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El cuidado es un trabajo

“Eso que llaman amor es trabajo no pago”
Si. Eso que llaman “instinto maternal” es trabajo no pago.
Eso que nos exigen, entrega absoluta 24*7, sacrificio, dejar de lado todo por un hijo o una hija, es trabajo no pago.
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Señalarnos como cuidadoras natas, nuestro “destino de cuidadoras” como dice @florfreijo, como si fueramos las únicas personas aptas para el cuidado de bebés, niñes, ancianos e incluso de nuestras parejas, es trabajo no pago.
Ocuparnos del cuidado de la casa, las compras, la cocina, la limpieza, pagar facturas y más, también es trabajo no pago.
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Lo que estamos atravesando actualmente las mujeres y feminidades a raíz de la Pandemia y las medidas de aislamiento, cuadriplica la cantidad de trabajo no pago que realizamos a diario.
No hay presedentes, es directamente explotación lo que la mayoría vivimos:
Trabajar desde casa bajo la exigencia de jefes, ser docente mientras tenés a tu hije llorando detrás de la puerta o a upa, atender llamadas del call center mientras cambias el pañal porque nuestros hijes aunque estemos en casa nos necesitan y NO ENTIENDEN por qué estamos sin poder estar.
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La conciliación entre el trabajo asalariado y los cuidados es una mentira, que no puede existir sin una transformación profunda social y económica.
Es una mentira sentir que no somos productivas porque estamos cuidando y no cobramos dinero por ello: el mundo capitalista sigue girando gracias a ello.
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A vos, que sentís que no das más y no sabes por qué, que te sentís agobiada, que no das más de la carga MENTAL y REAL de los cuidados, a vos, te abrazo, nos abrazo.

Lic. Carolina Mora
Mail lic.carolinamora@gmail.com

Mi pareja quiere sexo, yo no

El otro día una mujer en pleno puerperio, me contó que su pareja la presiona a mantener relaciones sexuales con penetración. De ahí, este escrito:
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¿Tu pareja tiene ganas y vos no?
⚠️Tenemos que hablar de la sexualidad en el puerperio. Si antes no lo hacíamos, ahora es imperioso para entendernos.
En el puerperio nos pasan muchas cosas.
Nuestras emociones y nuestro cuerpo está al servicio de sostener a nuestro bebé, la oxitocina de hacernos enamorar de nuestra cría.
Si amamantamos, la prolactina está alta y disminuye el deseo sexual hacia la pareja. Nuestra libido, la energía vital, está puesta en los cuidados a nuestro bebé.
Nos cuesta reconocernos en nuestro propio cuerpo.  Puede que sintamos incomodidad con nuestros genitales, suele darse la sequedad vaginal por la lactancia.
La lactancia es parte de nuestro desarrollo sexual y nos genera satisfacción.
❓¿Se entiende por qué es muy probable que la mujer o persona que gesto no sienta interés sexual a la pareja?
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¿Y a él/ella que no ha gestado?
Nuestra pareja puede estar viviendo cambios afectivos y emocionales, también vive una crisis vital.
Pero el o ella no la ha pasado por el cuerpo.
No experimenta el mismo nivel de demanda ni cóctel hormonal.
Puede que desee el encuentro sexual con la misma intensidad y frecuencia que siempre.
Esto es válido pero aquí debe darse lugar al diálogo.
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‼️Lo que no es válido es presionar, insistir o manipular para que la persona puérpera acceda a tener relaciones sexuales. NUNCA! No solo en esta etapa.
⚠️No somos responsables del placer de nuestra pareja.
Si el o la otra tiene ganas, se abren opciones desde el diálogo y la mutua comprensión.
El auto placer es una opción, incluso si tenemos pareja, para disfrutar de nuestra sexualidad.
Hay otros modos de encontrase con la pareja  que no implican la genitalidad, sino las caricias, los abrazos y la escucha.
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¿Te sentiste presionada para retomar la sexualidad en el puerperio?

?Existen las “buenas madres?

No tenes que ser una “buena madre”
Esa que hace siempre por y para los demás
La que sigue lo impuesto para evitar ser criticada
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No tenes que ser una “buena madre”
La que se ata bajo el mandato de “perfección”
La que sacrifica sus deseos, sus pasiones y su individualidad.
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No tenes que ser una “buena madre”
La que sigue manuales de crianza escritos por otros.
Esa que siempre siente que se equivoco y que no alcanza estándares de “éxito” ajenos.
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No tenes que ser una “buena madre”
La que vive atormentada por el fantasma de la culpa.
La que se castiga por usar pantallas para poder tener minutos de silencio, por no cocinar lo suficientemente saludable, por ese grito que se escapó en medio de un desborde, la que no dió teta o dió demasiada, la que trabaja demasiado o pasa demasiado tiempo con ellos, la que es muy firme o muy permisiva…
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No tenes que ser una “buena madre”.
Ahora más que nunca, surfeando la Pandemia atravesada por la recarga de cuidados…
Sé la madre que puedas ser.
Con tus “fallas”, tus desbordes, tus angustias, tus miedos, tus sueños, tus deseos latiendo bien fuerte, tus momentos de tormenta y tus aguas en calma…
Se la madre que puedas ser, con tu historia a cuestas, tu contexto, tus posibilidades y tú red de sostén.
Se la madre que puedas ser, mirando a tu hijo o hija.
Se la madre que puedas ser con honestidad, con lo espontáneo y con lo que estás trabajando para sentirte más en paz con vos misma.
Recomiendo mucho el libro “La madre que puedo ser”, Ed.Paidos.
Ilustración de @this.
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¿Te críticas y sentís culpable como mamá?

A las madres por Juan Sklar

Hubo un momento de canciones de cuna, abrazos infinitos y sueño profundo sin pesadillas ni ansiedad.
Hubo una época de vivir tapado por las estrellas, entregado al amor de mamá.
Pero crecimos. El vínculo sin bordes se terminó, la protección eterna ya no surte efecto. El cariño sin límites ya no está. Su ausencia es irreparable y duele.
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Tu madre ya no es tu madre y vos ya no sos sólo su hijo.
Despojada de la máscara ancestral, la madre se vuelve real. No tiene respuestas, su amor no cura todo, no es cobijo contra la oscuridad del mundo ni te salva de todo mal.
La madre real duele cómo duele toda la realidad. Sus errores y sus defectos pesan. Somos injustos, la comparamos con la madre de la infancia, la madre soñada, la madre celestial.
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Pero, sé honesto. Observa a la madre real, la que te quiso, la que estuvo siempre ahi, la que se transformo en osa para salvarte de la muerte.
La que cuando dejaste de entenderte, cuando preferiste su ausencia a seguir viendo su humanidad, te escucho.
No fue fácil, pero te escucho. Cambio ella y cambiaste vos.
Las decisiones equivocadas que tanto te duelen, son sus ejemplos para que busques tu propio camino. Los errores de su vida, también te cuidan.
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Tu madre ya no puede protegerte pero te preparo para enfrentar al mundo.
Tuviste una buena mamá.
Deciselo.
En un llamado, una carta, en un libro o en una columna de radio.
Agradece la presencia, agradece los afectos, agradece que fuiste un niño amado (*) JUAN SKLAR @juan.sklar Gracias por permitirme compartir este texto
(* O una niña amada).


“Voy a dormir en mi cama”

Les comparto con mucha alegría el lanzamiento de un nuevo libro “Voy a dormir en mi cama” escrito por mi e ilustrado por Loly Acuña @loly.acunia, artista del plantel de Editorial El Ateneo.

El libro forma parte de la COLECCIÓN CRECER, de la cual “Voy al baño” fue el primer libro.
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“¡Me gusta la idea de dormir en mi cama pero me da un poco de miedo! ¿Siempre que les llamé van a venir conmigo?”
Nuestro adorable personaje, nos va contando cómo vive el pasaje a su propia cama y como su familia entera va acompañando el aprendizaje la maduración de su sueño. Desde una mirada respetuosa de las infancias y sus tiempos de maduración y desarollo, vamos acompañando para construir un ritual de sueño y la seguridad de habitar sus propios espacios, siempre de nuestra mano (como ilustra la tapa del cuento).
La propuesta (al igual que en el libro anterior) es un personaje sin estereotipos de genero y con representaciones familiares diversas e inclusivas.
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“Desde que nacen y a medida que van creciendo, niños y niñas inician un proceso de constante adaptación al mundo. Los adultos solemos demandarles que “ya sean grandes”, sin tener en cuenta que el crecimiento es un proceso complejo que no se da de un día para otro y que tiene sus momentos de transición, de ensayos, con “avances” y “retrocesos”. ¿Quién dijo que antes es mejor?”
Las familias podemos ofrecer condiciones que faciliten aprendizajes: mirada atenta, escucha y mucha paciencia. El desarrollo tiene tiempos individuales fisiológicos, madurativos y emocionales. Cuando los niños se sienten respetados, comprendidos y reconocidos por sus cuidadores pueden entregarse a transitar su crecimiento con confianza y seguridad”.
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♥️El libro incluye una sección introductoria de orientación a familias y lo encuentran disponible en todo el país!

🌈Lo encontras en librerías de todo el país, y en cadena Yenny.

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Si se va la teta…

La última teta, el último upa, la última vez que se pasó a nuestra cama..
.¿Por qué no lo recordamos?
Si se va la teta
¿Que queda?
¿Cómo será la vida después del destete?
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Si se va la teta, quedan abrazos y mimos.
Si se va la teta quedan los juegos nuevos construidos.
Si se va le teta, quedan canciones y nanas para dormir.
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Si se va la teta, quedan vasitos de agua o leche que calman la sed.
Si se va la teta, queda la nutrición en todas sus formas.
Si se va la teta, queda en ese cuerpito las defensas que con cada gota de leche le dimos.
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Si se va la teta, queda el recuerdo imborrable de lo compartido.
Si se va la teta, queda impreso en ese cuerpito el afecto recibido.
Si se va la teta, queda la memoria de los llantos consolados, las risas compartidas, las miradas y la complicidad.
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Si se va la teta, queda el sostén familiar.
Si se va la teta, siempre, siempre
Quedara MAMÁ.
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¿Ustedes tuvieron miedo de comenzar el destete?
Les recuerdo que cuentan con mi taller de destete de @criarentribu, en el link de mi bio está la info en mi web❤️

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Ser niña y ser bella

Ponele aritos ¡Porque sino parece varón!
Apenas entre en la pubertad, enséñale a depilarse. Sino, ¡Es un asco!
¿No le crecieron tetas? Mejor que se opere. “Sin tetas no hay paraíso” y si andas como tabla pareces un varoncito.
Cuando tenga la primera cana, ¡Tintura! No vayas a parecer una vieja o abandonada.
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¿Qué otras herramientas de control de los cuerpos vamos permitir?
¿Cuánto más tiene que dolernos cumplir con el ideal de belleza hegemónica?
¿Vamos a seguir reproduciendo estos mandatos y criando niñas que se sientan naturalmente imperfectas?
¿Cuál es la necesidad de que dejar en claro y manifiesto a qué género pertenecemos?
¿Vamos a seguir pensando que usar aros es sólo cosa de niña?
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Cuando nació mi hija mayor también le puse aritos, como lo hicieron conmigo. No me lo cuestioné. Pasaron los meses: se perdían, se le salían y cuando tuvo 2 años me dijo mamá me duele con la ropa (se le enganchaban al sacarle la remera por ej). Ahí le pregunté ¿Y si los sacamos? ¡si! Nunca más uso ni pidió por el momento. Si los pide, le explicaremos qué implica y la acompañaremos a hacerlos. Antes quiero que sepa que nos quieren controlar, hacer encajar en moldes todos iguales. Que sepa que los aritos no la definen niña y que los varones tambien pueden usar.
Que tenga opciones. Que elija depilarse si quiere pero que no se sienta obligada a hacerlo y que no le den asco sus pelos.
Que elija las tinturas si quiere, si le gusta, pero que no se sienta horrible si no lo hace.
Que elija ella misma que partes de su cuerpo quiere perforar, por deseo no por mandato.

¿Ustedes? ¿Se sintieron exclavas del mandato de belleza?


Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Ejercer la paternidad

El padre no está sólamente para sostener a su pareja, no está para cuidar a la mujer y que ella cuide del bebé. El papá está para ejercer su paternidad.
Nuestro rol es de vincularnos y cuidar de nuestro bebé desde el minuto cero. Es decir, es de aupar, consolar, pasear, cambiar pañales y acunar, tanto igual como la persona que lo gestó en su vientre. A pesar de muchos mitos y dichos, el papá puede ser una gran figura de apego desde el inicio si se lo propone.
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Sí, el papá no está puerpero como la madre, aunque puede que se “contagie” de esa sensibilidad exaltada. No está puerpero, pero si cuida activamente de su bebé puede que sus hormonas se alteren ligeramente para hacerlo más sensible a las necesidades de su bebé.
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Que no estemos puerperos no significa que no nos pasen cosas.
También debemos aprender a ejercer nuestro rol, también estamos conociendo a nuestro hijo, también tenemos miedos y dudas.
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Y también atravesamos una crisis vital, donde revisamos nuestra crianza, los vínculos se redefinen y las prioridades cambian.
Papás, no tenemos que mostrarnos fuertes, sino que debemos dejarnos atravesar por estas emociones. .
La paternidad también es una oportunidad para enriquecer nuestra identidad de varón y establecer vínculos más sanos y complejos.
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¿Cómo te sentiste cuando te convertiste en papá? ¿Vivis/te una crisis en tu vida?
¿Cómo sentís que vive la paternidad tu pareja?
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Lic. Criado Matias

Tu hijo rechaza bañarse?

Siempre le encantó bañarse y hace días no quiere saber nada. ¿Qué hago?
Generalmente coincide con la etapa de los “No”, “Yo”, “mío”.
Empiezan a ser más conscientes de su autonomía y menos flexibles a las propuestas del entorno.
En esa etapa también empiezan a vivencia la potencia de su propio cuerpo.
Toman más registro de sensaciones placenteras y displacenteras.
Empiezan a nombrar el frío o el calor.
Se auto exploran más.
Puede que empiecen a incomodar con el cambio de pañal.
No quieren sacarse la ropa pero cuando lo hacemos prefieren andar desnudos por la casa.
Están empezando a registrar aspectos de su control de esfinteres.
También puede pasar cerca del ingreso a primaria, cuando consolidan la autonomía sobre sus cuerpos y pueden decir claramente sus preferencias.
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Como vemos, es una etapa esperable.
¿Qué hacer? Dependiendo de la edad:

Podemos proponer el baño como un juego.
Hablar mucho sobre el cuerpo, nombramos sus partes y les ayudamos a entender qué es estar sucio y limpio.
Podemos ver libritos sobre el baño.
Podemos jugar a bañar muñecos, autos, etc.
Invitamos a tomar contacto con el agua, sin sumergirlos, por ejemplo mojando objetos, para que de a poco se animen a mojarse.
Podemos meternos juntos al agua (usando malla adultxs).
Podemos jugar con burbujas o colorante para el agua.
A nosotros nos ayudaron mucho las piezas de goma eva para pegar en la bañera.
Mientras dura está etapa podemos espaciar la frecuencia de los baños pero no evitarlos.
Tener mucho cuidado con mojarles su cabeza, ya que suele ser fuente de angustia y miedo el agua en los ojos.
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Les aseguro que dura un tiempo, pero también pasa y vuelven a disfrutar del baño.
¿Lo vivieron en casa? ¿Cómo lo atravesaron?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

Quiero destetar

“El destete sin consentimiento del hijo es consecuencia de una madre sin tiempo ni paciencia” le comentaron a una paciente en un grupo de crianza en las redes.
¿Qué puede sentir quién lee esto y desea destetar?
Entender que mis privilegios no son los de todas, mis deseos no son los de todas. No podemos pretender que otras personas reaccionen como yo lo haría.
Tampoco que tomen las mismas decisiones que yo en la crianza.
Conviene no juzgar la crianza ajena.
Maternamos con nuestra historia, con lo que hicimos de ella. Tomamos lo que valoramos de nuestra crianza y tratamos de no repetir lo que rechazamos o nos dañó.
Maternamos también con nuestros contextos: número de hijes, situación económica, si contamos con redes de sostén, si contamos con pareja activa y responsable.
Derribemos los nuevos mandatos también! Porque en base de expropiarnos de los viejos (venimos de crianzas a mamadera por un enorme desconocimiento de la lactancia) terminamos imponiendo nuevas formas de criar.
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Y algo muy importante: maternamos de acuerdo a nuestro deseo (o su falta).
De él depende que disfrutemos de la lactancia siempre, que a veces no tanto o que pensemos en el destete.
Respetar las necesidades de nuestros hijos e hijas de contacto y afecto puede hacerse con (o sin) teta de por medio. Lactancia más larga no significa mejor. La duración de la lactancia no te hace mejor madre. ¿Qué ofrece una lactancia por obligación o desde el hartazgo?
Las mujeres nos estamos dando el permiso para visibilizar que la maternidad no es algo rosa e idealizado, que tiene sus ambivalencia y vamos encontrando nuestros propios límites en cómo deseamos ejercerla.
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Quizá mejor sea seguir el viejo proverbio algo así como “si no tenes algo bueno para decir, mejor no digas nada”.
Lo mejor es respetar como materna la otra (siempre que no exista daño o negligencia) y preguntarle:
¿Creés que te puedo ayudar en algo? Si deseas destetar, te acompaño con mi taller de destete @criarentribu y mi libro “Teta, Mamá”.
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¿Alguna vez se abrieron juzgadas por su maternar por otra mamá?

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com