Pañales e ingreso al jardín

Muchos los jardines solicitan a la familia el ingreso sin pañales en sala de 3, poniendo incluso esto como condición de ingreso.
En primer lugar no hay normativa oficial que especifique esto ni que prohíba a las docentes asistir en la higiene o cambiado de pañal, por el contrario no hacerlo es una forma de abandono. Ser asistidos y permanecer limpios y limpias es un derecho de niños y niñas, así como también el que se respeten sus tiempos maduratuvos físicos y psicológicos para dejar el pañal. Al pasar tiempo con niños y niñas, como educadores y cuidadores esto es parte de la tarea y el acompañamiento.
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Muchas docentes manifiestan la intención de asistir en la higiene pero el temor a falsas denuncias. Lo cierto es que ningún cuidador está libre de esa posibilidad (imaginemos que la niñera o abuelxs no quieran cambiar por el mismo motivo). Me parece importante que las docentes se sientan respaldadas por el institucionalmente para acompañar estas situaciones. Cambiar un pañal no hace a nadie abusador, lamentablemente quien tiene esa intención busca el modo.
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⚠️La ESI es la herramienta fundamental en la escuela y en casa para prevenir estás situaciones⚠️.
Muchas docentes me contaron que incluso evitan de tener manifestaciónes afectivas (hacer upa por ej) por este mismo temor. Las abrazo!
‼️Tenemos que entender que docentes también son figuras de apego y ese vínculo debe construirse desde la confianza, la seguridad y el afecto.
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En palabras de @abogadaydoula “No se puede ejercer una educación basada en la defensa preventiva, a costa de vulnerar derechos fundamentales de niñxs”.
Es cierto que deben pensar protocolos de asistencia en la higiene y abrir el diálogo con las familias para llegar a consensos acordes a las necesidades de cada niño y niña atendiendo las posibilidades y contextos familiares (horarios de trabajo, distancia al jardín, redes de sostén, etc). Firmar un consentimiento es una opción.
➡️Sin dudas, crear vínculos basados en el diálogo y la confianza es la clave para atravesar estás dificultades y llegar a consensos, dónde lo que se priorice sea el bienestar de niños y niñas.
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¿Cómo fue su experiencia con los jardines? ¿Cómo lo viven las docentes?

Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

La suegra

Existe una historia de terror, que repetimos de generación en generación: “La suegra”.
Cuidado. No confíes en ella.
Seguro te odia por “sacarle” a su hijo.
“La suegra” es envidiosa.
Siempre quiere más a las ex que a vos.
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Hablemos de “la suegra” cuando aparecen los nietos y nietas.
Ella siempre va a querer competir.
Te va a ridiculizar, te va a dar consejos de crianza “pasados de moda”.
Si le decís que no, les va a dar caramelos a escondidas y pegarlos a la tele solo para molestarte. Para ella, vos nunca tenés leche.
Puede que le cueste diferenciar al nieto de sus hijxs y construir el rol de abuela.
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¿De dónde vienen estos discursos?
¿Qué impacto tienen en nuestros vínculos con las madres de nuestras parejas?
¿Es el huevo o la gallina?
¿Nos llevamos mal con “la suegra” porque es “mala”? O ¿Esperamos todo malo de ella y estamos a la defensiva?
¿Quién construye este folclore cultural?
¿Pueden ser todas “las suegras” iguales?
¿Y “el suegro” qué?  ¿Ser varón lo hace “mejor”?

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¿Saben qué me sirve a mí para pensar de otro modo este vínculo y correrme de esa “novela de terror”?
Quizá, algún día, yo me convierta en “la suegra” de alguien.
Quisiera poder correrme de ese folclore popular, quisiera que la pareja de mi hijo o la pareja de mi hija, me vean como: Carolina, la madre de mi pareja (en vez de “la suegra”).
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¿Qué pasa si desarticulamos está rivalidad imaginaria, la competencia, producto de esta representación social?
¿Si ante un comentario que molesta o duele, respondemos poniendo límites con firmeza y con empatía?
✔️Ante un consejo no pedido podemos hacer una pregunta:¿Te gustaba que te den consejos?
¿Qué fue lo que más te costo de tu puerperio/crianza?
✔️Podés decirle cómo te hace sentir, con respeto y empatia.
✔️Pedirle a tu pareja que medie y comunique límites.
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La madre de nuestra pareja (a veces, obviamente hay situaciones irreconciliables, tema aparte)  puede ser una abuela genial, puede ser una mano en momentos de necesidad, puede ser aliada y compañera.
¿Y si probamos? 
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¿Cómo es tu vínculo con “la suegra”?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Hijos e hijas SALVADORES

Traigo estas frases de revista para que reflexionemos en conjunto, porque estás palabras pueden ser las de muchas personas.
Hablemos del papel de los medios que eligen resaltar está frase (de tantas otras dichas) contribuyendo así una cultura de la devoción hacía nuestrxs hijxs y la mater/paternidad como único sentido en la vida.
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Estás revistas nos permiten preguntar:
¿Qué mensaje se le está dejando a esa infancia?
¿Con qué mochila se la está  cargando?
¿Tenemos que tener  hijos e hijas para que tengan que salvarnos?
Según está revista: ¿Quien cuida a quién?
¿Quién cumple el rol de protección en este vínculo?
¿Se está dejando lugar al deseo de esa infancia con este tipo de afirmaciones?
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No es que no podamos tener esa sensación a veces  ¡Claro que podemos sentir que la  maternidad o paternidad le vino a imprimir un nuevo sentido a nuestra vida!  O que la maternidad/paternidad como responsabilidad nos hizo salir de lugares difíciles. Incluso, ser madres o padres nos salvó!
PERO
‼️Eso es muy distinto a hacer a nuestro  hijo o hija responsable de nuestro bienestar o hacerlo el o la “salvadora”.
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⚠️Es claro que no hace falta pronunciar estas frases para que esto suceda y que  incluso se puede decir esto sin ubicar a nuestros hijxs en ese lugar en los actos.
Seguramente esta fue una frase al pasar (seleccionada muy convenientemente por la revista para generar impacto), pero ¿Qué pasaría si esto se traduce en el trato cotidiano que le damos a ese niño o niña?
Cuando les transmitimos el mandato de venir a hacernos felices (¿vieron la película “Guasón”?)
Cuando tomamos su deseo y libertad de ser el o ella misma bajo este pedido de quién, en realidad, debería cuidarle a él.
⚠️Podemos esto, aunque es importante tomar lo que nos pasa para poder trabajarlo en un espacio terapéutico, elaborarlo y así vincularlos más saludablemente.
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Dejo palabras de otro de mis escritos:
Un hijo no debiera ser el salvavidas de ninguna persona ni de ninguna pareja.
Ojalá podamos decirles a nuestros hijos e hijas:
“Hijo mío, hija mía: yo te libero de que me salves, de que me cuides, de que me des felicidad y de que sientas que me debes algo”
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¿Qué piensan? ¿Me cuentan qué les genera esas frases?

Lic. Carolina Mora
Mail lic.carolinamora@gmail.com

El apego

El apego no depende de dar teta (ni de colechar, ni de portear, etc…).
Se puede tener un vínculo de apego muy saludable sin que se realicen estás prácticas de crianza, siempre que los cuidadores primarios respondan sensiblemente a las necesidades de sus hijos e hijas. Hay herramientas que fisiología nos da, pero no son las únicas ni garantizan por si mismas un apego saludable.
El apego existe siempre, es una necesidad de la cría buscar alguien que le brinde protección y seguridad.
Claro que hay etapas en que los bebés sobretodo necesitan mucho contacto físico, pero a no confundir: apego no es estar “pegados”.
El apego seguro también requiere de distancias “óptimas”, esas que permiten la exploración y autonomía.
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El apego no depende unilateralmente del tipo de nacimiento, ni de la forma de alimentación, ni de cuánto dura la lactancia…
En la construcción del apego inciden múltiples variables, como en todo vínculo. Es fundamental para los bebés, niños y niñas (y todas las personas) sentirse bienvenidos, reconocidos como un otro con deseos y necesidades propias, valorados en su diferencia y amados. Todo eso puede ofrendarse de muchos modos, en el día a día de la relación. Implica, sobretodo, tiempo e intención consciente de cuidado respetuoso y oportuno.
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El apego se establece al comienzo con el cuidador/los cuidadores principales (1 o 2 personas) y a medida que crecen van pudiendo establecerlo con más del núcleo íntimo y cotidiano. El apego puede ser distinto con mamá que con papá por ejemplo. No significa que uno sea mejor que otro.
Ser figura de apego implica poder interpretar qué necesita esa personita y encontrar la mejor manera posible de ofrecerlo. Si, también a veces implica equivocarnos, porque el apego seguro también admite fallas. No solo es importante lo que pasa una vez, sino aquello que se repite día a día y va dejando huella.
Los vínculos se construyen y son dinámicos, se puede aprender, revisar, trabajar en terapia e intentar reparar. Nunca es demasiado tarde para intentarlo.
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¿Qué mitos conoces sobre el apego?
*Obviamente del apego (y sus varios estilos) hay mucho más para decir, pero no entraría en este post.

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Despedida a mi abuelo

Acá estoy sentada a tu lado tomando tu mano.
Estamos esperando, esperando como en un parto, pero exactamente al revés.
Ironías de la vida, así como hay que saber acompañar el nacimiento, también hay que aprender a acompañar los muerte.
Hoy estoy haciendo este aprendizaje con vos, acá, agarrando tu mano.
Parecen cosas insignificantes las que puedo hacer por vos.
Tomar tu mano
Cantarte un tango
Escuchar junto a vos “La Sole”.
Mantenerte lo más limpio y ¿Cómodo? posible
Decirte que te quiero
Decirte que me enseñaste mucho
Decirte “Gracias”
Decirte también que “ya está”, que está bien querer irte, no querer vivir así.
No nos debes nada, nos diste todo.
Te cuidamos lo mejor que pudimos, lo mejor que la burocracia y el negocio de la salud nos dejó.
Te vas a ir como vos hubieras querido, rodeado de la gente que realmente te quiere y a la que realmente le importas.
Nada de hospitales, de pinchazos, de médicos fríos y enfermeras apuradas. Nada de aislamiento, en tiempos de Pandemia muchos volvemos a las viejas costumbres de nacer y morir en casa.
Te vas a ver a la abuela y tú hijo, porque sé que de alguna manera volvemos a re encontrar a los que amamos.
Quizá, como leí una vez en un libro, quizá volvemos al lugar que estábamos antes de nacer, que aunque no lo recuerdo, no me parece un sitio triste (Libro Para Siempre).
Lo bueno de la Pandemia es que con el barbijo no necesito pañuelo (si, estás pavadas piensa tu nieta).
Te libero abuelo, te libero de estar acá en en cuerpo que hace meses no te respondía ni correspondía.
Se libre abuelo
(Deje de escribir porque me di cuenta que su respiración era cada vez más lenta. Llame a mi familia para que nos empecemos a despedir).
A las 16:45 te fuiste. Sonaba “A Don Ata” de La Sole.
“Que dios lo bendiga, lo tenga en la gloria, por tantos recuerdos lindos y por su memoria”

Nota posterior:

Siempre, recomiendo escribir para transitar los duelos.

Escribir sobre el ser amado, despedirnos si no pudimos, agradecer, son formas de liberar y transitar el dolor.

¿Dónde comprar “Voy al baño”?

Les comparto algunas librerías en las que pueden comprar el cuento, editado por El Ateneo:

ABRAZANDOCUENTOS (Palermo y envíos) También aquí consiguen “Teta, Mama”

https://www.abrazandocuentos.com.ar/productos/voy-al-bano/

Librería CUSPIDE:

https://www.cuspide.com/Libro/9789500211246/Voy+Al+Ba%C3%B1o

TEMATIKA:

tematika.com/voy-al-bano-9789500211246.html

ANTINA LIBROS:También aquí consiguen “Teta, Mama”

@antinalibros (OLIVOS)

PARADIGA LIBROS:

https://www.paradigmalibros.com/fichaLibro?bookId=265344

EN BUSCALIBRE (INTERNACIONAL ENVIOS) También aquí consiguen “Teta, Mama”

https://www.buscalibre.cl/libro-voy-al-bano/9789500211246/p/53089739

IUPI LIBROS

@iupilibros

CASSASA Y LORENZO (Devoto/Montecastro) También aquí consiguen “Teta, Mama”

https://www.casassaylorenzo.com/Papel/9789500211246/VOY+AL+BA%C3%91O+(COLECCION+CRECEMOS)+%5BILUSTRADO%5D+(CARTONE)

¡Nuevo libro! Voy al baño (para acompañar a dejar el pañal)

Les comparto con mucha alegría el lanzamiento de un nuevo libro escrito por mi e ilustrado por Loly Acuña, artista del plantel de Editorial El Ateneo. Lo consiguen en librerías de todo el país.

En este cuento, narrado a través de la voz de un niño, vamos aprendiendo más del proceso de control de esfínteres y cómo lo viven las infancias.

Ideal para cualquier etapa del proceso, ya que no habla de edades, tanto para dejar los pañales del día o de la noche, de caca o pis.

Desde que nacen y a medida que van creciendo, niños y niñas  inician un proceso de constante adaptación al mundo. Los adultos solemos demandarles que “ya sean grandes”, sin tener en cuenta que el crecimiento es un proceso complejo que no se da de un día para otro y que tiene sus momentos de transición, de ensayos,  con “avances” y “retrocesos”. ¿Quién dijo que antes es mejor?

Las familias podemos ofrecer condiciones que faciliten aprendizajes: mirada atenta, escucha y mucha paciencia. El desarrollo tiene tiempos individuales fisiológicos, madurativos  y emocionales. Cuando los niños se sienten respetados, comprendidos y reconocidos por sus cuidadores pueden entregarse a transitar su crecimiento con confianza y seguridad.

El libro incluye una sección introductoria de orientación a familias.

Papá Noel ¿Mentira o fantasía?

Algunas familias tienen conflicto con la idea de Papá Noel, se preguntan si les mienten a sus niñes o no. A mí me gusta pensar a Papá Noel como un juego cultural que se apoya en la fantasía, propia del mundo infantil (es constitutiva de la infancia, alimenta el jugar y la imaginación).
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A todos nos influye nuestra propia experiencia con el tema ¿Recordas la navidad y el ritual de Papá Noel con alegría? ¿O con desilución? Hace poco una amiga me contaba con mucho enojo, que su mamá le había dicho desde pequeña que Papá Noel no existí, pero a ella le hubiera encantado participar de esa ilusión.
Cómo ven no hay respuesta correcta 🤷 aunque pienso que se tiende a exagerar con la gravedad de este tema. Cada familia debe hacer lo que considere más adecuado, de acuerdo a sus creencias y valores. Algunas hablan de Papá Noel como un ser mágico, otras cuentan la historia de San Nicolás, otras les dicen que nos hacemos regalos como forma de homenaje y amor❤️

⚠️No recomiendo usar la figura de Papá Noel como herramienta de control ni condicionar los regalos a “portarse bien o mal” ni tampoco obligar a dar muestras de afecto⚠️.
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Les cuento mi experiencia como mamá:
Nosotros no le hablábamos de Papá Noel pero ella reconocía, el entorno acercaba este personaje a través de imágenes o relatos, en los comercios, casas de amigos y familia. En casa acostumbramos armar el arbolito cada año. Cuando aparecian preguntas investigamos juntas y buscamos información por ej. de la historia de San Nicolás.
Nosotros decidimos explicarle que hay personas que creen que existe y otras que no (como el Dios). Y que ella puede elegir si cree o no.
🎅Hace poquito (tiene 7) nos preguntó si de verdad existía, porque no le traía siempre lo que pedía.
Papa Noel son ustedes ¿no? Le dijimos que si y explicamos que era un juego que hacen los grandes para los más peques. ¿Querés que sigamos jugando? Y nos dijo que si.
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ustedes ¿cómo manejan este tema?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

El “NO”

¿Está mal decir que NO?❓
Muchas veces las familias se hacen esa pregunta. Si venimos de una crianza basada en los castigos y las restricciones, entonces puede que nos haga sentir mal usar la palabra no e incluso puede que nos sentamos incómodos con la palabra “Límite”.
Lo cierto es que el NO es un organizador psíquico, es una palabra que se inaugura cerca de los dos años, mientras los niños y niñas ejercitan su autonomía. El NO permite reconocer que el otro es otro y que yo puedo poner límites y diferenciarme. El NO, cuando es necesario, cuando implica un cuidado, es una palabra que representa salud.
Cómo siempre digo, es importante no tenerle miedo al NO, pero si elegir las batallas. Esto significa que no podemos decir a todo NO, sino que está palabra debe estar reservada para ciertos momentos o conductas. Y tener en cuenta que siempre que aparece un NO, también se inaugura un SI, es decir, se habilita otro espacio, objeto o actividad.
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¿Que queremos decir cuando hablamos de que los niños y niñas necesitan límites para crecer? ¿Hablamos de obediencia?
Límites para crecer significa ofrecer un encuadre, bordes continentes que permitan el desarrollo saludable.
Hablamos de libertad guiada cuando como adultes brindamos la posibilidad de exploración en un entorno cuidado. Para el necesitamos crear un ambiente amable y amoroso, con normas claras que los niños y niñas puedan tomar y tengan un sentido para ellos.
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Como adultos debemos tener primero nosotros en claro cuales son las pautas de convivencia que queremos transmitir para luego, poder comunicarlos y mostrar con el ejemplo. La norma de convivencia debe atravesar a todas las personas del grupo familiar♥️
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Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

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“Mi hijo no quiere con su papá”

“Quiere hacer todo conmigo, con el papá no se queda más de 10 minutos. ¿Cómo ayudo?”
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Me llegan con frecuencia mamás que me consultan preocupadas porque quieren que sus parejas se relacionen mejor con sus hijos o hijas.
Siempre que recibo estás consultas me pregunto: ¿Por qué son ellas las que se ocupan de esto y no son los mismos papás quienes consultan?
Será que además de ocuparnos de nuestro rol de mamá y nuestro vínculo con nuestros hijos e hijas ¿También tenemos que sumarnos la responsabilidad por el vínculo paterno? ¿Qué impide a los papás consultar por sus propios medios? ¿Para ellos esto que nombra la mujer será también un problema?

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Me preocupa que tengamos que responsabilizarnos también por cómo el varón ejerce su paternidad, que tengamos que sumar esto a nuestra lista interminable de carga mental.
Me preocupa que se siga repitiendo el patrón por el cual siguen siendo la mujeres (en su mayoría) las únicas que se preocupan por temas de crianza, buscan información, etc.
Esto nos habla de que aún falta mucho por recorrer en términos de corresponsabilidad.
Los varones entraron al mundo de los cuidados, celebro esto. Estamos en un momento de cambio constante, de deconstruir y re pensar el mundo de los cuidados y los roles en la crianza. Ellos tienen que vivir sus propios procesos de deconstrucción, de re preguntarse y de involucrarse.
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Por eso, cuando me preguntan qué hacer, las invito a NO HACER, a dejar de hacer por los papás, a correrse del cuidado onmipresente y a dejar espacios libres para que los ocupen los varones. Y mientras no exista negligencia ni maltrato, a bancarse que lo harán ¡como puedan! (No como nosotras queremos o haríamos).
No hay otra forma de vincularse que haciéndolo, que compartiendo tiempo real y concreto de cuidado. Puede que a nuestro hijo le cueste incorporar más a papá en determinados momentos, pero esto lo pondrán atravesar mientras papá consuele y sostenga con amor y responsividad.
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Si sos varón y me estás leyendo, te invito a consultar y preguntar todo lo que necesites. Y buscar redes de otros papás con los que sostenerse y aprender/desaprender juntos (cómo los grupos de @paternando.ok).
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¿Les pasa esto?