicos como parte de la salud integral.
Nos preguntan por antecedentes de salud física personales y familiares, pero no tienen en cuenta antecedentes psicologicos ni psiquiátricos.

La salud no es solo física, la salud es salud integral: del cuerpo, del psíquismo e incluso tiene en cuenta aspectos como economía y vínculos.
Sabemos que el embarazo y el postparto no son factores protectores de la salud mental, por el contrario son momentos de mayor vulnerabilidad y grandes oportunidades para abordar conflictos previos que se re actualizan.
Sabemos que de las mujeres que padecen alguna patología de salud mental durante el embarazo y el postparto, un 75% no reciben diagnóstico oportuno.
Sabemos que la ansiedad, el estrés y cuadros como la depresión pueden impactar en el desarrollo del embarazo incluso aumentando el riesgo de patologías como hipertensión o amenaza de parto prematuro.
Sabemos además que cuadros de salud mental no tratados de forma oportuna o idónea afectan la capacidad de respuesta materna y pueden afectar a largo plazo el vínculo.
Contamos con herramientas de screening sencillas y rápidas, como la escala de Edimburgo. Contamos con psicólogas y psiquiatras con formación específica en el área Perinatal.
Necesitamos que la especialidad llegué a los centros de salud e instituciones públicas y privadas, para que acceder no sea un privilegio sino un derecho.
LA SALUD MENTAL MATERNA es salud para el infante, es salud familiar y es salud para la sociedad entera.

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Materiales sobre embarazo/parto/lactancia

Aquí comparto materiales recientes y de marco legal en Argentina en relación a los derechos en el parto y nacimiento y  a la situación especial del COVID-19

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En relación al COVID-19

Medidas generales de acompañamiento de la persona gestante o puérpera

2020-04-14. RN en UCIN+COVID19

Guía básica para la Salud Mental Perinatal COVID-19 Psicologia UBA0000001839cnt-

Manejo-de-situaciones-especiales-embarazadas-y-recien-nacidos

Covid flujograma Afiche25 marzo

Clases Ibone Olza

https://vimeo.com/407566671

Recomendaciones para familias UNICEF

Materiales sobre parto y derechos

PLAN PARA NUESTRO PARTO

GUIA_Parto_Normal

​Contacto Psicólogas Perinatales

Lic. Carolina Mora 1155641995 (whatsaap) lic.carolinamora@gmail.com

Red de psicología perinatal: Fernanda Meques (referente) 1165378405 redperinatal@gmail.com

Materna Salud Mental Perinatal: saludmentalmaterna@gmail.com Analia Sierra: 1131530859

Entrevista a la Dra. Violeta Perez Bromberg (Psiquiatra Perinatal)

Directorio de Puericultoras
Consulta de medicamentos: http://www.e-lactancia.org/
Asociación Alba Lactancia Materna: albalactanciamaterna.org/
Marco legal Argentina

Ley Nacional 25.929 de Derechos de Padres e Hijos en el proceso del nacimiento

Decreto 2035/2015 – Reglamentación de la Ley 25.929

Ley Nacional 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales

Ley Nacional 26.529 de Derechos del paciente en su relación a los profesionales e instituciones de la salud

Organización Mundial de la Salud

OMS (1985), Tecnología Apropiada para el Parto, Declaración de Fortaleza, Publicada en Lancet 1985; 2:436-437

OMS (1996), Cuidados en el Parto Normal, Guía Práctica

OMS (2001) Guía esencial para el cuidado antenatal, perinatal y postparto

OMS (2014) Prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto en centros de salud

OMS (2015) Declaración sobre las tasas de cesárea

OMS (2018) Guía de recomentaciones de cuidados intraparto para una experiencia de parto positiva/satisfactoria

Enlaces recomendados

VISUALIZACIONES para la persona gestante (vinculo prenatal):

“La flor que se abre”: https://www.youtube.com/watch?v=E2p8H1omB5Y&t=74s

“De corazón a corazón”: https://www.youtube.com/watch?v=7tu7PRtBnUg&t=25s

“Para llegar a conocerte”: https://www.youtube.com/watch?v=xdP8XietBXU&t=268s

Información y derechos (Argentina)

Asociación Dando a Luz: www.dandoaluz.org.ar

Asociación El Parto es Nuestro: www.elpartoesnuestro.es / https://www.facebook.com/EpenArgentina

Las Casildas (observatorio de violencia obstetrica): lascasildas.com.ar/

Que no os separen (campaña de El Parto es Nuestro): www.quenoosseparen.info

Grupo “Para saber con quien parimos”: www.facebook.com/profile.php?id=100007991088013&ref=ts&fref=ts

Grupo “Violencia Obstétrica Argentina”: www.facebook.com/groups/violenciaobstetrica.argentina

Grupo “Parimos vaginalmente después de cesárea”: https://www.facebook.com/parimos.vdc.5?fref=ts

Lecturas recomendadas

Casilda Rodrigañez Bustos – Pariremos con placer

Christiane Northrup – Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer

Eva Giberti – Parir y nacer

Ministerio de Salud de la Nación / UNICEF: Guía para la Atención del Parto Normal en Maternidades Centradas en la Familia

Ibone Olza – Parir, el poder del parto

Ibone Olza y cía – Maternidad y salud: ciencia, conciencia y experiencia

Ibone Olza y Enrique Lebrero – ¿Nacer por cesárea?

Ina May Gaskin – Partería Espiritual

Isabel Fernandez del Castillo – La revolución del nacimiento

Michel Odent – El bebé es un mamífero

Nueve lunas – Atención humanizada del parto y el nacimiento

Raquel Schallman – Parir en libertad

Robbie Davis-Floyd – Perspectivas antropológicas del parto y nacimiento humanos

Verónica Marcote – Nosotras parimos, guía para un parto respetado

Documentales recomendados

El Renacimiento del Parto 3 partes (Netflix)

In Utero

Spots Asociación Dando a Luz

Parto humanizado – Michel Odent

Ina May Gaskin y las parteras de la granja

Parir en libertad

Somos mamíferos recuperando el paradigma original (Neurociencia perinatal)

El primer grito

De Parto

Parir

Spot Violencia Obstétrica – Las Casildas

Spot Violencia Obstétrica – Cualca

Callate y Puja (Advertencia: imágenes muy fuertes)

El comienzo de la vida (UNICEF)

Películas y series

Working Moms (Netflix)

The let down (Netflix)

No se como volver (Flow UNTRF)

Película “Un acontecimiento feliz”

Motherhood

Life Happens

Leonera

Qué esperar cuando estas esperando

Revisar la propia historia

Cuando la mujer se convierte en madre, generalmente su propia madre (o quien ocupe ese lugar) pasa a ser el referente materno más cercano. Durante el embarazo y también en el puerperio  surge en muchas mujeres la necesidad de ser nuevamente maternadas, sostenidas, mimadas y acompañadas por sus propias madres.

En los varones también se da una revisión de la propia historia de crianza, de las figuras maternas y paternas, en busca de referentes.
Este momento suele ser una oportunidad para re configurar los vínculos, sanar conflictos y re encontrarse en los vínculos con la familia de origen. Otras veces cuando los conflictos se reavivan con mucha intensidad  suele ser complicado lidiar con ellos.

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.Tanto en la persona gestante como en su pareja es  frecuente que durante este tiempo se vuelva a jugar la propia historia como hijx: ¿cómo fue mi crianza? ¿qué me gustaría repetir y qué “jamás” haría con mi hijx? Se pone en juego de forma identificatoria qué aspectos tomaría de mi propia madre/padre y en cuáles no queremos vernos reflejados.
Este proceso puede generar mucha angustia, ansiedad y necesidad de poner en palabras estos pensamientos.
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En este proceso muchas veces nos damos cuenta que en nuestra infancia no recibimos la contención, la validación o el afecto que necesitábamos. Es como si al mirar a nuestro bebé o hijx nos re encontrará con nuestra propia infancia,  reactualizando el duelo por aquello que no tuvimos o nos dolió. Estos duelos cobran fuerza nuevamente y nos interpelan emocionalmente.
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Dejarse conmover sin miedo por estas emociones, recordar  y poner en palabras el dolor es difícil y a la vez necesario.  Es importante poder elaborar esto que sucede sin esconderlo e incluso poder contar con un espacio terapéutico o abrir el diálogo con nuestra familia. Enojarnos, ponernos tristes  para luego aceptar, poder entender que nuestros ma/padres (o quiénes nos criaron) hicieron lo mejor que pudieron, con sus recursos, con sus propias historias de crianza, con la información que contaban en ese momento nos permitirá ir sanando en este proceso.
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com
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Médicacion psiquiatríca durante el embarazo y el puerperio

Hoy traigo un tema que es un enorme cuco para todas las personas: la medicación.
Últimamente estoy reflexionando mucho sobre esto, ya que tengo algunas pacientes que requirieron tratamiento farmacológico de la mano de mi psiquiatra Perinatal de confianza.
Si bien vivimos en una ciudad donde acudir a un psicólogo es una de las cosas más naturalizadas, respecto de la consulta con psiquiatría no sucede lo mismo. Cuando derivo una persona a interconsulta me encuentro generalmente con una enorme resistencia de su parte. Esto se debe en parte al estigma que rodea a la idea de “locura” (obviamente no las derivo por creer que están locas!) y también a la desinformación y los mitos que circulan en relación a la medicación psiquiátrica. Los mitos más frecuentes tienen que ver con el miedo a “anestesiar” las emociones y el temor a que se genere una dependencia de su consumo.
La mayoría de estos mitos se fundan a en malas prácticas profesionales, también en situaciones dónde no hay un seguimiento adecuado o pacientes que se automedican. Demás está decir que las investigaciones con fármacos han ido evolucionando y estos se han ido mejorando, potenciandose y minimizando sus efectos secundarios.

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¿Por qué cuando tenemos que tratar un dolor físico con un Anti inflamatorio no dudamos en hacerlo y sí se pone en cuestión la realidad del padecimiento psíquico y emocional?
Hace años ya que sabemos gracias a las neurociencias que nuestros estados de ánimo se relacionan con circuitos eléctricos y diversas áreas de nuestro cerebro.
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¿Siempre que hay una patología o un padecimiento es necesario medicar?
No claro que no, esto se evalúa en el caso por caso. Muchas veces la médicacion se vuelve necesaria porque permite manejar los niveles de angustia y ansiedad, para que la persona pueda tomar recursos terapéuticos y trabajar desde la palabra en la elaboración del padecimiento y la modificación de su conducta.
Un fármaco a tiempo cuando es necesario alivia, permite que la persona pueda trabajar sin agotar sus recursos psíquicos ni su energía y salir de situaciones se riesgo.
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Actualmente contamos con mucha medicación compatible con la lactancia, para poder acompañar a las personas que padecen cuadros psicopatologicos durante el puerperio. Asimismo, una Psiquiatra Perinatal puede evaluar la necesidad de incorporar un fármaco durante el embarazo, en ese caso analizando el riesgo/beneficio de dicha acción.
El esquema de tratamiento siempre es en interdisciplina, psicóloga, psiquiatra y médico tratante (obstetra/pediatras, etc). En condiciones que no son crónicas, la medicación suele incorporarse por un tiempo pautado, acotado y se va retirando paulatinamente siempre con indicación médica.
Un error frecuente es retirar la medicación de golpe ante un test de embarazo positivo ¡Esto nunca debería hacerse! Ya que pone en mucho riesgo a las pacientes.
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Ustedes ¿Tuvieron que usar medicación en algún momento? ¿Cómo fue su experiencia?

Página de referencia de compatibilidad de medicamentos y lactancia: e-lactancia

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Voluntad procreaciónal en TRHA

En Argentina las fuentes de filiación hasta ahora eran: la biológica y la adoptiva. Con la modificación del código civil se introduce la tercera fuente: la voluntad procreaciónal.
Esta fuente se pensó especialmente para regular los nacimientos que se dan por técnicas de reproducción humana asistida.
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Al momento de acceder a un tratamiento las personas firman un consentimiento informado de la práctica a realizar (en realidad varios, en casa etapa del tratamiento), en el que expresan su voluntad de paternar/maternar a ese bebé que podría nacer a partir de la técnica.
Se expresa en todos los tratamientos pero es de suma importancia para los tratamientos en los que se emplean gametos heterologos, es decir, se utilizan óvulos o una muestra de esperma de donante.
La voluntad procreaciónal expresada en el consentimiento es como decir ¡Si quiero! ¡Si, quiero ser la madre o el padre de este bebé!
.¿Sabes que es la voluntad procreaciónal?
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Las fuentes de filiación hasta ahora eran: la biológica y la adoptiva. Con la modificación del código civil se introduce la tercera fuente: la voluntad procreaciónal.
Esta fuente se pensó especialmente para regular los nacimientos que se dan por técnicas de reproducción humana asistida.
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Es fundamental que las personas y familias que acceden a TRHA sepan con claridad la importancia del consentimiento informado. No es solo un paso para que la prepaga u obra social les apruebe el tratamiento, sino que tiene entidad legal filiatoria. Los y las profesionales que trabajamos en los centros de fertilidad tenemos la responsabilidad de hacer psicoeducacion sobre este punto y explicar con claridad los pasos a seguir una vez producido el nacimiento, ya que en el registro civil debe quedar la constancia de que la concepción se produjo a través de TRHA. Esto es importante para resguardar el derecho a la identidad de recién nacido.
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com